lunes, 29 de abril de 2013
LOS OJOS DE HUGO
Se me pasaba, pese a que le felicité. Pero comenzó a sonar "With a little help of my friends" y la memoria me devolvió hoy al cumpleaños de mi hermano. Te tengo en Extremadura, lejos, aunque la sensación cada vez que nos tomamos las palabras es que seguimos como ayer y antes de ayer. Pero te echo de menos, que lo sepas. Lamento haber perdido la cuenta de los años que nos acompañamos y de las odiseas por las que hemos ido pasando que son sólo regalos de la vida y palos del destino. Y hemos tenido de las dos cosas. Pero hoy, que te haces mayor antes que yo, elijo entre las fotos y me quedo con una imagen y dentro de la imagen con tus ojos. Porque esos ojos me han ido mirando desde hace muchos años, porque esos ojos han estado viendo por lo que pasaba y han sido los testigos de mi manera de crecer. Como mis ojos, de igual manera, te han seguido de cerca, como siempre, intentando no fallar nunca. Y así como la vida se nos lleva en vaivenes, te noto ahora lejos, pero no ausente. Ni callado.
Se me hace difícil mirar hacia adelante y comprobar que no estés, porque si miro hacia atrás has estado casi siempre. Y me sería muy difícil no ser capaz de seguir siempre contigo, como antes con ella, y como en tantas cosas que nos hemos ido dejando al lado del otro. Recuerdo, ahora, la comida de navidad que compartimos cuando yo sabía ya que te habías ido. Y el caer contigo a la vera, me dejó aprovechar la hora y media para ponernos al día con una sensación de que estabas lejos y nos encontrábamos de cerca. Y eso siempre es bonito. La amistad al fin y al cabo.
No sé ya si vienes por estas hojas perdidas. Sabes que muchas son tuyas, que las tenemos compartidas, que es difícil mirar ayer sin vernos. Y miro esos ojos: y me veo, al otro lado. Y pienso que es una fortuna que, hermano me hayas acompañado la vida, mirándome y diciéndome las cosas que probablemente casi nadie me decía. Espero que sea para muchos más años, el resto que me queden. Porque me siento feliz de ser tu amigo. Porque me gusta ser tu hermano. Porque me emociona saber todo lo que hemos vivido e imaginar que la vida aún nos regalara muchas más cosas. Y sé, que siempre, los ojos de Hugo me estarán mirando. Y eso es fantástico... Maravilloso. Único.
Hugo. Gracias. Te quiero.
LUNES SIN PRIMAVERAS
Llueve. Y suena en el ordenador "Georgia on my mind". Tengo la sensación de haber escrito alguna vez esto. Pero hoy es distinto. Escucho el programa de radio con Alventosa del pasado sábado, en que con seis canciones desvelaba mis desvelos... Qué raro viene a ser desnudarse un poco más, bajo la sospecha además que siempre he tenido de que mi vida está siempre en un escaparate. A Carlos, que me dice que pasa por aquí a buscar su dosis de letras, su trozo de hoja perdida, espero que le valga encontrarme de vez en cuando bajo esta lluvia lenta que tintinea... Acostúmbrate al qué dirán, mira al de al lado más que al del frente, que te preocupe más mañana que ayer y sigue luchando por lo que crees. A tiempo de bajar del tren siempre estarás, aún cuando sea en un día de lluvias, como el de hoy. Pero si crees que es el paso que tiene que dar tu vida, no dejes de darlo, porque mientras no te defraudes a tí mismo o a la gente que de verdad te quiere, de nada valdrá tu temor. Hazme caso.
Es lunes. Me desperté una hora antes del reloj y sin embargo me quise quedar acurrucado en la cama. Papá llegó mientras encendía la luz al día. Las nueve en punto. Ducha y camino bajo la lluvia. Hasta llegar a la radio. El reloj corrió en contra toda la mañana, porque cuando llegué al programa tuve la sensación de un suspiro, señal de que no paré nada. Locuté hora y media. Hora y media disfrutando de un trabajo que consolidamos cada día y que nos hace mirar a mañana con ganas de superar ayer.
