viernes, 27 de agosto de 2010

LA CANÍCULA



Viernes. Calor insolente. Son cuarenta y tantos la sensación térmica, sin dudarlo. Anoche hablando con un compañero del trabajo le dije que tenía el blog un poco de vacaciones, como había estado yo... No hay ya muchas excusas, ¿no? Vivimos en mitad de las fiestas de Mislata estirando buenos momentos... El miércoles, el concurso de Djs que acabó pasado por Cyrano y en casa de Laura y de Sergi. Ayer, al teléfono. La noche que no acababa de refrescar. Hoy, el odio que cae en rayos contra el suelo. Calor africano. Canícula.

Almodóvar vuelve a rodar. Ayer rodó en mi tele una parodia (os dejo flipaos, os lo cuento con calma). He escuchado algo de Jazz n Groove. Ahora, melodía portuguesa: la brasileira Maria Betânhia ... Otra vez. Cose con la voz... ¡Qué maravilla!

Espero el mensaje que no llega. Pero no desespero. Ahora he quedado a comer con Manu. Luego a pasar el calor de manera discreta y a seguir, cuando cae la tarde, entre el calor que será asfixia, a seguir con la agenda oficial...

Se me queda atrás el verano. Los veranos. Las sensaciones. Las pequeñas y más secretas sensaciones. Me duele algo el cuello y soy capaz de escribir con los ojos cerrados. Algo de hambre que me aprieta y el futuro, que llama a las puertas...

¿Qué pasará cuando acabe la canícula?

lunes, 23 de agosto de 2010

VOLVEMOS A LA CARGA



De la Toscana me quedan las fotos y los recuerdos, muchos y muy buenos momentos estirados en una ruta que nos empujó de Pisa a Florencia en tren y de Florencia a Siena, con nuestra rueda pinchada, en coche. Y luego a San Gimignano, haciendo parada antes en Colle in Vall d'Elsa y Monterioggioni; pasando por Montepulciano y Pienza, haciendo escala en la plaza del Campo, que es el corazón del Palio y vecina del vino de Chianti...

Acabada la ruta, hoy vuelvo al teclado. Me he retrasado porque he querido, porque recuerdo dos intenciones cercanas de haber escrito en estas hojas perdidas, pero de repente lo diluí para no hacer nada. No sé por qué. Quizá tan sólo como un empeño de mejorar lo que quisiera contaros... El verano ha sido un sarao total. No he parado nada. Acabo de repasarlo y me he dado cuenta, en el resumen de mis días de lo que ha sido un sin parar continuado que ha hecho, al final del trecho, que Toñi haya puesto en su móvil una foto de Willy Fogg para verme cada vez que le llamo... Anoche cené con ella en el Peperoncino y nos tomamos un helado en Glasol. Hacía una noche bascosa. De mucha basca...

He estado en Irlanda y en Madrid, me escapé a Ibiza en barco y con aventuras junto al capitán Leo y un sinfín de grumetes. Luego me acompañé con Hugo a Italia y me regresé a las fiestas de Sarrión que se diluyeron en el hastío propio de la edad que intentamos tener. Estoy ya en Mislata. Estoy desde la semana pasada, pasado mi cumpleaños y pasadas muchas cosas que no sé que huella podrán dejarme en el camino...

Las plantas sobrevivieron al calor. A algunos de nosotros nos cuesta más. Entre otras cosas porque Sarrión fue frío y helor. Ahora ya lejano... Empiezo a cuadrar agendas. A dormir. Aunque esta noche me desperté tantas veces. El aire acondicionado acondiciona el hogar. Frío anoche, calor cuando desapareció. Me desperté. Tengo que cuadrar mis cuentas y hacer nuevos planes de futuro. Algunos los he cambiado. Tengo que preparar la vuelta a la tele y a la vida... Y en ésas nos encontramos...

