jueves, 29 de octubre de 2009

LA ÚNICA ESTRELLA



Valencia, más de noche de lo que marcaba el reloj. Cruzaba la ciudad en coche. Frank Sinatra lo invadía todo: Night and day, you are the one... Only you beneath the moon or under the sun... La temperatura estaba por encima de mis posibilidades, templada, como la quieta tranquilidad que lo invadía todo. Sujetaba en mis manos un libro, cerrado, con fuerza por sus tapas mientras seguía la música... Whether near to me, or far, its no matter darling where you are... I think of you... En la oscuridad perpleja de la noche, una estrella lo invadía todo. En un cielo despejado y con el único testimonio de la Luna, quieta, callada, casi escondida de su magnético protagonismo, una estrella, la única estrella, me invitó a bailar... Under the hide of me, there's an oh such a hungry yearning burning inside of me... And this torment wont be through until you let me spend my life making love to you...

Y volé. Volé hasta la única estrella. Y la alcancé. Y bailamos juntos, con Sinatra cantando grave y en voz baja, sólo para nosotros dos. Para la única estrella y para mí, que danzábamos ausentes de todo. Aquella noche, volé hasta la noche en que toqué el cielo con mis manos... Whether near to me, or far, its no matter darling where you are... I think of you... Y comprendí, ausente de mí, que regresaba, con todo su brillo, desde mi pasado y mi joven memoria. Bailamos casi toda la noche, al menos la canción completa. Sencillamente, un deseo. Y fuimos uno del otro en nuestro movimiento. Mi deseo y yo. La única estrella del cielo y un servidor. Que volvió a pedir lo mismo... Bailar, una vez más, aquella romántica canción que, grave y en voz baja, nos cantaba Sinatra a los dos...

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