sábado, 22 de agosto de 2009

LA GRAN NOCHE

Como la canción de Raphael, anoche fue Mi gran noche, la gran noche en la que celebrando mi cumpleaños me vi rodeado de algo más de treinta amigos con los que compartir que la vida nos va maravillosa en su camino. Hubo de todo, hasta ausencias, y se echó de menos a aquellos que no pudieron venir. Y mucho. Hubo calor, a raudales. Y risas que nos fuimos regalando entre platos de paellas, picoteo, sangrías, cócteles varios y copeteo. Mucha risa, muchos amigos y mucha felicidad de tenerlos anoche, alrededor de una mesa, para poder compartirnos una vez más... Fue curioso, muy curioso, quizá una de las cosas que más me gustó tener a mucha de esa gente que me es vital juntos, sin que muchos se conocieran entre ellos, participando de lo que fue una gran fiesta. Y gracias a ellos.




Estuvieron Bravitas y Carol (como siempre) y Laura y Sergi (que se lo curraron tanto), con Yajaira (brazo en ristre) y las hermanas Cuesta (a las que echaba mucho de menos y más juntas, algo difícil últimamente). Vinieron Toñi y Sofi, las más rumberas de la prensa y dos buenas amigas, que no pararon de hablar con Ángeles (una vez más, gracias) y Tato y Gemma (que son fiesta continua, proyectamos ya otras). Estuvieron, dando espurnas, Javi Gisbert y Señora, con la cada vez mayor Rocío, Miguel Pons (grande y encogido a base de operaciones) con la sonrisa eterna de Pololitos, Alberto (rancio, como siempre, grande, jamás olvidaré el momento final de la noche, sobre la silla y en el coche), Acosta con su sonrisa de oreja a oreja (que me dijo que tengo que quedar doce veces con él esta semana para otras doce historias) y los amigos del 48: Juanillo, con Lucía Andrés (guapa como siempre y casi tan "borde" como yo - ¡qué me encanta!) y Rosiña, que nos abandonó como se abandonan los zapatos viejos... Estuvieron Virginia (cómica), Alba (más morena y guapa que nunca), Amparo (con ganas de no irse a la boda que tenía hoy por quedarse a acabar la noche) y Consue (que tenía que conducir y se condujo antes de lo que me hubiera gustado).



Vinieron Ana y Alfredo con Majo y su especiero. Es, ya lo dije una vez, de las grandes cómicas que tiene este país, aunque la gente no me crea. Me gustó reencontrarme con ellos, una vez más, porque son ya muchos años de compañía. Como me gustó encontrarme con Manu, que me había dicho, colega, que no podría venir y Bausà, que casi ya lo tenemos en la falla y que es la persona que más me aguanta en el trabajo, sin dudarlo (y yo a él, ¡que nos conste!)




Nos perdimos entre los regalos (muchas gracias, ¡cómo me conocéis!) y un discurso extenso pero que necesitaba dejaros por constancia. Incluyendo los champiñones de mi Manolito que es docto en preparar sorpresas de última hora como aquellos pequeños Jaumets, dólares de barra, con los que se podían comprar los cubatas...



La fiesta acabó llegadas las cinco y media de la mañana, llegadas y pasadas, porque el coche marcaba ya calor cuando cruzaba la avenida del Cid. Llegar a casa después de todo, y después de Luis, y de Gueguel, y de Jorge, y de tantos momentos de la noche fue un placer... Otro placer más en una noche muy especial.

Estar rodeado de esta gente, de mi gente, poder juntarlos, conocerlos más, celebrar con ellos que me va pasando la vida y decirles es con vosotros con quienes la voy a seguir viviendo es el mejor regalo. Por eso eché en falta a los que no pudieron venir o no pudieron estar. Pero de ellos también fue esta gran noche. Al año que viene, si Dios quiere, volveremos a la carga... Espero que estén todos y que lleguen otros. Espero seguir viviendo con esta sonrisa. Y, sobre todo, espero seguir teniendo alrededor a los mejores amigos que nadie pueda tener... Gracias a todos por la gran noche, así que nos caigan dos mil...




1 comentario:

Anónimo dijo...

Me hubiese gustado estar... pero ya lo celebraremos en el tardio! La cuestion, que no se pierda una fiesta.
Besos y felicidades!!
M.

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