martes, 10 de julio de 2012

ESOS AMIGOS


Siempre he oído aquello de que los amigos que uno tiene se pueden contar con los dedos de una mano y sin embargo a mí siempre me ha gustado contarlos con los dedos de las dos, de mi diestra y de mi siniestra, y si es posible, pedir manos amigas para que me presten sus dedos y seguir contando... 

Francamente, no somos conscientes del valor que tiene la amistad y su palabra la malvendemos a precios baratos que nadie nos compra. A menudo presentamos a cualquier conocido como un amigo y otras muchas olvidamos recordarles a quienes de verdad sí que lo son, precisamente eso, que tienen un lugar importantísimo en nuestras vidas...

Hemos devaluado la palabra amigo y nos hemos dejado empujar con los ojos cerrados al camino de la prisa y del no mirar hacia atrás. Y sin embargo, es importante hacerlo, con nostalgia y con cariño, cuando pretendemos recordar quiénes recorrían con nosotros el camino y quiénes siguen a nuestra vera... A lo largo de la vida, algunos, los menos, perduran.

Esos amigos son casi hermanos, sangre nuestra. Están aunque no se les recuerde, haciendo sus vidas, esperando que vuelvan a cruzarse los caminos. O viven pegados a nuestras realidades de días difíciles y complicados. Otros, aparecen de repente, y nos parecen imprescindibles. Lo son porque nos hacen crecer y nos invitan a disfrutar de cada momento, o porque nos dan el consejo que nunca les pedimos, o porque aguantan estoicamente las lágrimas que derramamos cuando todo está entre nubes negras... Algunos desaparecieron. De aquellos nos queda el recuerdo y las vivencias. De los que apartamos, al final, pretendemos quedarnos los momentos buenos. Y de los que se fueron para siempre, nos quedan su tacto y su sonrisa, porque nos negamos a borrarlos...

Los amigos son una pieza fundamental en nuestras vidas. Y sin embargo, como vivimos atropellados entre ciudades enfangadas de ruido, trabajos que desesperan, palabras que son gritos, penas y complicaciones, mentiras, atajos y reliquias, nos olvidamos a menudo de regar nuestras amistades con el agua pura y cristalina que las hace crecer... Por eso es importante contar con alguien, con una voz amiga, con una mano que acompaña, con una espalda que sujeta... Cuando todo es complicado, necesitamos a alguien al otro lado del teléfono que nos invite a seguir, que nos aconseje, que nos diga, que nos preste parte de su vida para que la nuestra sea mejor... Y en ese camino, en el de la vida, las amistades son las que nos ayudan a caminar siendo un poco más felices. Todo lo felices que podemos sentirnos, de no tener que caminar solos y a oscuras...

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