martes, 14 de octubre de 2008

EL PEQUEÑO FREDDIE BARTHOLOMEW VOLVIÓ A MI VIDA...



No me preguntes por qué: no lo sé. Freddie Bartholomew volvió a mi vida. Sólo le he visto una vez. Estábamos cenando en aquella pequeña salita de casa de mis padres. Rosa enfrente, a su vera, papá y mamá, a la mía. Spencer Tracy le enseñaba a atar los cabos, a medir el viento, a batirse contra el mar y contra la vida, a golpes duros y marinos. Yo cenaba. no recuerdo qué, ya sería mucho para mi memoria. En aquella vieja Grundig, el mar, en blanco y negro, rugía con una ferocidad atroz... El viejo marino se encargaba del pequeño Freddie que una noche apareció en mi vida y, luego, desapareció para siempre... Hasta el domingo. Buscaba en mi memoria personal las películas que volvería a ver. Y apareció, no me preguntes por qué, Freddie Bartholomew en mi memoria... ¡Qué jodidamente selectiva es la memoria! Sólo le había visto una vez... Creo que fue él quien me convenció de que tendría que ser en esta vida un capitán intrépido...

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