miércoles, 1 de agosto de 2012

¿DÓNDE HEMOS DEJADO LAS PALABRAS...?




¿Dónde hemos dejado palabras como amor, amigo, amistad, cariño, alegría? ¿Dónde empezó el mar a teñirse de negro y a embestir fieramente contra las rocas de nuestros sentimientos? ¿Cuándo se oscureció tanto el cielo, sin darnos cuenta, que has dejado de pasear ahora por los caminos de tu felicidad por miedo a perderte en mitad de esta noche aciaga?

A menudo, en la vida, sin saber muy bien por qué, nos dejamos caer en mitad del camino como si estuviéramos rendidos quién sabe por qué... No podemos quedarnos dormidos mientras la nostalgia y el desgaste nos desahucian. Dormirse para soñar es estupendo, es algo que deberíamos de hacer cada segundo de aire que se nos cuela en la vida. Pero perdernos de lo que realmente importa en la vida y dejar que se pasen las horas como se nos puede escapar las olas del mar al intentar cazarlas en nuestras manos, no nos hará volver a ser felices.

Posiblemente hace tiempo que no le dijiste te quiero a alguien a quien amas, no dejaste sentir al amigo tu cariño sincero, no batallaste por dejar que la alegría te infectara con su jeringuilla de cómplice emoción. Y hay que hacerlo. Hay que decirle al corazón que siga batiendo con fuerza, como puede romperse una roca contra otra mayor. Hay que decirle a la vida que necesitamos de su brisa para seguir sintiendo que volamos. Hay que decirle al amor que se le ama y al amigo que el camino sólo podemos completarlo si nos acompaña cada día, a cada momento, a cada segundo...

Entre nuestros recuerdos, por un capricho de la memoria, se quedan siempre sujetos los mejores momentos que vivimos, aquellas esperanzas que nos regalaron un manto de alegría, aquellos anhelos que se convirtieron en nuestros sueños de hoy... Por eso, si nos empeñamos en apostar por la paz y la concordia, si nos dejamos empujar por la bondad y la voluntad, si caminamos de la mano con nuestra amistad y nuestro cariño
estamos condenados a ser felices de por vida...

Intenta ser un poco más feliz desde hoy. Comparte un poco más tu sonrisa y acaricia el viento que remueve tus penas. Siéntete un invitado a la fiesta de tu felicidad y regalános la mitad de tus sonrisas... nunca pienses que es demasiado tarde. Al revés, hoy es el principio del camino de toda tu alegría. Si quieres podemos andarlo juntos, si te apetece podemos compartirlo con el mundo entero, y entre los pequeños detalles y las grandes esperanzas, podemos hacer que se duerma el misterio que guarda tu felicidad.

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