viernes, 1 de octubre de 2010

CALOR DE ASFALTO



Odio mi báscula: 91,5 kg. Odio mi ansiedad camuflada entre dietas y cansancios. Odio a los borrachos que camuflan su intelecto haciendo de su carnet la libertad por encima de cualquier otra opinión, y lo digo por un gordo con pasado de algo que es un enfermo de la palabra y del insulto. Asqueroso. Me gusta octubre: que empieza nublado. Me odio cuando me ciego en cerrarme, encerrejarme, a golpe con la vida por no poder gritar, o correr, o volar,... O por no querer. No me gustan los que me atacan porque les es fácil: que difícil defensa tienen. No me gustan los corruptos de pensamiento, palabra, obra u omisión: no soporto el que te mira a la cara y calcula dónde podría caer el cuchillo en tu espalda. No me gusta que la gente a la que quiero pase por momentos malos. No me gusta releerme, repensarme, y creer que te he dedicado unas líneas... No me gusta que creas que tú no te las mereces y por eso no hablo de ti. Me gustan las canciones de Serrat, las de Sabina y el anuncio de Clerks, grandes sobre la ciudad. Gigante.

Me gustan mis palpitos, y mis caminos. Mi vida sin atajos ni prisas, aunque no pare un momento. No me gusta doblarme el viernes mañana hacia los pensamientos negativos, pero me tranquiliza descubrirme en mitad del día. No me gusta salir a las cuatro de trabajar porque ahora son las siete y no me he enterado del día. Y hace calor de asfalto...

No me gusta el dolor de mi espalda, el silencio de tu palabra, el pensar que dirá alguien algo y que no se diga nada... Me gusta el sms que no espero: me da igual el de los vales de Cortefiel. Me da pena que alguién diga que soy alternativo, a estas alturas de la vida que empezamos a desalternativizarnos, por mucho que alterne... Me gusta saber que estáis ahí, siempre.

No me gusta calcular por el cálculo. No quiero. Me gusta más y prefiero que vayan cayendo las hojas, las horas, aunque se pierdan los días como hoy. No me gusta subirme a la báscula y pensar que se acaba otro día: cuando sólo son las siete de la tarde. Que son aún. Aún no son: quedan quince minutos...

Y en este cuarto de hora, pensaré, me tumbaré en el sillón y hablaré por teléfono. Es 1 de octubre: hace calor de asfalto. Y me recuerdo junto a la mar, en la linde misma de mi vida, hace nada... Y sueño.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tambien he dedicado unas lineas hoy, que no deberia haber dedicado. Ahora ya esta hecho. Y sigo paralizada,pero quiero pensar que ya queda menos.
M

Anónimo dijo...

Muy chula la foto!! Me ha recordado el momento "desconexión" vivido, no hace mucho, en kumharas....

Son esos momentos los que demuestran que la vida es algo maravilloso!!

Un Saludo.MANU

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