martes, 7 de julio de 2009

7 DE JULIO, SAN FERMÍN



Mi santo debe de ser San Fermín. Si cada uno tenemos un santo que nos protege, alguien que nos ilumina desde lejos, alguien que nos guía y acompaña, el mío sin duda debe de ser San Fermín.

El Fermín de mi vida fue mi tío. Un segundo padre, en toda regla. Yo sigo echándole de menos, cada día. Como el resto... Fermín era una persona extremadamente generosa, una persona buena antes de todo y de nada. Un gran hombre. Y yo, en mi camino, en el que me ilumina algún santo desde algún sitio, siempre conté con él. Nadie me apoyó tanto como Fermín, nadie confió tanto en mí como él, nadie me empujó en los primeros pasos... Y siento que ya no esté aquí porque tendría que darle las gracias que no le di siendo adolescente, aunque creo que él siempre supo del enorme cariño que le tenía... Y le tengo.

Mi abuela murió hace unos pocos años... Es otro de los dolores que me mataron un poco. Mi abuela creía que había nacido un 10 de julio, pero Mossén José, en un regalo de cumpleaños, en un julio caluroso, en los que el sol se colaba por la ventana del comedor sobre el hule siempre brillante de la mesa, entró a los postres anunciando que la Lina, como se le conocía popularmente, había nacido un 7 de julio... Día de San Fermín. La Lina tenía el morro torcido casi siempre y el genio duro, pero tenía corazón de oro. Era muy buena gente... Y toda la vida pensando que había nacido un 10 de julio...

Hace un año, mi madre estaba en el hospital, con un panorama algo más desolador de lo que yo jamás pudé intuir desde la lejanía del Tíbet... Fue un 6 de julio cuando ocurrió. Así que debemos pensar que el 7 de julio fue el primer día de su recuperación... Mamá está ahora fantástica. No es la mamá de siempre, pero mucho mejor de las mejores espectativas... Por eso el 7 de julio es un día grande...

Por eso, y por muchas más cosas... Si hay que tener un santo en la vida, yo soy de San Fermín (cosas del corazón que marca ritmos de vida...).

1 comentario:

Anónimo dijo...

San Fermin un año mas.
Gracias por este regalo, me ha llenado de orgullo.

Disfrutemos de la vida, disfrutemos de nosotros, disfrutemos de los demas, sin miedos, sin tabus, agradeciendo lo que nos vamos encontrando por el camino, porque no habra alegria mas grande que, años despues de ya no estar, nuestro entorno nos recuerde como grandes.
Entonces lo seremos.
M.

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