¿Sabes aquello de desear tanto una cosa que cuando la consigues te parece increíble? Jamás soñé que mi viaje a Egipto tendría tanto como me encontré: mis amigos, amigos nuevos para siempre, experiencias, noches en vela bajo las estrellas a orillas del Nilo, horas de recuerdos, momentos, abrazos, lágrimas, descansos, confidencias, miradas...
Por eso recuerdo tanto el viaje a Egipto, por deseado y recordado, por haberme regalado tanto.
Voy a ser excesivo: creo que nadie ha vivido Egipto con tantas bondades como yo. Tantas bondades difíciles de narrar, porque los sentimientos no siempre son fáciles de contar... Le debo tanto a Egipto y a la gente que encontré allí, que se me hace difícil explicar nada. Aunque lo iré intentando...





