miércoles, 5 de noviembre de 2014
PERDIDA
Cuando acabé con el acto del Centro Cultural, salí. Y comprobé que se había hecho antes de noche. Me encontré a Tiby y Lola enfriando las tazas de dos cortados ya vacíos en mitad de la avenida y me quedé con ellas a tomar un café con leche. Me acerqué a la tienda de gominolas porque la ansiedad me obligó a endulzarme la tarde noche, que a Machado le caía a otros ritmos, distintos. Ni mejores, ni peores. Más poéticos.
Hablamos. Y nos fuimos para casa. Un whatsapp de Cristina me alertaba que estaba ya abajo. Intenté no asustarla pero fue imposible. Era improbable. Nos fuimos al centro de Valencia poniéndonos al día en esta amistad que dura ya tantos años. No demasiados, pero sí muchos. Y cenamos en Pollos Planes, ese buffet de pollo que sale caro al cambio. Yo que soy de hacer compra diaria, lo sé. Anduvimos al cine (ABC Park), los de toda la vida, reconvertidos en microsalas de las que perdieron el clima de gran pantalla y las salidas de emergencia. Pedimos palomitas y coca cola zero, que nos entraban en el groupon, y nos sentamos. Hablamos de todo. Rápido, porque teníamos solo media hora antes de la peli. Hablamos de Nueva Zelanda y de Japón. Yo de mi falta de destinos. De mi vida. De lo que pretendo. Me preguntó Cris que si nunca tenía la sensación de estar no haciendo lo que quiero hacer con mi vida. Le dije que siempre. Y eso que hago lo que me gusta. Es extraño. Un día ya dedicaremos un libro a hablar de ello. Vimos "Perdida". ¡Vaya tela! Dos horas y media de manipulación pura y dura. Salimos y regresamos a casa.
Esta mañana arreglé algo la casa antes de irme a trabajar. No paré nada. Arriba y abajo, y sin parar de hacer cosas. Tomé café con Sergio R. Y volví al despacho. Comí zarzuela de pescado en casa con mis padres y me hice una siesta, en la que caí como a plomo. Ahora ya, me voy para la tele. Descubrí que el 1 de noviembre no escribí. Seguiremos pues el resto de días, ahora que he vuelto con asiduidad a las hojas que voy perdiendo, por la vida adelante...
EL EQUILIBRIO EN EL QUE ME DESEQUILIBRO
Escribí: "Calma. Tranquilidad. Paz. Sosiego. Silencio. Serenidad. Quietud. Resposo. Descanso. Placidez. Equilibrio. Pausa...". Pero no sé si lo escribí como sensación en mitad de la mañana o como voluntad de lo que querría encontrar. Si la calma bajo el agua, en mitad del bullicio. Si la tranquilidad de mi alma por haber llegado mi edad hasta adónde ha llegado mirando siempre a los ojos de la gente. Si la paz que acumulo en las pocos horas que cierro en los ojos o aquella que supongo en mitad de un bosque, con mi mochila a cuestas, en un bosque perdido al que llegué en tren el fin de semana que decidiré perderme... Pensé en el sosiego con que respondí anoche en el cine a Cristina, que yo como ella, muchas veces siento una presión extraña en el corazón al pensar qué hago de mi vida. Y en silencio, como me gustaría mirar pasar las aves en su vuelo. En su escapada. Los pájaros, cuando vuelan, ¿van o vienen? No lo sé. Querría la serenidad de mi esperanza y mi desesperanza que tiemblan por encontrar una reacción. La quietud, del alma, que siento y que me sorprende en días en los que los nervios tendrían que estar haciendo temblar mi mundo. Todo. El reposo que no llega, eso sé que no lo tengo y que sí lo querria tener. Pero el resto, ya os digo. Cuando lo escribí no sé si lo hice pensando en cómo me encuentro o en cómo me querría perder. El descanso. La placidez, que tengo. Lo sé. El equilibrio en el que me desequilibro siempre, como una balanza de verdades y bondades que siempre cae de mi lado. La pausa, que querría tener. Lo sé, también. Claro que en esto lo sé.
