martes, 6 de febrero de 2018

AQUELLOS DÍAS DE VERANO


La lluvia tiene una melancolía absoluta para regar la ciudad. Las nubes oscuras, los cielos apagados, los tejados mojados nada tienen que ver con el brillo y el esplendor de esta tierra. Valencia es barroca, exagerada, exacerbada, excesiva. Y el gris manto que todo lo cubre nos aplaca y nos destruye sin misericordia.

 Estamos acostumbrados a los cielos abiertos, las nubes blancas o lejanas, las temperaturas siempre de un verano que nunca acaba y que nos mantiene felices. Porque aprendimos desde pequeños que el estío era el recogimiento de los buenos recuerdos y los tiempos felices compartidos año tras año. Así la vida, nos enseñó luego que existen las tormentas del otoño y los fríos gélidos, helados, que desangelan al corazón cada invierno. Y una primavera, de vez en cuando, un resurgir. Porque la vida es eternamente inteligente, perspicaz, sencilla… y bella.

Nunca un invierno duró los mismos días como nunca una rosa vivió dos primaveras, ni una juventud dos veranos iguales… Y así, con esta lluvia fina que todo lo azota, nos condenamos a mirar al suelo. A caminar deprisa. A encoger los hombros, como si no viéramos más verano por delante. Como si todas las estaciones se hubieran cerrado para nuestro tren.

Miremos hacia arriba. Miremos al cielo. Dejemos que la lluvia repique contra nuestro rostro como gotas de rocío cada mañana y sintamos esa libertad que lo envuelve todo de un azul prodigioso al otro lado de los nubarrones que solo hoy somos capaces de ver… Porque todo, y también en los días de lluvia, esconde un verano detrás.

Como aquellos años de infancia donde paseábamos las vías del tren y creíamos que íbamos a amar para siempre…

lunes, 5 de febrero de 2018

PAZ ABSOLUTA


Ha sido un segundo. O menos. Una milesíma de tiempo incontable que me ha recorrido. De repente, como si me hubiera despertado, me he encontrado a mí mismo, entre las manos frías y el corazón calmado, con la vista nublada, pensando qué había sido eso. Eso casi imperceptible, ese nervio disparado que ahora deja medio nublada mi mirada en uno de sus ojos y una resaca muscular cogida al hombro. Ha sido un espacio de paz. De calma absoluta. Una especie de nirvana minúscula, que me ha dejado en paz absoluta. Y no sé calcularlo. Solo sé contarte que, con los pies helados y un sol batallador al otro lado de la ventana, que grita para atravesar el cielo nublado, sentí algo, en muy poco tiempo, tan poco que casi no era ni tiempo. Paz. Paz absoluta. Calma en remanso. Y enseguida la música de nuevo que suena en el ordenador y el frío agarrado a las manos. Y el silencio fuera. Y la sensación, eterna, de que en un espacio que no sé concretar de tiempo, todo se detuvo y una descarga me recorrió la espalda para decirme que aquello es la tranquilidad. La absoluta sensación de paz, de calma, de bienestar... y ahora, una sensación resacosa, una esperanza de quedarme agarrado a ese instante, un sentimiento de que cualquier cosa que haga a partir de ahora romperá aquello que, por mucho menos de un segundo, me dejó en paz...

lunes, 29 de enero de 2018

YO SUELO


Yo suelo ponerme el teléfono en la oreja izquierda, despertarme cada día más pronto y pedir cinco minutos más. Yo suelo mirar de cara y soñar despierto, echar en falta volar y sentir que todo pasa con demasiado peso. Yo suelo enjabonarme solo la cara, las manos y el alma cada mañana en la ducha y buscar un trozo de chocolate cuando acabo de comer. Y de cenar. Yo suelo estar siempre, hasta cuando no te lo piden, porque pedir es la última vocación de la amistad. Yo suelo dar las gracias por todo y por cada pequeña cosa. Yo suelo no rendirme en la vida. Yo suelo defender lo indefendible y ponerme bravo por los míos. Yo suelo mirar al cielo y ¡cielos! si miro a los suelos... o a los infiernos. Yo suelo escribir menos palabras de las que siento. Yo suelo decir más de lo que presiento. Yo suelo sentir los daños ajenos y los dolores de otros. Yo suelo vivir sin hacer daño a nadie. Yo suelo no mentir ni testimonio en falso. Y suelo sonreír cuando llega un mensaje inesperado, un guiño del destino o una indirecta feliz. Desconfío de los que desconfían y aprendo de los que enseñan. Yo suelo imaginar castillos en el aire que nunca se caen y tejer ilusiones para mí y para otros, hacer que la vida sea más bonita. ¡Tan bonita!

martes, 23 de enero de 2018

MIS TEATROS


Aquello de que lo tuyo y lo mío es puro teatro es una obviedad reescrita mil veces. Que estamos siempre en una obra de teatro, o que hay que vivimos en un escenario sobre la platea más inmensa, que es el mundo, no son letras nuevas ni algo que no hayamos dicho tantas o más veces de las que lo hemos pensado. Pero es real. En esta vida que sube y baja, que emociona y sorprende, que decepciona y compensa, solo nos queda el camino de ir haciendo, de ir diciendo, de ir sumando... De actuar, a veces como esperan de nosotros, casi siempre, y otra, cuando nos ponemos estupendos y nos dejamos arrastrar por el egoísmo de ese yo cansado y batible, asegurando que ya no habrá más actores en nuestro teatro que nosotros mismos...

Pero el teatro nace para que otros lo vean. El arte de la escena tiene sentido cuando frente a quien actúa hay un público, numeroso o no, pero preparado para que les llevemos otro drama, otra comedia... Otro acto.

A menudo y casi siempre me paro en mitad del camino, entre dos actos, a pensar si ese público que está silencioso en las butacas se habrá dormido, si se habrá ido, si ya no estará... Los focos queman con una voluntad tendenciosa y cargada de avaricias con la única meta de cegarnos. Y allí, solos, sobre las tablas, clamamos, proclamamos y callamos.

Hay días que la vida quiere que todo sean comedias. Otras, nos lastra violenta con dramas. Y entonces, el teatro pierde luz, pierde brillo. Y vuelve la angustia absoluta de saber si habrá público, si aún habrá allí manos, más para ayudar que para aplaudir. Si aún quedará alguien para vernos sobre el escenario... o será toda la soledad de uno, el escenario y la nada. El vacío absoluto. El silencio.

Aquello de que lo tuyo y lo mío es puro teatro será algo repetido mil veces. Pero no deja de ser una realidad absoluta. Una evocación de lo cotidiano. Un suspiro con el que cerrar los ojos cuando la vida nos da dramas, respirar fuerte y volver a abrir la mirada en mitad del escenario... 

lunes, 22 de enero de 2018

LA HABITACIÓN MENGUANTE


Hay palabras que yo no sé escribir. Porque no las he dicho nunca.

El lunes se alarga con una mañana intensa, una tarde que parece no pasar y una noche por delante que se abrió hace ya un rato, con esta absoluta oscuridad. El poniente barre el invierno de las calles y lo deja en verano tardío. Da la sensación de que se hubiera volado la tierra, enlairada, y hubiera ido a chocar contra dientes y ojos. La oscuridad de la noche es todo penumbra, como una metáfora infantil que me deja entre el desasosiego de los últimos días y una serenidad completa. Ando en ese equilibrio desquiciado, sin saber si hay paz absoluta o una inercia que sacude como lodo, denso, arrastrándose y llevando también a mí. Dicen en estos casos que lo que hay que hacer es parar, tomar distancia y volver. Pero yo no tengo tiempo ni geografía para alejarme.

Me alejé de cosas hace ya tiempo y algunas aún hoy las hecho en falta. Como adolescente dormido, sintiendo que el paso del reloj avanza. Alguien me grita desde dentro que despierte, como sin rumbo, y comience a andar. Hay momentos que la que camina sonámbula es el alma. Por dejadez, por cansancio, por agotamiento, por arrastre, por silencios, por calmas, por tranquilidad, por inercia... se caen las hojas del calendario con un otoño duro y bravo. Y yo, yo camino, empujado por la costumbre sin saber si este desapego hoy es el cansancio hasta ayer o la calma total de hoy en adelante.

Hay palabras que no sé escribir, porque no las he sentido nunca. Y haría un listado que romperían al más enemigo y harían conmoverse al amigo absoluto. La vida va pasando. Lo veo en los cuerpos que caminan hacia la vejez con paso acompasado, despacio. Y cada día, cada una de esas hojas caídas, marca como un diapasón fanático el total de nuestras últimas horas.

¿Y qué busco para este camino?

Paz, para conmigo. Y con los demás, amistad y camino. Tranquilidad para enfrentarme al futuro, sensatez para combatir el presente y salud para no olvidar el pasado. Calma cada noche y serenidad para cada despertar. Energía y sanas alegrías. Felicidad en pequeñas pizcas y alguna ilusión que me desborde. Ser más yo y querer menos de fuera, esperar sin desesperar, y no asustarme... sordo ante las amenazas que se quedan fuera. Y una puerta, que se abra y se cierre. Y al lado, una ventana. Para ver el cielo si no salgo de la habitación menguante.