Salí y me fui a comer a casa de Rosa. De mi hermana. Compartimos una sopa de pescado y palabras. Muy a gustito, pero mirando que aún me queda mucha tarde y actividad por delante. Tengo reunión en la sede a las cinco y luego reunión de grupo, y luego junta de final de mes y cena en la sede... Vamos, que el lunes, bajo la lluvia, viene cargado de agendas...
Tiene un encanto este cielo gris, que parece que cierre el mundo. La lluvia se va deshaciendo casi, lo notaba al caminar. Pero es genial. Hasta el frío de octubre que octubre nos negó, se agarra con una humedad distinta a los huesos, pero no llega a doler. Estoy en un buen momento, es más fácil que todo sea más fácil. Más bello. Hasta estos algodones oscuros que nos cubren del sol. Y a veces parece que se deshace, pero es sólo un espejismo de primavera. De primavera rota, en este último lunes de mes que nos deja abril...
domingo, 28 de abril de 2013
COMERSE EL FIN DE SEMANA
Voy a cerrar otro fin de semana. Con un colacao en la mano y acabando de digerir un Salvados que Évole ha dedicado a las Víctimas del Metro. Que no haya olvido. El fin de semana ha sido a tope, desde que empezó a ser. Los organizo como puedo, se lo decía esta mañana por whatsapp a Galiana, porque llevo entre la radio, la tele, las fallas, la política, los sueños y los anhelos cargadita la agenda.
Mañana otra vez lunes. Otro fin de semana que se esfuma con la sensación de haber querido descansar algo que no he descansado, pero en cualquier caso me he dejado las risas en el camino y ha merecido la pena. El viernes, acabé en la radio, con la tertulia de política y Pablo Carreres con Pere Fuset, debatiendo entre los tres, con el Torró de la noche. Al acabar nos fuimos a la plaza de toros con Mabel, donde acudió Adrián, a la Oktoberfest, a celebrar por todo lo alto la noche, que fue una parranda. Nos reímos y bailamos. Nos vimos allí con más gente. Yo me encontré con Ángel Ayuso, memoria de Irlanda, en la mesa de al lado. Las coincidencias al final lo son. A Mabel le dije al llegar a la radio que tenía la sensación de que vivía buenos tiempos, que tenía buenas sensaciones. Para alguien como yo, que vivo a esta intensidad todo lo que hago, el tener "good feelings" es fantástico. Y en la continua montaña rusa que me muevo, de no parar de hacer cosas, de no parar de sentir, de no parar de vivir... Es más genial que nunca el sentirse bien.
Nos reímos barbaridad. Cenamos costillas y patatas, salchichas alemanas, cerveza (yo que nunca bebo) y una salida camino de la noche cuando cerramos la fiesta. Caminamos al Cyrano, con la risa por la calle, acompañando una Sonia que vino al mundo a demostrar que en botica hay de todo. Cyrano a tope: cerramos la noche en Nylon. Y llegando a las horas de la madrugada me busqué el taxi para regresar a casa y prepararme para el sábado.
El sábado convirtió la primavera en un techo plomizo, de nieve blanco en el horizonte, firmado con gotas de lluvia. Almorzamos en el Mercado, muertos de la risa porque a la hora de contar dinero fuimos capaces de descontarnos de la manera más boba. Y echamos allí la mañana, acompañando a Pepa y Gloria que no dejaban sus tareas democráticas. Cambiamos el mercado por la labor municipal y nos fuimos a la entrega de trofeos del Barrio del Quint, donde comimos luego paella. Aún me dio tiempo a ir a casa a dormir un par de siestas antes de irnos al concierto de Chenoa. Avisamos en el último momento a Raquel y Pablo, porque nos falló Manolín, y nos fuimos al Palau. Los Gil García me regalaron una taza ronera de Nueva York, que es una gozada. Se agradece. Vaya que sí. Y ya miro hacia el día en que yo me vaya para allí...
