miércoles, 25 de junio de 2014

FELIZMENTE TRANQUILO


De mi verdad de la vida, qué sabe nadie. De mi forma de pensar... Así empieza a sonar Raphael mientras decido consagrar mi primera entrada, mi primera hoja perdida de la era de Felipe VI, a casi nada que no sea decir que estoy genial. Llueve a días, hoy no, dejando que la primavera se vaya y llegue el verano (recibido en Alicante, hogueritas de San Juan) con calma pero sin pausa.

Esta noche cerramos una nueva temporada del Tot és Festa y lo hacemos con una entrevista a mi persona... Estoy inquieto. Tranquilamente inquieto, porque pasar al otro sillón no es de las cosas que más me apetezcan. LLevamos años subiendo el telón como un juego y el juego se ha enredado para hoy. En cualquier caso voy a estar muy bien acompañado para cerrar una temporada fantástica.

Luego habrá cena, como anoche la tuve con Edu y Kike en La Mary. Me encontré por el camino a Marisa y a María. Antes venía de la Falla Alameda. Y así sin parar todos los días y las horas. Sin parar nada. Absolutamente nada.

Hoy me dio por sudar y por Raphael. Escuché Mi Princesa de Bisbal que tan olvidada tenía. Y rebusqué entre mi nostalgia para mirar hacia mañana,...

Estoy comodísimamente bien. Y es fantástico. Aunque apurado, tembloroso, dormilón, alargado,... La vida sigue. No igual (pobre Julio Iglesias). La mía cambia y no deja nunca de moverse... Afortunadamente. Solo quería deciros que estoy bien. Y tranquilamente feliz (no sé si felizmente tranquilo).

martes, 17 de junio de 2014

PRIMER PASO

Me escribía el otro día una desconocida en twitter que echaba de menos mis comentarios al inicio del Valencia Abierta. Me gustó saberlo. Me sorprendió, no lo negaré. Porque mis pajas mentales, mis caminos sobre los ríos helados, mis sueños desesperados, mis alcances y mis desgastes, mis penas mansas, mis manos ajadas, el ayer y el nunca, se escribieron siempre pensando que el viento se los llevaba como un polen de primavera, volátil y desaparecido. Pero no. Hubo quien se los quedó en el corazón y los trajo a la memoria diciéndome que los echaba de menos... Y puede ser que yo también.

Me encanta lo que hago. Me encanta a diario: cuando no hago y cuando reviento el tiempo, cuando soy capaz de multiplicarme en espacios. Me encanta vivir. Qué paradójico para tantos... Pero qué hermosa la vida. Paso hoy un martes, resaca de cena con amigos. Vinieron Laura, Manu, Noe y Adri a cenar a casa y a ver cómo nos organizamos para Alicante. Me encantó vencido por el sueño tumbarme bajo el viento de tormenta que no llega y descubrir con cansancio que el día había merecido la pena. Fue un lunes raro, distinto. 

A las diez de la mañana había quedado en la puerta de la casa del maestro, sin adelantar nada más. Cogimos su coche e hicimos ruta hasta llegar a un paraíso que no parece estar donde está. Cinco plataneros gigantes lo protegen del sol y la mezcla de tierra y vida, se unen en un polvorín que nunca llegó a estallar. Hablamos tres horas a la sombra de una higuera y cogí unos ciruelos que me cedió. Ya os hablaré de estas palabras. Algún día anuncié algo. Pero ayer fue el primer paso. De muchos más, espero.


El sábado tuvimos San Juan en la falla. Me desperté el domingo porque tenía misa y procesión a la tarde con una sensación de agobio provocada seguramente por alguna conversación cruzada de la noche. Pero la noche fue risas. Menos el incidente nasal con mi madre en el día de su cumpleaños. Cenamos y bailamos. Reímos disfrazados de ochenteros. Y terminamos en el Barberbirborbur. Iván me acercó a casa. Fue una fiesta en condiciones, llena de risas, de buenos momentos. Sin parar. Pasamos Richard, Ricardo y yo por San Valero y por Cyrano. Y volvimos a la falla a seguir viviendo la noche del fuego (sin fuegos).