Y un atardecer, como un tesoro. Que rememorar... que recordar siempre.

domingo, 21 de enero de 2018

SIERTE



A veces la vida rueda hacia un sitio, otras hacia otro. A veces todo fluye y otras, todo explota. A veces me mata el pesimismo y otras vuelo de lo más optimista... llevo días convencido de que todo apunta hacia arriba. Pero exploto en un hielo y le repaso a mi amigo la sensación de que todo explota... Y tiempo al tiempo. Salgo a la calle. Y sonrío: mi número de la suerte, mi favorito, es el siete. Y ahí está la respuesta. Y arriba, la noche.

jueves, 18 de enero de 2018

GRIS CLARO


Claro que me caí. Mil veces. O mil una. Y claro que me levante: mil y dos. Y habrá mil y tres. Y las que vengan... Escribo estas líneas sin mayor necesidad. Me he venido con calma al año nuevo. Como todo, hay días mejores y días peores. El de hoy no es malo. Dormí algo menos esta noche porque ayer estuve en el cine. Viendo la vida en una pantalla gigante con la que soñar... Me despisté una hora y cuarenta minutos. Lo justo para pensar solo una vez mientras Álex de la Iglesia hacía de las suyas en el trabajo. En el día a día. En el noche a noche. Porque algunos trabajamos de día y nos llevamos los cansancios, las tensiones, las dudas, las sospechas a casa como si fuera trabajo de cole que hacer el fin de semana. Por eso, me despisté. Me fui a otras cosas. A esos "Perfectos desconocidos" que me hicieron reír y aplaudir, desde la butaca y con mi dolor de espalda. Lo pasé bien.

Y hoy. Hoy también lo paso bien. Mezclo mi café con resaca de duelos y soy capaz de dirigirme todos esos mensajes que sé me pueden machacar de manera más contundente. Lo hemos sabido siempre: no hay mayor enemigo que uno mismo. Ni mayor amigo. Y en esa amistad compartida de vida he aprendido muchas cosas. En otro momento, y no mucho más lejano, yo ahora ardería. Y sin embargo, como un caramelo, paladeo cada minuto y sí, no lo niego, ahogo algunas semanas con ganas de que pasen. Algunas horas con ganas de que se descuelguen. Algunos días con ganas de que sean noches... Noches solitarias, eternas. Dormidas.

Estoy en calma. Aún con tanto ruido, con esas espadas en alto que algunos baten con intenciones personales, oscuras y perversas. Yo camino. Con el viento contra la cara sintiendo la vida. Con ese viento lleno de polvo que se alza inmisericorde y salvaje. Que se revuelve. Que no soy yo... Porque yo no me revuelvo tanto como creen. Porque yo no soy tan salvaje como querría. Porque a mí me queda aún la misericordia... ¿Sabía alguien que la misericordia une la miseria y el corazón? Se tiene compasión de las penas ajenas... Lo que no sé es que palabra une las miserias y los corazones de otros. La negritud. Y la vida pasa...

Claro que hay días oscuros. Yo creo que ayer era más gris. Hoy me revuelvo, me sacudo. Y aún así no fue un día negro: un gris claro. Un gris que me devolvió canciones de ayer hoy en forma de resaca. Y escucho por tercera vez a los Kansas... Las canciones, lo digo siempre, nos viene a la cabeza por algo. Y aquí estoy yo... Así estoy yo. Hoy... y mañana: polvo en el viento.


martes, 16 de enero de 2018

HADAS Y NINFAS


La Rusalka era la ninfa eslava que atraía a los hombres para matarlos. Como cuento sería breve, conciso. Acertado. Como anécdota de mi vida, poco menos que una moraleja más que atinada. Hoy es martes. Y no llueve. Pero yo me voy haciendo mayor. Y creo que estoy acertando al envejecer con palabras y silencios.

Aprendí qué era la rusalka al acabar el programa de radio: me vine a casa caminando por al avenida del Cid con la pena cogida al alma y el móvil en la mano. El resumen de la conversación era la muerte y los entierros. La muerte siempre amarga, pero el entierro puede ser bello. Se puede tener derecho al entierro bonito. Que es, en sí, algo como de leyenda negra. Oscuro. Como son de siniestros quienes apuntan con una mano o quienes disparan con mano ajena. Me hablé la avenida con Cristina como hace siete días con mi Mabelón. Ellas no son rusalkas, al revés. La una por casi recién llegada, la otra por inevitable en el paso de los días, las horas... los años.

Voy a cerrar el día viendo tele. Olvidándome de las aguas turbias y las ninfas eslavas. De los humos lejanos y los futuros próximos. Los futuros próximos es algo como Los tacones lejanos o Los paraísos perdidos, de esos títulos que dan que hablar... Yo, después de todo, he aprendido a whassapear las penas y las alegrías, las rabias y los sinsabores... Y luego me voy a dormir. Apoyo la cabeza sobre la almohada y me dejo llevar por las hadas...

 

lunes, 15 de enero de 2018

ENJUNDIAS Y PETULAS



Veo a Carmen Maura en la tele y me parece tan maravillosa como siempre. Cené unas tostadas con ajoaceite y otras con paté. Miré por encima facebook porque lo tengo absolutamente abandonado. O casi. Absolutamente es siempre eterno. Me desmaquillo ante el espejo y huelen las toallitas a semanas de triunfo. Es lunes. Me trae Vaello en coche y conversamos. Cerré algunas conversaciones por whatsapp. Una reunión de grupo y otra de afiliados. La noche fría. El bizcocho aún sobrevive, fresco. Cada día mejor, sabe más a canela. Me revuelvo entre leer, ver un capítulo de vampiros o volver al diario de la criada. Me iré a los mordiscos. Desayuné un café semifuerte. Trabajé a velocidad de que se me fueran las horas. Cada día se pasan antes. Comí arroz de ayer. Vamos de sobras. Y me fui a la tele. Frente a la nada, trabajo. Alguna confesión suelta, nada de enjundia. Enjundia es una palabra que casi no uso (no vayas al diccionario. Enjundia: Importancia o riqueza, especialmente de una cosa no material.)
Y cuando ya todo se cae. Una canción. Aparece de repente y la canto... No sé por qué. La noche es de Petula Clark y su Downtown. Siempre, a la cabeza, las canciones me vienen sin saber razón... En esa locura mía, que tiene banda sonoras... Y comienza la música...

Cuando estás solo y la vida te pone melancólico
siempre puedes ir al centro.
Cuando te preocupes, todo el ruido y la prisa
parecen ayudarte, lo sé, en el centro.

Simplemente escucha la música del tráfico de la ciudad.
Párate en la acera, donde los signos de neón son bonitos,
¿cómo puedes perder?
Las luces son mucho más brillantes allí,
puedes olvidar todos tus problemas y todas tus preocupaciones.

Así que ve al centro.
Las cosas estarán grande cuando estás en el centro.
De seguro no hay un mejor lugar, en el centro
todo te está esperando.

No estés holgazaneando y dejes que tus problemas te abruman,
hay espectáculos de cine, en el centro.
Quizás tú conozcas algunos lugares pequeños a donde ir,
donde nunca cierran, en el centro.

Simplemente escucha el ritmo de una bossa-nova suave.
Estarás bailando con ellos también, antes de que acabe la noche,
feliz de nuevo.
Las luces son mucho más brillantes allí,
puedes olvidar todos tus problemas y todas tus preocupaciones.

Así que ve al centro,
donde todas las luces son brillantes, el centro
te espera esta noche, en el centro
vas a estar bien ahora, el centro.

El centro
El centro

Y puedes encontrar a alguien amable para ayudarte y comprenderte,
alguien que sea igual que tú y necesita una mano suave
que lo guiará en su camino.
Así que quizás te viere allí.
Podemos olvidar todos nuestros problemas y todas nuestras preocupaciones.

Así que ve al centro.
Las cosas serán grande cuando estás allí, en el centro.
No esperes un minuto más, en el centro
todo te espera, en el centro...

Pd: Habrá que ir al centro... aunque sea de rebajas.


domingo, 14 de enero de 2018

LOS TITULOS DE LOS LIBROS




Hoy en agenda tuve un domingo con concierto flamenco por la mañana. Un arroz de marisco para hoy y para el resto de la semana. Y más coca de llanda. Claro, cuando se hace se hace. Hoy tuve tiempo para escribir algo. Y estuve más tumbado que derecho. Por no hacer no hice todo lo que quería hacer. Es un trabalenguas y una verdad, como la vida misma. La gente se ansia por decir que la vida es una mentira. Yo creo que no. Que es una verdad. Una verdad verdadera. De las que asustan...

Elegí ir haciendo camino. Me puse las pilas, de manera autorreflexiva, como aquellas oraciones que analizaba hace treinta años en las clases de lengua. Y las de literatura. Pues eso. Reflejo a mí mismo de mis pilas, mis baterías, mis intenciones y mis voluntades... En modo arcangélico sería algo así como "Toma su mano y recupera la fe, la confianza en ti y restaura el amor en tu corazón". En plan humano, camina adelante con fuerza. Cree y fortalece. Y de buen rollo, que es el camino que llevo...

Hay personas que me generan mal caldo, lo reconozco. Pero he aprendido, como un ojeador de fútbol, a mirarme desde fuera. Y a mirarlas. Y pienso: si no suman, fuera. Si restan, fuera. Si dividen, fuera... Vamos, que si no calculan, fuera. Afuera, mejor dicho. Pero ya no como antes. Había una adolescencia agarrada con fuerza que invitaba a dejar afuera a alguien haciéndoselo saber. Ya no hace falta. Pasé el ecuador, crucé la montaña, y me encontré con mucho y muy bello.

Quiero volver a leer ahora. Porque ando en un reto con Edurne que creo solo hago yo: el primer mes, un libro que tuviera y que no hubiera leído. Y me he puesto uno facilito, que me regaló José María, hace un par de años, cuando su hija andaba por las Cortes. Debería empezar a escribir sobre los títulos de los libros que leo...

Me voy a dormir. Se me congelan las puntas de los dedos. No es lo único que aprendí hoy. Aprendí que las velas de IKEA no huelen a nada. Que cuando algo se apaga, se puede volver a encender. Aunque con esfuerzos... Que las cosas que funcionan no se tocan. Todo esto con una vela.

