jueves, 4 de enero de 2018
MEDIOCRE
El día que escribía sobre ti lo hacía con cierto temor, porque sabía que habría día en que lo lamentaría. Y ha llegado. Ha llegado sin despecho, sin temor, sin pena, sin dolor... Con quien no sientes no duele. Hace tiempo que no se siente contigo nada. Y si te escribo aquí estos renglones es por dos cuestiones: uno, porque eres tan patética persona que sé que es cuestión de tiempo que lo leas. Te importa demasiado mi vida y que teniendo tanto menos que tú ésta esté llena y la tuya tan hueca. Y dos, porque me produce una alegría insana dejar escrito esto entre las hojas que se pierden. Eres pasado. Pesado pasado. Pisado pasado. Eres ayer. Ya no eres. Te puedes empeñar en seguir moviendo tus pequeñas maldades insolentes, pero en este lodo, mi tango me lo canto yo desde hace tiempo. Lo siento por ti. Lo siento hasta el exceso, porque solo tienes pobreza de espíritu. Mira a tu alrededor: ¿qué te acompaña? La impostura y la fantasía, tu vida peliculera que no le importa a nadie. O a casi nadie... Y yo, aquí, pensándote, sabiendo lo retorcido que habrá sido para ti, desde la lejanía y la sombra, la cobardía y la falta de agallas, creer que rompes algo... Aquí ya nada se rompe. Lo rompí yo hace tiempo y ni eso has entendido... Ay, mi estrella, te apagaste... Danza. Que es una manera muy elegante de acabar este tango...
miércoles, 3 de enero de 2018
REALIDAD Y OPTIMISMO
Lo escribí hace por lo menos tres años. Cuatro o cinco. Era Sri Lanka atardeciendo: "Tenemos miedos, temores, pánicos, desasosiegos... yo también los siento. Se agarran al estómago como arañas de patas enormes y te aprietan. Si me paro a pensar, son temores infundados casi siempre... pero ahí están. Inmóviles, casi imperceptibles. Hasta que un día vuelven a sacudirnos... Vivo aprendiendo cómo deshacerme de ellos... y mientras camino por la vida, con mis esperanzas y mis respiros, vivo. Si fuéramos capaces de apartar esos desánimos de nuestra cabeza, de nuestra alma, del corazón... tendríamos espacio y tiempo para latir con tantas cosas hermosas que nos rodean. Y esa es la maravilla de la vida. Esa, y poder compartirla... con la gente a la que queremos y nos quiere".
El tiempo no cambió nada. Sigo pensando y viviendo aquello. Y aún recuerdo más la arena que el sol, pero sobre todo el agua embistiendo con una fuerza infinita.
Paso uno dado.
Tomo café con Tiby con Ana. Con la Vera paso la mañana en el despacho ordenando cosas. Estamos todos en época de ordenar. Como dos hamburguesas y un whatsapp. Llego a la tele y hablo con mi jefa quien me informa de cambios en el programa a partir de febrero. Me encuentro un festivo mañana con el que no contaba. Desconvoco a los colaboradores y vuelvo al ordenador. Al teclado. No pienso ni mucho ni poco. Arrastro dedos y sigo adelante. He quedado para tomar unos vinos después de grabar hoy. Sigo siendo aquél, como Raphael. Tengo que revisar gastos y evitar facturas. O al revés. Pero hay que hacerlo... Año nuevo, ahorro a saco. Qué menudo fin de fiesta tuvimos los últimos meses... menos mal que va a tocarme la lotería.
Paso dos. Realidad y optimismo.
Me pongo frente al ordenador e intento decidir qué escribo. Porque sigo en el arranque de año sabiendo que es de cambios, pero sobre todas las cosas de cambiar yo. De decidir. Por eso, las cosas no me pillan a contrapaso, y aquellas que llegan así, se ponen en mitad del camino y se decide si atropellarlas, llevárselas por delante, recogerlas o esquivarlas. Pero nada más. 2018 es el año. Lo sé, lo saben y espero que lo sepáis.
Después del paso dos imagino que llegará el tres: pero éste está por decidir. Desde aquí buscar otras opciones para este año tres días menos nuevo desde que regresé a las hojas perdidas. Por cierto, estoy orgulloso de haber regresado... Espero que por muchos más días.
