sábado, 14 de febrero de 2009

CARACOL MAÑANERO



- Caracol mañanero, de primera hora del día, cobijado bajo la hierbabuena verde y fresca que me da su olor. Caracol con la casa a cuestas sin ventanitas ni puertas que cerrar. Caracol mañanero de cada día y de cada día que es hoy... Caracol de lento camino y largo recorrido, alegre estás en tu pasear sosegado, en tu peregrinaje solitario, en tu ruta infinita... Caracol con forma de caracol. Caracol mañanero, de primera hora del día, cobijado bajo la hierbabuena que nos da vida... Caracol de extraña espiral, de oscuros recovecos y panza blanca. Caracol mañanero, ¿adónde vas?

- Bajo la lluvia, a mi felicidad - respondió el caracol mañanero, de primera hora del día.




viernes, 13 de febrero de 2009

AGUAMARINA



Aguamarina se sentaba cada mañana al borde del precipio. Desde pequeña había tenido la costumbre de apoyarse sobre los riscos de la orilla donde se batía el mar y contaba las olas que se convertían en un baile de espumas blancas y gaseosas. Le llama la atención ver como, con el día, iba el cielo cambiando sus colores y quedaba todo invadido por una amalgama de colores de belleza indescriptible. A días se acompañaba de libros, algún otro de música o de algo de comida. Aguamarina había ido creciendo con una soledad que le acompañaba en todos los momentos, que ella disfrutaba tanto. Por horas se quedaba sentada frente al mar y se sentía muy afortunada por disfrutar, como una espectadora de lujo, de un espectáculo tan impresionante como aquél que le regalaba la vida. Aguamarina se sentía profundamente afortunada. Y, de tanto en tanto, en sus cartas, escribía que existe un mar, de colores maravillosos, que se extiende bajo sus pies, allí abajo junto a las últimas rocas del precipicio, que llega hasta el infinito. El infinito...

Aguamaria se sentó como todas las mañanas al borde del precipicio. Alzó la mirada, casi cegada por el sol, y vio como el mar volvía a su baile de espumas blancas... Respiró. Apoyó sus manos sobre la roca. Y miró al horizonte...

jueves, 12 de febrero de 2009

CIERRO LOS OJOS




Cierro los ojos y noto el barro de Aigües Blanques acartonarse sobre mi cuerpo. Siento la sal del agua batirse contra mis pies, mientras las algas secas se arremolinan y dejan en la orilla del paseo de arena un reguero de alegría muerta. Cierro los ojos y siento subir la temperatura en el pecho de ese sol que, al mediodía apreta con justicia sobre los cuerpos inertes. Cierro los ojos y siento el olor a mar y vida, la blancor de sus casas, del día que se nos pierde convidándonos a celebrar la noche. Siento la arena clavarse en mis tobillos y las mejillas incrustarse sobre la tierra, horizontal a la vida.


Cierro los ojos y revivo cada momento bello y bueno, feliz, eterno. Cierro los ojos y vivo de nuevo a la espera de que surquemos de nuevo el aire y tus casas blancas sean mi casa y tu paseo marinero, mi paseo en la última hora de la tarde...


Cierro los ojos...

miércoles, 11 de febrero de 2009

EL PASADO SIEMPRE VUELVE...



Esta foto (una estampa más que una foto) que ha regresado hace pocas horas a mi vida... ¡Y me encanta! El pasado siempre vuelve... Es algo que se sabe, pero cuando regresa casi nunca es para celebrar alegremente su vuelta... En ella hay algunas personas de las que espero no separarme nunca, grandes amigos que han conformado algunos de los mejores momentos de mi vida y, sobre todo, de los más divertidos. De eso no me cabe la menor duda. Por eso, cuando el pasado vuelve, con una carcajada como tarjeta de presentación, yo sólo puedo abrirle la puerta y saludarle con un pay-pay...

Por cierto, ningún comentario sobre mi juventud... Los años pasan como los pasados regresan. Afortunadamente inevitable.

lunes, 9 de febrero de 2009

EL ABRAZO




Me lanzaría sobre ti a darte un abrazo y poner punto final a este mundo de disparates. Me gustaría que rompieras tu silencio y me dijeras "Vamos". Me gustaría sentir la mirada cómplice que sienten quienes se regalaron la amistad sin cortapisas. Y saber que me sientes como tu amigo. Me gustaría no estar cerca de ti para que supieras que estoy a tu lado, que no fuera un balanceo constante este baile entre dos en el que bailamos de lejos.