Después del concierto salimos a la lluvia, intensa. Inmensa. Un manto en caída libre que nos mojó hasta que cogimos el coche de Leo en el aparcamiento. Recogimos a Raquel y Pablo en el suelo mojado y luego a Nawfel, un amigo de Leo, con quien fuimos a cenar a un restaurante que inaugura oficialmente en dos semanas. Raro en mí, lo que más me gustó del brutal menú, fue el pan. Y de ahí, hacia arriba, todo escandaloso. Incluída la despedida de soltera que albergaba el local. Salimos después de un brownie y nos fuimos a Cyrano. Estaba Luis. Y nos dieron las tres y media. Cerramos el local y yo me fui dejándome allí a los Cleros y compañía, con quienes casi no estuve. Estaba realmente reventado. Dormí entre fríos despertando antes de lo que quise...
Mandé unos whatsapps desde la cama y enseguida recibi el de Raquelilla diciéndome que habíamos quedado a la una con Gueguel. Y nos fuimos. Me recogieron en la calle en que no vivo y nos fuimos al Trigo bar. Creo que perdí la cuenta en el tercer plato de bravas. Probablemente en el de pulpo. Y así, hasta las cinco de la tarde, en el día más invernal del año, en plena primavera, que regresé a casa a leer el periódico mecido entre edredones... Gloria me recogió a las siete y media y nos fuimos al tanatorio, falleció la suegra de un compañero del partido. Nos recogimos cerca de las nueve de la mañana y ahora escribó ya, pensando que mañana es lunes...
Empiezo a considerar que necesito tiempo para descansar algo... Feliz semana.
viernes, 26 de abril de 2013
GOTA FRÍA, DE PRIMAVERA
Es sorprendente comprobar cómo se han disparado las entradas a este blog desde que presido el partido en Mislata. Quienes venís recogiendo hojas conmigo desde hace años sabéis que nunca hablo aquí de política, pero calculo que a muchos les habrá entrado la sana curiosidad de saber qué movemos por aquí. Vida y poesía, barata y mala. Que nadie dijo que fuera uno un literato. Pero ahora más que nunca tendría la intención de copiarle a la Milá el nombre de su blog y anunciar aquí "Lo que me sale del bolo".
He pensado si cerrar el blog, de manera que sólo los asiduos tuvierais acceso al mismo. Lo de desnudarse a diario (y ante tanta gente, con tantos objetivos) pica algo más. Pero al final ¿sabéis qué he pensado? Pues que muchos de mis amigos, cuando decidí entrar en la política me pedisteis a cambio que no cambiara... Y creo que si renunciara a escribiros, contaros, deciros, acabaría por sucumbir a ser lo que no soy y a incumplir mi promesa con vosotros. Y no debo. No puedo. NO QUIERO. (Qué bonito decir "no quiero", cuando no se quiere).
Ayer jueves paré de escribir. Fue resaca de miércoles de televisión y jueves de pleno. El día vino cargado con el programa de radio, donde cada día que estoy paso más a gusto la vida, y con un pleno nocturno auditado que cerramos cenando Pepa, Gloria, Nuri y servidor en el Tanguito. Esta mañana madrugué para ir al banco a arreglar unos temas de cuentas, luego desayuné junto al Ayuntamiento un desayuno popular y en taxi llegue a la radio. Nublado. Gota fría, de primavera. Entrevistas al señor del tiempo, a Susana Golf, a Joan Carles Martí, a Vero March, a Leo Segarra con Aranchita, a Jandro, a Chenoa... ¡Es imposible no salir de allí con el bajón de adrenalina que nos pega siempre!