Pd: A veces se intuye quien está detrás de las cosas. Como cuando alguien con demasiada barriga se esconde tras un árbol. No hay que ser muy listo para ver qué pasa. Pero hay que ser muy tonto para hacer pagar consecuencias cuando quien las ha de pagar de nada tiene culpa... Quien busca, encuentra. Mira a ver por qué te pasó lo que te pasó... mira a ver por qué ya no tienes alrededor todo lo que tenías. Y sí, lo reconozco. Me encantan las indirectas a dardo limpio. No sé si será sano, pero mi horóscopo me dijo que empezara por ponerme antes de nada... Y en ello andamos.
martes, 2 de enero de 2018
CAMBALACHES, PARTITURAS Y CASUALIDADES
Cambalache:Trueque de objetos de poco valor, a veces con intención de engañar.
Casualidad: combinación de circunstancias imprevisibles e inevitables.
La casualidad me trajo esta partitura, porque quería algo básico: poned una partitura y decir que las escriben otros - otras me trajo el fallo del teclado que he corregido - pero somos nosotros los que interpretamos, ejecutamos, etc... Apareció ésta.
Esto es de día 2: porque yo me vine con mis propósitos cargadito de alegrías y en el segundo día ya me llegó la alerta de que pronto habrá otras notas en la partitura que no me apetecería tocar... Dicho así, es demasiado ecléctico todo. Y lo leeré de aquí a unos años y no sabré qué pasaba. También creo que si lo leyera de aquí a entonces pensaré que es una chorrada... Pero lo que quiero dejarme es la idea de la partitura, la de la casualidad porque llegara Cambalache y la del cambalache que es un intercambio que quiere engañar... Que pretende engañar.
Pues voy a interpretar yo la partitura. Ayer escribía que hay que salir de la zona de confort. Hoy se anuncian nuevas notas que pueden hacernos desafinar. O atinar. Debo elegir: ¿salgo de la zona de confort? Debo. Si salgo, elijo. Arriesgo. Y si arriesgo puedo perder... Si callo, pierdo. Ya de salida, porque tendré que asumir que lo que me hacen tocar, sé tocarlo y ya está.
Si hemos venido a 2018 con la intención de romper, fortalecer, crecer, alcanzar,... debo ir a conseguirlo. Debo romper si quiero romper. Ser más fuerte si pretendo serlo. Crecer aunque sea a costa de aprender de los errores y alcanzar... alcanzar las notas que quiera tocar. Si la partitura me la dan, la tocamos a cuatro manos. Pero tengo que aprender a escribir, con mis notas, mi propia partitura. Me voy a dormir. Rápido. Para que no desaparezca esto que creo, que escribo, que os dejo aquí, antes de que me venzan los sueños...
lunes, 1 de enero de 2018
ROMPERÉ LAS ZONAS DE CONFORT
Uno de enero de dos mil dieciocho. Han pasado 18 años desde el efecto dos mil y más de treinta desde que yo fuera contando cuántos iba a cumplir al llegar el 2000. Se fueron, todos volando. Y llegué a los cuarenta y medio para celebrar una nochevieja ayer y un año nuevo hoy. Pasamos Laura, Alberto, Raquel y Pablo, Martina y Jaime, Rober, Rubén, Eva, Sergio y Laura una cena cocinada desde la mañana, un copeteo al que se unieron Tato y Gema, la noche y el frío roto a base de estufas y leñas. Luego fuimos al trinquete, a acabar la mañana. Y regresamos con luces de primeras horas de una mañana en la que dormir poco, limpiar la casa, comer en Reflejos y regresar a Valencia. Cuando volvía, pensaba en escribir aquí. En regresar. Luego en obligarme a escribir. Y luego en pensar que no, que volveré cuando pueda o cuando recuerde. Pero que hoy regresar, regresaba.Sé que me he hecho mayor por cosas como ésta. No me obligo. No hay propósitos de enmienda: ni de contienda. Solo, primero al frente, ponerme. Que no sea solo en la batalla, sino también en esta guerra personal del mí me conmigo. Que no es ego. Es solo yo.