Me gustaría que nos plantasemos en mitad de la noche. O en el coche, frenado, y decir sé que estás. Que estarás. Pero a veces dudo como tú dudas y me dejo llevar por los humos de los cigarros y las noches nubladas... Luego al rato, te siento saludar de lejos. Y pasa la vida, cayendo las horas como hojas de otoño, entre las corrientes de aire que nos empujan hacia adelante, sin saber, a ciencia cierta, si somos dos hojas que acabaremos flotando sobre las aguas del mismo riachuelo...

sábado, 7 de febrero de 2009

MISIÓN CUMPLIDA



Pues la noche fue lo que se esperaba. O quizás más. Mejor. Fue una noche de reencuentro total, entre muchos amigos que se debían tantas horas... Lo pasamos más que bien. Mejor que hacía tiempo. Fue toda una fiesta, sí señor. Alfredo demostró que se pueden tener horas y horas de conversación en torno a un objetivo (ninguno en particular, el de una cámara de fotografía). Paco vino a contarnos que aterriza como nadie y que mantiene vivas las bisagras de sus yupi-yupis... Nuria volvió a caer junto a mí en la mesa de la cena. Yo creo que nos buscamos, por lo bien que lo pasamos: ¡Chin chan chón! Toni, como siempre, grande. Muy grande. A risas con él toda la noche y a la barra, de vez en cuando... Sara, rojos labios blanca tez, con José siguieron demostrando que son los amos de la pista y de los disc jockeys. Y cayó Alaska. Zurano, con la mano y con los pies, fue la revolución. Tantos años después sigue teniendo la voz calmada y pausada que tanto gusta escuchar. Majo siguió trayéndome la risa a capazos, siempre he dicho que es de las pocas mujeres humoristas que conozco. Y si de risas se trata: Inés. No paró de sonreír en toda la noche con esos ojos brillantes que siempre ha tenido de mujer pacífica y en paz... Bea volvió a recordarme que es la mirada más bonita que he visto, que sigue siendo una señora de los pies a la cabeza y que tengo mucha suerte de conocerla. Como a Ana, presu presu presu, que es la amiga que nunca echas de menos porque siempre sabes que está a tu lado... Lo dicho. Un fiestón...



Se echo en falta a algunos, desde luego, pero aquello fue una comunión en toda regla de pasado y de futuro. Un reencuentro de apretón de manos y besos por doquier que sentimos como una cena más. Como si el tiempo no hubiera pasado... No hablamos de aquellos años, si acaso nos preguntamos por gente que se perdió en el camino de la vida. Pero no hablamos de cuando estar juntos, más allá de la devoción, era también una obligación. ¡Qué bonita fiesta! Que cena,... ¡Qué de risas!



Pues la noche fue lo que se esperaba. O quizás más. Mejor. Fue una noche de reencuentro total, entre muchos amigos que se debían tantas horas... Y nos las fuimos cobrando. Espero que el reloj no marque tantas horas de silencios y distancias. Que pronto volvamos a resurgir como el viernes pasado cuando nos sentimos más jóvenes, más amigos y más nuestros que nunca. Yo tengo la suerte de ser amigo de todos ellos. De todas esas personas que un día aparecieron en mi vida para quedarse y se quedaron, como yo, con ganas de más. Con ganas de nosotros. Gracias chicas y chicos por hacerme sentir tan feliz la otra noche...

viernes, 6 de febrero de 2009

REENCUENTROS EN LA PRIMERA FASE



Paco, Ana, Bea, Ángeles, Majo, Nuria, Alfredo, Luis, Sara,... Y tantos otros. ¡Qué de cosas nos pasaron en aquel enjambre de nuestras primaveras! ¡Qué de momentos! Y de sueños... Pocas cosas me impresionan tanto como el recuerdo de aquellos días y como hemos batallado para no perdernos el contacto en la vida. Fueron momentos de gozo, de alegría, de pena, de sueños rotos, de ganas de futuro, de vida por delante, de comidas interminables, y cenas, y fiestas,... Y los problemas parece que se los quedó aquel espacio por el que nos encontramos. Parece. Fue.
Esta noche volvemos a vernos las caras. Cara a cara. Un reencuentro en toda regla para el que tengo ilusiones y emoción a raudales. Que me lo pide el cuerpo. Y el corazón. Os cuento cómo se nos da el baile, si en algún momento dejamos de bailar...