Volvemos a la carga, ¿no? Eso creo que es lo que se suele decir. Que volvemos a la carga y que volvemos con ganas, como siempre. ¿En qué momento me hallo? Pues, probablemente, después de no haber descansado nada este verano y haber estado andando de un lado para otro, sin parar, nada de nada, estoy con ganas no sé de qué y sin descansar... Pero es algo ya habitual en mí, ¿no? En fin... que volvemos a la carga.

viernes, 6 de agosto de 2010

LA PAUSA



Que sea una pausa. Caigo descontrolado, desolado casi, cuando descubro que no os había escrito en agosto... Uf, demasiado. En mi vida pasan muchas cosas. Una voz anónima me escribe en el blog que vivir tan rápido no es bueno, pues probablemente lo dirán los médicos, pero es mi vida, así, y la siento, la presiento, la comparto,...

No os había escrito desde y hoy lo hago con la intención de cerrar un curso escolar. Mañana empiezan mis vacaciones y en líneas generales decir que el curso lo aprobamos, con nota, pese a que hemos tenido de todo. No os digo que no os escribiré porque intentaré llegar aquí desde donde me voy: la Toscana, un viaje iniciático sin duda alguna, que cierra y abre. Que avanza... Me voy con Hugo. Os iré contando, pero no sé si desde allí o aquí a nuestra vuelta... No hago planes. Las cosas, últimamente, como van llegando. Y ya está.

Del verano pasado a este han venido sucediéndose muchas cosas, las conocéis. No las repito, las remito tan sólo. En septiembre habrá cambio de rumbo, lo presiento. Lo busco. Seguiremos juntos si queréis buscando nuestras hojas perdidas, que un día fueron mías y ahora compartimos. Por mucho tiempo, espero. Será ahora una pausa, de una hora. De un día o una semana. No llegará al mes. Lo prometo...

Esta mañana estuve en un adiós. Decir adiós no es fácil. No lo es nunca. Yo me emociono en las despedidas y a veces tan sólo despedirme de un amigo hasta el día siguiente me provoca cierta pena. Cuando soy plenamente feliz, me cuesta decir adiós, hasta luego, lo dejamos aquí... Hay cosas hoy en mi vida que no sé dónde dejarlas... Y eso también me cuesta. En el adiós de hoy encontré muchos recuerdos míos atados a lo que veía, mucho pasado, mucha experiencia, mucho adiós... A los adioses, mi abrazo, mi amor, mi gratitud, mi sueño, mi esperanza, mi emoción, mi sensibilidad y mi compromiso de no olvidar mientras la memoria alcance...

Ya tengo planes de futuro. Y planes de inconcrección. Habrá sorpresas, calculo: si la suerte la buscamos, yo pienso encontrarla. Y cuando la tenga, la repartiré entre gente que hacéis que mi vida sea mejor. A los que me enviáis un mensaje de la nada, a los que compartís una barra, a los que me dáis apoyo, o un abrazo, o una mano bien fuerte...

El otro día cenamos en casa, no lo conté tampoco. Fue una noche bonita: he ganado en la vida tanto en amigos que no sé cómo invertirlo para que siga creciendo. Miré la mesa alrededor de mi mirada, busqué entre la gente que vino a casa y me costó imaginar que hace poco tiempo no los conociera...

Estuve en Ibiza el pasado fin de semana, os contaré con calma la odisea. Sin duda. Conocí más gente. Y me voy mañana... Conocer gente: ese creo que es el gran triunfo de mi vida... Mis fracasos, los dejo encerrados en un frasco de cristal negro, con su tapón de diamantes...

Creo que necesito llegar a La Pausa. Reorganizar, recolocar. Rediseñar mi vida y hacer que siga creciendo. Porque me siento vital, especial, lleno de suertes y de bondades. De sueños. Por cumplir, calculo... Y escribo sobre esos sueños sin pensar, de manera autómata... Seremos teatro y vida. Seremos palabra. Recuerdos. Fotos revisadas... Seremos que ya es mucho. Y me gusta...