La vida sigue. No sé si igual... Pero sigue. Y vivo horas de pensar en pasado mañana y que el futuro que entreveo me guste. No sé hacia adónde. Pero seguimos caminando... Y eso, con la ayuda de algunos, es maravilloso...

viernes, 13 de junio de 2014

DIEZ GRADOS ARRIBA, DIEZ GRADOS ABAJO...

El fardatxo se ha agarrado al hierro del balcón y yo creo que se ha quedado fundido por exceso de calor: la Virgen. Hoy se rebentó el termometro, el aire acondicionado ha quedado estrenado y la casa bajó de los 36,9º a los 26,9ª con los que me engaño ahora... miedo la salida a la calle.

Hablé por teléfono con Aurora que ya me rondaba días y me contó cómo se va habituando a la vida maternal. Me levanté cansado, aunque antes de que sonara el despertador: anoche nos acostamos medio tarde, viniendo de casa de Raúl, ultimando los detalles de las vacaciones que no ansio, tan solo espero. Y ganadas, vaya que sí.

El miércoles tuve tele y luego cenamos en el Foster's Boro, que venía cenado, Edu y Kike, Elena (que nos faltaba desde hace semanas) y Laura. Lo pasamos genial como siempre. Calor adivinado ya en la vuelta a casa del taxi.

Me queda por delante otro fin de semana sin parar, como si paráramos en algún momento. Eso sí, me he clavado ya un capítulo nuevo de B&B aprovechando el aire acondicionado. Voy a la ducha y a seguir con la marcha. Tengo inauguración de feria del comercio y después, como dicen los mallorquines, Déu provirà.


martes, 10 de junio de 2014

TAN JOVEN Y TAN VIEJO




Al ver la foto de la tormenta recordé... Hace un año, o una vida, de noche, bajo las estrellas infinitas del mar del Mediterráneo, frente a la cosa de S'Espalmador, mezclé mis lágrimas con el salitre y la arena de Formentera... No hubo nada más que esta canción, el cielo y mi memoria... Qué bonito es poder recordar... Vaya.


HOY YA ESTÁ PASADO


Me asomo al balcón de manera inconsciente esperando encontrarme con el lagarto que cada noche me visita. No me gusta, nada. Y al tiempo sé que se come los mosquitos y está afianzando, sin saberlo, una amistad de citas perdidas que llegan cuando el sol se esconde. El de hoy quemaba sin consciencia, rasgando a las seis de la tarde como un disparo desde el atalaya arenoso de un desierto seco. Mi lagarto ha venido hoy tímido mientras las últimas noches del día intentan recuperar el aliento con una leve brisa que se cuela por el ventanuco del despacho. Sonaban "Cartas amarillas" de Nino Bravo de una manera repetida, inconsciente también, porque el cuerpo a veces nos pide revival... La foto es del recuerdo también, del pasado. De la caja de galletas donde se guardan las cartas de amor adolescentes que se quedaron sepia, como en la canción...

Busco aleatoriamente entre las fotos recuperadas del disco borrado que dejé a medias y encuentro esta tormenta que pese a la calor del hoy simboliza lo que está por llegar. Cuando hace mucho sol, tirando de lo que papá me enseñó de campo y labriego, concluyo siempre que va a llover. No sé si lo hará (desde luego que no tiene ninguna pinta) pero el sofoco de la tarde se apaciguaría - y otras tantas cosas con un algo de lluvia bienvenida -.

La foto de la tormenta es de la travesía a Ibiza. Debería revisar facebook para saber de qué año: porque mi desmemoria personal alcanza ya los olvidos de mi hermana, por exceso en mi caso de cosas que pasan en cada día. Pero en cualquier caso son retrato de aquel Nolan que camina hacia el desguace del alma y del olvido. Leo me llamó esta mañana inquieto por algunas dudas que le asolan del mañana sardo... Me pilla a contrapié. Al tiempo, cuando cuelgo, me recuerdo en similares situaciones y le comprendo a la maravilla.

Suena ahora "Amor de hombre" de Mocedades. Recuerdo de Gueguel. El sudor cae mientras pienso en vestirme y acudir a la sede. Reunión de urgencia por petición de Sanchis. Y el día se va con una sensación de que hoy ya está pasado. Que hoy ya está escrito en mis hojas amarillas, de pasado, dispuestas a esconderse en la caja de galletas que no tengo. Ni tuve.

Esta mañana estuve en la presentación de la feria de la tapa. Y despaché. Comí cerdo con una salsa a base de miel y mostaza, algo de pimienta y mucho apetito. El hambre es otra cosa, que yo no tuve. Ni espero.

Dejo aquí mis líneas de martes. A ver si llega la tormenta...

lunes, 9 de junio de 2014

PORQUE LO MIRO O ME LO DICEN


Un insecto palo se cuela en mi balcón. Sea que me cuelo yo en su naturaleza, que lo mismo tendrá. No escribía desde el miércoles y me notaba a faltar: ahora freno la labor del hogar y me pongo con un hombro descolgado a escribir mis últimos muchos pasos... Mirando atrás, intentando sobrevolar como esa foto de instagram colgada mientras tomaba el primer sol de verano. Hoy, con la tumbona, en la terraza. Resistiendo como saguntino romano un sol de injusticia cebarse durante veinte minutos. Algo más.

El jueves recuerdo la fiesta del mojito en Cyrano. Quedamos allí Manolín, Kike y Edu. Venía por la tarde de hacer algo de obra en el casal. Me llevó a casa Víctor y al entrar en el patio descubrí que no tenía llaves. Regresamos a Ruzafa (metáfora de mi cabeza atareada) recogimos las llaves y volví a casa. Al rato, en taxi, llegaba al pub donde estaban ya tomando copa. Gueguel con la maternidad en ristre, sonreía de oreja a oreja. Con Raúl y Lorena. El propio Luis y Jorge ultimando lo que hubiera. Nos fuimos a cenar con Paloma, que acompañaba también, al Tito Montadito: calor de una noche de verano. Y antes de volver a los hielos picados y las hierbabuenas, me fui al Microteatro donde Angelita estrenaba su Superella que Ferriol definió como destarifo. Una peculiar sensación la de tener a los actores de cerca y una sorpresa: ver a Ángeles y verla desde fuera. Sin telón, siquiera.

Echamos la noche de mesa en mesa. Primero con Toni y Lorena, dos que pensaba amigos de Edu y Kike pero que solo conocían al segundo. Luego con Marta Villanueva en la barra. Llegó Angelita. Luego con Pablo y Raquel, Lorena y Raúl, ultimando vacaciones. Y volví a casa, con el calor de la madrugada, con Pablo y Raquelilla detallando cosas que no nos dijimos aún... Porque hacía lo suyo que no nos veíamos.

El viernes fue día de despacho. No recuerdo más. Debería de parar a hacer memoria y recuperar la agenda. Recuerdo directamente la tarde, acto con los castellanomanchegos y a Borja recogerme en coche. Luego a Alba, Lorena y Manolín. Nos fuimos a que Noscarmientas jugara el segundo partido de la liga. Cenamos en McDonalds a la 1 de la madrugada y rematé en Cyrano. Pasé antes por Clero a ver a Noelia y Javi, que tenía abandonados también. Lo público empuja a lo privado y cada vez con más fuerza, como es lógico. Allí nos sentamos alrededor de una mesa y en las escaleras Lorena y Borja, Selu, Apolo y los clericales. Me fui a casa con Juanjo. De noche.

Me desperté el sábado y dediqué la mañana a un taller en la sede del partido. A las dos acabé y me fui a comer. Dormí algo y enseguida de romería con los andaluces, disfrutando de los caballos. Y me escapé más raudo que veloz a la boda de Nuria y de Ximo. Me recogieron Laura y sus padres. Nos frenó una manifestación por la República y llegamos tarde a la Iglesia. Capitanía. Compartí fondo de misa con Alejandro y Carmen, hija incluída, Mati y Raúl, los padres de Laura y la Caballero misma. Al salir, con Leo, disparando la pólvora al alimón con Ceballos y Sanabria. Y tarde noche de risas. Vinos en la terraza del Alameda. Mesa compartida con Falleras Mayores y barra de noche, con mucho jaleo. Una gran fiesta, sin duda. A las cinco pasadas la recorté con un taxi que sobrevoló la ciudad: hablaba de política. Y dijo que no lo ve tan mal... Qué alegría encontrarse alguien que también conduce por las calles del positivismo.

Me despertó el teléfono a la hora señalada. Misa de campaña. Rafa Pérez llegaba a Mislata, me llamó para encontrar la Canaleta y estuvimos bajo el sol. Me gustó el discurso del cura... Acompañé a Rafa en su despedida y comí en la Avenida de la Paz, arroz amb fessols i naps. La tarde la eché en el sofá. Vi el último episodio de Aida (gran despedida) y me fui a empezar esta semana...

Como Sansón, cortó Miguel mi melena esta mañana. Luego fui al despacho, antes tomé cortado y luego unas hamburguesas. Dormí sin darme cuenta y me regalé quince minutos más que no supieron a nada. Limpiando hogar y reunión esta noche en la falla... El calor subraya ya que es junio. Aunque a veces, como hoy, ni sabemos qué día es... Que es nueve. Porque lo miro o me lo dicen.

miércoles, 4 de junio de 2014

CALOR DE JUNIO

Con una comodidad pasmosa, de la misma manera que aderezo mis siestas con dolores de cabezas, pesadillas e interrupciones, me estoy acostumbrando a que los días empiecen cuando ellos quieren y cuando lo ordena el despertador. El calor de hoy era de 4 de junio: cambió la temperatura y la calle se despegaba entre asfaltos mudos.

Fui hacia el trabajo parando un par de veces para tener conversaciones aquí y allí: paseo por la calle y noto como el suéter de Desigual está fuera de temporada, demasiada manga larga para la que se nos avecina.

Subo al despacho y el calor es lo único que entra por la ventana. La ausencia de Pepa y Víctor me arrastra por la mañana, en la que intento cerrar trabajos y adelantar faenas que se dilatan como plastelina mojada. El calor me puede. Y los días se conciertan como bien podemos atareados a tope. Bajo al final de la mañana a tomar una cocacola: había olvidado hasta desayunar. Un par de conversaciones y regreso al tajo. Luego a casa. Paseando por la calle me cruzó con un taxista que me llevó en fallas y que me agradece el mensaje que le enviaron desde la Cadena Ser. Sigo. Llego a casa y preparo una ensalada. Cansancio y calor. Preparo una siesta y reemprendo la tarde en taxi hasta que llego a la tarde. Aquí estoy. A veinte minutos de levantar, una semana más, el telón.

Calculo que acabaremos el día entre amigos y platos, cenando, poniéndonos al día. De terapia, como yo digo. Aunque hoy, la terapia querría que fuera de sol y mojitos.

Pd: La vida es bella, pero a veces durísima. Me mandó Jose un whatsapp dándome malas noticias del tío y del primo de Hugo. Hacía poco que me había despertado y pensando en él: al final creeré en la telepatía. O en esta afición protectora mía que me sensibiliza de manera especial. No sé. Pero que dura es a veces la vida... Un abrazo.

martes, 3 de junio de 2014

LA CASA AL CIELO


Martes. Saltan los famosos en la piscina por la tele, que andan de final. Me pego las cintas verdes que se despegan del cuello y echo el día atrás. Me desperté un minuto antes que el despertador, que es una manera mágica de comenzar el día. Estos días que huelen a monarquía rebautizada. Me despertaron los ángeles. Me fui a tomar un cortado con Blanca, le resumí la Ejecutiva de la noche anterior. Me subí al despacho, Paqui me esperaba para entregarme un documento. Y eché la mañana escribiendo una nota de prensa e intentando equilibrar los días que me faltan por delante.

Antes de la tarde me vine hacia casa. Me empeñé en comer una ensalada que combata contra mi báscula, que baja vertiginosa desde el fin de semana y pasó por Consum. Remató los brotes verdes con anchoas de Santoña y bonito del Norte. Ambas las trajeron mis padres hace tiempo.

Espectacular. Cojo el 3 y me voy a buscar mi trébol blanco. Hora de sonidos de mar y músculos que arden, aunque tantísimo menos que hace tiempos. Salgo y camino hasta la falla. Andan poniendo baldosas. Salgo, cojo el 2 y me voy a la Sede del Partido. Reunión con Rus. Y tomo un helado al salir y lucho entre volver andando o en bus. Son horas de cenar. Me vuelvo en el bus. 

Subo y ceno dos hamburguesas con keptchup y mostaza. Unos cuadraditos de chocolate y a acabar el día.

Entre las imágenes bellas, me veo antes de cenar regando las plantas. Y me encanta ver cómo cae la tarde mientras el agua alivia las plantas de esta casa al cielo.



lunes, 2 de junio de 2014

ABDICANDO


Hay días que quedan marcados para la historia. Hoy es uno. Los que nos hemos proclamado juancarlistas por encima de la propia monarquía hemos leído hoy cada una de las letras de ese titular "El rey abdica" que concentraban 39 años de historia a las diez y media en la portada de El Mundo. Hay días, lo digo, que pasan a la historia. Son de aquellos que recuerdas perfectamente qué hacías, dónde estabas, con quién tomaste el café de la mañana, qué comiste,... Recuerdo el 11M, el 11 S (antes), la muerte de Lady Di, la muerte de Juan Pablo II, la renuncia de Benedicto XVI, la boda de la infanta (no recuerdo cuál fue, que se casó en octubre mientras recogía almendras...). El rey abdica. En estos días de confusiones extremas, Juan Carlos I de España dice hasta aquí y abre las puertas al futuro Felipe VI. Son tiempos de cambios. Época convulsa de movimientos que ha sacudido Zarzuela con un anuncio que tuvo que complicar el sueño de la noche anterior al monarca.


Cuando sabes que vas a hacer algo importante, pasas la noche tembloroso y en nervios por la importancia del hecho. Imagino al rey pensando: "mañana se acaba todo". Y a España, esa España taurina y de lutos, haciendo un entierro en vida del monarca. Tendrá que pasar el tiempo para ver cómo vivimos el cambio. Espero como siempre que para bien.

Sea como fuere, Víctor me hizo esta foto escuchando en directo al rey en su adiós, que no es un hasta luego. Y me la guardo como página de la historia que viví. Yo que tuve guerras de Irak y caídas de muro en Berlín, yo que vi el mundo volverse loco por las primas de riesgo y sentí los aromas de una primavera tardía...

El fin de semana ha sido un no parar. No paré el viernes: partido de fútbol con los de la falla y Cyrano. El sábado, yendo pronto a dormir, después de cenar en Blanquerías. Ayer en la comunión sarrionense de Víctor. Hoy, lunes, con la abdicación, arreglando algo el despacho, preparando unas chuletas, echando una siesta sin despertador y yéndome ya a la Ejecutiva del partido que puse para acabar el día. La noche, sin cena prevista, se acabará de comer este dos de junio. Y qué más da lo que pueda pasar: hoy es día de abdicar.

domingo, 1 de junio de 2014

RAÍCES


Lo de hoy fue una vuelta a las raíces. En el Objetivo, Pablo Iglesias, el ultraganador de las europeas está a punto de pasar por la entrevista de Ana Pastor. Y yo no sé qué hacer: si cambiar ya o esperar a ver cuánto aguanto. Eso es así. A las ocho y media de la mañana estaba ya despierto, con un sol intenso entrando por la ventana: me llamó papá por teléfono para recogerme en media hora. Y llegaron con puntualidad más que británica. Bajé y tiré la basura. Subí al coche y estuve medio viaje leyendo el periódico. Anuncio de Isabel Olmos que alcanza la subdirección del periódico y camino en marcha.

Llegamos a Sarrión (no venía desde agosto) y el frío nos toma en la calle. Bajamos a casa de Ramón y Teresa para darle a Víctor sus regalos de comunión. Nos preparamos. Vamos a misa y pasamos por mesa familiar en el Reflejos. Vamos en coche a los Maños y comemos. Recomemos. Demasiado. A tope. Buff...

Me bajo con la prima Rosa y Lucía a Valencia. Hacía muchos años que no pisaba la calle Benimuslem. Vuelvo a las raíces. Paseo hasta el centro de Valencia: paso por la Virgen y la Catedral. Paloma me espera en las escaleras del Park. Llegan Edu y Kike. Entramos en Maléfica. El sobrepeso me empuja. Y las palomitas. Llego a casa. Cambiaría ya la entrevista. Pero voy a escuchar... (de pena).

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...