Y luego, echando minutos a pensamientos, creí que hay que seguir caminando y que, al final, una decisión tomada por otro no es una decisión propia. Y yo he decidido no salirme del camino y seguir andando... Así que, si me echan por la borda, la decisión no será mía. A no ser que me haya echado al monte o me haya liado la manta a la cabeza, que son dos expresiones fantásticas.

Estoy acabando la primera temporada de Handmaid's Tale: tan recomendable... Lo dejo escrito por ir recordando cosas, que a fuerza de hacerme mayor las olvido. Y otras que me pirraría por olvidar están grabaditas a fuego... Qué curiosa es la vida. Los deditos, congelados... A leer algo. Buenas noches.

sábado, 13 de enero de 2018

COCA DE LLANDA



Yo sabía de la ansiedad. Y de las patologías que acaban rompiendo la salud. Se come por estrés o se te cierra el estómago. Ahora, lo de hoy, en casa, es otra cosa. El exceso de comer habrá sido los cuatro donuts de chocolate. El resto ha sido normal. Bueno, esta mañana me dio por hacer ajoaceite y patatas asadas. Y su pimentón. Le mandé foto por whatsapp a mi madre para darle envidia: Sana, siempre. Estando por la tarde, medio mareado en el sofá, la ansiedad estresante me ha llevado a querer hacer una coca de llanda. Y yo no sé estarme quieto. Así que, para evitar males mayores, he hecho un listado de ingredientes, me he bajado a comprar y he vuelto a casa para enfangarme y enharinar toda la cocina y medio comedor. Así que, me he echado la tarde, entre whatsapps, limpiezas y hornos. Ahora se está enfriando, y no me apetece la coca de llanda porque todavía tengo retenidos los donuts que me he comido a traición. Sin estrés, sin ansiedad. Calculo que cuando a la gente nos da por algo, como a mí por cocinar hoy, tendrá alguna explicación que desconozco. Y me voy a poner ante la tele, no sea que me dé por hacer unos macarrones...

jueves, 11 de enero de 2018

SERENIDAD ES UNA PALABRA INCREÍBLE


Hay días que se me juntan cien mil palabras en la cabeza. Construidas en discursos, dicen o redicen. Pensadas da tiempo a madurarlas. Calladas pueden doler. Las palabras tienen poder: los silencios también. Yo hace tiempo que no digo, hablo. Hace tiempo que no callo, silencio. Y ando mucho más ágil, con menos pesos, menos mochilas, menos arrastres... No hay lastre cuando decides qué decir y qué hacer. No hay contrapesos. No hay olvidos.

Decidí que el año nuevo, que llegaba desde los cuarenta, vendría cargado de nuevas intenciones: ya no hay propósitos. Me hizo olvidarlas la edad que, gentil, controlo como si fuera un señor muy mayor.

Hoy pensaba en comprar una libreta donde apuntar todas las ideas que me brotan de mi futuro más inmediato. Si bien es cierto que mi inmediatez puede ser la del medio y, bien jugada, la del largo plazo. Aprendí a ver cómo juegan las cartas cada cual en la partida y a aprovechar las mías para recoger algo al final de los caminos.

Estoy sereno. Y serenidad es una palabra increíble. Con su peso. Con su paso. Con su poso, sobre todo. Estoy sereno. Algo que no sentía desde hace mucho. Rezo antes de la medianoche y recuerdo algo bonito de ayer, de antes de ayer, del lejano pasado... Las doce me pillan con la noche entre sábanas. Los amaneceres con una sonrisa. Aprendí mucho al caminar por la vida... aunque siga equivocándome.

Me alegré de volver a mí. Lo estoy haciendo con una velocidad lenta solo comparable a la seguridad que marcan mis pasos. Uno y otro, sobre un tapiz de metros blancos en papel que no se rompe al caminar. No es que no vaya firme, todo lo contrario. Lo que no voy es loco. Desanimado. Solo.

Me encontré conmigo. O ando en ello... Con mis palabras y con mis silencios.

martes, 9 de enero de 2018

MIRAR ATRÁS




Me encontré estos propósitos para 2010 rebuscando, que es lo que nunca hay que hacer.

Mirando atrás.

A saber hace 8 años lo que pretendía era:

1) Voy a ser mejor persona, más amigo y de mi familia. 
Y creo que cumplí como siempre y vengo haciendo

2) Me voy a dedicar más tiempo. Especialmente al descanso... 
Aquí se me fue la pinza, pero estoy estos días más en la línea. Solo he necesitado ocho años para ponerme a hacerlo. Aquello de lento, pero seguro.

3) Voy a sonreír cada mañana cuando me levante y a cantar un poco todos los días. Voy a alegrarme el alma.
Creo que bastante adelantada la faena. Incluso entono algo mejor. A base de ver talents he cogido el ritmo, nunca el tono. Lo de sonreír sigo peleando. Cierto es que volví a la sonrisa que tenía escondida por entonces. Y cada vez que sonrío, es como si adelantara diez casillas en esta partida de la vida... Por eso llevo tanta ventaja.

4) Voy a pensar que todo será positivo para los míos y para mí. Y así tendremos una lluvia de felicidad que compartiremos.
Pues no me puedo quejar. Porque con las tormentas que hemos pasado, al final, esta lluvia fina ha calado. Y ya es. No soy nada avaricioso. Si acaso para el chocolate...

5) Voy a buscar rincones nuevos.
Los he encontrado. Y sigo. Esta costumbre no hay que perderla...

6) Voy a vivir sin temores. Y voy a procurar que todos hagáis lo mismo.
Bastante aceptable la labor alcanzada. Los que tengo son más primitivos y maduros. Me mata el temor a la muerte o la enfermedad de los míos. Y cuando me pongo más dramático que los griegos, ese temor se multiplica. Por eso vuelvo al instante. Decisivo. Y lo vivo.

7) Voy a ir más al cine. Y voy a comer más veces en casa. 
Pues un poco como lo el descanso. Empiezo a hacerlo con cierta asiduidad. Más lo de comer en casa que lo del cine: ¡pero es que está por las nubes! El cine, no mi casa...

8) Voy a seguir buscando las hojas perdidas con todos vosotros.
A ratos, a años y a días. Pero este 2018 lo he recogido con fuerza... lo reconozco. A ver cuánto nos dura.

9) Voy a vivir con la verdad cogida de mi mano. 
Esto lo hice siempre. Y sigo. De mi mano va...

10) Voy a recuperar lo perdido y a luchar por completarme totalmente. Mis propósitos, sin vosotros, no serán posibles. ¿Me prestáis un poco de ayuda?
Tengo ahora menos dependencia... lo perdido no se recupera. Me completo cada día. Mis propósitos ya no lo son. Pero los hago posibles cada día... Bueno lo intento. ¿La ayuda? Calculo que sigue haciendo falta pero la elijo con mayor calma...

Mirando atrás me encontré conmigo. Y ha sido una fortuna... Me he visto mucho mejor hoy. Y me gusta. Haber crecido así.

lunes, 8 de enero de 2018

ENGANCHADO



Si hago caso a los horóscopo, tengo por delante el 2018 más trepidante por delante y el más desastroso. El de mayor éxito y el de mayores sombras. Si hago caso a los zodíacos, me anuncian convulsiones que debo serenar. Reposar. Calmar. Lo que nunca he hecho... Y sin embargo, en este año nuevo sin propósitos ni despropósitos, era toda la hoja de ruta que tenía para mí mismo. No sé si llegué a contarlo ya, pero me había decicido pasada la frontera de los 40 a caminar con otros pasos: yo, saber decir que no, templar ánimos y salir de la zona de confort para demostrar que podemos y sabemos. No creo que sea nada distinto a lo que se hayan propuesto un escorpio o una capricornio. Pero en mi caso, lo tenía todo redondeado con una necesidad de sacudir mi vida.

Otros se han empeñado en sacudirla desde fuera. Uno desde la oscuridad, tenebrosa, moviendo hilos para hacer pagar cuentas que solo él comprenderá. Otra, para hacer valer que un no se paga. Otro, para seguir siendo el rey del mambo de su vida que no pudo serlo en la vida... "Hay muchas envidias, hijo. Y tú no has tenido suerte" me vino a decir mi madre el sábado de reyes antes de comer con Jesús y su nieto con novia, mis padres, mi cada vez menos pequeña Edurne y mi hermana Rosa. Envidias... Yo las he sufrido, alguna vez, poca, pero más que los celos. Yo soy más de pecar de soberbia. Y de gula. Lo reconozco... Pero esas palabras de la envidia, dichas por mi madre, que es más certera que un dardo en la diana, me han hecho pensar. Repensar. Porque vino a decir algo que yo, sin haber dicho en voz alta nunca, habría pensado más de una vez.

En esto me viene de maravilla mi amiga Mabel que es un saco de experiencias que me atropellan cada vez que descuelgo el teléfono con una necesidad a la espalda. "Me adelanté" le dije "una vez más". Porque yo volví a saber que me caería. Y me cayó. No me calló. (Disculpad el juego de palabras, pero no me callo ni aunque me ahoguen. Esto también me lo advirtió desde niño mi madre). Y ahí vamos. Pisando despacio, pero seguros. Intentando pasar día a día. Hora tras hora. Muchas de relax (porque así me lo recomienda también el horóscopo, y si al final le hacemos caso en lo malo, ¿por qué no habríamos de seguirlo a pies juntillas en lo fetén?). Al final del día, las lamentaciones del no hice. Y a la noche descanso, de tirón, y despierto de nuevo. No nuevo, pero casi. Renovado.

