miércoles, 22 de julio de 2009

O FORTUNA



Como una galleta china de la suerte, mi destino viene marcado por una buena noticia que rematará una mala jornada... Debe ser estupendo el fin de fiesta, porque el día se va, bajo las nubes, en una maratoniana sesión de buena racha y momentos especiales. A mitad mañana, suena el teléfono en el despacho y, oh sorpresa, Juan Pedro, de Lorca, aparece dos años después al otro lado del teléfono. Nos resumimos la vida entre risas y recuerdos, con promesas de vernos pronto, y siempre pendientes de todo lo que nos dejamos en estos casi mil días que pasaron sin saber nada el uno del otro y el otro del uno.

Al llegar a casa, mi madre me espera con costillas al horno y unas patatas con ali oli que quitan los sentidos, que diría la folclórica. Papá descansa en mi cama con Edurne, que acabó de comenzar la siesta de los cansancios infantiles. Comemos. Y después, al rato largo, me tumbo junto a mi pequeña sobrina que pronto despierta. De un salto, como hago yo cuando me despierto. Y con una sonrisa en la boca al descubrirme, oh sorpresa, a su lado. Como suelo hacer yo... Jugamos un buen rato. Escribe su nombre. Me cuenta la historia del pajarito lucho y hago fotos para constatar el paso del tiempo... La presencia de Edurne mejora, mucho más aún, el día. Las pequeñas cosas, que nos dejó el tiempo de rosas, en un rincón, en un papel o un cajón. Mi pequeña Edurne, cada día más Rosa, y cada vez más guapa y mayor. Paso la tarde con ella, como hacia tiempo que no lo pasaba. Una joya de día...

Al final de día una buena noticia culminará una mala jornada... Si es hoy, no sé qué puede ser... Pero debe de ser algo maravilloso. Me voy a la ducha. Tengo reunión, cena y tele. Después del programa saldré a pasear por el calor de la ciudad con los amigos... O Fortuna...

1 comentario:

Anónimo dijo...

ojala os tuviera mas cerquita para disfrutar de la enana!
besos
m.

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