lunes, 31 de octubre de 2011

LA VIDA QUE VA PASANDO


Es noche de Halloween, la de hoy. Antes sólo era la víspera de todos los santos, en el pueblo hoy las mujeres, las abuelas, se iban a limpiar el cementerio para que mañana lucieran las flores de plástico como recién puestas. Era un poco como ese inicio de "Volver" en la que Almodóvar retrata su Mancha como podía haber traído mi Sarrión. Hace tiempo (desde verano) que no voy por el pueblo. Fechas como éstas me llevan directamente a aquella infancia y luego a una adolescencia de puentes descansados entre sábanas frías.

El Halloween lo celebramos el sábado. Me disfracé del Cura Femenía ya muerto. Quedamos a comer en la falla Richard, Rosa, Iván, Borja, Marta y servidor. Nos vimos la Sorpresentació entre actos y por la tarde nos dedicamos a decorar el casal que daba gozo... Me fui al Consum a comprar zumos de piña y a casa de Angelita para disfrazarnos. Acudió ella con Laura y Sandra. Nos disfrazamos vía rápida y nos fuimos a cenar. Nos dispusimos en el casal como si fuera una mesa del Rey Arturo, cuadrada en sus cuatro esquinas. Luego nos pusimos a bailar y a jugar, con las sillas musicales incluídas, y empezaron a venir amigos de otras fallas que no se quisieron perder el festival... Cambiamos la hora: a las tres, las dos. Y al final, sobre las tres y media, no sé si de ayer o de hoy, Sandra y yo rematamos la noche en Cyrano.

Me volví a casa con la cara medio limpia y mucho sueño. Me desperté ayer domingo con el tiempo de una ducha de agua muy caliente y un taxi al Rosiña: teníamos los "Enganxats" de Russafa. Comimos la gente de la falla de manera rápida porque Rosario, Angelita y yo teníamos función. Mónica había comprado entradas para el teatro, sin saber del acto, con lo que tuvimos que apresurarnos en el café. Se apuntaron Marisa, Elías, Nick y Marga y nos fuimos a ver "Qué ruina de función (por delante y por detrás)". Más que divertida, mucho más que recomendable... Al acabar, nos fuimos a tomar un café a la calle Ruzafa, justo frente a los cines Lys. Me sorprende la temperatura que puede tener Valencia un 30 de octubre. Cenamos Angelita y yo en el Osaka, con Jose y Ana, Vicente y Amparo. La verdad es que fue un gozo echarnos unas risas a costa de mis figuritas de plata y volver a juntarnos... Amparo pasa de cuatro meses de embarazo y ahí esperan. Jose y Ana, en el día que hacía un año de su boda, habían dejado a la pequeña Anita con los padres de ella... La vida, que va pasando...

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