Aproveché, hoy que descubrí que trabajo en la discoteca de la 97.7 Radio, para mandarle una felicitación al pequeño Alejandro, que sigue alegrándome desde Londres, de vez en cuando, con sus mensajes al whatsapp. Hoy es su cumpleaños, olvidé preguntarle cuántos, pero calculo que los suficientes como para saber que envejece. Como envejecemos todos. Yo, desde luego, con muchas ganas. Alejandro me ha aportado tantos momentos divertidos, especiales, únicos, que la distancia, en contra del bolero, no es el olvido. Ni mucho menos. La semana que viene, que se viene con Bea para la boda de Boro y Elena, nos pondremos al día. Y le daré el tirón de orejas que se ha ganado... Porque se lo ha ganado. Eso y más.
Salí camino de casa, con el teléfono puesto, hablando con Cristina que me dejó por otra llamada. Y bajo un sol que desconocía, llegué a casa donde Chus y papá seguían a lo suyo. Que es lo mío. Comí: hamburguesas de pollo, pimientos, ajetes y cebolla. Intenté dormir, pero estuve al teléfono. Con Gloria y luego con Sanchis, con unos golpes de siesta entre medias. Y me desperté, despertado como estaba, para llamar a mamá, quien me dijo lo a gusto que se me oye por la radio. Lo sabe. Me alegro.
Me voy ya de congreso y luego de radio tertulia, con Carreres y Fuset. Luego calculo que Oktoberfest y Cyrano. Mañana los planes siguen en los almuerzos sabáticos y así, sin parar, dejando que se vayan las horas y pensando que me apetece, como se suele decir, tener un día para mí... Echaba de menos esta sensación. Como otras tantas.
Pd: Decidí pensar en mí, cuando una voz amiga me dijo que se acabó... Le recomendé que se tomara como primera opción, sin aspavientos ni frases retóricas. Que fuera ella para sí. Y al despertar, bajo las nubes, comprendí que no hay mejor medicamento que aplicarse los consejos que damos...
miércoles, 24 de abril de 2013
LA NADA
Los miércoles se han convertido en el día duro de la semana, en el ecuador de todo. Tengo la radio por la mañana y la tele por la noche, y el nivel de exigencia a mi cuerpo, crece. La cantidad de nervios que es capaz uno de aguantar es inimaginable, aunque parezca una tontería, el enfrentarse a un toro cada semana, a parte de apasionarme, me latiga, contundentemente. Y, sobre todo, al acabar, me deja baldado para unas cuantas horas... Pero como decía Sirera, bendito veneno el del teatro. Porque al final, subir y bajar el telón, se convierte en una adicción sana y casi sin consecuencias... Más allá del tronamiento personal que tenemos.
En este panorama me levanté hoy, salí a la calle, tras breve conversación con Mabel. Paseé hasta el trabajo con Antonio al móvil y llegué al nuevo despacho, al que casi cuesta entrar, por la falta de costumbre. El aire acondicionado se agarró a la garganta. Pilar se había mareado poco antes y necesitaba aires frescos. Y los tuvimos, poco rato, porque caían al degüello.
A diez minutos del programa exploté. Solo y en silencio, absorto y mudo que decía el poema becqueriano. Y así me quedé con mi mal genio frente al ordenador y mi penita a cuestas. Que al final es mía, personal e intransferible como una tarjeta de crédito. La rabia del principio, que la tuve, se mudó a dolor al poco rato. Si después de dos años, nada sabes de ello, nada entiendes, es que te has perdido dos años de mi vida. Y esa sensación me empujó a tomar todas las decisiones del mundo, en tiempo récord, porque a las doce y media levantábamos de nuevo el telón. No tomé ninguna. Las pensé todas: desde las más drásticas a las más certeras, pero decidí no tomar ninguna, porque si algo he aprendido en la vida, y gracias a la política sobre todo, que las decisiones cabe meditarlas, que la implosión no puede ganar a la querencia, que hay que pensar... Y pienso, al rato, ahora que me acosté sobre la cama sin llegar a dormirme, porque Mabel me llamó de nuevo con sus problemas y al rato lo intentó no sé quién, y además tuve un run run en la cabeza que no cesó. Pienso, digo, que me parece lamentable. Que me ha hecho más daño de lo que me esperaba: que los efectos colaterales al final son la peor de las guerras. Y que me siento perdido en este sentido. Muy perdido. Porque cada vez que te hice falta estuve y tengo la sensación que cada vez que hablé, escuchabas hacia otro sitio. Lo que tengo claro es... que de mí nada. Y la nada es lo peor que se le puede hacer a nadie. Porque es la ausencia de todo, hasta de lo malo. Fue una tontería, probablemente. Pero fue una tontería que llegó en un momento muy malo y que para mí supone demasiadas cosas. Una detrás de otra. Pero demasiadas. Y en ese demasiado que intento recalcular, encuentro que con quien confiaba, no entendió nada, y que lo mío le debió de parecer nada. Y la nada, es lo peor que se le puede hacer a nadie...
