miércoles, 31 de julio de 2013

FELICIDAD BÁSICA

Me he descubierto hoy al despertar frente a ese espejo que no uso y me he sorprendido con una sonrisa que me llegaba de la noche al día. La felicidad básica. La he alcanzado hoy cuando desperté del último sueño, que sería el más pesado, y me la he encontrado casi sin querer a los pies de la cama. Me la he puesto por los pies, como unos cálidos calcetines en invierno para no tomar el suelo gélido de la vida. Y me he quedado frente al espejo que no tengo, mirando el brillo de mi mirada y esa sonrisa congelada que trae alegría para todo el día. Ni más ni menos. No esperaba, ni mucho menos que apareciera hoy. Una sorpresa, en toda regla. Pero la he recibido, acurrucándola entre las manos, y protegiéndola como el último charquito de agua que hubiera podido cazar en la fuente. Ese agua que le da color a mi vida, sin tenerlo. Que la llena de sabor. Que le da aire, como una brisa de agosto... Así, sin darme cuenta, por sorpresa como te cuento, me he levantado con la felicidad cogida al cuerpo y un corazón que latía fuerte y acompasado.

La vida no nos exige mucho más. Somos nosotros los que, incomprensiblemente, nos negamos la felicidad al intentar llenar nuestros días de obligaciones que nos pesan y que nadie nos trajo. Nosotros, con nuestras cargas, hacemos de nuestras horas un via cruces de despropósitos e intenciones, pero acabamos dejando de lado, al margen del camino por el que paseamos en la vida, aquello tan básico como es rescatarnos de todo olvido y convertirnos en nuestros protagonistas. En protagonistas de nuestras propias vidas.

Yo hoy, al despertar, como cada día, me miré en el espejo que no colgué. Sin encender la luz que hubiera acabado de despertarme y me sentí feliz y completo, sin nada más que una noche de sueño y esperanzas para todo un día. Si aprendemos a defender nuestra alegría como el agua, o como el viento, como el aire que respiramos, entenderemos que caminamos por la vida casi sin percibirla, pero con ella cogida de la mano. Párate en mitad del camino y comprueba la de bondades que vuelan alrededor, como polen en primavera, allí junto a ti, cada día, en cada momento, se mueven las alegrías y las esperanzas que a veces no cazas entre sueños...

Te ha llegado el momento de ser feliz. De compartir la alegría, de despertarte y acercarte al espejo que no existe para, frente a frente, mirarte en él y conquistarte a través de tu sonrisa. La mía, como cada día, te la presto una vez más, para que alcances tu felicidad básica. Con la que yo me levanté hoy, sonriendo de noche a día...

1 comentario:

mayte_pequenus dijo...

Hola guapeton , este escrito me ha inspirado una cosa , cuando la tenga hecha te la enseño y te dire... por tu culpa , jajajajajajaja , se me ha disparado la imaginacion y he tenido que salir corriendo ha hacer esto , jajajajajajajaja
besets

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