lunes, 25 de julio de 2011

DÍAS DE FIESTA GRANDE


Hace años el día de hoy, el 25 de julio, era fiesta nacional. Eran los tiempos en los que me levantaba con ganas, de mi cama de Sarrión, porque sabía que la Lina me daría 1.500 pesetas por ser mi santo. Y me felicitaba mi hermana, que dormía en la habitación de arriba, que a mí siempre me parecía una casa distinta, y al rato el abuelo si andaba por casa, y las tías Ofelia e Isabel. También Mosén José, el cura vecino de la abuela... Durante muchos años mis amigos pensaron que mi abuela era viuda. El abuelo murió el año pasado, años después que la abuela, pero como la casa siempre era de ella, las historias que contábamos de la Lina, etc... todos pensaban que Baltasar no existía.

Santiago: era el día de hoy. El día de fiesta grande. Llegaba a ir a misa tal día cómo hoy e incluso estrené una vez una camisa blanca y azul a rayas, que creó heredó luego mi padre, cuando yo dejé de usarla... El fin de semana de Santiago siempre fue de órdago en Sarrión y ahora, me lo pierdo, y casi ni me doy cuenta si no es por una llamada de Tato y Gemma y poco más... Se nos fueron los días en que nos disfrazábamos  con Aurora, Hugo, mi primo Miguel y Rosa Mari entre sábanas y polvos de talco como si fuéramos del Imperio Romano. Se nos cayeron las horas de escaparnos al Zariche a robarles nicotina a las oscuridades y fumar entre dedos adolescentes nuestros primeros cigarros, como se fuma un vecino su porro llegando la medianoche en el umbral de su ventana... Se nos escaparon las partidas de indios y vaqueros en la plazoleta de Valero y los amores de verano que venían y se iban sin llegar a quedarse nunca... Y así "Santiago", aquella fiesta de resplendor, mi día grande, fiesta nacional, se fue licuando lentamente con el paso de los años hasta ser tan sólo un lunes. Gracias al facebook me han llegado porrón de felicitaciones: otros por teléfono. Y se agradece. De la familia no falló nadie, los papás ya me felicitaron ayer, antes de irse a Moncofa y a Sarrión. Calor, ahora de noche, olor a basura contenida en el cielo y a porro que se fuma en un segundo. 

Esta mañana vino Ángeles a comer a casa, que me sirvió para celebrar un rato más de amistad. Me perdí las primeras horas (después de calcular que había dormido lo mío) recordando los últimos días y ansiando los futuros, como un adolescente, lleno de sueños que nunca llegarán. Spaghetti con champiñones, nata y bacon. Me voy a casa de Jorge y llega Luis al bar de la esquina, reunión de socios. Luego me lleva Luis al dentista y convierto mi día de fiesta grande en un momento de dentista, al que me acostumbro con la única intención de reconstruirme la boca en condiciones. Algunas heridas ya cicatrizan. Las de la boca, por ejemplo... Salgo del dentista, vengo a casa y veo el episodio de la nueva serie "El cuerpo del delito", un "CSI" con un "Doctor House" versión femenina y sabionda... Igual me engancho más adelante, de momento, no. 

Pienso que debo organizarme la semana, tengo muchas cosas que hacer antes de colgar el cartel de "Cerrado por Vacaciones". Cuestión de tiempo. Tengo muchas cosas que hacer y a ver cómo me organizo... De momento hoy, que era día de fiesta grande, pasó como un lunes más... Cuantos recuerdos de infancia se agolpan un 25 de julio... Cuantos...

Pd: De los recuerdos de esta noche guardo dos con fruición. Celebrando el cumpleaños de Juan recién llegados de Valencia a base de conguitos y un esguince que me hice, calle abajo, con Hugo... Era 1998... Mañana cenaremos juntos... Celebraremos mi santo. Con lo que pueda comer, ahora que paso por el dentista...

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