Siento no haber estado cuando tenía que estar pero anduve en otros menesteres. Algunos de satisfacción personal, única e intransferible. Otras en virtud de los demás... La vida, que pasa. Que pausa...

martes, 27 de julio de 2010

¡CARACOLES!

Reconozco que me pudo la inercia. Por un momento anduve convencido de no ir. En Almenara, los padres de Ana invitaban a los amigos a unos caracoles (unos cuatro kilos, para ser más exactos, con su picante incluído. Y su vino tinto. Y la barra de pan...). Por un momento pensé en no ir al viaje, porque me sentía que no debía ir. Pero al final, sabiendo como sabéis que soy opté por ir. Me recogieron Nacho y Bárbara, que son dos gozadas de descubrimientos y para allí que nos fuimos. Nos encontramos primero a la madre de Ana, llegando a casa. Luego al padre en la cocina. Al rato llegaron Amparo y Vicente, que son otro regalazo. Y al rato, cuando nos estábamos poniendo el bañador, Ana y Jose.

Si la vida es justa, a mí me ha premiado más que a nadie. Jose es un amigazo en proyecto, porque creo que cada día que pasa es más vital en mi vida. Ana es espectacular: no se puede ser más guapa por dentro que esta mujer. Ellos me abrieron las puertas a conocer a Vicente, que tengo la sensación es un amigo de muchos años; que no. Y él a Amparo, que es otra mujer de belleza interior espectacular. Osea, que anduve felícisimo de saber la suerte de gente que me acompaña. No sé por qué. Pero es espectacular mi fortuna. El tesoro de amigos de mi patrimonio es de un valor incalculable. De verdad... Me siento tan contento de tener a gente como vosotros a mi alrededor...



Nos hicimos un baño y se nos cayó la noche. Cayeron también kilos de caracoles y de clochinas, y de albóndigas, y de comida por doquier,... Espectacular la cena, sin duda. Y las risas. Y la tormenta que iba llegando, y sus truenos, mis relámpagos,... Las gotas cayeron entonces como una sinfonía de lágrimas sobre los brazos, estirados a golpe de cloro, y al rato, como una cascada sobre nosotros. Y nos descalzamos. Y apoyamos nuestras vidas sobre el césped fresco de una noche de tormenta de verano... Espectacular. Feliz. Con una copa de ron preparado en la mano, sintiendo el hormigueo de una vida que vivo en plenitud.

Nos fuimos al agua. Y al rato a decidir qué hacíamos con nosotros mismos. Y fue la risa. Yo que me venía, me fui. El que se iba, se quedó. El que tenía que irse, marchó. Y el resto nos reorganizamos con la intención de seguir la felicidad que nos trajo el agua de tormenta...



Al final a Moncofa nos fuimos Vicente, Amparo, Bárbara y un servidor. Nos echamos unas risas camino de los chiringuitos, las duplicamos a la vuelta de la inexistencia de los mismos y nos hicimos un "trocotró" a los pies de una orquesta de fiesta de pueblo que está en fiestas... Nos fuimos al mirador y miramos. Y caminamos al coche y llegamos a casa. Apoyados sobre la madrugada, en la terraza, nos quedamos Vicente y yo hablando hasta que me venció el sueño. Y nos rendimos unas horas, con los ojos cerrados. Hasta que se hizo de día y nos fuimos a la playa. Y a comer al chiringuito, con Carol y Rafa, también. Y comimos de cine. Y sentí, allí, entre amigos que hace nada eran extraños absolutos, la felicidad acariciarme los brazos como una brisa intermitente, seductora.

Me fui en tren a Valencia. Calor. Y por la noche, a la punxà. Con Angelita. Con Sergi y Laura. Con Bravis y Carol. Con María José. Y con un sinfín de gente que hace que mi vida sea divertida y original. Me reí mucho con las barbaridades de Carabantes y me alegró ver a Boro y Elena. Y a Bea. Y a Gabi. Y eché la noche entre risas y bailes,... Hasta el fin de existencias.