Entré delante del micro con una tristeza absoluta. Me da igual decirlo. No hubo rabia a los diez minutos. Hubo pena. Mucha. Porque ahora que todo empezaba, por fin, a casar, ahora justo, se me caía un pilar que sentía imprescindible. De una tontería a la pena, el camino fue corto.
Cuando empezó la función, mi voz, seguía como cada mañana. Y así en mi "islita" emocional, navegaba mi barco. Poco a poco, nos fuimos contagiando la risa con Olmedilla y Fran, que son unos cracks, con Arantxa y Pilar, mis parejas artísticas, y las cosas del día. Y entró Mayte Miró por la radio, buscando un espacio en el tiempo para darme un regalo, precioso. Que llegó en un buen momento. Un álbum artesanal y precioso con todos y cada uno de los detalles por el "Soroll i Festa" de estas fallas... Un regalo precioso, de unos días mejores aún...
José Manuel Acosta es el nieto y padre de José Acosta. Me encantó esta historia. Me la contó comiendo en el wok de Campanar, tras recogerme a la salida de la radio. José Manuel es ante todo una buena persona, siempre lo he dicho, una de las mejores que conozco. Tengo una fortuna inmensa con mis amigos y ellos (no me puedo olvidar de Ana) son una buena muestra de la suerte que tengo en la vida. Comimos y conversamos. Nos pusimos al día. No hay nada como comer con Jose, porque hace que hasta tu vida te aburra al contarla, que no existan los problemas porque se diluyen... Es un tío que me da paz. Y eso, en tiempos de guerra, se valora más que nunca.
Al acabar me trajo a casa. Intenté dormir: no pude. Quise desconectar y la cabeza, como siempre, no me dejó. Y así me vine a escribir a este teclado. A decir que aún me queda ahora por delante un reportaje en Nuevo Centro que cubrir y un programa por hacer, que me apetece menos que nada. La nada. Ya lo dije... Lo que me pediría el cuerpo hoy es un pijama y una siesta. Pero tiempo habrá. Al final, la tele, acaba siendo terapia en estado puro. Un revulsivo. Un esfuerzo y un refuerzo. Y eso se agradece... Hoy, que es miércoles, con lo cuesta arriba que se me hacen los miércoles, me pasaron cosas preciosas. Me regalaron un álbum genial y me senté con un amigo a regalarnos unas palabras... Al fin y al cabo, soy un tipo afortunado.
martes, 23 de abril de 2013
SAN JORGE
San Jorge es un poco el Papá Noel que nos viene de Cataluña. Cada año, calculo que por la tele, se nos echa más encima esta tradición que no es nuestra. Y de momento, tengo que decirlo, en mi entorno no se ha hecho costumbre el Sant Jordi, porque quitado de algún whatsapp, no he recibido otro libro, ni rosa alguna. Ni espinas.
Empecé la mañana desde la cama, hoy que Papá y Chus llegaron antes que ellos mismos ayer, felicitando a los Jorges que nos quedan. El nieto de Rosa, el amigo Guarro, Jorge el de Teresa y mi Jordi de la infancia. Y me dio una alegría grande que en nada contestara Jordiet, alegrándose desde allá del mensaje de hoy... Aunque sólo sea por eso, San Jorge, sin dragones ni espadas, estuvo genial.
