domingo, 22 de marzo de 2009

COMO EN CASA



Hay días que tengo que huir. ¿Nunca os pasa? ¿No hay momentos en los que necesitas volar, replantearte lo que haces, sobre todo cómo lo haces, dejar de soportar las losas de la vida y ser feliz? Yo, optimista vocacional, feliz de profesión, sí. Hay momentos en los que la casa se me cayó encima y, a veces, demasiado encima. Pero hoy es un día de sol. De cansancios acumulados. Y de repente me encuentro cómodo y resuelto disfrutando de las pequeñas cosas, de los detalles más sencillos, donde siempre he apreciado los más grandes valores... Me gusta estar sentado y recibir tus mensajes, o hablar contigo por el messenger, mientras la tele me trae las noticias del mundo exterior. Estoy muy feliz, sentado en mi silla, escribiendo, sabiendo que las pequeñas cosas de las que disfruto en casa son mucho más agradables de lo que cuentan en la tele...




Me he despertado con el descanso agarrado a los sueños, con los recuerdos de las risas de anoche y de antes de anoche... Con ganas de cine y coca-cola. De papas Maribel. De sol y silencio. Mi mañana está siendo perfecta. Compro la prensa y la leo, aún me guardo el Fotogramas y las pipas para esta tarde. Igual me dejo caer por Almodóvar, para ver su nueva peli. Sus abrazos rotos. Sigue entrando a destajo la luz por la ventana. El sol, radiante, primaveral, lo inunda todo y a mí con él... ¿No hay días en los que renunciariáis a todo por lo más sencillo? Yo lo hago siempre, cada día. Ya sabéis que me gustan las cosas pequeñas, los detalles mínimos... Estoy feliz. Espero que vosotros también. Contagiaros un poco de mi sol, entrad en mi casa, sentaros conmigo y sentiros bien. Es lo que deseo, que os unáis a las pequeñas felicidades que regala el optimismo... ¡Sed felices!



Me encuentro bien, con esas pequeñas cosas. Rebuscando entre el polvo de casa todas aquellas cosas que me ayudan a ser mejor. Y ahí aparecéis vosotros, que me invitáis a cada momento a seguir siendo lo que soy... He entrado en el blog, me he releído, que es como leeros a vosotros en voz alta... Calma. Tranquilidad. Silencio... La coca-cola se ha deshecho en mi vaso alto de cristal. La tele habla de grupos contemporáneos británicos y espero a que el caldo se descongele para hacer un poco de arroz... Hoy es un día tranquilo y de felicidad, de los de trino de pájarillos en la ventana de casa, de las pequeñas brisas que se llevan las legañas, de los de calma absoluta... Hoy es un día de felicidad que vivo en casa. Con vosotros contándome cómo os va... Hago café y seguimos hablando.

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