domingo, 28 de abril de 2013

COMERSE EL FIN DE SEMANA

Voy a cerrar otro fin de semana. Con un colacao en la mano y acabando de digerir un Salvados que Évole ha dedicado a las Víctimas del Metro. Que no haya olvido. El fin de semana ha sido a tope, desde que empezó a ser. Los organizo como puedo, se lo decía esta mañana por whatsapp a Galiana, porque llevo entre la radio, la tele, las fallas, la política, los sueños y los anhelos cargadita la agenda. 

Mañana otra vez lunes. Otro fin de semana que se esfuma con la sensación de haber querido descansar algo que no he descansado, pero en cualquier caso me he dejado las risas en el camino y ha merecido la pena. El viernes, acabé en la radio, con la tertulia de política y Pablo Carreres con Pere Fuset, debatiendo entre los tres, con el Torró de la noche. Al acabar nos fuimos a la plaza de toros con Mabel, donde acudió Adrián, a la Oktoberfest, a celebrar por todo lo alto la noche, que fue una parranda. Nos reímos y bailamos. Nos vimos allí con más gente. Yo me encontré con Ángel Ayuso, memoria de Irlanda, en la mesa de al lado. Las coincidencias al final lo son. A Mabel le dije al llegar a la radio que tenía la sensación de que vivía buenos tiempos, que tenía buenas sensaciones. Para alguien como yo, que vivo a esta intensidad todo lo que hago, el tener "good feelings" es fantástico. Y en la continua montaña rusa que me muevo, de no parar de hacer cosas, de no parar de sentir, de no parar de vivir... Es más genial que nunca el sentirse bien.


Nos reímos barbaridad. Cenamos costillas y patatas, salchichas alemanas, cerveza (yo que nunca bebo) y una salida camino de la noche cuando cerramos la fiesta. Caminamos al Cyrano, con la risa por la calle, acompañando una Sonia que vino al mundo a demostrar que en botica hay de todo. Cyrano a tope: cerramos la noche en Nylon. Y llegando a las horas de la madrugada me busqué el taxi para regresar a casa y prepararme para el sábado.


El sábado convirtió la primavera en un techo plomizo, de nieve blanco en el horizonte, firmado con gotas de lluvia. Almorzamos en el Mercado, muertos de la risa porque a la hora de contar dinero fuimos capaces de descontarnos de la manera más boba. Y echamos allí la mañana, acompañando a Pepa y Gloria que no dejaban sus tareas democráticas. Cambiamos el mercado por la labor municipal y nos fuimos a la entrega de trofeos del Barrio del Quint, donde comimos luego paella. Aún me dio tiempo a ir a casa a dormir un par de siestas antes de irnos al concierto de Chenoa. Avisamos en el último momento a Raquel y Pablo, porque nos falló Manolín, y nos fuimos al Palau. Los Gil García me regalaron una taza ronera de Nueva York, que es una gozada. Se agradece. Vaya que sí. Y ya miro hacia el día en que yo me vaya para allí...


Después del concierto salimos a la lluvia, intensa. Inmensa. Un manto en caída libre que nos mojó hasta que cogimos el coche de Leo en el aparcamiento. Recogimos a Raquel y Pablo en el suelo mojado y luego a Nawfel, un amigo de Leo, con quien fuimos a cenar a un restaurante que inaugura oficialmente  en dos semanas. Raro en mí, lo que más me gustó del brutal menú, fue el pan. Y de ahí, hacia arriba, todo escandaloso. Incluída la despedida de soltera que albergaba el local. Salimos después de un brownie y nos fuimos a Cyrano. Estaba Luis. Y nos dieron las tres y media. Cerramos el local y yo me fui dejándome allí a los Cleros y compañía, con quienes casi no estuve. Estaba realmente reventado. Dormí entre fríos despertando antes de lo que quise...


Mandé unos whatsapps desde la cama y enseguida recibi el de Raquelilla diciéndome que habíamos quedado a la una con Gueguel. Y nos fuimos. Me recogieron en la calle en que no vivo y nos fuimos al Trigo bar. Creo que perdí la cuenta en el tercer plato de bravas. Probablemente en el de pulpo. Y así, hasta las cinco de la tarde, en el día más invernal del año, en plena primavera, que regresé a casa a leer el periódico mecido entre edredones... Gloria me recogió a las siete y media y nos fuimos al tanatorio, falleció la suegra de un compañero del partido. Nos recogimos cerca de las nueve de la mañana y ahora escribó ya, pensando que mañana es lunes...


Empiezo a considerar que necesito tiempo para descansar algo... Feliz semana.

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