Me dijeron los astros que esta semana debería dejar de lado las redes sociales. Que me tienen muy volcado. Y es cierto. Estoy por retarme a mí mismo a no seguir subiendo cosas que no sean mi propia moral. Pero el problema es que siempre pienso, vivo, siento (presiento) algo que me invita a ir de nuevo al face, instagram... o donde quiera que ande enredado.

Me dijo el horóscopo que no lo haga. Le haré caso, como a mi madre, cuando habla de las envidias y de que no me callo. Ni aunque me ahoguen...

No ando preocupado, ni desanimado, ni desconcertado... Ando desilusionado. Tal vez. Porque sé demasiadas cosas que no querría saber. Porque he visto muchas cosas que llegaron a decepcionarme. Porque presiento muchas conversaciones en las que no he estado pero que sería capaz de escribir sin torcerme. Al final, Dios y la vida me dieron esos sextos sentidos que tanto me han ayudado,... Tan solo un temor ahora: ¿Qué pasará si desaparece esa capacidad de adelantarme al drama? No lo pensaré. Mi horóscopo me dijo que tranquilo, que el destino sigue soplando a mi favor... Lo que espero es que sople muy fuerte. Bueno, espero otras muchas cosas, ya veremos si llegan...

jueves, 4 de enero de 2018

MEDIOCRE



El día que escribía sobre ti lo hacía con cierto temor, porque sabía que habría día en que lo lamentaría. Y ha llegado. Ha llegado sin despecho, sin temor, sin pena, sin dolor... Con quien no sientes no duele. Hace tiempo que no se siente contigo nada. Y si te escribo aquí estos renglones es por dos cuestiones: uno, porque eres tan patética persona que sé que es cuestión de tiempo que lo leas. Te importa demasiado mi vida y que teniendo tanto menos que tú ésta esté llena y la tuya tan hueca. Y dos, porque me produce una alegría insana dejar escrito esto entre las hojas que se pierden. Eres pasado. Pesado pasado. Pisado pasado. Eres ayer. Ya no eres. Te puedes empeñar en seguir moviendo tus pequeñas maldades insolentes, pero en este lodo, mi tango me lo canto yo desde hace tiempo. Lo siento por ti. Lo siento hasta el exceso, porque solo tienes pobreza de espíritu. Mira a tu alrededor: ¿qué te acompaña? La impostura y la fantasía, tu vida peliculera que no le importa a nadie. O a casi nadie... Y yo, aquí, pensándote, sabiendo lo retorcido que habrá sido para ti, desde la lejanía y la sombra, la cobardía y la falta de agallas, creer que rompes algo... Aquí ya nada se rompe. Lo rompí yo hace tiempo y ni eso has entendido... Ay, mi estrella, te apagaste... Danza. Que es una manera muy elegante de acabar este tango...


miércoles, 3 de enero de 2018

REALIDAD Y OPTIMISMO


Lo escribí hace por lo menos tres años. Cuatro o cinco. Era Sri Lanka atardeciendo: "Tenemos miedos, temores, pánicos, desasosiegos... yo también los siento. Se agarran al estómago como arañas de patas enormes y te aprietan. Si me paro a pensar, son temores infundados casi siempre... pero ahí están. Inmóviles, casi imperceptibles. Hasta que un día vuelven a sacudirnos... Vivo aprendiendo cómo deshacerme de ellos... y mientras camino por la vida, con mis esperanzas y mis respiros, vivo. Si fuéramos capaces de apartar esos desánimos de nuestra cabeza, de nuestra alma, del corazón... tendríamos espacio y tiempo para latir con tantas cosas hermosas que nos rodean. Y esa es la maravilla de la vida. Esa, y poder compartirla... con la gente a la que queremos y nos quiere".

El tiempo no cambió nada. Sigo pensando y viviendo aquello. Y aún recuerdo más la arena que el sol, pero sobre todo el agua embistiendo con una fuerza infinita.

Paso uno dado.

Tomo café con Tiby con Ana. Con la Vera paso la mañana en el despacho ordenando cosas. Estamos todos en época de ordenar. Como dos hamburguesas y un whatsapp. Llego a la tele y hablo con mi jefa quien me informa de cambios en el programa a partir de febrero.  Me encuentro un festivo mañana con el que no contaba. Desconvoco a los colaboradores y vuelvo al ordenador. Al teclado. No pienso ni mucho ni poco. Arrastro dedos y sigo adelante. He quedado para tomar unos vinos después de grabar hoy. Sigo siendo aquél, como Raphael. Tengo que revisar gastos y evitar facturas. O al revés. Pero hay que hacerlo... Año nuevo, ahorro a saco. Qué menudo fin de fiesta tuvimos los últimos meses... menos mal que va a tocarme la lotería.

Paso dos.  Realidad y optimismo.

Me pongo frente al ordenador e intento decidir qué escribo. Porque sigo en el arranque de año sabiendo que es de cambios, pero sobre todas las cosas de cambiar yo. De decidir. Por eso, las cosas no me pillan a contrapaso, y aquellas que llegan así, se ponen en mitad del camino y se decide si atropellarlas, llevárselas por delante, recogerlas o esquivarlas. Pero nada más. 2018 es el año. Lo sé, lo saben y espero que lo sepáis.

Después del paso dos imagino que llegará el tres: pero éste está por decidir. Desde aquí buscar otras opciones para este año tres días menos nuevo desde que regresé a las hojas perdidas. Por cierto, estoy orgulloso de haber regresado... Espero que por muchos más días.

Pd: A veces se intuye quien está detrás de las cosas. Como cuando alguien con demasiada barriga se esconde tras un árbol. No hay que ser muy listo para ver qué pasa. Pero hay que ser muy tonto para hacer pagar consecuencias cuando quien las ha de pagar de nada tiene culpa... Quien busca, encuentra. Mira a ver por qué te pasó lo que te pasó... mira a ver por qué ya no tienes alrededor todo lo que tenías. Y sí, lo reconozco. Me encantan las indirectas a dardo limpio. No sé si será sano, pero mi horóscopo me dijo que empezara por ponerme antes de nada... Y en ello andamos. 

martes, 2 de enero de 2018

CAMBALACHES, PARTITURAS Y CASUALIDADES



Cambalache:Trueque de objetos de poco valor, a veces con intención de engañar. 
Casualidad: combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables.

La casualidad me trajo esta partitura, porque quería algo básico: poned una partitura y decir que las escriben otros - otras me trajo el fallo del teclado que he corregido - pero somos nosotros los que interpretamos, ejecutamos, etc... Apareció ésta. 

Esto es de día 2: porque yo me vine con mis propósitos cargadito de alegrías y en el segundo día ya me llegó la alerta de que pronto habrá otras notas en la partitura que no me apetecería tocar... Dicho así, es demasiado ecléctico todo. Y lo leeré de aquí a unos años y no sabré qué pasaba. También creo que si lo leyera de aquí a entonces pensaré que es una chorrada... Pero lo que quiero dejarme es la idea de la partitura, la de la casualidad porque llegara Cambalache y la del cambalache que es un intercambio que quiere engañar... Que pretende engañar.

Pues voy a interpretar yo la partitura. Ayer escribía que hay que salir de la zona de confort. Hoy se anuncian nuevas notas que pueden hacernos desafinar. O atinar. Debo elegir: ¿salgo de la zona de confort? Debo. Si salgo, elijo. Arriesgo. Y si arriesgo puedo perder... Si callo, pierdo. Ya de salida, porque tendré que asumir que lo que me hacen tocar, sé tocarlo y ya está.

Si hemos venido a 2018 con la intención de romper, fortalecer, crecer, alcanzar,... debo ir a conseguirlo. Debo romper si quiero romper. Ser más fuerte si pretendo serlo. Crecer aunque sea a costa de aprender de los errores y alcanzar... alcanzar las notas que quiera tocar. Si la partitura me la dan, la tocamos a cuatro manos. Pero tengo que aprender a escribir, con mis notas, mi propia partitura. Me voy a dormir. Rápido. Para que no desaparezca esto que creo, que escribo, que os dejo aquí, antes de que me venzan los sueños... 

lunes, 1 de enero de 2018

ROMPERÉ LAS ZONAS DE CONFORT

Uno de enero de dos mil dieciocho. Han pasado 18 años desde el efecto dos mil y más de treinta desde que yo fuera contando cuántos iba a cumplir al llegar el 2000. Se fueron, todos volando. Y llegué a los cuarenta y medio para celebrar una nochevieja ayer y un año nuevo hoy. Pasamos Laura, Alberto, Raquel y Pablo, Martina y Jaime, Rober, Rubén, Eva, Sergio y Laura una cena cocinada desde la mañana, un copeteo al que se unieron Tato y Gema, la noche y el frío roto a base de estufas y leñas. Luego fuimos al trinquete, a acabar la mañana. Y regresamos con luces de primeras horas de una mañana en la que dormir poco, limpiar la casa, comer en Reflejos y regresar a Valencia. Cuando volvía, pensaba en escribir aquí. En regresar. Luego en obligarme a escribir. Y luego en pensar que no, que volveré cuando pueda o cuando recuerde. Pero que hoy regresar, regresaba.

Sé que me he hecho mayor por cosas como ésta. No me obligo. No hay propósitos de enmienda: ni de contienda. Solo, primero al frente, ponerme. Que no sea solo en la batalla, sino también en esta guerra personal del mí me conmigo. Que no es ego. Es solo yo.