Siguen pasando los días mientras... Y yo, aleatoriamente, escribo sin seguir renglones y me salen palabras que no sé si hablan de antes de ayer, de hoy o de pasado mañana... Sé que no son pasado reciente ni futuro inminente. Pero sé, que si no son, tendrán que ser... Así, escribo un poco mejor mis días...
martes, 4 de noviembre de 2014
AGUAS INCESANTES
La noche llovió. Eso dijo Gloria en el despacho. Yo comprobé que el suelo estaba mojado al despertar y poco más. Me cortó el pelo Miguel y seguí en el despacho. Me acosté con ganas de dormir por el día lo que me desveló por la noche. Me quedé hasta tarde viendo a Anthony Hopkins, que puede hacer el papel que quiera, en Nueve Días. Y me fui a dormir. Pero no cerré los ojos. Me quedé despierto. Recordando la foto de Egipto que llevé al facebook y traje también por aquí. Y alguna cosa más. Todas de trabajo. Me reuní con Tiby y Tatín en el Ca'Minano (El Maño, de toda la vida) y poco más. No cené. Así la báscula hoy descontó hasta los 89.500. Pero aún queda tanto camino por recorrer...
La actividad es frenética y no puedo frenarla. A veces pienso qué sería de mi vida si de golpe la cortara en seco y decidiera emprender otros caminos. Pero no encuentro camino que me apetezca ahora más que el que estoy recorriendo. Y en ello andamos. Sigo con mucha faena, con una agenda apretadísima y haciendo mil cosas. Enseguida me iré al Centro Cultural, semana de Castilla La Mancha, y a la noche he decidido aprovechar un groupon con Cristina en los ABC Park, pero ni decidimos qué ver. Ya os contaré.
Miro facebook y twitter de manera casi paranoica mientras la tarde se cae brutal.
Voy a ir haciendo marcha. Voy a mirar el estado de la cuenta corriente (menos cuenta y corriente que nunca) y a seguir pasando este martes en que las predicciones anunciaron aguas incesantes que no han comenzado siquiera.
La actividad es frenética y no puedo frenarla. A veces pienso qué sería de mi vida si de golpe la cortara en seco y decidiera emprender otros caminos. Pero no encuentro camino que me apetezca ahora más que el que estoy recorriendo. Y en ello andamos. Sigo con mucha faena, con una agenda apretadísima y haciendo mil cosas. Enseguida me iré al Centro Cultural, semana de Castilla La Mancha, y a la noche he decidido aprovechar un groupon con Cristina en los ABC Park, pero ni decidimos qué ver. Ya os contaré.
Miro facebook y twitter de manera casi paranoica mientras la tarde se cae brutal.
Voy a ir haciendo marcha. Voy a mirar el estado de la cuenta corriente (menos cuenta y corriente que nunca) y a seguir pasando este martes en que las predicciones anunciaron aguas incesantes que no han comenzado siquiera.
lunes, 3 de noviembre de 2014
RAZONES QUE LA RAZÓN NO ENTIENDE
Cuando era niño estaba obsesionado con Egipto. Dibujaba pirámides, faraones, reconstruía Abu Simbel con trozos de cartón... Y al ir creciendo olvidé esta pasión, hasta que una mañana, en la librería que había detrás de la Universidad me encontré un libro y recordé, por impacto, cómo mi niñez había pasado soñando con el Nilo y compré el libro... A los años, tuve la oportunidad de navegarlo con las mejores personas que podía compartir la ilusión de mi vida. Y hoy, sin venir a cuento, he recordado este amor y he rebuscado entre las fotos que conseguí recuperar... Lo bonito de todo es que aún no sé qué me empujó a rebuscar, pero ya se sabe que el corazón tiene razones que la razón no entiende...
