viernes, 9 de octubre de 2009

AL PRINCIPIO DEL PUENTE

Antes, de pequeño, de más joven vamos, me pirraban los puentes. Esperaba a que llegara uno para irme a Sarrión. De más mayor, me los organizaba para perderme por el mundo. Ahora, lamentablemente, ni se me ocurre hacer planes, porque siempre ando liado, con unas y otras y me quedo por aquí. Pero tampoco lo echo en falta, dicho sea de paso. Mi vida ha cambiado y han cambiado muchas cosas entorno a ella, hasta las más simples... Por eso, ahora, cuando llegó el puente del Pilar (que le hemos llamado siempre y nos ha provocado unas retenciones en las salidas impresionantes) no tenía plan cerrado más que los pocos compromisos de mis agendas... Por un lado, la institucional y por otra la festiva. Así que, aquí me hallo, sin puente ni agenda completa, eligiendo a cada momento a qué menesteres me dedico... ¡Y me gusta, rediós!

El jueves noche, antesala de todo, víspera de la fiesta, nos fuimos una vez más de japonés por la noche, con su sushi y su wasabi. Nos pegamos la cena padre, helado frito incluído. Sergi y Laura (que están en Londres ahora los mamones), Carol y Bravas, Fran, Nacho, Angelita y servidor. Nos echamos unas risas con el mundo nipón, nos pusimos al día y acabamos recorriendo Valencia entre los estruendos de los castillos del 9 d'Octubre para acabar, ¡sorpresa!, en el Cyrano... Jeje.



Fue un coladero de visitas la noche en el pub. Primero con los que íbamos. Luego porque me avisaron Mayra y Quique que venían. Y lo hicieron con sorpresa porque Raúl acudió con ellos y con su novia. Luego Inma y Cris, con amigos. Y claro... El caso estuvo en que no paramos de charrar nada... Como era lógico y se esperaba de nosotros.



La madrugada fue cayendo y se fueron yendo los fieles parroquianos de nuestra comunidad. Al final, nos quedamos, como se queda uno a limpiar después de las fiestas Angelita, Luis y yo, mano a mano y risa a risa... ¡Hay que no nos hagan jurado!



Me alegró mucho tomarme esa copa final con Luis, que se recupera convalenciente, poco a poco. Hacía tiempo que no le veía tanto rato, creo que hablábamos más cuando no éramos socios, pero porque ahora siempre tenemos algún bautizo. Y aunque está pachuchete - cuídate chaval - me alegró poder hablar con él, reírnos como antaño y ver que se recupera por momentitos... De aquí a nada otra vez dando guerra, ¡capitán!

Luis me trajo a casa. Me acosté y en nada volví a abrir los ojos. Ya Nou d'Octubre, procesión cívica por las calles de la ciudad. Recorrido largo, calor a cuestas, himno y picoteo con más risas... Enseguida a casa. A ducharme. Porque había quedado a comer y a desfilar en los moros... Pero eso, ya es otro capítulo...

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