Me preocupan cosas más básicas: la salud de los míos, el frío, encontrarme huecos donde cobijarme... Pero poco más. Hago ruidos al levantarme y ya cambio tertulias con amigos contra noches de festival. Me dije de volar. Volaré. Este año me gusta: ataca Marte, que es guerrero. Y yo, también lo soy. O debería de serlo. Hay algo que está claro: llegaremos hasta donde nos esforcemos en llegar. A veces, en la vida, hay que abandonar las zonas cómodas de confort. Tengo la sensación que 2018 romperá ese confort... Bueno 2018 no, voy a romperlas yo.

martes, 19 de diciembre de 2017

TARDE O TEMPRANO

Me ha dado una pena horrorosa, con menos excesos que en la juventud, pero terrible al fin y al cabo. Sosegada. Pero dada. Cuando he entrado en el blog y he repasado los miles de años que nada publico. Cuando he visto que éste será el año menos prolífico de la escritura del alma, de los pasos cansados, de las ilusiones de futuro, de la esperanza (ya no rota). Me hice mayor y los cargos se convirtieron en cargas, pesadas losas que fueron cambiando aquello que fuimos. Y tengo la esperanza y la sensación de que fueron para bien. Vivo tranquilo, duermo sereno - ya es mucho, tanto - y revivo poco fotos ni recuerdos. Me busco de nuevo, como siempre, en constante inspiración, con estos cuarenta agosteros que sirven de muleta para caminar y para capear lo que venga. Y yo, tranquilo. Sin parar nada. Las agendas tienen hoy hojas de excesos. Y dejo de escribir ya, para salir volando. Pero regresé. Porque tocaba. Tarde o temprano iba a regresar al blog... de estas hojas más perdidas que nunca.

miércoles, 28 de junio de 2017

¡NOS EMPUJARON A LAS TRINCHERAS!



¡Nos empujaron a las trincheras! Sé lo que quiero decir. Y quiero decirlo. Lo que no sé es si acertaré en cómo hacerlo... Me apena brutalmente todo lo que está pasando en las fallas. Quienes me conocéis sabéis que me apasiona más mi yo fallero que el político, porque puse el corazón en lo primero y la cabeza en lo segundo. Nunca he mezclado ambas cosas. Nunca. Porque nunca me ha gustado que lo hiciera nadie que ame esta fiesta... Pero es inevitable. Si callas, consientes. Si hablas, pecas. Les gustas a los tuyos y los de enfrente se revuelven... ¡Nos empujaron a las trincheras! ¡Qué pena! Ayer mismo discutí con un amigo. Me dolió que me acusara de cosas que sé inciertas y le pregunté si de verdad quería que "yo entrara a politizar las fallas"... Me ha sorprendido como dos comentarios míos en face - la definición de grotesco y el de ayer de Tejero - han valido para que algunos se borraran de mi face. Cierto es que han pedido amistad muchos más, pero tendemos a mirar esas pequeñas cosas que aparecen como piedrecitas en el camino. ¿De verdad creen que si quisiera hacer daño dos chistes es lo mejor que tengo? ¡Tan peligrosa es el arma del humor! En fin... Dos se fueron, dos a los que no les gustó lo que dije. Pero lo que es peor: lo que no les gustó fue que hablara. Les gustaba estar en mi face si yo callaba; pero, si digo algo, aunque sea con sorna y humor - esta fiesta iba de eso ¿no? - saltan por los aires porque tendré alguna intencionalidad política para hacerlo... No lo dude nadie: si algún día tuviera otras intenciones que no fuera defender esta fiesta, daría un paso adelante y lo haría público. Me educaron para ser honesto, leal y justo. Yo no soy una rata que corre a tirarse del barco cuando vienen mal dadas ni que coleguea con el poder, lo tenga quien lo tenga, por el simple hecho de sentirme alguien... Y yo, que siempre he intentado ser equilibrado y comedido, necesito hoy decirles que si se fueron, tengan buen viaje... ¡Me gusta la vida! Pasa rápida y tiene mil cosas maravillosas como para quemarlas con gilipolleces. Reconozco que soy peculiar y que siempre he sabido buscar esa parte diminuta y especial que tiene la vida, para exprimirla. Pero nadie puede aspirar a que para sentirse feliz yo tenga que callar siempre. Porque en el momento en el que dices poco, sacan a relucir tu carné si lo tienes o te ponen el que más interese... ¡Nada cambió señores! Los que ayer llamaban sin complejos borracha a Rita hoy se rasgan la fina piel que les cubre porque les llueve finamente. Y su moral, esa con la que tantas lecciones nos dieron, se mudan hoy a ser la excusa con que defenderse de todos los ataques que tienen y los que imaginan. Algunos saltan a justificar todo cuanto en privado te dicen que no tiene razón de ser, solo porque el amo vea que su voz se extiende... Y, la mayoría de las veces, cuando la lluvia es algo más fuerte, corren a esconderse sin avisar al amo porque aquí cada uno tiene que guardarse su propia espalda... Pasó siempre. Pero no todos lo hicimos ni lo hacemos. De pena. Las varas de medir se hicieron más pequeñas y lo que ayer era una chirigota hoy es una proclamación de guerra fraticida. ¡No me esperen! Ni los moros ni los cristianos... Ahí no, en ese ruido, no. Pero tampoco pretendan que calle siempre. Me cansé. Porque otros pueden decir lo que quieran y los demás respetamos. Y otros, en cuanto sacamos las palabras a pasear, nos encontramos con un sinfín de reproches que alguien debería de decírselos a su espejo. Siento si esperaban ustedes que yo fuera un fascista que no acepta el diálogo. Siento si les rompí su sueño de no pisar el charco que todos esperaban que pisara. Disculpen si me siguió pesando más la Fiesta que las personas que la habitamos. Y perdonen si me gusta vivir. Pero no pienso hacer otra cosa... Sigan con sus ruidos, sus miserias, sus pobrezas, sus venganzas, sus temores, sus aspiraciones y sus mamoneos... Sigan borrándose de mi facebook si no les gusta leer esto, pero es lo que siento. Y lo que siento, me pertenece. Es mío. Y tengo derecho a vivirlo... Y a compartirlo con quienes sí quieran seguir conmigo. No compartiendo lo que digo, me basta con que lo respeten. Que es lo que yo hago.

jueves, 20 de abril de 2017

UN GRAN DÍA



Hace 16 años, una mañana, puse una canción en el ordenador: "Hoy puede ser un gran día". La cantaban Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos y Serrat. Tomé una decisión y  salí a la calle."Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien, hoy puede ser un gran día..." me cantaba mientras caminaba por la calle cantando con lo decidido a cuestas. Y cambié parte de mi vida. Bueno, cambié mi vida. Porque sin aquella mañana, sin aquella canción, sin aquella cosa decidida, sin aquel salir a  la calle hoy no estaría donde estoy. Puede que estuviera mejor. O peor. Pero no estaría donde estoy,  y estoy muy satisfecho de haber llegado hasta aquí. Os cuento esta historia porque hoy al despertar, escribí, leí, hablé... pero me puse una canción. Y después otra. Y luego otra.

Y al venir al trabajo, encendí el ordenador, y puse "Hoy puede ser un gran día". De manera inconsciente, porque no lo decidí. Y recordé aquella mañana calculo de un otoño de 2001 ya tan lejano en que tomé decisiones... Hoy sé que también he tomado decisiones. Siempre he sido una constante ebullición donde se almacenan cosas que dejan poso y que hierven siempre. Ahí estaban haciendo su camino. Hoy sé que he dado otros pasos... Desde hoy intuyo que tengo un nuevo punto de inflexión, que viramos de nuevo, que cambiamos... No sé hacia adónde. Bueno sí, hacia lo que tenga que venir. Y calculo que pasarán otros dieciséis años. Y cuando una mañana el estómago y el corazón me pidan escuchar esta canción - que hoy ya ha sonado dos veces - pensaré en el día de hoy y diré: hemos llegado hasta aquí.

Tan solo espero seguir estando orgulloso del camino, satisfecho del pasar por la vida...

lunes, 27 de marzo de 2017

ÉCHALE TEATRO

Hay pasiones secretas y otras que se comparten. Delirios inconfesables que te rasgan por dentro. Arranques vehementes que te sacuden y te hacen vivir... Feliz #DiaInternacionalDelTeatro


domingo, 5 de marzo de 2017

LA EXTRAÑA VOLUNTAD


Elegimos los caminos del olvido porque siempre parecen que son los que cansan menos, los que atajan el pesar más privado. Se diluyen las sensaciones y los sentimientos, casi siempre, tal y como somos capaces de ir haciendo y deshaciendo paseos entre el alma y el corazón. Y aplicamos el día de mañana y el que pase y el otro como bálsamos contra la memoria a base de desgastar el tiempo corriendo sus manillas contra la propia capacidad de recordar. ¡Imponerse el olvido cada día como una meta para superar el recuerdo al que se vuelve siempre! Siempre he pensado que soy capaz de elegir mis cielos y mis caminos, mis vientos y mis silencios. ¡Pero no! Acabo imponiendo un descuidado olvido a cosas que reviven enseguida y que me dejan agarrado a este yo que no soy yo y que se impone. La extraña voluntad. Yo quise. Quiero. Pero me revuelvo en el "querré" porque a menudo lo dejo de lado, como si no me preocupara ya nada... Cuando vuelve una y otra vez. Recuerdo detalles, palabras, momentos, sueños... que se asfixian sin el oxígeno de la memoria. Y creo que los ahogo, pero quedan escondidos hasta que, con rabia, el destino nos los devuelve. Recuerdo mil y una cosa como olvido las más sencillas, las que son mías y me hicieron a mí. Pero soy incapaz de arrancar por siempre penas dormidas y los dardos ajenos como me es imposible extirparme esa sensación de lo inacabado y lo impropio. Lo que no depende de mí aunque me ocupe por completo. Y sí, duelen los desprecios como el engaño, la indiferencia como la farsa... Claro que duelen.  Y esa sensación desgarradora que te hace caminar triste... y regresar de nuevo al olvido. A la voluntad de olvidar como único escudo de protección, como sola medicación contra la pena, como arma para defendernos de lo que no podemos elegir porque nunca podremos alcanzarlo...

miércoles, 1 de marzo de 2017

GRACIAS




Gracias. De corazón. Porque cada uno sabemos qué llevamos en nuestras vidas y a mi corazón le hacía falta esta alegría. A mí ilusión, este empujón... Gracias. ¡Qué se pare el mundo!

