viernes, 16 de julio de 2010

DE MADRID AL CIELO

Me escapé el martes y 13 a Madrid vía cielo, que es como se llega a Madrid. Lo hice haciendo frente a cualquier negativo sentimiento de superstición que pudiera venir, pues el trece, debo decirlo, es un número que a mí no me ha ido nada mal... La verdad. Me fui principalmente a ver amigos, a ver exposiciones, teatro, musicales... A no parar. Me encontré con Mamen recién llegada de Bolivia y a punto de emigrar una vez más y nos encerramos en cuarenta y ocho horas de no parar nada. Me alegró ver a su familia, que acaba siendo la mía cada vez que me acogen en la capi. Y me gustó el no parar, el disfrutar, a tope, bajo un calor seco y castellano.

Recién llegué el martes (y 13) con la mochila a cuestas nos fuimos, primero a la casa, y luego al teatro, a ver el musical Chicago. Me faltó magia al final, algo de garra, pero el espectáculo está completo. Bueno. Camisetas a tres euros y programas, por dos. La risa. Hablé en el intermedio con Nico por teléfono y quedamos para la tarde siguiente. Nos fuimos, tras los aplausos, a tomar unas tostas, junto a la Calle de El Limón. Qué nombre... Y luego un postre, muertos por chocolate y cansancio, nos fuimos a casa.



El miércoles ronroneamos en la casa hasta que nos fuimos. Tres exposiciones: Casa América, Instituto Cervantes y un centro de la Comunidad. PhotoEspaña 2010: para gustos colores. A mí no me dieron brillos... Comimos en el Wok y me fui, conmigo mismo, a recorrer el Museo Thyssen. Mucho mejor. Estuve dos horas por los paseos de la pintura, de todas las épocas, con algunos cuadros espectaculares. Me descubrí admirando a Pissarro y a El Españoleto. Dos nuevas incorporaciones al repertorio... Espectacular.

Salí del museo, me fui al paseo del Prado y me entré en el Starbucks a buscarme un frapuccino de moka. Me lo bebí, sentado a los pies de Neptuno y me fui a por Nico, para ir hasta el Teatro La Zarzuela para ver un espectáculo del Ballet Nacional de España.



La verdad que fue un buen espectáculo, con palco incluido y vino blanco. Al acabar, Nico, un compañero suyo con la novia y yo nos fuimos a Los Pinchos, en la calle de los Madrazo. Acudió Mamen ya, y nos hicimos una retranca de pinchitos y vinos que no se los salta nadie. Llegaron algunos actores conocidos y nos echamos a las risas a partir de ahí...



Luego nos fuimos por Huertas, a El Hecho. Y nos arrinconamos entre mojitos y ron con cola a echarnos ya las risas sobreras. Espectacular nuestra historia de la lesbiana polaca, Xuxa, Shakira, Ricky y Martin. Antológica: que yo creo que ya no se nos olvidará... Eso espero. Risa de noche, hasta que a las cuatro de la mañana, calor de verano, julio de la Villa y Corte, nos recorrimos en taxi la ciudad...



Ayer fue otro cantar. Me dio tiempo a ver la exposición recién inaugurada de Capa en el Círculo de Bellas Artes: ¡Esto es la guerra! Muy buena colección: descubro una nueva mirada en Capa y a Taro, que desconocía. Y me parece realmente espectacular. Nos pasamos por el Corte Inglés de Sol y comemos unos sanwiches en Rodilla. Metro y metro. Y metro. Aeropuerto de Barajas: 15.00 PM.


Esta es otra odisea. La de llegar de Madrid al cielo. Tenía que volar a las 17.50 destino Valencia. Imposible. Primero por un retraso de hora completa. Luego porque tras una hora más dentro del avión, a la espera de solucionar una avería, nos hacen bajar del avión y esperar nuevamente hasta las once de la noche. Reembarcados, nos mantienen una hora más a pie de pista y nos traen a la una de la madrugada... ¡Diez horas para llegar de Madrid a casa en avión! Increíble,... pero mereció la pena. Ya lo dicen: de Madrid al cielo.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Vilches, guapísimo no esperaba menos. R.

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