lunes, 11 de marzo de 2013

HUELE A FALLAS

Ya no sé cómo pedir perdón, pero de verdad que no tengo tiempo para mí. En estos momentos, mientras tecleo disparado, echo en falta irme a la cama porque siento que le robo horas a mi sueño y no me apetece nada, la verdad. El tiempo pasa volando y lo apuro a destajo. Todos los días los paso en el balcón del Ayuntamiento, con el programa de radio y el micrófono puesto. Lo pasamos genial, buscando la escalera, este año por todos los lados... Creo que todos sabemos que la escalera tiene que aparecer al final...

El tiempo huele a fallas. La semana pasada se nos fue entre lluvias y fríos, pero de vez en cuando nos reserva un respiro primaveral el cielo y lo aprovechamos a destajo. No hay tiempo que perder, ni que ganar. No hay tiempo, básicamente.

El viernes comí con Laura en el Ribera y me fui, después de ver a Nuria y Alejandro, a entrevistar a Begoña y Carla en el plató de Levante TV: salí para dar una entrevista, llegar a casa hablando con Cris por teléfono y ducharme. Me cambié, me vestí de azul y me fui a la sede a presentar mi candidatura para presidir el partido a partir del próximo 13 de marzo. Me fui a la tele, hice el programa, con la sensación día de la marmota y corriendo a la falla a vivir la última junta general del ejercicio fallero. El fuego cada día está más cerca. Me escapé a las dos de la mañana a Exposición porque me escribieron Marisa y Alejandro. Acudieron Susi y María, y algunos cuantos conocidos más. Lo pasamos tan mejor de lo que me esperaba: la expresión me queda rara pero es para resumir que la noche estuvo genial. Aún le dimos un epílogo innecesario en 80 y Pop, con Mónica, Miguel Ángel y Manolín. Charreta de calle mientras clareaba y a casa.


El sábado me desperté con la sonrisa puesta, contento de verdad. Ducha y al balcón, con Leo, con el que cantamos por los párkings y nos agachamos por los balcones. El programa va disparado: se sabe. Lo estamos pasando genial y no frenamos nada. Comimos el bocadillo frente al ayuntamiento, acudieron papá y mamá, y tomamos café en la calle de los Lys con Ali y sus amigas. Llegué a casa, quise descansar y no pude. Me puse a escribir los versos de los carteles de la falla de Obispo y salí disparado a la cena de la Santa Verbena. Estómago apretado, es como funciono últimamente. Me fui al final de la orquesta con Mabel y Pepe, rematamos por Isabel la Católica y aún volvimos a la puerta de Maestro. Al final, con el cansancio acumulado, me fui a casa. En taxi. A dormir.

Santa verbena.


Hoy me levanté. Chateé con Alejandro que se quedó cojo cuando el caballo de Jordana entró galopando. Con Noelia sobre la noche de ayer. Con Javi, sobre los problemas de hoy. Me fui al balcón, programa reducido de cinco minutos y paella en Reino para conocer el divertido proyecto de falla con que compiten este año. Pase por Maestro y tarde de ordenadores y congresos en casa. Escribiendo, hablando por teléfono, pensando... Y en otras cuestiones pues esperando. Deseando. Anhelando.


Me voy a dormir ya. Rematé la noche escribiendo versos. Lamento el deporable estado en que se está quedando este blog... Tengo la sensación de que, de repente, ya no tiene sentido seguir escribiendo... El otro día me sorprendió una amiga con un tema al respecto de lo que aquí escribo. Sigo dejando las palabras al amparo del propio tiempo, para que las lea quien quiera... bona nit.

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