Gracias a todos y cada uno de los que os apellidáis Noscarmientas, porque sois la familia más brutal que podía tener en este mundo de locos. Gracias por creerme, empujarme, ayudarme, decir siempre que sí, respetarme y caminar conmigo... Gracias por vuestra lealtad y fiel apoyo. ¡Orgullo es poco! Si esto está aquí es porque sois el mejor equipo... El mejor. Gracias. Mil veces.

A ti: enhorabuena Ángeles. Y gracias. Porque sabes lo bien que me viene este premio... Y éste es compartido: yo sin ti no sé pisar un escenario. Gracias por todo lo que me enseñas (y gracias por todo lo que me aguantas). Aunque tú seas así, yo no es que no sé ser de otra manera...

A la gente que viene, que nos acompaña y que nos quiere: gracias. A los que me quieren tanto: Gracias, yo no sé cómo devolverlo. Y dejarme que diga solo una cosa más: estoy feliz y emocionado. Agradecido y más ilusionado. De corazón.

Si no fuera por la gente de mi falla esto no existiría... Este premio es de todos y cada uno de vosotros.

Y voy a pediros algo que no he pedido nunca: me gustaría el día 17 al recogerlo, vayamos todos los que podamos ir, más que nunca y como siempre juntos. Quiero recogerlo con mi gente. Y esos sois vosotros. Os quiero.

domingo, 26 de febrero de 2017

LA SONRISA DE PABLO


Cierro un fin de semana eterno. Vengo de un programa de televisión que salió aún mejor de lo esperado. Feliz. Y de una cena en Fosters con la que reír y desoxigenar. Respirar. Y de un metro nocturno... Estos días hubo de todo. Y sí, entre tanto ruido de fiesta, tengo una imagen que no me quito de la cabeza: la sonrisa de Pablo; el muchacho que ha fallecido tras convertirse en un héroe por la donación de médula. Vengo de unos días en los que he tenido de todo: en los que sufro de gripe y me sacudo por mi vida pública, me enveneno por la fortaleza que tiene un mediocre cuando se cree poderoso o me rebela la simpleza del que te abandona porque no le dices lo que quiere oír. O por la tristeza que me da seguir arrastrándome en el lodo de las personas tóxicas,... ¡Por mil cosas! Esas cosas que me hacen gris... Y cuando veo la sonrisa de Pablo pienso una y mil veces lo mismo: vivió. Nos hacen falta héroes de esa categoría para entender qué es la vida, para prometernos que no nos volveremos a dejar arrastrar, para decidir cuál es la vida que queremos y pelear por ella... Tengo miles de personas que me quieren y quiero alrededor, y a veces el ruido de una mosca me hace mirar hacia otro lado. Tengo mil ilusiones que contagiar, y a veces me hago barro con los sudores de otros... Tengo mil batallas por ganar y a veces me derroto solo, cuando me quitan los colores. Tengo cien que me acompañan pero me preocupa más la que a mí lado alguien no quiere caminar... Y me duelo. Me duelo porque veo la sonrisa de Pablo y escucho al guerrero incansable: "siempre fuerte"... Y me doy cuenta de que hay que volver a la vida. Siempre fuertes. Y volver a empezar, pero con la ilusión de esta vez vencer la batalla del día a día.

 DEP Pablo.

viernes, 17 de febrero de 2017

AYER ME LO TRAJE A HOY


Ayer aprendí que el que más pierde es el que se niega a perder... Y pensé en ganar vida. ¡Y gané! Comí con mi hermano y me propuso algo que fue como una tabla de salvación a la que agarrar mi ilusión. Recibí el mensaje más bonito del mundo de alguien a quien una vez le pedí un minuto y me dijo que me daba "su peluco para toda la vida". Y está cumpliendo... Volví a un ensayo general [con un dolor de espalda horroroso, con un dolor de muelas superlativo...] Y volví a tener el mejor bálsamo en un escenario. Y con mi gente. No se imaginan lo grande que es compartir con ellos... Pensé en darle una sorpresa a mi madre y evitarle un viaje a mi padre. Me fui a dormir a casa de ellos después del ensayo. Altas horas de la madrugada. Y a las dos de la mañana me dio dos besos mi madre que supieron a gloria... Y le ví sonreír nada más despertar... Me tomé un Nolotil, yo que nunca tomo nada. Y me costó dormir... Y pensé sobre todas estas cosas que quería contar. Y sobre otras más... Sigo con mis dolores a cuestas. Y con mis ganas de volar...

martes, 24 de enero de 2017

INSOMNIOS


Vuelvo a casa envuelto en la falta de sueño que me trajo la noche. Lorca escribió de las noches sin luna que en ellas no se veía a dos pasos, que eran perfectas para quienes necesitan escondrijo... Yo en la noche no me escondo. Me encuentro; porque siento de una manera absoluta y mi cabeza está más ágil que nunca. Cuando todo es noche escucho más y más veo. Con la mente despierta, sueño (pero no de dormir): de volar despierto. Por la noche, en la que muchos duermen, yo creo. Imagino. Disparo sueños que no derriban enemigos, pero que no tienen más dueño que yo... Y así, noche tras noche. El insomnio me duele si intento dormir, si no es mi compañero... De fátigas y de cosas. De recuerdos y de aquello que quiero. De los secretos que nos guardamos mis noches sin luna y yo... ¡qué soy de mis noches y de mis sueños!

RESPETO

Hace unos meses lamenté mil y un insultos tras la muerte de Rita Barberá... Hoy leo algunos de los que soporta Miguel Bosé tras la perdida de su sobrina. Y mi sensación es la misma. Nada justifica esos ataques, esas rabias, esa ignorancia extrema que les lleva al insulto... Lo siento. El respeto y la tolerancia no saben de credos, de ideologías, ni de afiliciaciones, ni de tendencias, ni de creencias, ni de opciones,... El respeto y la tolerancia solo saben de personas. Y hay personas que lo tenemos y lo guardamos como hay otros que están demasiado corrompidos como para entender esto que escribo... Corrompidos moral, ética, humanamente... Que no merecen ni siquiera este tiempo que les estoy dedicando. Es lamentable. Penoso. Pero existen... hacen ruido. Ladran como un lobo hambriento cuando huele a sangre (y que me perdonen los lobos). Pero yo me niego a dejar de ser humano, a dejar de sentir todo lo que quiera y a tener que callarme cuando mis palabras no tienen su sucio aliento. Respeto, señores. Solo es eso... una palabra que dice mucho. Todo. Si tuviéramos un poco más, nos faltaría alma y nos sobraría bilis...


lunes, 16 de enero de 2017

VENGO DE UN FIN DE SEMANA


No traigo nada nuevo ni excepcional: vengo de un fin de semana. Así que es lunes. El lunes no es un día querido, a no ser que sea festivo. Nos pasa a los seres humanos, que nos puede el egoísmo y nos gustan las cosas cuando nos benefician. Si no, no. Pues sí, es lunes. Y vengo de un fin de semana, con la caldera rota, amenaza de gélidas temperaturas y el pijama como segunda piel. Como la piel que habito.

Y todo lo que se me ocurre, escuchando por quinta vez el disco de Raphael que los Reyes me trajeron en casa de Tiby que escribir. Escribir que hacía tiempo que no lo hacía y corresponde. Correspondía. No es fácil... pero hay que ponerse. Y me pongo. Me sorprendo a mí mismo con esa leyenda del lunes...

Todos queremos ser los primeros, menos los lunes. Los lunes hubieran preferido ser terceros. Miércoles, para que nadie les odiara. Pero les tocó empezar la semana, como nos ha tocado a tí y a mí. Yo la empecé buscando un segundo - de tiempo, no de orden - para reorganizar mi vida - ahora que aún no me cansé de organizarla - y para pensar que, de los años que he comenzado, éste, por no tener propósitos. es el que menos me estoy decepcionando. Y es bueno: no me gusta decepcionar. Tal y como cumplo años, además, prefiero no decepcionarme a mí mismo. Y a base de repetirlo, lo he convertido en mi dogma de fe. Tampoco soporto que me decepcionen. Lo siento. Es algo que los que me han decepcionado no entienden... Ni comparten. Pero es así. No lo tolero. Ni la falta de lealtad. Soy así... Mi capacidad de aguante va disminuyendo. No me enorgullece; pero no lo callaré... Me hago mayor y me elijo a mí.
Lo dicho: que ser lunes es difícil, pero nadie recae en ello. Los lunes maldecimos, como alargamos la cama un domingo o una noche los sábados. Pero el lunes, es otra cosa. Éste en particular me ha hecho descubrir algo: y es que somos brutalmente egoístas... ¿Qué lunes nos gustan? ¡Los que son festivos! Los que pierden su naturaleza de primer día y se convierten en tercero de un buen puente... ¡Eso sí que es un lunes bueno! El que deja de serlo... ¿Y nos importa algo cómo lo siente el lunes? No... pero nosotros, que somos primero y después egoístas qué más nos da... Pues así hacemos con todo. Y así nos va. Nos gustan las cosas, las personas, los hechos según nos benefician sin pensar qué piensan, hacen, sienten...  Nos importa poco cómo se sienten o cómo lo llevan. Nuestra empatía es cero. Y nos da igual... Yo necesité pensar en los lunes para darme cuenta de lo duro que lo tienen. Y luego me puse a pensar en gente que conozco... y pensé lo mismo... Por eso les digo una cosa a los lunes y a mis amigos que sufren: aquí me tenéis para pensar en vosotros. Vale... Es un punto de locura... pero bendita locura que te lleva a pensar en los demás. Aunque sea un rato. Pequeño... ¿Pensáis que se me fue la pinza? Yo, por lo menos, pensé en los lunes que sufren...