HOJAS DE ÁRBOLES CADUCOS
Hay cosas que no se explican. O que no les buscamos explicación. Que octubre, el mes pasado, volviera a ser la locura es una de esas cosas. Porque sin saberlo, sin esperarlo, cuando ya creía que el blog estaba desgastado y que si las hojas volaban, lo hacían lejos, resulta y va que se convierte en el segundo mes con más gente pasando por aquí desde que hace algo más de cinco años pensé en volar y dejar volar mi vida escrita sobre hojas de árboles caducos... Me sorprende. Me gusta. Me emociona. Y me inquieta no saber quiénes sois los amigos, las voces, las manos, desde donde llega vuestra curiosidad y vuestro cariño, vuestra voluntad por seguir a mi lado... De verdad que me gusta. Que emociona. Que me hace extrañar y al tiempo especial... Y os doy las gracias, como siempre. No sé si llegar a sentirme ya un blogger o prefiero este anonimato que no existe ni insiste pero que a mí me hace creer que sangro en almas sin que nadie lo sepa... Es especial.
La meteorología amenaza mañana con llover. Lo dicen las predicciones porque en 3 de noviembre el lunes solo descargó soles. Ahora ya se ha escondido. Con estas casi ocho de la tarde que parecen onces de la noche, desde el cambio de horario. Es lo único que obliga al invierno. El resto, como digo, nada. Ni presagios, siquiera. Ya veremos si el cielo se cubre y descarga, si el otoño llega o tendremos que esperar al invierno. Con sus manitas de hielo...
El fin de semana ha sido intenso. Como acostumbro. Lo pasé cenando en Clero con Richard y Laura, Javi y Noe. Alargándolo con su halloween divertido por el que pasaron tantos amigos y rematando con María Caballero y un esqueleto secuestrado en Jerusalem Rock, la nueva discoteca. Nos reímos y nos acostamos tarde. A la mañana siguiente madrugué sin apetecerme nada y almorcé en el Capricho de Ana antes de irme al cementerio. Tuve misa por la tarde y Halloween con tapas en la falla. Más amigos y disfraces.
Se empeñaron algunos en decir que íbamos disfrazados de la Naranja Mecánica. Yo tengo clarísimo que parecía más Charles Chaplin con retención de líquidos. Pero en cualquier caso, con sus quintos y sus tapas, nos echamos una noche divertida que cerramos en Cyrano.
Y a la mañana siguiente
Y a la mañana siguiente, en Pobla, en casa de Richard y Amparo comiendo la familia fallera. Me recogió Rosa en casa y nos fuimos a ver jugar a fútbol. Compramos pan y una chica me reconoció de la tele. Me dijo que había que abrirle la puerta al presentador más guapo de la tele. Yo pensé que seguramente es que trabajaba mucho y veía poca televisión. Si no, un problema de antenas. Llegamos a casa, almorzamos y comimos. Nos reímos. Mucho con los pequeños, Jorge y Daniel que no paraba de repetir: "Potabo", manera de pedir las cosas educadamente que nos pegó a todos,... Nos echamos unas cuantas risas y el cansancio, ya de noche, me clavó contra el suelo. Llegué a casa y me fui a dormir más tarde de lo que quería. También hoy, me desperté más pronto de lo que me apetecía. Tomé café con Lola y Pepa, visité el Hospital Militar, atendí a unos vecinos en el despacho y me vine andando con Gloria a casa. Comí poco (la báscula ha vuelto a hacer de las suyas mientras yo me empeño en negar la realidad, pero cualquier día alcanzó un dial de radio en gramos...), hice siesta con la tele en silencio, que hace que Sálvame sea más grave aún y ahora remato estas líneas de lunes...
Y esa sensación. La que obliga a seguir escribiendo. Que como en una película de terror, me indica, que alguien hay ahí...
La meteorología amenaza mañana con llover. Lo dicen las predicciones porque en 3 de noviembre el lunes solo descargó soles. Ahora ya se ha escondido. Con estas casi ocho de la tarde que parecen onces de la noche, desde el cambio de horario. Es lo único que obliga al invierno. El resto, como digo, nada. Ni presagios, siquiera. Ya veremos si el cielo se cubre y descarga, si el otoño llega o tendremos que esperar al invierno. Con sus manitas de hielo...