Y luego, de madrugada al Blue Iguana. Y de aquí al Cyrano. Y fueron dos botellas de agua y un anuncio de sueño... Nos fuimos a dormir. Hasta enseguida. Hasta que la mañana nos recordó que era San Jaime, y lo celebraba en... ¡¡¡Moncofa!!! Así que, regresé a la playa como Sabina a sus zapatos viejos, y recogimos a Mercedes en Onda y entramos a la mar, con Edurne, que es una belleza de niña. La quiero tanto como ella a mí, o un poco más. Pero es que es la risa, un bombón. Un regalazo, que se hace mayor y que da unos abrazos que te rompen...



¿Sabéis lo que es tumbarse al sol con la pequeña Edurne, envuelta en una toalla, al lado, sobre el brazo, que te lo duerme sin querer y de vez en cuando se gira para decirte "tío, ¿sabes qué?"? Y entonces empieza su historia, que es una aventura, que emociona, que contagia, que alegra... ¡Caracoles! Qué dichoso soy...

Tengo unos amigos de primera. Una familia de bandera,... Y me siento feliz. Sólo con eso. Con eso y con la sensación de sentir los pies desnudos sobre el césped, una noche de tormenta...

viernes, 23 de julio de 2010

UNA PREGUNTA



Se me fue la pinza. Creía que no llevaba tantos días sin escribiros: a lo sumo dos. Y los resto. Es viernes. Viernes después de salir anoche con los compañeros de la concejalía hasta las cuatro de la mañana y bailarlo todo en Radio City y cenar en Ca Revolta. Después del miércoles noche, en el Cyrano, con Toñi y Mabelón. Después de la otra noche, con Sergi, Laura, David, Carol, Morelló y Jordi. Es viernes.

Espero a que me recoja ahora Majo, nos vamos a comer con los de la Proco. Que hace tanto que no nos vemos... Mucho. Mucho más de lo que no había escrito yo.

Os cuento que desde ayer tengo el aire acondicionado en casa. Os cuento que esta semana empecé a leerme la obra de teatro con la que voy a escena de la mano de Angelita, ¡qué ganas! Os cuento que el miércoles compartimos tele. Y os cuento que ando pensando en cosas... En muchas cosas. Ayer una pregunta: ¿Qué vas a hacer? Alguien tiene respuestas... Yo, de momento, no. No las tengo. Otras respuestas... Tampoco las tengo.

Me voy esta noche a Almenara, mañana tengo saraos varios y el domingo como en Moncofa. Fin de semana completito... Me duelen las piernas y estoy algo cansado. Hablo y canto por teléfono: Lázaro, Ana, Acosta y Ana,... Echo la mañana sin parar nada: visito unas obras y preparo unas notas.

Ayer el Melic cumplió cien números. Hace doce años empecé a escribir en una revista de la que ayer, como concejal, presenté el número 100. Fue emotivo. Emocionante. Bonito. Especial. Y una pregunta: ¿dónde estaré de aquí a doce años? ¿Dónde estaré en el número 200 del Melic? Ayer me hicieron una pregunta: ¿Qué vas a hacer? No lo sé. No he decidido nada...

martes, 20 de julio de 2010

ME SORPRENDO



Escucho la Oreja, vengo de oír bandas sonoras e intento planear qué hago esta tarde después de haber fallado la previsión de lo que iba a hacer. Siento el aire acondicionado en los pies. Llevo sandalias como las de los romanos y las del pescador. Estoy en el borde de las dos de la tarde y suena la música: y ese beso a mí en el tiempo, el cielo acostado,... No he querido poner ninguna foto más del fin de semana, del barco y finalmente, sin darme cuenta, rebusco entre las fotos, para trasladaros un momento de mi hoy, de cómo estoy, me siento,... Y caigo en la proa y en la popa de un velero. En Irlanda. Y siento cierto pinzamiento en la espalda, pero nada que ver con el de antes de ayer, que mediosolucioné anoche...

Nos dimos Tere y yo a la charreta de madrugada, teléfono en mano. Y esta mañana odié el despertador. Ha hecho una brisa agradable toda la noche, lo presiento. He sido un remanso de paz y de tranquilidad, aunque a los diez minutos me pellizcara todo... que me pellizca. Dejo de pensar y sigo adelante... Siempre serás bienvenido a este lugar, a mi lista de obsesiones... Sigue la música...

Y yo, anclado al mar, que lo une todo, me siento bien. Mirando el a-mar al otro lado de las ventanas, el cielo azul que lo envuelve todo, con un manto de nubes blancas, de verano absoluto. Sigo bebiendo algo de cocacola y pienso: la felicidad es un maquillaje, de sonrisa amable, desde que tú estás...

Siempre serás bienvenido a este lugar...

¿Y si de repente todo empezara a cambiar? No dejaría de sorprenderme. Y es que, de vez en cuando, me sorprendo a mí mismo. Hoy, así, navegando, entre el babor y el estribor de un velero, de un velero llamado... ¿Libertad?

lunes, 19 de julio de 2010

COMO UN BARCO A LA MAR



El calor me mece, me merece, una pausa en la noche, cuando rondan las nueve y a seguir. De aquí a nada paso bajo el manto de la ducha y luego a cenar. He quedado en Valencia y voy. Voy, mejor de lo que pensaba que podría ir. Voy por la vida, pensando en tantas cosas y en algunas, de manera particular, que de vez en cuando pienso que debería de creer más y pensar menos, y así seguir caminando con menos peso a las espaldas.
Si me preguntas ahora cómo ando, te digo que bien. Que mejor. Que no estuve mal, pero que últimamente tuve algunos planes de futuro en mente que debieron de ser presente. Que no sé si habrá pasado, ni mañana, pero que algo habrá al fin y al cabo. Y así, mecido entre esas ideas y la ausencia de casi muchas otras, voy adelante. Y voy contento. Mejor, sin duda alguna.
Me he pasado la mañana recordando el paseo en barco y la tarde hablando por teléfono con gente que supuse que se alegraría de hablar conmigo. Me encanta cuando alguien te llama porque de repente se acordó de ti y no tiene nada que decirte y te quedas hablando, pensando y haciendo planes. Me voy ahora a la ducha. Me encantaría que mi ordenador no se colgara y me dejara oír algunas canciones mientras me arreglo, últimamente son siempre las mismas y suenan de manera machacona. Últimamente, mi vida, es la misma que quise que fuera y de manera machacona me bombardeo con otras sonatas, que son producto de mí y de lo que no sé que quiero hacer conmigo mismo... Y eso, cuando la serenidad te alcanza, es fantástico...


Como un barco a la mar,
me voy meciendo,
de lado a lado...
Como un barco a la deriva,
tengo la intención de coger el timón
de repente
y enérgico con las manos,
pero luego pienso que es mejor
llegar a naufragar
o descubrir paraísos extraños,...

domingo, 18 de julio de 2010

NOS HICIMOS A LA MAR





El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!


(Rafael Alberti)

El mar, capricho de olas y espumas, caldo de vida absoluto que envuelve el mundo y lo une, lo aprieta, lo hace uno y compacto, ha sido siempre un lugar único, absoluto, vital, especial en mi vida. Me siento Mediterráneo por los costados que bufan los vientos, todos los de la Rosa, y me gusta el mar, me calma, me relaja, me atrae,... Ayer nos hicimos a la mar, como se hacen los marinos en época de pesca. En el barco de Leo, con Cristina, Gueguel, Consue, Marta, Luis y servidor, con la capitanía del amo, habiendo sido víspera la virgen del Carmen, marinera en tierra, nos dimos un homenaje que duró todo el día: de sol a sol. Del primero de la mañana oculto por una boira escandalosa que lo encerraba todo, hasta el de la tarde que cayó (calló) de una manera espectacular sobre la ciudad...

Nos hicimos el día a colpets de sangría de champán. Nos comimos una paella de pimentón rojo, con unas latitudes de escándalo. Nos hicimos a la mar y de la mar volvimos: y a la mar regresaremos. Navegamos, condujimos, timón en mano. Bebimos matriuskas y ron de miel. Comimos y dormimos. Mecidos por el mar, la mar y el viento...

Fue una experiencia superlativa, el mejor de los ocios y de los descansos y no dejamos de reírnos, en toda la tarde, y de mirar al horizonte. Y yo, de pensar muchas cosas, que sigo pensando... El mar, qué bello. Qué preciosidad...

viernes, 16 de julio de 2010

DE MADRID AL CIELO

Me escapé el martes y 13 a Madrid vía cielo, que es como se llega a Madrid. Lo hice haciendo frente a cualquier negativo sentimiento de superstición que pudiera venir, pues el trece, debo decirlo, es un número que a mí no me ha ido nada mal... La verdad. Me fui principalmente a ver amigos, a ver exposiciones, teatro, musicales... A no parar. Me encontré con Mamen recién llegada de Bolivia y a punto de emigrar una vez más y nos encerramos en cuarenta y ocho horas de no parar nada. Me alegró ver a su familia, que acaba siendo la mía cada vez que me acogen en la capi. Y me gustó el no parar, el disfrutar, a tope, bajo un calor seco y castellano.

Recién llegué el martes (y 13) con la mochila a cuestas nos fuimos, primero a la casa, y luego al teatro, a ver el musical Chicago. Me faltó magia al final, algo de garra, pero el espectáculo está completo. Bueno. Camisetas a tres euros y programas, por dos. La risa. Hablé en el intermedio con Nico por teléfono y quedamos para la tarde siguiente. Nos fuimos, tras los aplausos, a tomar unas tostas, junto a la Calle de El Limón. Qué nombre... Y luego un postre, muertos por chocolate y cansancio, nos fuimos a casa.



El miércoles ronroneamos en la casa hasta que nos fuimos. Tres exposiciones: Casa América, Instituto Cervantes y un centro de la Comunidad. PhotoEspaña 2010: para gustos colores. A mí no me dieron brillos... Comimos en el Wok y me fui, conmigo mismo, a recorrer el Museo Thyssen. Mucho mejor. Estuve dos horas por los paseos de la pintura, de todas las épocas, con algunos cuadros espectaculares. Me descubrí admirando a Pissarro y a El Españoleto. Dos nuevas incorporaciones al repertorio... Espectacular.

Salí del museo, me fui al paseo del Prado y me entré en el Starbucks a buscarme un frapuccino de moka. Me lo bebí, sentado a los pies de Neptuno y me fui a por Nico, para ir hasta el Teatro La Zarzuela para ver un espectáculo del Ballet Nacional de España.



La verdad que fue un buen espectáculo, con palco incluido y vino blanco. Al acabar, Nico, un compañero suyo con la novia y yo nos fuimos a Los Pinchos, en la calle de los Madrazo. Acudió Mamen ya, y nos hicimos una retranca de pinchitos y vinos que no se los salta nadie. Llegaron algunos actores conocidos y nos echamos a las risas a partir de ahí...



Luego nos fuimos por Huertas, a El Hecho. Y nos arrinconamos entre mojitos y ron con cola a echarnos ya las risas sobreras. Espectacular nuestra historia de la lesbiana polaca, Xuxa, Shakira, Ricky y Martin. Antológica: que yo creo que ya no se nos olvidará... Eso espero. Risa de noche, hasta que a las cuatro de la mañana, calor de verano, julio de la Villa y Corte, nos recorrimos en taxi la ciudad...



Ayer fue otro cantar. Me dio tiempo a ver la exposición recién inaugurada de Capa en el Círculo de Bellas Artes: ¡Esto es la guerra! Muy buena colección: descubro una nueva mirada en Capa y a Taro, que desconocía. Y me parece realmente espectacular. Nos pasamos por el Corte Inglés de Sol y comemos unos sanwiches en Rodilla. Metro y metro. Y metro. Aeropuerto de Barajas: 15.00 PM.


Esta es otra odisea. La de llegar de Madrid al cielo. Tenía que volar a las 17.50 destino Valencia. Imposible. Primero por un retraso de hora completa. Luego porque tras una hora más dentro del avión, a la espera de solucionar una avería, nos hacen bajar del avión y esperar nuevamente hasta las once de la noche. Reembarcados, nos mantienen una hora más a pie de pista y nos traen a la una de la madrugada... ¡Diez horas para llegar de Madrid a casa en avión! Increíble,... pero mereció la pena. Ya lo dicen: de Madrid al cielo.




martes, 13 de julio de 2010

RESACAS



En un par de horas cojo un vuelo, me voy a Madrid. Capital. Miro esta foto, la hice el sábado yo mismo, y me parece un paraíso lejano y fantástico, irreal. Muchas de las cosas que me pasan en la vida me parecen irreales, afortunadamente de todas ellas aprendo siempre. Y sigo viviendo. Caminando, que decía Machado.

Me voy a ver a Mamen que es la excusa para volver a la risa y a la confidencia. Hace ahora un tiempo que no la veo, desde que la tenemos en Bolivia, entre llamas y silencios. Y se le echa de menos... Así que, en mitad de la nada, que es todo, aprovecho y vuelo.

Ayer fue resaca futbolera. España ganó su primer Mundial el domingo y ayer, pese a la crisis y la calor, el país se vino arriba. Sin complejos: España. Fue resaca también para mí, que regresé a la realidad del día a día, lo cual no se malo. Y además, la rompo hoy de nuevo. De hecho, os dejo ya, me voy a la ducha, a quitarme los treinta y cuatro grados que pueblan en mi casa, y al aeropuerto. Os iré contando, como siempre.

Por cierto, clicad la foto y miradla detenidamente: ¿no es excepcional? Es el país de Dios... No os lo perdáis, es una recomendación.

domingo, 11 de julio de 2010

LAST HOURS IN TEMPLE BAR



Dejé de escribir veloz anoche porque nos íbamos a cenar.Digo anoche por la sensación de irnos a cenar, pero en horario español era por la tarde. Nos fuimos a Bray y cenamos junto al mar, carne y puré de patatas, con cocacola y unas cuantas risas. ¡Ah, y pan de ajo! Nos fuimos luego a un imponente castillo, irlandés por los cuatro costados, donde Miguel, Ángel e Iván habían sido monitores. Entramos por la filosa y por el lateral de la puerta. El castillo, cayendo la tarde, parecía una peli de terror. Estuvimos un rato por allí hasta que nos fuimos a Drundun (centro comercial) donde nos hicimos un cortadito. Luego, a un pub a beber sidra de pera y a gastar alguna broma - muy buena - vía Angelita. ¡Pobre Pablo!

Regresamos a casa, dejamos a Patri, y nos fuimos los cuatro a Temple Bar. Allí echamos el resto de la noche, entre aftershocks y ron con coca cola. La vuelta a casa fue un camino de dolor: acidez de estómago brutal. A dormir. Esta mañana abrí los ojos. Se acaba Dublín y toca regresar a España.

Ha sido una experiencia divertida. Me ha ayudado a descansar, a pensar, a reírme, a tomar distancia de algunas cosas,... Y esta tarde toca regresar a un país que anda pendiente de la final de la copa del Mundo de fútbol. Momento histórico y una vez más, con anecdotario incluído: cuando de aquí a unos años la gente recuerde que ganó España, yo recordaré que regresaba aquella misma tarde de Irlanda.

Pd: Me llevo la canción "Lávate las manos y no seas marrano", el pulpo (Pol) y el calamar, la aceira, la carreteira y el orrio, el consuelo y el desconsuelo, las risas de Epi y Blas en la cama, Miguel a patada limpia contra la pared,... Me llevo muchas cosas - pero pocos regalos, no esperéis nada, vamos -.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...