Gracias por haberme cobijado. Enseñado. Querido. Acompañado. Seguimos siendo los de entonces con otros zapatos, pero sin cambiarnos nunca la chaqueta. Os adoro.

martes, 3 de febrero de 2009

MAR DE PLATA



Sueños en blanco y negro, con aquella canción... La big band sonaba en la sala. La noche caía sobre nosotros y la madrugada nos hizo bailar... Bailar sin parar ni un solo momento. La fantástica orquesta tocaba "Begin the Beguine" y yo, como Fred Astaire, bailaba sin parar. Tú, al borde del mar, apoyada en la baranda, que el rocío enfrío, sujetabas en tu mano la última copa de aquella noche. Miré como la luna teñía de plata el mar. Aquello parecía que detendría el mundo toda la vida... Por un segundo, te miré, cogí tu copa y la lancé al mar... Te amarraste a mi cuello y yo a tu cintura... Bailamos. La orquesta sonaba cada vez más lejos... ¡Qué pasada de amor! Caminito de Cuba fui buscando tu remedio, mi pasión... La caída de la luna nos pilló mirando al cielo. No quedaba ninguna estrella... Y allí, amarrados junto a la baranda del barco, me dijiste "Siempre"... La música sonaba a lo lejos.

lunes, 2 de febrero de 2009

PHOTOREMEMBER # 7

* Photoremember: dícese del término anglosajón de creación personal que sirve para detallar aquellas entradas del blog cuya imagen no requiere de mayor explicación y que, evidentemente (obviously), forman parte de la vida y memoria de quien las trae a colación



ÁLVARO LLEGA A LA FIESTA...

domingo, 1 de febrero de 2009

¡Ay, mi Kone!


Y otro más. Otro añito, primero de febrero, mayor que nos hacemos en este camino de la vida. ¡Qué vida, amore, la nuestra! ¡Qué flechazo de amistad, de vida compartida que nos llevamos entre risas y lágrimas! ¡Qué de cariño nos tenemos, que nos mata la distancia con abrazos y sonrisas!
Mi nuki, mi eterna niña de los rizos de oro. Mi kone, aquella adolescente de aspecto anglosajón que escondía el claro brillo de sus ojos tras unas gafotas circulares y grandes. ¡Qué de recuerdos mano a mano! ¡Qué de cartas al doctor Ruiz y Comes, nuestro médico del corazón, escritas en las escaleras de una casa de Sarrión! Como recuerdo sentados sobre un cartón ver caerse la tarde en la calle del Planillo. Como olvidar tu sonrisa, tus horas de compañía, tu pasión por los delfines, el que te traje de Cuba, los pimientos de tu madre, los pasteles de tu pueblo, la alegría de tu cara y mi vida entera que la navego contigo.
¡Qué feliz, acordarme, de este primero de febrero! Te dejo la felicitación por escrito y un vale perenne por mi amistad eterna. Que sigan nuestros caminos con esas risas que nos regalamos mientras intento hacerte una foto. Que sigan nuestros recuerdos, de la mano, entregándonos tantos momentos que yo no podré borrar nunca... ¡Ay, mi k de Kone! Ay, mi vida...
Cuando éramos más pequeños, casi hondos, todos andaban enamorados de la frágil niña con pinta de modelo. Todos menos yo. Porque yo, que me hice mayor antes que ellos sabía que el amor se pasa, se rancia, se muere, se olvida... Por eso nunca quise enamorarme de Kone, porque sabía que sería cuestión de tiempo que se marchitara mi corazón y el suyo. Así, sin la presión del amor que corrompe y olvida, sé que mi Kone es mía como yo de ella, y para siempre además.
Por eso estoy tan feliz hoy... Por eso y por ser mi cómplice y amiga, de las pocas con las que nunca discutí, que nunca me enfadaron, que nunca me han dejado de llamar... Cada miércoles ella desde donde está me manda un mensaje deseándome suerte para el programa. Y yo, cada miércoles y cada día, doy gracias porque cruzara por mi vida una tarde de verano, camino de yo no sé dónde... ¡Ay, mi Kone, del alma mía! Gracias por tantos momentos de nuestra vida. Y muchos que nos quedan... ¡Ay, mi Kone!

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...