Me preocupan cosas más básicas: la salud de los míos, el frío, encontrarme huecos donde cobijarme... Pero poco más. Hago ruidos al levantarme y ya cambio tertulias con amigos contra noches de festival. Me dije de volar. Volaré. Este año me gusta: ataca Marte, que es guerrero. Y yo, también lo soy. O debería de serlo. Hay algo que está claro: llegaremos hasta donde nos esforcemos en llegar. A veces, en la vida, hay que abandonar las zonas cómodas de confort. Tengo la sensación que 2018 romperá ese confort... Bueno 2018 no, voy a romperlas yo.
martes, 19 de diciembre de 2017
TARDE O TEMPRANO
Me ha dado una pena horrorosa, con menos excesos que en la juventud, pero terrible al fin y al cabo. Sosegada. Pero dada. Cuando he entrado en el blog y he repasado los miles de años que nada publico. Cuando he visto que éste será el año menos prolífico de la escritura del alma, de los pasos cansados, de las ilusiones de futuro, de la esperanza (ya no rota). Me hice mayor y los cargos se convirtieron en cargas, pesadas losas que fueron cambiando aquello que fuimos. Y tengo la esperanza y la sensación de que fueron para bien. Vivo tranquilo, duermo sereno - ya es mucho, tanto - y revivo poco fotos ni recuerdos. Me busco de nuevo, como siempre, en constante inspiración, con estos cuarenta agosteros que sirven de muleta para caminar y para capear lo que venga. Y yo, tranquilo. Sin parar nada. Las agendas tienen hoy hojas de excesos. Y dejo de escribir ya, para salir volando. Pero regresé. Porque tocaba. Tarde o temprano iba a regresar al blog... de estas hojas más perdidas que nunca.
miércoles, 28 de junio de 2017
¡NOS EMPUJARON A LAS TRINCHERAS!
¡Nos empujaron a las trincheras! Sé lo que quiero decir. Y quiero decirlo. Lo que no sé es si acertaré en cómo hacerlo... Me apena brutalmente todo lo que está pasando en las fallas. Quienes me conocéis sabéis que me apasiona más mi yo fallero que el político, porque puse el corazón en lo primero y la cabeza en lo segundo. Nunca he mezclado ambas cosas. Nunca. Porque nunca me ha gustado que lo hiciera nadie que ame esta fiesta... Pero es inevitable. Si callas, consientes. Si hablas, pecas. Les gustas a los tuyos y los de enfrente se revuelven... ¡Nos empujaron a las trincheras! ¡Qué pena! Ayer mismo discutí con un amigo. Me dolió que me acusara de cosas que sé inciertas y le pregunté si de verdad quería que "yo entrara a politizar las fallas"... Me ha sorprendido como dos comentarios míos en face - la definición de grotesco y el de ayer de Tejero - han valido para que algunos se borraran de mi face. Cierto es que han pedido amistad muchos más, pero tendemos a mirar esas pequeñas cosas que aparecen como piedrecitas en el camino. ¿De verdad creen que si quisiera hacer daño dos chistes es lo mejor que tengo? ¡Tan peligrosa es el arma del humor! En fin... Dos se fueron, dos a los que no les gustó lo que dije. Pero lo que es peor: lo que no les gustó fue que hablara. Les gustaba estar en mi face si yo callaba; pero, si digo algo, aunque sea con sorna y humor - esta fiesta iba de eso ¿no? - saltan por los aires porque tendré alguna intencionalidad política para hacerlo... No lo dude nadie: si algún día tuviera otras intenciones que no fuera defender esta fiesta, daría un paso adelante y lo haría público. Me educaron para ser honesto, leal y justo. Yo no soy una rata que corre a tirarse del barco cuando vienen mal dadas ni que coleguea con el poder, lo tenga quien lo tenga, por el simple hecho de sentirme alguien... Y yo, que siempre he intentado ser equilibrado y comedido, necesito hoy decirles que si se fueron, tengan buen viaje... ¡Me gusta la vida! Pasa rápida y tiene mil cosas maravillosas como para quemarlas con gilipolleces. Reconozco que soy peculiar y que siempre he sabido buscar esa parte diminuta y especial que tiene la vida, para exprimirla. Pero nadie puede aspirar a que para sentirse feliz yo tenga que callar siempre. Porque en el momento en el que dices poco, sacan a relucir tu carné si lo tienes o te ponen el que más interese... ¡Nada cambió señores! Los que ayer llamaban sin complejos borracha a Rita hoy se rasgan la fina piel que les cubre porque les llueve finamente. Y su moral, esa con la que tantas lecciones nos dieron, se mudan hoy a ser la excusa con que defenderse de todos los ataques que tienen y los que imaginan. Algunos saltan a justificar todo cuanto en privado te dicen que no tiene razón de ser, solo porque el amo vea que su voz se extiende... Y, la mayoría de las veces, cuando la lluvia es algo más fuerte, corren a esconderse sin avisar al amo porque aquí cada uno tiene que guardarse su propia espalda... Pasó siempre. Pero no todos lo hicimos ni lo hacemos. De pena. Las varas de medir se hicieron más pequeñas y lo que ayer era una chirigota hoy es una proclamación de guerra fraticida. ¡No me esperen! Ni los moros ni los cristianos... Ahí no, en ese ruido, no. Pero tampoco pretendan que calle siempre. Me cansé. Porque otros pueden decir lo que quieran y los demás respetamos. Y otros, en cuanto sacamos las palabras a pasear, nos encontramos con un sinfín de reproches que alguien debería de decírselos a su espejo. Siento si esperaban ustedes que yo fuera un fascista que no acepta el diálogo. Siento si les rompí su sueño de no pisar el charco que todos esperaban que pisara. Disculpen si me siguió pesando más la Fiesta que las personas que la habitamos. Y perdonen si me gusta vivir. Pero no pienso hacer otra cosa... Sigan con sus ruidos, sus miserias, sus pobrezas, sus venganzas, sus temores, sus aspiraciones y sus mamoneos... Sigan borrándose de mi facebook si no les gusta leer esto, pero es lo que siento. Y lo que siento, me pertenece. Es mío. Y tengo derecho a vivirlo... Y a compartirlo con quienes sí quieran seguir conmigo. No compartiendo lo que digo, me basta con que lo respeten. Que es lo que yo hago.