Resumen de fin de semana:

Molan las cosas que no te esperas. Las noches improvisadas y las visitas imprevistas. Mola ser multimillonario cuando quien tiene un amigo tiene un tesoro. Molan las risas de noche y las de anoche. Mola ser el primero en irse de una fiesta creyendo que la cerraste. Mola cruzar la ciudad en silencio. Mola bajar la persiana para dormir en la mañana. No abrir los ojos cuando te despiertas de madrugada y ronronear una hora sin salir del nórdico. Mola ponerse el pijama para pasar el día. Improvisar una cena al ajillo por no repetir una pechuga con patatas. Y mola tirarse el día sin hacer nada pensando más en el placer del calor de hogar que en la factura del gas... mola tener ganas de cocinar y hacerse unas palomitas. Y mola que te venza el aburrimiento que nunca tienes, aunque te empuje a devorar chocolate una y otra vez. Yo, como Scarlett, pongo a Dios por testigo que mañana volveré a pasar hambre... Los pobres lunes, qué lo tienen todo.

sábado, 7 de enero de 2017

Y LAS MÍAS

Me descubrí ayer mismo diciéndole a mi hermana en metro, mientras acudíamos a la comida de Reyes, que estuviera tranquila, que la vida da muchas vueltas. Y la segunda vez que se lo dije, cruzando el paso de cebra, repetí cada palabra no sé si más por ella o por mí. Parece que desde la Ibiza pasada me he empeñado en alcanzar los 40. A mis no propósitos de año nuevo, que me van de escándalo, mejor que cuando los tenía, he añadido esa voluntad de envejecer aprovechando pasos y canas; que tengo los míos. Y las mías.

Perfil propio desde la Ibiza pasada
Lo dicho. Le (me) repetí el mensaje consciente de que la vida da segundas oportunidades muchas veces. Creo que la primera vuelta nos la da de hostia, para escocer. Y la segunda de revancha, para aprendido, saber hacer frente. Hacerse mayor (en mi caso por voluntad propia).

Fui siempre un niño mayor. Fui con amigos mayores que yo hasta que Dorian Gray se apropió de mí, le ganó la batalla a Peter Pan, y comencé a tener amigos más jóvenes. Y de todo se aprende. Aunque también es cierto que cada vez más cerca de la madurez, estoy subrayando en mí esas ganas de no callar y al mismo tiempo de esperar ver cómo el paso del tiempo da y quita razones. Que lo hace.

Le dije a mi hermana que la vida da muchas vueltas pero creo que me lo decía a mí. Y estoy convencido de que nos valdrá a los dos. Es cuestión de saber esperar.

Y en esa esperanza andamos. Hay que arrepentirse de lo que no se dice. Hay que dejar de ser aragonés, que dice mi madre piensan bien pero tarde. Hay que volver a la paz con uno mismo y de ponerse el mundo por montera de vez en cuando... Pero sobre todo, hay que valorarse primero y antes que nada porque nadie es más importante para nosotros que nosotros mismos. Y sí, suena a egoísmo. Soy una persona excesivamente generosa. Por eso estoy convencido que para darse más y mejor a los demás, hay que construirse con más voluntad y primera persona. No hablo de egoísmo, hablo de crecer (en paz y en calma). Que todo hace falta... Y a quienes no nos quieran con esa paz y esa calma, que les guste el paseo... Hay que empezar a hacerse querer para que nos quieran. Estoy convencido. De esas y de otras cosas.

jueves, 5 de enero de 2017

CINCO DE ENERO


Queridos Reyes Magos,

hace años que por casa no pasáis a base de trabajos y tiendas, horarios familiares y cambios de vida. Pero a mí me gustaría que regresarais. A base de hacernos mayores nos sacude la nostalgia y la melancolía. No sé cuál fue el punto de inflexión, pero llevo meses pensando que llegan mis cuarenta y, como los abriles de Sabina, alguien se ha dedicado a quitarle minutos al incesante reloj sin saetas de mi vida.

No me siento más mayor. Ni menos joven. Me acerco a la barrera con una buena sensación y un vértigo inevitable. Hoy es cinco de enero, lo justo sería que fuera tres (cuatro a lo sumo). Pero el tiempo se empeña en largarse con velocidades de relámpago que nos dejan menos opción de hacer y de deshacer. Quizá por eso, me vine a cuestas con mis recuerdos de infancia - de infancia muy tierna, ya os dije que dejasteis pronto de venir por casa - y me sacude la ilusión de volver a tener un día de Reyes como aquellos en que, con equilibrios totales, papá y mamá nos sorprendían. Nunca pedimos más ni nos trajeron menos. Buenos recuerdos que se disipan al pasar el tiempo...
Por eso hoy, que anda todo el mundo rematando sus cartas, yo miro a otro lado. Acudiré ahora a la cabalgata, el cargo obliga, pero me vendré a casa con un desapego absoluto. Total. Algo que me gustaría revivir, porque como dije, cuánto más mayor me hago más en niño me convierto. Y eso es genial.

Así que, majestades, se vayan haciendo a la idea. Al año que viene les espero por aquí. Como cuando el abuelo y yo le poníamos cebada en el balcón a sus camellos. Como cuando corría hasta la habitación del final del pasillo para encontrarme una pizarra sobre la cama... Como cuando soñaba despierto.

Feliz año.

Pd: Yo siempre fui de Melchor...

martes, 3 de enero de 2017

BUENAS NOCHES. POR HOY.




Vengo con la resaca clavada en los huesos. Feliz año nuevo. Primer martes de año con sabor de lunes. Resaca de año nuevo y aeropuerto con retrasos. Hice mil cosas hoy. Recordé el ayer, trabajé y compré para comer, arreglé la tarjeta de crédito que no se había roto y una tapa del baño que instalé yo mismo. Preparé un cocido e hice este vídeo. Respondí por móvil un mensaje de ayer (que suena a más pasado). Y saqué un libro de la librería con la intención de comenzar el año leyendo: Primavera con una esquina rota. Benedetti.

Eché de nuevo agua al cocido que se evaporó. A ver si llega a caldo ahora que son las nueve de la noche, empieza el informativo y ceno.

Sí, quiero volver a escribir. Me dio una vergüenza tremenda qué hice con este blog el año pasado. No me comprometo a más. Pero tampoco a menos.

Me apunto hoy en mi moleskine emocional;

De ayer, coge la nostalgia y los buenos recuerdos.
No vivas del pasado, pero no lo olvides. 
Quédate con las cosas que te provoquen una sonrisa 
[o una lágrima que no sea de dolor].
Piensa en las oportunidades que da la vida 
y no las desaproveches.
Y si te saltas algo, para, regresa y sigue el camino.
Sobre todo vive. 
Y deja vivir.

Buenas noches. Por hoy. 

martes, 30 de agosto de 2016

TAN FELIZ



Hace unos días, en mi rincón del mundo, no paraba de escuchar esta canción... Mi pequeña isla me trajo un montón de felicidad (una vez más). Por eso siempre vuelvo a ella, a chafar su arena, a sentir su brisa, a vivir sus noches... Hace quince años que vuelo a refugiarme cada vez que el alma necesita vida. Y siempre, aunque repita cada año, aprendo algo nuevo... Aprendí que hay que aprender cada día. Que a veces hay que silenciarse más. Que me pierdo y me encuentro. Que me siento vivo. Que hay hermanas que valen un cielo entero cuajadito de estrellas. Que hay amigos que entienden perfectamente cada silencio. Que hay amistades que llegarán con el camino. Que hay reencuentros que son como si nunca hubiera existido distancia; porque siempre se tiene la cadena que une sin oxidar... Que hay gente que sin decirlo nos necesita... Aprendí lo que ya sabía: que allí soy feliz. Y veo a la gente feliz conmigo. Y batallo cada día por eso... porque la gente sea algo más feliz. Ya sueño de nuevo con sus paraísos, rincones, su gente y mi vida allí. Cuando soy capaz de mirar a la nada y volar. Tan feliz.

martes, 9 de agosto de 2016

QUE SE ACUERDEN DE UNO


Sé más sereno. Llega segundo. Tú que no compites nunca por ser primero, no te desbordes cuando no toca.

Apunto en el moleskine de mi alma este apunte cuando faltan quince minutos para las seis y sobran 37,3 grados para la tarde. Piano de tango.

Aguanto este verano de manera espectacular: me hice mayor. Miro hacia atrás y los comparo con otros. Silencio hasta en el móvil y calor bailan agarrados en la tarde.

Mi plan por delante: algo del libro sobre Wilde resolviendo crímenes y quizá si la película de Almodóvar, Julieta. Empecé la serie Mar de Plástico, bien después de una Hannibal que me mantuvo tres temporadas atado al sofá en las noches de julio.

De repente Jose Gisbert ayer me manda un mensaje en mitad de la tarde: qué bonito que se acuerden de uno. Cené con Juanjo en Fosters y llegué a casa durmiendo de madrugada. Qué curioso es ver que hoy vacaciones tengo la sensación de estarlo mientras que otros días que no lo eran y estuve en casa la sensación era otra. Anoche, decía, me disperso por el verano, Diego escribió en el grupo sobre el primer años que somos amigo. Lo dicho, qué bonito que se acuerden de uno...