Me levanté y me fui a la radio. Hoy estrenamos camino (el EGM se publicó ayer y dio los primeros datos de audiencia) y sobre él iremos dando pasos a ver hacia adónde. Y estrenamos también despacho.
Acabamos el programa, con entrevista incluída al Gran Wyoming y me quedé en la radio con Vicente Alventosa para grabar un programa que se emitirá el sábado. Da un poco de vértigo, hay que reconocerlo, porque el programa a lo que se dedica es a desnudar al entrevistado entre sus canciones favoritas. Y me olvido por algo más de una hora de aquel micrófono y vomito la vida en canciones: New York, new york; Mediterráneo; Show must go on; With a little help of my friends; Como yo te amo; Mi pequeño tesoro y Georgia on my mind han aparecido de repente y sin esperarlo como capítulos de una vida que salió por la boca... Y me voy casi desnudo a casa. Me recoge Gloria en la puerta de la radio, nos acercamos a Gran Turia, como una hamburguesa y damos una pequeña vuelta. Cuando regreso a casa, Papa y Chus siguen a lo suyo, que es lo mío. Y yo escribo, paso la tarde en pijama y cocino unos pinchos para cenar. Ahora, remato estas líneas, sin recordar ya casi que era San Jorge. Tal vez, al año que viene, me compre un libro o regale unas flores...
UN LUNES DE REENCUENTROS
El flexo camina sobre las cáscaras de pipas que quedaron sobre la mesa. El último trago de colacao se entremezcla con el dolor de mis homoplatos, que se juntan cada vez más con el sueño de los ojos. En la tele, los famosos saltan a una piscina y, si hago repaso del lunes, me encuentro con que soy capaz de encontrarle tantas horas al día que acabo por asustarme.
Me quedé tumbado en la cama, esperando que la pereza que casi nunca tengo me empujara de la cama. Papá abrió la puerta y esbozó un Jaime que me llegó a la cama. Me levanté, me duché y cuando salí, Chus obraba en la terraza, mientras me iba camino a la radio. Radio de lunes. Por el camino, con mi chupa azulona, la mejor compra de este invierno pasado, caminé hacia las ondas, lunes mañanero, con mi sonrisa a cuestas. El proyecto de la radio, que ya es realidad, me llena cada día más. Estamos complementados en equipo de una manera genial y eso se nota, cada día.
Me encontré con el madrugón de Leo que apuraba un cigarro antes de su reunión de las diez de la mañana. Y hablamos, algo o poco, sobre el viaje a Alicante por San Juan. Le dejé entrando por la puerta giratoria y me lancé a la puerta, en el borde de las diez de la mañana, encontrando en el bolsillo el móvil y revisando, antes de entrar, los mensajes. Alejandro y Pablo Urtiaga, que celebraba cumple. Cerré el móvil. Y entonces volví a mirar los mensajes, entrando ya por la puerta del Club Diario. Alejandro me escribía que me había etiquetado de su princesa y no entendí nada. Antes del café, encendí el ordenador y me dispuse a ver la foto. Y entendí por qué me lo decía. Esbocé una sonrisa, traída del pasado y me sentí genial. Vaya que sí.
Al rato, mientras seguía raspando actualidad contra el teclado, recibí una llamada: acento asturiano al otro lado de la línea. Pensé enseguida en Alejandro, del que hacía tanto que no sabía nada. De Lázaro aún hacía más. "¿Quedamos a comer?" me dijo. "¿Vienes o nos vamos por ahí?". Y aunque hubiera tenido mil motivos para no ir, por una cuestión de agendas apretadas, ni lo pensé. Este lunes de reencuentros tenía algo ilógico en su camino, en su peregrinaje, y me vi en la obligación de aceptar una invitación que nos devolvía a un pasado demasiado lejano ya en el tiempo. Hice el programa. Entrevisté a Ana Albert y hablamos de deportes. Y de moda, con Inma Aznar. