miércoles, 29 de enero de 2014

INTENSAMENTE

Lo de deciros yo que no tengo tiempo, casi ya no vale ni de excusa. Sabéis perfectamente cómo voy y hoy, miércoles de ecuador, en mitad de una semana nacida con cansancios, escribo acelerado para cambiarme de ropa y salir ya hacia la tele. Toca programa. El fin de semana fue una agenda dura y exagerada. Después del Ayuntamiento, me duché, me cambié y llegué al programa de la tele. Retrasmitíamos en directo en el Palau la exaltación de la Fallera Mayor y fue espectacular. Con el equipazo del "Tot és Festa" nos metimos en cuatro horas de retrasmisión con el fallerío en vena, acompañando a la Fallera Mayor de Valencia y, de la mejor manera, viviendo intensamente cada minuto. Así se vive: con intensidad. O no se vive. Acabamos tarde, pasada la una y no hubo posibilidad de cenar. Cogimos un taxi y nos fuimos a Cyrano. Y como Diego apareció tarde, nos condenamos a acostarnos aún más tarde, dejando que pasara el frío de la madrugada en la puerta del Glasol. Mabel, Laura, Diego y yo, con un sinfín de anécdotas, mucha risa y las horas cayéndose del reloj...


El sábado seguimos con más de lo mismo. Casi se pasó la mañana entera sin que me diera cuenta y preparando la Exaltación de la infantil. A las cuatro estaba en el Palau, con un calor condensado en el hall y las ganas de empezar a batallar. Tuve la sensación de que el ritmo bajaba. Y sin embargo, todos los mensajes de felicitación por la noche anterior se convirtieron en nuevos ánimos con el programa del sábado. Entendí por qué adoro esta profesión. Acabamos, recogimos y nos fuimos una representación revolotum de fallerío a tomarnos unas bravas: Begoña, Cristina y Cristinita, Diego, Rosa y su sobrino, con Mabel y servidor. Echamos la noche y la mezclamos con la cena de presidentes de Ruzafa en el Cubeé. Luego, pasé por Cyrano, me recogió Guillermo y nos fuimos a la fiesta de Mercavalencia (con Javi, claro está). Llegamos y nos dejamos llevar por el fallerío, una vez más. A las tres regresé a Cyrano para cerrar y regresar a casa. El cansancio era un sueño brutal, que empujaba. Me desperté, cansado y con una sensación fantástica por el trabajo bien hecho. 2014 es así: sin tiempo para el descanso, pero agradecido de tantas puertas que abrir...


Y continúamos con el fallerío en vena, ya que las falleras mayores de este año nos organizaron una comida de "germanor" en el casal de Sueca. Estuvo genial: dijimos algo bueno y malo de cada una de ellas, comimos, pasamos por nuestra propia exaltación y acabé en el casal de la falla abriendo de nuevo el libreto de "Ay Carmela" porque anoche, martes, participábamos en la semana cultural de Sevilla Denia.

Así pasamos los días. El lunes de nuevo en el Ayuntamiento con una resaca de cansancio que tiraba de espaldas. El martes, preparando el regreso al escenario. Y hoy miércoles, tras el curro, pensando en la tele... A tope y sin parar. Sin frenos, como aquella bicicleta que bajaba la calle Molino.


Anoche volvimos a la carga del teatro. Estuve tranquilo. Solo me pegué un atracón de donuts a petición del azúcar incorregible de mis nervios. Nos preparamos cada uno en nuestro camerino y esperamos a que el horario fallero hiciera el resto. Salí con un temor básico: era la primera vez que repetíamos una obra de teatro. Y tras el éxito de la primera vez, ésta apretaba y asustaba a partes iguales. Pero mereció la pena. Acabo de escribirlo en facebook:

"Paulino regresó al final. Y fue tan de nuevo muy especial... Las butacas se sentían cerca y el silencio de la gente fue emocionante. Volvieron los pasos cortos, los pies arrastrados, la voz temblorosa y rota... Y volvió para acompañar a su Carmela, idealizada, ágil, fresca,... Gracias a los que nos acompañasteis, nunca habíamos repetido una obra. Nunca habíamos sentido de nuevo a un personaje. ¡Y qué cariño le tengo a este pobre hombre, por Dios! Y qué buena gente que es... Al acabar, muchos amigos, muchos abrazos... Y una sorpresa. El hermano del autor, de Sanchis Sinisterra, que se acercó y me dijo: he visto esta obra muchas veces... Ustedes lo han hecho de maravilla... Pensé que entonces se acababa la noche. Cuántos momentos felices me ha dado Carmela, cuantos...".

Vino Cristina a vernos, con ella regresé al McDonalds de Mislata. Acabamos cenando bajo mi casa. Y nos dieron las dos. El cansancio me atropelló... Pero esta mañana al despertar, el bigote de Paulino, aún me alertaba de lo vivido anoche. Fantástico. De verdad, como siempre... Así, como se vive, intensamente... 

jueves, 23 de enero de 2014

JUEVES EN POSITIVO

Apunté en el facebook:

[Para leer] Pequeños detalles. Día con todos los sabores posibles. Algunos de ellos, desalentadores, lamentablemente. Pero llego a casa y a oscuras recojo un sobre en el buzón. Os conté en navidad, que al escribir la carta a los Reyes Magos, me pedí ser socio del Acnur... Y al abrir el sobre, mi carta de bienvenida y un carnet de socio. ¿Y sabéis qué? Que me he puesto contento... Y he pensado, como otras tantas veces, que allí donde hay problemas de verdad, es donde hace falta dedicar nuestros esfuerzos... Sigo pensando en cosas que han pasado hoy y me dan pena... Pero tengo tanta alegría desde que me cogí la carta en el buzón, que lo demás, de verdad, me da un poquito más igual hoy... #felicidadbásica

Café cortado después de dos tomadas con tomate y coca cola zero. Menjant: Manolo, Pepa y Víctor. Reunión luego en la tele, como con Leo enfrente de la tele y compras antes de ir a casa. Limpieza de cocina. Pavarotti e incienso. Me llama Teresa. Hablamos. Llamo a Laura. Hablamos. Ceno lluvia de pasta y me preparo para leer de nuevo Ay Carmela... A la espera de que vayan pasando cosas.

Me siento lleno, saciado ahora. He ido picando demasiado. Desde hoy tengo el móvil con ONO, espero que mis facturas lo noten. Escribo ahora como resumen del día y pienso ¡jueves! Cómo se pasan los días... Mañana viernes, Ayuntamiento y especial de la tele por la Exaltación de la Fallera Mayor de Valencia. Van pasando los días, aunque algunos planteamientos siguen. Enseguida, con las manos cubiertas de Fairy, pienso, la playa de Bali, el calor de Kuala, la noche iluminada de Singapur... Y aquel pensamiento: en positivo, Jaime, en positivo...

martes, 21 de enero de 2014

IMPONDERABLES


Me empeño en no comprender los imponderables de la vida, y me refiero a algo más que la muerte. Durante un tiempo pensé, y así os lo conté, en cerrar esta ventana abierta porque husmean por ella ojos sucios que miran de otra manera. Pero pensé y sigo haciéndolo, que éstas son mis hojas, que vienen siéndolo desde hace años, unos cuantos descubrí ayer, y que no tengo, creo, porque dejar de hacer lo que me gusta y de mostrarme como soy... Y en ese soy, sigo con mis imponderables. Se me hace cuesta arriba comprender como hay personas tan regiradas, tan retorcidas, tan malas, en pocas palabras. Yo soy honesto. O lo intento. Honrado, como me educaron. Y creo que bastante justo. Alguna vez puede que haya hablado de ello, mi sentimiento de la justicia hay veces que es injusto, porque me mueven más los principios rectos de las cosas como son que las del provecho que podamos sacarle...

Pero todo el mundo no es así. Y eso es lo lamentable y lo condenable: al final acabamos prometiéndonos que será la última vez que nos la jueguen, que cambiáremos, y un largo etcétera de incumplimientos que me acompañan desde la infancia. Yo soy así. Y probablemente, la gente que falta de escrúpulos hace lo que le place, también. Aunque a mí me cueste tanto comprenderlo. Y tantas veces. Cuestión política la de hoy, al fin y al cabo...

Hay, sin embargo, cuestiones que me vienen de cara. Me desperté con una buena noticia: Sevilla - Denia nos ha nominado a mejor comisión de Ruzafa en sus Bernarda. Lo dicho, que siempre hay cosas que nos ponen color. Me voy ya a comer. A las cuatro reunión con el AMPA del Almassil. A las cinco y media, otro acto. Y reunión en Junta a las 19 para reorganizar las Exaltaciones del fin de semana... Y luego falla, que nos quedan 45 días para estar plantando y lo que dé la noche... Hoy es el primer día de cansancio, lo reconozco. A lo mejor porque ayer, cenando en casa de Borja y Lorena, para ver la presentación, me dio las dos de la mañana y la gripe empieza a hacer mella ya en el cuerpo... En cualquier caso, Balí vuelve a la memoria, y aquella voluntad de fuerza para el camino... Y voy a andar.

lunes, 20 de enero de 2014

PEQUEÑOS DETALLES


Tiene su encanto, lo reconozco. Estar pasando un domingo entre amigos, en una bollería de Reino, con tu gofre y tu café capuccino, con tus ganas de meterte bajo una manta y acabar el gris domingo dedicado a nada. Me salté sólo lo de la manta, como siempre, y me quedé enganchado al ordenador. Pero así fue, pasé el domingo que empecé entre quinto y tapa (vino y pintxo) en la falla de Clero, con los amigos Javi y Noe, con Moni y Miguel Ángel, Adrián, Alba y Manolín; nos pasamos luego por la Goyesca, para picar algo más y cerramos junto a Glasol dejando que las nubes del domingo tarde me acompañaran al autobús.

Estando en el capuccino, me llegó un mensaje de Ricardo desde Londres. Y al abrirlo me sorprendió la doble puerta de cristal, que aún recuerdo, desde la que intentaba robar una imagen lejana de aquél cuadro que tanto me gusta, cuando casi no escribía por estos lares... Pues eso, que ayer me llegó un mensaje con la misma foto robada, al otro lado del cristal, y la pobre Lady Jane, arrodillándose un día más para ser ejecutada.

Acabo de leer la historia que desconocía. Me encanta el cuadro desde la primera vez que entré en la National Gallery. Es mi cuadro, probablemente, junto con uno que encontré en el Museé d'Orsay y que tiene a algunos hombres raspando parquet. Pero éste, es verdad, que tiene para mi una fuerza arrolladora. La historia cuenta de la trágica historia de la joven Jane Grey que tuvo que subir las escaleras del cadalso con tan solo 16 años y ser decapitada por haber cometido alta traición y supuesta contra su prima, la reina Maria I. Lady Jane fue reina de Inglaterra durante 9 días, nieta de María Tudor, fue considerada una de las mujeres más cultas de la corte inglesa de su tiempo.

Pues lo dicho, que en mitad de la tarde, Ricardo se descolgara con mi foto fue un pequeño detalle de esos que hacen la vida más bonita. Y sin quererlo, me regresó a Londres, la ciudad tantas veces visitada y a la que le debo aún tantos viajes.

Le prometí que la foto caería por el blog. No lo hice cuando estuve allí la última vez y si perdí la foto ahora ya no tenía excusa. Lady Jane Grey, al borde del cadalso, en una estampa que os recomiendo cuando vayáis a Londres. Recuerdo, ahora, como con Ricardo dimos vueltas por las salas rectangulares buscando el cuadro. Le dije: "Es mi cuadro favorito". Y ayer, cuando me lo envió, pensé que hay gente que se queda con los pequeños detalles, que a la postre, para los demás, son los más grandes...

El fin de semana ha sido a tope. Junta en la falla el viernes, después de la reunión con los socios del Cyrano, Cyrano de viernes noche, sábado con almuerzo en el campo de fútbol, mantenedor por la tarde de Vicky de Zapadores y visita a Albal a la presentación de Cuba - Dénia. Luego cena en Centelles, con Laura y sus falleras mayores. Algo de charreta, taxi y a casa. Y el domingo, como ya conté, de tapeítos varios y haciéndose a la idea que hoy es lunes... Y en él andamos, aunque la agenda no para nada. Cierto es.

En cualquier caso, hoy, que seguimos batallando, lo hago contento. Tengo ya en mi blog a Lady Jane Grey... Un detallazo.

miércoles, 15 de enero de 2014

TRES DOSES SEGUIDOS


Inconscientemente le pongo Banda Sonora Original a esta tarde de miércoles, tan ecuador de tantas cosas, en una semana en la que me empeño en acabar pronto con los días, convencido de que es jueves. Por cierto, un jueves que me he dejado atadísimo por la agenda ya para mañana y con la intención de demostrar que, algunas veces, las segundas partes, fueron buenas. Hablo de la piscina y de la leve agujeta que acompaña a mi hombro allá donde se encuentra con el cuello. Leve, pero marcadita, para recordarnos aquello de que el presumir lleva el sufrir.



No paro nada. La mañana surgió por rebote con llamada telefónica que hizo las veces de despertador y me quedé mirando el teléfono sin saber si había marcado como correspondía la hora de levantarme. No tuve ni tiempo de bostezar hoy, ni de darme siquiera el último desperezo. Anoche se alargó la junta de la falla y cuando Javi me trajo a casa, entre que me acosté y dí los últimos whatsappeos del martes me dieron las 2:22, hora que señalo aquí por lo curioso de su uniformidad. ¡Vamos, que me mola lo de los tres doses seguidos! Ayer, por cierto, acabé también nadando por la calle 2...

He tomado café con Manuel Ramo y me he subido al despacho a intentar paliar problemas de los que van surgiendo. Cada día creo más en la política, al revés que todas las encuestas que se hacen en el país. Bajé a tomar café con Manolo, en Cafés Valiente y regresé al teclado y al ordenador. Dos hamburguesas y un trozo de tortilla de patata y un pastel de frambuesa me tienen atado a la silla. Pero le pongo música a la tarde, no ceso de teclear y me preparo ya para una reunión que tengo a las cinco. Volver a la tele, hacer el "Tot és Festa" y acabar, calculo, cenando con el resto de equipo que convierten mis miércoles en una  fantástica terapia...

Me voy ya para que no me pille el tiempo, que juega en contra nuestra. Elegiré algo de música y seguiré oliendo cómo se cuece ese cocido en la cocina. Seguiremos informando...

martes, 14 de enero de 2014

DÍAS DE CLORO

Día 1. 14 de enero. Cumpleaños del pequeño Álvaro que va, casi nada ya, por los seis años. Hay que ver la de cosas que han ido cambiando en la vida desde que llegó y cómo se desconfiguran los tiempos y lo difícil que resultan cuadrarlos. Vengo con las agujetas empezando a resentirse en los brazos, más que pez en el agua, el primer día de piscina ha sido suplicio a golpe de saeta, pero no de Semana Santa, sino de reloj, de un reloj que parecía no pasar.

Martes de trabajo. Descubrí la belleza al despertar de un último desperezo antes de levantarme y la sensación tan genial de empezar así el día, desperezándome. Dicen, leí, que un buen desperezo al comenzar al día nos cambia el humor y nos lo pone alegre, a los que lo tengan torcido. Por cierto, que acabo de leer una noticia sobre mí (mira qué son curiosas estas cosas) de los que mandan metiéndose una vez más con mis vacaciones... Qué penita, de verdad. Son cansinos, siempre con lo mismo. Pero en fin, parece que va con el cargo el tener que aguantar las memeces. Y yo las aguanto y las diluyo en agua con cloro. No sé cuántos seguirán al día 1. Esto tiene que ser algo más que un propósito de año nuevo, porque reconozco que al tiempo que florece la idea de las agujetas, noto cierto bienestar, tal vez, pueda ser, por esa olor a lejía que aún no ha salido de mis fosas nasales. Volveremos, a la carga, como siempre.

Anoche tuve ejecutiva del partido, pero fue rápida. Esta mañana almorcé con Tatín y sus cosas, rápido porque enseguida continué en el despacho escribiendo al teclado y reorganizando mis días. Y así vamos, con una sensación de martes bien aprovechado. Me llamaron de Acnur para confirmar mis datos y que formo parte de la asociación desde ya: lo cual me alegra. Me propusieron algo indecente por whatsapp que falleramente me apetece muchísimo y dije que sí. E intenté cuadrar la agenda para que no se desmorone como se desmontan los días desde que Álvaro llegó (y probablemente desde antes.).

Me descubrí debajo de casa de Gloria admirando la belleza del cambio de luz en el día. Una nube, ante el sol, lo eclipsó todo y de repente los grises azulados de los cielos que atormentan, se convirtieron en oro nuevamente. Esto fue antes de la dosis de cloro que lleva hoy mi cuerpo serrano. Ahora a seguir la marcha, a repasar Carmela (probablemente), a mejorar la limpieza de la casa, a seguir recuperando el disco duro del ordenador y a seguir sonriendo a la vida y quedándome con los pequeños detalles... que son los más hermosos. Feliz cumple Álvaro.

lunes, 13 de enero de 2014

PARA QUE ME VEAN LOS LADRONES


Es como si se hubiera acabado el tiempo, como si se hubiera parado. Álvaro pasó ayer por casa, en la merendola de Reyes (retrasada por necesidades del calendario) y decidió bajar la persiana "para que no me vean los ladrones". La imaginación de los niños sólo tiene comparación muchas veces con la propia realidad que los mayores dejamos de ver. Yo siempre he tenido un punto alto de peterpanismo, de no querer abandonar la infancia, pero reconozco que me pueden los bribones cuando por comodidad son capaces de hacer o de decir cosas que, los mayores, y lo digo sí los mayores, no somos capaces ni de intuir.

Pues eso, que Álvaro dejó la persiana abajo y hoy todo el comedor es negro, con una humedad que se cuela por el tejado a base de invierno y de lunes. Vinieron Álvaro con la recién nacida Cris y Jose con María, Vicente y Amparo con su pequeña Mar y Aure con Ricardo y la cada vez mayor Vega. Los reyes que habían venido llenaron enseguida el comedor de papeles y ruido, mientras merendábamos. Reconozco que es una tarde genial y que me devuelve la alegría de aquellos días de reyes cuando era pequeño. Además de una excusa para juntarnos todos y ponernos al día. Estuvo guay, muy guay.

Acabo de escribirle a Ana porque no pudieron venir. El nene está malito, en el hospital y por este año se lo perdieron. Espero que se recupere pronto, mientras pasa el lunes a toda pastilla. Se van los días, no es nada nuevo y las noches, en las que consigo dormir menos y activarme antes. Reconozco que mis propósitos de año nuevo se han relajado y en algunas cuestiones me obligo a tirar hacia delante o hacia arriba esperando que caiga, aunque sea maná.


Por la mañana, tuvo su encanto la escapada en bus a Valencia buscando unas bravas. Quedé con Laura y con Alberto, que no vinieron el sábado al final al Cyrano, y nos hicimos un aperitivo de domingo al sol totalmente. Nos pusimos al día, nos echamos unas risas y dejamos que el domingo pasara ante nosotros sin mejor plan, que no es nada malo, que una mesa.

No estuvo nada mal, como el mercado con Elena del otro día: quizá entre los propósitos del año y sin saberlo, ocupa su espacio esta dedicación al tiempo con voces y amigos, nada que ver con teclados y encierros de 2013. Aire, fresco. Para respirar, para compartir. Aire, que nos hace falta para no llenarnos de moho... Aunque haya quien se lo pase genial viviendo entre alcanfores y rancios paisajes... En fin. Voy a seguir con la limpieza del hogar, después de la tormenta de ayer, viene la lluvia y voy a subir la persiana, aunque llueve y está nublado para que me vean los ladrones... Así, de paso, disfrutaré de cómo cae el agua con esta sensación de frío que se agarra...

sábado, 11 de enero de 2014

ES SÁBADO


Intuí con una humedad relativa que fuera está lloviendo. Y me vino a la cabeza el torrente aguacero de Bali en el viaje pasado. Ayer y hoy estuve editando algunas de las muchas fotos que me traje y que reconvertí en .álbum fotográfico del facebook. Acabo de ver "Las brujas de Zugarramurdi" y me he divertido un rato y me pongo ya en modo limpieza del hogar porque hay que dejar todo a punto para la tarde de mañana, que ejerzo de tío guay y celebramos los Reyes que llegaron un poco más tarde este año.

Anoche me quedé durmiendo en el sofá y me desperté a las siete de la mañana. No he hecho ningún esfuerzo por trasladarme a la cama, claro está. Me quedé viendo "Los amantes pasajeros" que ya vi con Cristina en el  cine y caí como plomo. La verdad es que llevo un año bastante cinéfilo. Los vuelos eternos la semana pasada en avión me invitaron a disfrutar de algunas pelis como "Lobezno" o "El hombre de acero" (quién no la haya visto que no se pierda lo que son unos efectos especiales según Hollywood), "El mayordomo" (increíble y tierna) o "15 años y un día" que le puso colorín español a la historia de un adolescente rebelde cuidado por Tito Valverde e hijo de Maribel Verdú.

Lo dicho que el año empezó con unas cuantas películas que siguen a lo largo de los días y esperemos que sin perder las buenas costumbres. Descansado, me levanté, compré la prensa y me fui a almorzar al campo de fútbol. Algo de facebook, personal y político. Y un álbum de fotos que me retrotrae a un viaje que parece lejano y está tan cerca...

Lo dicho, que me pongo en modo limpieza. A la noche ceno con Moni y Miguel Ángel, creo que Adrián y no sé si Manolín, calculo que sí. Luego supongo que un Cyrano y lo que nos depare la noche... A seguir, que es sábado.

viernes, 10 de enero de 2014

SIENTO TENER QUE IRME ASÍ


Alborán y Carminho, mano a mano. Bueno voz a voz, como susurrando, con fados que saben a lluvia y bacalao, a Alfama de pobres limosneros y tardes de verano. Espectacular. Acabo de encender la calefacción porque creo que la ola de frío norteamericana se ha colado en mi casa de Mislata. No salgo de mi asombro al ver de qué manera se explica la gente en mi facebook de política. Violencia. Nunca la he tolerado, así que, me callo y no respondo porque contra los gritos se puede razonar o gritar, pero contra las amenazas y las palabras agresivas, ¿qué hacer? Pues sinceramente, en este kármico 2014 que he emprendido lo que nunca pensé que me vería hacer: silencio. Silencio ante la violencia. Qué pena. De verdad...

El karma me viene de años, como la baraka. Qué dos palabras tan bellas. Anoche, en Cyrano, con Mabelón, después de la inauguración del bar de su primo, nos pusimos al día hablando de los nuevos retos y sobre todo, de las nuevas maneras de enfrentarse a la vida. Ella que ha tenido, como yo, un año movido, y yo, como ella, que también lo he tenido, aferrándonos a las palabras que cambian la mañana por el mañana y lo convierten en algo sólido y con futuro. Me hizo comprender, ver, entender, saber... Fue bárbaro. Aunque no nos diéramos cuentas. Por eso, cuando regresaba a casa, sólo me preocupaba el frío que empezaba a sentir.

Pasé la mañana hoy en el ayuntamiento. Tomé antes café con Gemma y Marta, que me encontré en el pasaje, y luego me fui al despacho y a trabajar. Compré para el domingo, que tengo la merendola familiar con los amigos y sobrinos. Y me vine a casa para un menú calórico a base de patatas fritas, huevo y carne.

Veo las noticias y paso la tarde frente al ordenador, arreglando cosas, editando fotos, escuchando canciones, pensando en cosas de mañana y de pasado, whassapeando...

Me voy a dejar ahora la escritura y el teclado, por el sofá y una peli. Para pasar así un viernes en plan familiar, de invierno y calefacción encendida.

Ayer, antes del acto en el Ateneo, al que acudí con Mabel Obrer, me fui con Elena al Mercado de Colón. Veníamos del entierro del padre de Susi y, de manera improvisada, nos surgió la escapada, con la que nos echamos unas risas y nos pusimos al día. Tengo que llamar al dentista, acabo de pensar, aunque me da una pereza inmensa... Desde luego. Especialmente a mi bolsillo, pero bueno, tenemos los nuevos propósitos a flor de piel y eliminar la pereza tiene que ser, obligatoriamente, uno de ellos...

Ya tengo la selección de fotos del viaje a kuala, en nada os dejo caer algo más que este aperitivo. Igual dejo caer también aperitivos sobre las cosas que últimamente pienso para reafirmarme en cada paso que doy... A veces el camino se hace largo. Y sin embargo, estoy en estos momentos de mi vida, en un camino por el que transito con cierta ligereza... Habrá días de todo, como siempre...

Me voy ya. Como la canción que sonaba de Alborán: "Siento tener que irme así"... Pero me espera el sofá (algo rarísimo en mí.).

miércoles, 8 de enero de 2014

LA RUTA MALAYA

Arreglando fotos a destajo. El jet lag me pilló con el pie cambiado y me dejó ojoplático (calculo que aún no había utilizado este adjetivo desde que tengo el blog en marcha) desde las seis de la mañana. Me desperté, intenté convencerme que debía seguir durmiendo y cuando vi de lo imposible, me levanté preparé dos tostadas y tomé café. Me vine a trastear al ordenador, escribí y arreglé fotos, miré y leí. Me puse al día. Y dejé que llegara la hora de irme a trabajar después de arreglar un cajón más del despacho y algo del comedor. Me fui al Ayuntamiento: tomé tostadas en el almuerzo con Pepa, mientras Mislata se quedaba sin luz y me puse al día con Cristina a quien le conté periplos de esa ruta malaya que aún estoy por contaros a vosotros.

Regresé al despacho para urgir unos temas y llegué a casa pasando las tres de la tarde, cuando me esperaban mi hermana y mis padres, yo creo que pensando que me había olvidado de que comíamos juntos. Lo lamentable es que el enganche al trabajo, que reconozco, me acaba dejando siempre atado a la mesa del despacho y se me van las horas, casi sin control. Comimos un espectacular arroz al horno que pedí por encargo ayer a mamá, para recuperarme de la gastronomía picante de la Indochina y ponerme al día con los caldos patrios. Les di unos regalitos que les traje del viaje a tierras extrañas y pasamos la comida, antes, durante y después, solucionando problemas de los teléfonos sin poder contarles ninguna de las anécdotas, que aquí tampoco os he traído todavía.

Desde que se han ido, tengo música y un leve dolor de cuello. Escribo y me preparo ya para irme a la tele, mientras se muere mi teléfono sin baterías. Esta noche regresamos al "Tot és Festa" y la verdad que con muchas ganas... Y el resto, pues esta nueva rutina sin monotonías que tengo en 2014. Reconozco que solo llevo dos días y que es fácil no caer en las rutinas, que lo suyo es mantenerse fiel a los infieles propósitos. Y eso ya veremos si lo conseguimos. Por intentarlo, obviamente, que no quede.

Por cierto, mi ruta malaya ya tiene portada. Me quedan acabar las fotos de un tarjeta más y al ataque con intoxicación. Andad preparados, que de aquí a nada, os cuento las anécdotas que no pude traer a la comida hoy...

martes, 7 de enero de 2014

AÑO NUEVO...

Marco estas líneas, las primeras de 2014, con manga corta y pasando frío. Sé que no es normal, pero creo que si voy a taparme ya no regresaré a estas hojas perdidas que quiero recuperar con toda la fuerza del mundo. 2013 fue un año de sacudidas, en casi todos los sentidos, y dejé de lado la pasión y la obsesión por rayar mi vida por aquí... Entre los propósitos del año nuevo me he traído volver a las hojas, volver a encontrarme con vosotros aquí todas las mañanas que pueda y todas las noches que me dejen...

Llegué ayer de Kuala Lumpur, que es como decir que vine ayer del año pasado. Pasé por Doha y por treinta horas de vuelos, de trenes, de placeres, de sueños y de conquistas... Así pasé del año pasado a este nuevo, con las lluvias de Bali y sus fuegos de artificio. Me desperté a las siete de la mañana. Dormí del tirón doce horas y me vine a la vida rutinaria de siempre con la sensación de que algunas cosas cambiaron. Y así es. Cambiaron. O por lo menos batallamos para que cambien, por voluntad propia.

Pasé por el despacho la mañana, malcomí unas patatas fritas con una coca cola zero con Gloria y Pepa en el Gran Turia. Y antes hablé con mamá, me puse a la familia como prioridad, y le pedí que mañana se marque un arrocito al horno de los que quitan el sentido. Volví a casa, pero me fui enseguida: minuto de silencio por la violencia de género y pleno municipal para aprobar la bajada de presupuestos. Salí de nuevo a la plaza que aún iluminan con navidad y Manolo me trajo a casa, después de dejar a Pepa. Comienza serie nueva en televisión, me pondré ahora a verla, ahora que ya deshice la maleta... Algo extraño en mí.

Anoche Carmen Amoraga ganó el Nadal. Me parece increíble conocer a alguien de esa altura. Pero lo pienso, y como a veces me dicen muchas personas, soy una persona afortunada. ¡Y vaya que lo soy!

Trabajo mucho y más que voy a hacerlo por convertir 2014 en un buen año. Lo de hoy no llega ni siquiera a plantear unos principios. Es solo una hoja perdida, que cae, la primera de todas en 2014. Hoy que se anunciaron las candidatura a los Goya. Hoy que imputaron a la infanta Elena. Hoy, que es mi primer día de 2014 en la realidad... Hasta ahora, como ya os contaré, fue una odisea fantástica entre Kuala (KL), Singapur y Balí. Mamá me confesó que lo pasó mal. Y ella, lo que no sabe, es que a diario casi pensaba en ella, recordando aquella escapada a la India en que cayó enferma... Pero ya estoy aquí y ella, genial. Parece mentira: pero nos hacemos mayores. Ya somos nosotros los que nos preocupamos de nuestros padres... En fin.

Me voy a ver esta serie nueva, qué cuenta... Y a dormir pronto. Calculo que mañana pagaré el Jet Lag de esta experiencia única... Con olas de Bali y humedades de Malaysia. Bona nit.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...