jueves, 20 de abril de 2017
UN GRAN DÍA

Hace 16 años, una mañana, puse una canción en el ordenador: "Hoy puede ser un gran día". La cantaban Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Ríos y Serrat. Tomé una decisión y salí a la calle."Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien, hoy puede ser un gran día..." me cantaba mientras caminaba por la calle cantando con lo decidido a cuestas. Y cambié parte de mi vida. Bueno, cambié mi vida. Porque sin aquella mañana, sin aquella canción, sin aquella cosa decidida, sin aquel salir a la calle hoy no estaría donde estoy. Puede que estuviera mejor. O peor. Pero no estaría donde estoy, y estoy muy satisfecho de haber llegado hasta aquí. Os cuento esta historia porque hoy al despertar, escribí, leí, hablé... pero me puse una canción. Y después otra. Y luego otra.
Y al venir al trabajo, encendí el ordenador, y puse "Hoy puede ser un gran día". De manera inconsciente, porque no lo decidí. Y recordé aquella mañana calculo de un otoño de 2001 ya tan lejano en que tomé decisiones... Hoy sé que también he tomado decisiones. Siempre he sido una constante ebullición donde se almacenan cosas que dejan poso y que hierven siempre. Ahí estaban haciendo su camino. Hoy sé que he dado otros pasos... Desde hoy intuyo que tengo un nuevo punto de inflexión, que viramos de nuevo, que cambiamos... No sé hacia adónde. Bueno sí, hacia lo que tenga que venir. Y calculo que pasarán otros dieciséis años. Y cuando una mañana el estómago y el corazón me pidan escuchar esta canción - que hoy ya ha sonado dos veces - pensaré en el día de hoy y diré: hemos llegado hasta aquí.
Tan solo espero seguir estando orgulloso del camino, satisfecho del pasar por la vida...
lunes, 27 de marzo de 2017
ÉCHALE TEATRO
Hay pasiones secretas y otras que se comparten. Delirios inconfesables que te rasgan por dentro. Arranques vehementes que te sacuden y te hacen vivir... Feliz #DiaInternacionalDelTeatro
domingo, 5 de marzo de 2017
LA EXTRAÑA VOLUNTAD
Elegimos los caminos del olvido porque siempre parecen que son los que cansan menos, los que atajan el pesar más privado. Se diluyen las sensaciones y los sentimientos, casi siempre, tal y como somos capaces de ir haciendo y deshaciendo paseos entre el alma y el corazón. Y aplicamos el día de mañana y el que pase y el otro como bálsamos contra la memoria a base de desgastar el tiempo corriendo sus manillas contra la propia capacidad de recordar. ¡Imponerse el olvido cada día como una meta para superar el recuerdo al que se vuelve siempre! Siempre he pensado que soy capaz de elegir mis cielos y mis caminos, mis vientos y mis silencios. ¡Pero no! Acabo imponiendo un descuidado olvido a cosas que reviven enseguida y que me dejan agarrado a este yo que no soy yo y que se impone. La extraña voluntad. Yo quise. Quiero. Pero me revuelvo en el "querré" porque a menudo lo dejo de lado, como si no me preocupara ya nada... Cuando vuelve una y otra vez. Recuerdo detalles, palabras, momentos, sueños... que se asfixian sin el oxígeno de la memoria. Y creo que los ahogo, pero quedan escondidos hasta que, con rabia, el destino nos los devuelve. Recuerdo mil y una cosa como olvido las más sencillas, las que son mías y me hicieron a mí. Pero soy incapaz de arrancar por siempre penas dormidas y los dardos ajenos como me es imposible extirparme esa sensación de lo inacabado y lo impropio. Lo que no depende de mí aunque me ocupe por completo. Y sí, duelen los desprecios como el engaño, la indiferencia como la farsa... Claro que duelen. Y esa sensación desgarradora que te hace caminar triste... y regresar de nuevo al olvido. A la voluntad de olvidar como único escudo de protección, como sola medicación contra la pena, como arma para defendernos de lo que no podemos elegir porque nunca podremos alcanzarlo...
