martes, 4 de mayo de 2010

REGRESAR


Regresar. Volver. La frente marchita. Siento un hondo penar en el pecho, un inicio de ansiedad, de estrés controlado. La mañana es extremadamente fría. Todo el mundo dice que el invierno ha vuelto. Mi sensación de taquicardia, con él. Vine con el abrigo que compré en Londres. En el despacho hace un calor absoluto. Único. Hace calor. No entiendo como los cristales de la mañana no se empañan.
Quisiera tener controlada la agenda que anda descalza estos días. No por falta de movimiento, desde luego. He quedado a comer con Jose, al mediodía, en apenas una hora. Esta noche, más de lo mismo. El dolor de hombro se ha resuelto, aunque sigue presente. Espero ver algo de cine. Escribir algo. Seguir con mis lecturas...
De repente, las cosas que ayer no me apetecían, hoy me parecen sugerentes. Otras cosas no han cambiado: ayer me provocaban esta taquicardia y me la devuelven hoy. De algunos dolores pasajeros, he embarcado en un silencio envolvente. Y otros silencios más que llegan y me llenan. Por lo general, todo bien, sin extridencias, con decisiones nuevas. Importantes. Algunas mucho. Fue enternecedor dormirme pronto anoche, como lo hice. Y hoy, renovar el vuelo.
Debería de apuntar en un listado aquellas cosas a las que uno quiere volver, por abandonadas, aunque sea temporalmente. De siempre he pensado que hacia atrás, uno, ni para coger carrerilla. Pero miras atrás, repasas las fotos, revives los momentos, y piensas muchas cosas...
Hoy, por lo menos, he vuelto: a escribiros.

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