El fin de semana ha sido intenso. Como acostumbro. Lo pasé cenando en Clero con Richard y Laura, Javi y Noe. Alargándolo con su halloween divertido por el que pasaron tantos amigos y rematando con María Caballero y un esqueleto secuestrado en Jerusalem Rock, la nueva discoteca. Nos reímos y nos acostamos tarde. A la mañana siguiente madrugué sin apetecerme nada y almorcé en el Capricho de Ana antes de irme al cementerio. Tuve misa por la tarde y Halloween con tapas en la falla. Más amigos y disfraces.
Se empeñaron algunos en decir que íbamos disfrazados de la Naranja Mecánica. Yo tengo clarísimo que parecía más Charles Chaplin con retención de líquidos. Pero en cualquier caso, con sus quintos y sus tapas, nos echamos una noche divertida que cerramos en Cyrano.
Y a la mañana siguiente
Y a la mañana siguiente, en Pobla, en casa de Richard y Amparo comiendo la familia fallera. Me recogió Rosa en casa y nos fuimos a ver jugar a fútbol. Compramos pan y una chica me reconoció de la tele. Me dijo que había que abrirle la puerta al presentador más guapo de la tele. Yo pensé que seguramente es que trabajaba mucho y veía poca televisión. Si no, un problema de antenas. Llegamos a casa, almorzamos y comimos. Nos reímos. Mucho con los pequeños, Jorge y Daniel que no paraba de repetir: "Potabo", manera de pedir las cosas educadamente que nos pegó a todos,... Nos echamos unas cuantas risas y el cansancio, ya de noche, me clavó contra el suelo. Llegué a casa y me fui a dormir más tarde de lo que quería. También hoy, me desperté más pronto de lo que me apetecía. Tomé café con Lola y Pepa, visité el Hospital Militar, atendí a unos vecinos en el despacho y me vine andando con Gloria a casa. Comí poco (la báscula ha vuelto a hacer de las suyas mientras yo me empeño en negar la realidad, pero cualquier día alcanzó un dial de radio en gramos...), hice siesta con la tele en silencio, que hace que Sálvame sea más grave aún y ahora remato estas líneas de lunes...
Y esa sensación. La que obliga a seguir escribiendo. Que como en una película de terror, me indica, que alguien hay ahí...
jueves, 30 de octubre de 2014
WONDERWALL
Me he despertado más creativo de lo normal. Más madrugador en este blog de lo que acostumbro. Me tendré que duchar rápido y saltar al curro. Pero en el empeño por salir, me he puesto música - que amansa las fieras - y entonces he pensado en algo que habré hecho alguna vez más pero de manera más inconsciente: ¿por qué no escribir al ritmo de una canción? No he elegido ésta por nada en especial, pero voy a intentar ver qué pasa cuando no se decide qué se escribe... Pongo la canción y...
Podría salir a la calle, ponerme a rapear, andar a paso rápido con mi MP3 sonando y la guitarra rasparía igual. Me encantaría notar el frío colarse en mis labios cuando intento copiar la voz del cantante y canto haciendo muecas sin que vuele la voz. El cielo está gris. Los coches pasan. La señora mayor con su carrito, el chico que pasea el perro y me mira tras sus gafas, el señor que anda con las manos atrás... Ese coche giró por la esquina, es rojo. E imagino cómo repito mi camino de todos los días. Pero hoy salto, voy dando saltos, siento la alegría romper en mi pecho, el corazón entrecortarse como cuando corres y hace frío...
Hace tiempo caminaba así. Hace tiempo tenía una sonrisa siempre para compartir con toda la gente que tenía alrededor. Pero quizá mi paseo no habla de hoy. Creo que mis pasos son de mañana. Serán. Y me siento feliz, casi trotando. Por la avenida los coches circulan a mayor velocidad. Observo cómo me miran desde las mesas del café. Cómo apretan sus café con leche mientras los abrigos empiezan a acurrucarle. Me pareció reconocer a aquella chica que mira de manera especial. Y sigo. Saltando, andando, volando... El cielo se fuma entre nubes negras. Una señora salió al balcón. Por la calle, los niños, de la mano, cogen a sus madres y caminan preguntándoles mil cosas... Ellas casi lloran. Caminamos todos a distintos pasos. Giro la esquina, casi choqué con el señor del periódico: su cara de enfado, no es la mía... Y al final, una luz.
Bueno... Una experiencia más... (feliz jueves).
Podría salir a la calle, ponerme a rapear, andar a paso rápido con mi MP3 sonando y la guitarra rasparía igual. Me encantaría notar el frío colarse en mis labios cuando intento copiar la voz del cantante y canto haciendo muecas sin que vuele la voz. El cielo está gris. Los coches pasan. La señora mayor con su carrito, el chico que pasea el perro y me mira tras sus gafas, el señor que anda con las manos atrás... Ese coche giró por la esquina, es rojo. E imagino cómo repito mi camino de todos los días. Pero hoy salto, voy dando saltos, siento la alegría romper en mi pecho, el corazón entrecortarse como cuando corres y hace frío...
Hace tiempo caminaba así. Hace tiempo tenía una sonrisa siempre para compartir con toda la gente que tenía alrededor. Pero quizá mi paseo no habla de hoy. Creo que mis pasos son de mañana. Serán. Y me siento feliz, casi trotando. Por la avenida los coches circulan a mayor velocidad. Observo cómo me miran desde las mesas del café. Cómo apretan sus café con leche mientras los abrigos empiezan a acurrucarle. Me pareció reconocer a aquella chica que mira de manera especial. Y sigo. Saltando, andando, volando... El cielo se fuma entre nubes negras. Una señora salió al balcón. Por la calle, los niños, de la mano, cogen a sus madres y caminan preguntándoles mil cosas... Ellas casi lloran. Caminamos todos a distintos pasos. Giro la esquina, casi choqué con el señor del periódico: su cara de enfado, no es la mía... Y al final, una luz.
Bueno... Una experiencia más... (feliz jueves).
miércoles, 29 de octubre de 2014
EL LOBO
En el cine, en la tele, en los guiones en general lo llaman "tensión sexual no resuelta". Lo que a mí aquí hoy, ahora, me compete no tiene nada sexual. Lo llamaremos pues: tensión no resuelta. Y añadiría yo, de difícil resolución. Cuando me he empeñado en escribir, cuando me he decidido a contar aquí que hay sitios o personas que da la sensación de que a uno no lo quieren y que haga lo que haga nunca tendrá solución, he pensado que lo mejor era ilustrar la hoja perdida con la fotografía de un lobo. No sé si por aquello del animal herido, porque me parecen tan bellos como feroces, porque lo imagino igual en manada que solitario, porque tienen una vida distinta, o porque su agilidad y ferocidad les mueve a un ritmo distinto. O a lo mejor, y más trivial, porque anoche vi "Drácula" celebrando el día del cine con Kike y Edu y como un murciélago no me representaría a los niveles de glam que uno requiere, pues he caído en este animal al que nunca le presté atención.
Yo siempre he sido de leones, caballos y toros. Ni perros, ni gatos, ni periquitos, ni morsas... Si acaso un tigre. De Bengala. Bengalí. Pero lo del lobo tiene más pinta de solucionarlo Freud que de explicarlo yo. Demonio o guerrero, qué más da. Como me gusta a mí resumirlo: tengo el cuerpo jotero. Las cosas como son, porque a base de tontos que dejaron sueltos por el mundo, mi camino serpea más que el de Machado al caer la tarde...
Hoy es 29 de octubre. Solo por la fecha no tendría que llevar ningún tonto a las espaldas, pero me cuelgan. Eso es así, querida amiga. Algunos dicen que dije. Mienten. Otros marcan sus distancias con bromas que ni ellos entienden porque las mascullan rápido ya que nada les importa el que tienen enfrente, ni que las entienda ni que no... Y yo, que ultimo ya el programa de hoy en la tele, inaugurando sección de toros, me preparo para dar una nueva vuelta al ruedo.
Me acosté y me desperté riéndome con Aurora a vueltas del grupo de whatsapp de nuestros quintos. Me tomé un café con leche y con Paco y Mariana en la plaza. Acudí a la rueda de prensa de una señora que con sus 82 años miraba al deshaucio a la cara. Y subí al despacho. Bajé a los infiernos. Y me fui a comer a casa, con mis padres. Intenté hacer una siesta que pasé en duermevela como quien camina sobre el filo de un cuchillo y escuché algo de música, ducha y ropa. Taxi y a la tele... Y ahora, que tengo que rematar todo, solo pienso en por qué elegí el lobo... ¿Demonio o guerrero? Me encantaría un poco de todo... pero soy más sencillo. ¡Hasta más sencillo de lo que parezco!
martes, 28 de octubre de 2014
MIL RAZONES PARA QUEDARME ATADO A ESTA SILLA
Como un enfermo herido de muerte que se va apagando en su enfermedad, casi en silencio, apartado, sin dolor siquiera, más allá del del mismo adiós, este invierno lejano va entrando con un otoño calmado, apático, anormal... Cada mañana, es cierto, hace un poco más de frío, pero tan tímido que acabo por perderme y no saber qué ropa ponerme. Qué tocará cada día. Y añadiendo, al hecho consumado de no tener que tapar, que uno se hastía de ver lo que tiene y alcanza la mayor desilusión encaprichado de que no tiene nada que le guste. Y entonces, casi, me sacudo, porque me lo merezco, pero enseguida me deshago de la idea y me voy a otras cosas menos triviales.
La corrupción hace que todo huela a mierda. Ayer fue un día informativamente completo. De aquellos que sacuden las consciencias de quienes aún tienen conciencia. Eso es así. No creo que haya otro resumen con el que poder cerrar un lunes aciago de otoño, que no sabe a otoño.
En mi pelea con la báscula le arañé dolor hasta los 89.200, que es algo así como pegarle un bocado a la grasa en su autoestima. Aún queda mucho, pero el primer paso, siempre tan complejo y tan duro está dado. También dí los primeros pasos en salir de nuevo a correr. Casi no me dejé la opción ni de plantearlo, porque si lo hubiera pensado, habría encontrado mil sitios a los que volar o mil razones por las que quedarme atado a esta silla, giratoria, y de condena que me tiene siempre frente al ordenador.
Por la noche, después de la ducha y de dejar las zapatillas colgadas, tuve reunión de final de mes en el partido. Me levanté al baño y seguí durmiendo, porque eran las 4:40. Me desperté con la sensación de que el 28 de octubre es importante por algo: aún no sé por qué. Y me acosté de nuevo hasta que me levanté y volvimos al tajo. Tomé café con leche en el Menjant, leí la prensa y seguí la marcha. Comí dos calamares asados y un trozo de salmón pasado por la plancha.
Voy a seguir con la marcha. Esta noche: cine. Drácula. Lo mejor para olvidarse de ciertas tontas que sobrevuelan la geografía gitana de esta piel de toro. Ay señor, con la de tontos que se topa uno en la vida...
La corrupción hace que todo huela a mierda. Ayer fue un día informativamente completo. De aquellos que sacuden las consciencias de quienes aún tienen conciencia. Eso es así. No creo que haya otro resumen con el que poder cerrar un lunes aciago de otoño, que no sabe a otoño.
En mi pelea con la báscula le arañé dolor hasta los 89.200, que es algo así como pegarle un bocado a la grasa en su autoestima. Aún queda mucho, pero el primer paso, siempre tan complejo y tan duro está dado. También dí los primeros pasos en salir de nuevo a correr. Casi no me dejé la opción ni de plantearlo, porque si lo hubiera pensado, habría encontrado mil sitios a los que volar o mil razones por las que quedarme atado a esta silla, giratoria, y de condena que me tiene siempre frente al ordenador.
Por la noche, después de la ducha y de dejar las zapatillas colgadas, tuve reunión de final de mes en el partido. Me levanté al baño y seguí durmiendo, porque eran las 4:40. Me desperté con la sensación de que el 28 de octubre es importante por algo: aún no sé por qué. Y me acosté de nuevo hasta que me levanté y volvimos al tajo. Tomé café con leche en el Menjant, leí la prensa y seguí la marcha. Comí dos calamares asados y un trozo de salmón pasado por la plancha.
Voy a seguir con la marcha. Esta noche: cine. Drácula. Lo mejor para olvidarse de ciertas tontas que sobrevuelan la geografía gitana de esta piel de toro. Ay señor, con la de tontos que se topa uno en la vida...
lunes, 27 de octubre de 2014
MI MELANCOLÍA DE NUBES BLANCAS Y CIELOS GRISES
Hago un alto en la mañana. Me sabe mal hacerlo, existe cierto complejo de estar perdiendo el tiempo o de que alguien piensa que no estamos a lo que toca. Papá se empeñó la vida entera en demostrarnos que hay que ser trabajadores. Y creo que lo llevamos inconscientemente a fuego. No hay horas para el trabajo, las obligaciones,... Por eso ando sin caos por una vida tan cargada de cosas. La frase mñas repetida, aquella de "no sé cómo te da tiempo a todo" se convierte en una letanía que solo se entiende si se tiene grabado a fuego, como dije, que hay que sacar la faena adelante... Aunque ésta mía, a días, sea tan difícil hasta de explicar...
Tengo el estómago de noviembre. Me gustaría estar en pijama con una taza de caldo, acurrucado bajo una manta a cuadros, junto a un ventanuco viendo caer el agua. El cielo hoy ha intentado estar nublado un rato. Casi más por obligación que por devoción en este inaudito verano alargado que nos mantiene con temperaturas estivales sin que nadie sepamos cómo ni por qué. Decía que las tripas me piden lluvia y soledad, apartarme del camino y sentarme a contemplar un pájaro volando a lo lejos y que se difumina bajo los intensos nubarrones blancos que anuncian tormenta. Para caer en mi sueño, escucho por spotify voces que nunca había escuchado y que os recomiendo: Roseave, Family of the year, Eddie Vedder, Chrissie Hynde,... Si las escuchas, entenderás la melancolía que se cuela en mis ganas de lluvia, en mi querer que se pare el mundo, cobijar mis manos frías bajo una manta y el tejado debajo de un manto increíblemente esponjoso de nubes blancas y cielos grises... Así ando, por la vida, en este lunes en el que no se puede pedir nada. En el que habrá que seguir caminando sin pensar que ayer fue domingo y que mañana ya será martes...
La música sigue. Y mi melancolía de nubes blancas y nubes grises baila agarrada a la necesidad de seguir caminando... Sigamos. Pues.
domingo, 26 de octubre de 2014
DECIDIDO
Decidido: mañana me pongo a régimen severo. Hoy, por lo menos, me acabo de cenar unas patatas fritas con huevo frito, unos nachos con salsa picante y chocolate de postre. Pero mañana me pongo a dieta. Decidido.
Ha llegado el momento de tomar decisiones. Una, por ejemplo, que me decido a seguir sonriendo. Me encanta nuestra foto del viernes noche, sonrisa de oreja a oreja, de Laura, Alberto, Kike y Manu. Cenamos en casa de Kike y Edu, Manolín y yo. Luego Cyraneamos lo que pudimos, porque casi no podíamos ni entrar. Y nos fuimos ya de noche a Reino de Valencia y nos quedamos en un banco de la avenida. Manu se había ido a la A3. Nosotros nos quedamos a la sombra de las palmeras, sin pensar que alguna de éstas pudiera caernos. Hasta las cinco y algo de la madrugada, podemos decir, no calló ninguna. Afortunadamente.
Decidido también. No volveré a decir que cojo vacaciones en la primera semana de agosto porque así me evito la calor. Lo de este año es de pandereta. 26,4 grados a las 22:09 de un 26 de Octubre. Casi nada. A este paso, mi operación bikini es para ir en bañador a la cena de nochebuena.
Me desperté el sábado porque sonó el despertador. Almorcé con Tiby, Lola, Laura y Alejandro en el antiguo Bar Moreno (no me he fijado si ha cambiado de nombre, la verdad). Dormí casi nada y me preparé para la sesión de fotos en la Albúfera. El sábado tarde nos pusimos en modo fallero. Nos hicimos las fotos y acudimos a Clero a presentar sus bocetos para 2015. Noe resumió en una foto la alegría de ser amigos. Tanto que nos fuimos a celebrarlo con Lucía y Santi, Alberto y Laura, Amparo y Richard. Cenamos en el Bangarang, que tenía yo tantas ganas y rematamos en Cyrano. Mesa alargada para ir hablando de todo, mientras el sueño me recordaba que hacía muchas horas que no dormía.
Así que cogí un taxi y con mi sensación de sobrepeso me regresé a casa.
En cualquier caso, el domingo llegó. Con su calor de otoño, con su hora de más que yo no aproveché. Concierto de corales en el Centro Cultural y morro con bravas en el Casino. No comí. Quise dormir, pero Pepa me llamó para ir al tanatorio (había muerto R.Garcerá) y allí acudimos. Volví a casa y ya dije que cena hice. Veo ahora a Carod con Risto y a Martín Berasategui. Los viajes de Chester.
Y así, también, me animo yo a decidirme por otros viajes... El más interesante: el de los atajos al positivismo dormido. Allí vamos. Voy. Decidido. (Creo).
Ha llegado el momento de tomar decisiones. Una, por ejemplo, que me decido a seguir sonriendo. Me encanta nuestra foto del viernes noche, sonrisa de oreja a oreja, de Laura, Alberto, Kike y Manu. Cenamos en casa de Kike y Edu, Manolín y yo. Luego Cyraneamos lo que pudimos, porque casi no podíamos ni entrar. Y nos fuimos ya de noche a Reino de Valencia y nos quedamos en un banco de la avenida. Manu se había ido a la A3. Nosotros nos quedamos a la sombra de las palmeras, sin pensar que alguna de éstas pudiera caernos. Hasta las cinco y algo de la madrugada, podemos decir, no calló ninguna. Afortunadamente.
Me desperté el sábado porque sonó el despertador. Almorcé con Tiby, Lola, Laura y Alejandro en el antiguo Bar Moreno (no me he fijado si ha cambiado de nombre, la verdad). Dormí casi nada y me preparé para la sesión de fotos en la Albúfera. El sábado tarde nos pusimos en modo fallero. Nos hicimos las fotos y acudimos a Clero a presentar sus bocetos para 2015. Noe resumió en una foto la alegría de ser amigos. Tanto que nos fuimos a celebrarlo con Lucía y Santi, Alberto y Laura, Amparo y Richard. Cenamos en el Bangarang, que tenía yo tantas ganas y rematamos en Cyrano. Mesa alargada para ir hablando de todo, mientras el sueño me recordaba que hacía muchas horas que no dormía.
Así que cogí un taxi y con mi sensación de sobrepeso me regresé a casa.
De las fotos, eso sí, habrá que esperar al retoque fotográfico, pero a los que llevamos la valencianía a fuego grabada, nos encantó la que subí al facebook. Algo así como mi familia fallera para 2015.

En cualquier caso, el domingo llegó. Con su calor de otoño, con su hora de más que yo no aproveché. Concierto de corales en el Centro Cultural y morro con bravas en el Casino. No comí. Quise dormir, pero Pepa me llamó para ir al tanatorio (había muerto R.Garcerá) y allí acudimos. Volví a casa y ya dije que cena hice. Veo ahora a Carod con Risto y a Martín Berasategui. Los viajes de Chester.
Y así, también, me animo yo a decidirme por otros viajes... El más interesante: el de los atajos al positivismo dormido. Allí vamos. Voy. Decidido. (Creo).
viernes, 24 de octubre de 2014
HORIZONTES
A veces intento que mi cabeza alcance lo que mi corazón pulsa, lo que mi alma teclea sin saber si se puede llegar a añorar lo que nunca se ha tenido. Si se puede echar de menos lo que nunca se ha vivido... Si se puede recordar lo que nunca ha sido. Y así sigo yo, en mis silencios, mirando el horizonte en soledad y pensando si tengo derecho a tantas cosas...
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DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.
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No, no quiero escribir. Empiezo líneas y las borro de manera automática, porque me empeño en traer otras palabras a estas hojas perdidas que...