El calor se desploma tejado abajo. Creo que me voy al sol, ahora que ya empezó a escapar. Como yo. Que muto en dragón rojo. Y ni me inmuto.

domingo, 7 de agosto de 2016

DOS TRONCOS EN EL CIELO



Yo vi dos troncos alzarse contra el cielo, empeñando su fuerza en mezclar cada rama, para sentirlas juntos... Yo sentí un sol despedirse tras las montañas, rompiendo en calma un tiempo eterno. Yo respiré una esperanza de años y anhelos, y quise acariciar un viento que se camufló en fría brisa. Me sentí vivo, sin dejarse dormir los recuerdos... Y me sentí extraño, lejano. Soñando sobre nuevos mundos inciertos. Era tarde cuando se caían las nubes, cuando aún quería yo tus palabras y a ti nada te decían mis silencios...

martes, 26 de julio de 2016

LA MIRADA NO SABÍA CALLARSE


Me dijeron que me sonríen los ojos. Yo creo que me sonríe la vida, y a los ojos se les escapa. No quiero desbordar ni mi esperanza ni mis ilusiones porque nos educaron de la manera cristiana de saber que lo bueno se puede nublar y como decía Antonia San Juan, casi no hay que ser feliz ni cuando estás feliz...

El otro día escribí sereno. Creo que sí. Y con ganas de mantenerme tranquilo. Muy bien organizado en cuanto a las pausas. Perdí la cartera y me serené aún más. Tan extraño a mí que casi ni me identifico. Pero sí. Por edad o por necesidad, me calmé.

Es cierto que mis ojos se escriben entre risas e ilusiones.
Mis canas subrayan altivas.
Mi labio se cierra impresionándome en silencios que dicen tanto.
Y la vida pasa.

Sea como fuere la foto de mis casi treinta y nueve deja una geografía de cuadros perfectos que se desdoblan que me limitan a seguir siendo como soy. Como vine siendo... Y por delante, algún apunte de horóscopo y algún sueño despierto.

Me dijeron que me sonríen los ojos. Yo creo que mi alma está limpia y la mirada no sabe callarse...

sábado, 23 de julio de 2016

SERENO


Sereno. Me describo apacible ante el espejo del alma. Tranquilo como hacía tantísimo tiempo que no. Sumergido en una paz conmigo primero y, que luego, se extiende densa a mi alrededor. Tan batallada a base de descansos y apagones. Yo lo conseguí. Me escondí de mí para alcanzarme como nunca hasta dejar de perseguirme. Y así hoy no escucho los ruidos de afuera. Busco música de soledad para rellenar los silencios y me concentro en la tranquilidad de este momento como un punto de inflexión en mi vida. Sigo deseando pequeñas cosas como una tormenta de verano o una vela encendida... Aprendí que la vida es plena cuando aspiras solo a los pequeños detalles y los alcanzas. Y sueño, también despierto, buscando nuevas rutas en este camino incesante que es mi vida donde bailan amarrados los grandes deseos y las ganas encubiertas. Mi cuerpo pide quietud y mi cabeza navega con nuevas ideas. Hay mañana. Pero sin agitación. Sin sentir la presión de lo que no alcanzamos, sin arrastrarme por la decepción de lo no conseguido... Intentando trivializar todas aquellas cosas que en otro punto de mi vida me habrían desbocado. Hoy, porque quiero, le habla mi voz interior al volcán que tantas veces fueron mi corazón o mi boca al exiliarse. Y me descubro tranquilo, expectante, quieto... Callado. Esperando lo bueno que queda por venir. Pero solo esperando. Se acabaron los empujones y los desatinos, aparté los cansancios y los olvidos. Sereno, como un mar manso y plácido. El anhelo ya no es cólera. La tristeza ya no es un ancla férreo que me deja atado. Sereno, así me siento. Conmigo enfrente. Conmigo al lado. Presintiendo al fin que esta placidez no será eterna, pero sí duradera. Y sobre ella caminaré los pasos de mis próximos vientos... De mis siguientes silencios. De mis propias palabras, que son yo.

PASANDO MI VIDA _ IMPORTANTE


Me pudo pensar ayer - que perdí la cartera - que estaba cerrando este blog. Pensé si echarle tierra encima y hacerlo desaparecer (pero hay tanta vida). Tanta historia... Tanto secreto desvelado. Tanta terapia que me decidí a mantenerlo vivo... Hacía un par de meses que ni me asomaba. Sorpresa. Sigue leyéndolo mucha gente. Ojeándolo en un silencio no sé si cómplice o cobarde. Pasando mi vida. No puedo cerrarlo. No quiero. Hoy me he dado cuenta. Estoy sereno.

miércoles, 18 de mayo de 2016

NUEVA ANDADURA


Cuando decidí entrar en política lo hice solo movido por algo que los que me conocéis sabéis que es verdad: me gusta ayudar a los demás, trabajar por una sociedad más justa... Cuando por 2007, el Partido Popular me incluyó como independiente en las listas de Mislata nunca pensé que hoy escribiría esto. Seré el número 8 en la lista de Valencia al Congreso de los Diputados. Sigo con las mismas ganas y la misma ilusión. Pero sobre todo, y para mí lo más importante, sigo con la misma vocación. Quiero darles las gracias aVicente BetoretIsabel Bonig y Mariano Rajoy Brey por la generosidad absoluta de incluir a alguien como yo en las listas del ‪#‎26J‬. Pero ante todo y sobre todo, lo que de verdad quiero, es no defraudar a ningún valenciano que apueste por el PP en las próximas elecciones. Desde donde esté, ya sabéis que voy a hacer: trabajar por nuestra tierra y por nuestra gente. Hoy estoy feliz. Contento. Ha llegado un momento que jamás había buscado ni imaginado. Siempre digo que a mí las cosas en la vida me llegan... Hoy me llego esto. Y me hace feliz compartirlo con vosotros. ‪#‎Vamos‬‪#‎CuentoContigo‬ ‪#‎Gracias‬

viernes, 13 de mayo de 2016

BREVE. REAL.


Me siento un perseguidor de sueños (que camina siempre despierto).

miércoles, 13 de abril de 2016

SURSUM CORDA


Es el día internacional del beso. Como lo podría ser de las bombillas, las escobas, el cine sonoro o el sum sum corda. Sursum corda es una de esas expresiones que todo el mundo repetimos sin saber de qué hablamos: y así nos va. Besos suena a poesía, siempre. A saludo cordial. A familiaridad. Los hay sonoros y babosos. Estaba pensando en una persona periquita que cada vez que te besa se lleva media mejilla. Los hay esperados (son los que no llegan). Y los hay pasados. Cada uno de estos últimos los recordamos de una manera. Más menos. Y yo, porque no soy muy dado a hablar de estas cosas no diré cuáles ni cómo recuerdo. Si acaso uno robado, uno con amenaza, uno perdido y uno roto. Podría recordar todo alrededor de un beso, aunque hay pasado (y pesado) el tiempo. Hoy es el día internacional del beso... Podría ser del tango y del fox trot. Del sursum corda, también.

lunes, 11 de abril de 2016

Y LO SIENTO



Me ocupa el tiempo libre
hacer que no te leo,
que no te veo,
que no te presiento.

Y lo siento.

Sin poemas ni versos,
no hay besos de madrugada.
de una madrugada
que no olvido.
Ni esperanzas...
que yo nunca te pido.

Olvidas.

Y siguen pasando las nubes,
las noches y las horas.

Y tú,
con tu silencio lejano,
que yo no asumo
si es real o es teatro.

Y yo,
con mi mirar hacia otros sitios,
donde no te encuentro
mientras hago que no te miro...

que no te leo,
que no te veo.
Que no te presiento...

Y lo siento.

ENROSCARME


Tengo irremediablemente una vida muy pública a la que sinceramente nunca he pensado renunciar. No por nada. Ni me llena - no soy una persona de egos - ni me vacía. Me acompaña. Lo que sí espero de vez en cuando es buscarme un rincón donde cobijarme como gato enroscado. Cierto es que no tengo tiempo. Porque la vida pública es tanta y tan pública que no me deja segundos para enroscarme. Y así ando. Con las ganas de hacerme ovillo unos días y volviendo otros al escenario.

Recuerdo de pequeño que siempre soñé una vida imparable. Y yo lo he escrito por doquier, calculo que también aquí. Cuando muera alguien vendrá a mi caja y dirá "se fue, pero hasta que se ha ido lo que ha vivido", Tengo la sensación de ser un felino por su segunda vida. Y sé que quiero hacer cosas que no hice, aunque no sepa cuáles y que me quedan caminos por recorrer que ni tan siquiera sé si elegiré yo.

A veces me descubro artista pensando en pasar mil días escondido en casa. Yo que casi no la piso haciendo mi vida de hogar. Pero es irreal. Camino hacia los cuarenta y me quedan por andar y por escribir cosas miles y demás. Estoy contento de mi camino aunque de vez en cuando refunfuñe. Y pienso, a veces también, que las úlceras del estómago me las causan cosas que no debieran.

Entre mis posdatas, las ganas de hacer cosas. Traduzco teatro. Busco un fin de semana para escapar a Madrid mientras el viento me huele a Londres. Y miro. La vida pasar. Como la canción de Fangoria y como yo mismo. Que así ando.

Pd: No me duele la cabeza, a veces la espalda, reemprendo mi dieta y estoy dejándome facebook poco a poco... Así me va abril. De maravilla.