miércoles, 1 de marzo de 2017
GRACIAS
Gracias. De corazón. Porque cada uno sabemos qué llevamos en nuestras vidas y a mi corazón le hacía falta esta alegría. A mí ilusión, este empujón... Gracias. ¡Qué se pare el mundo!
Gracias a todos y cada uno de los que os apellidáis Noscarmientas, porque sois la familia más brutal que podía tener en este mundo de locos. Gracias por creerme, empujarme, ayudarme, decir siempre que sí, respetarme y caminar conmigo... Gracias por vuestra lealtad y fiel apoyo. ¡Orgullo es poco! Si esto está aquí es porque sois el mejor equipo... El mejor. Gracias. Mil veces.
A ti: enhorabuena Ángeles. Y gracias. Porque sabes lo bien que me viene este premio... Y éste es compartido: yo sin ti no sé pisar un escenario. Gracias por todo lo que me enseñas (y gracias por todo lo que me aguantas). Aunque tú seas así, yo no es que no sé ser de otra manera...
A la gente que viene, que nos acompaña y que nos quiere: gracias. A los que me quieren tanto: Gracias, yo no sé cómo devolverlo. Y dejarme que diga solo una cosa más: estoy feliz y emocionado. Agradecido y más ilusionado. De corazón.
Si no fuera por la gente de mi falla esto no existiría... Este premio es de todos y cada uno de vosotros.
Y voy a pediros algo que no he pedido nunca: me gustaría el día 17 al recogerlo, vayamos todos los que podamos ir, más que nunca y como siempre juntos. Quiero recogerlo con mi gente. Y esos sois vosotros. Os quiero.
domingo, 26 de febrero de 2017
LA SONRISA DE PABLO
Cierro un fin de semana eterno. Vengo de un programa de televisión que salió aún mejor de lo esperado. Feliz. Y de una cena en Fosters con la que reír y desoxigenar. Respirar. Y de un metro nocturno... Estos días hubo de todo. Y sí, entre tanto ruido de fiesta, tengo una imagen que no me quito de la cabeza: la sonrisa de Pablo; el muchacho que ha fallecido tras convertirse en un héroe por la donación de médula. Vengo de unos días en los que he tenido de todo: en los que sufro de gripe y me sacudo por mi vida pública, me enveneno por la fortaleza que tiene un mediocre cuando se cree poderoso o me rebela la simpleza del que te abandona porque no le dices lo que quiere oír. O por la tristeza que me da seguir arrastrándome en el lodo de las personas tóxicas,... ¡Por mil cosas! Esas cosas que me hacen gris... Y cuando veo la sonrisa de Pablo pienso una y mil veces lo mismo: vivió. Nos hacen falta héroes de esa categoría para entender qué es la vida, para prometernos que no nos volveremos a dejar arrastrar, para decidir cuál es la vida que queremos y pelear por ella... Tengo miles de personas que me quieren y quiero alrededor, y a veces el ruido de una mosca me hace mirar hacia otro lado. Tengo mil ilusiones que contagiar, y a veces me hago barro con los sudores de otros... Tengo mil batallas por ganar y a veces me derroto solo, cuando me quitan los colores. Tengo cien que me acompañan pero me preocupa más la que a mí lado alguien no quiere caminar... Y me duelo. Me duelo porque veo la sonrisa de Pablo y escucho al guerrero incansable: "siempre fuerte"... Y me doy cuenta de que hay que volver a la vida. Siempre fuertes. Y volver a empezar, pero con la ilusión de esta vez vencer la batalla del día a día.
DEP Pablo.
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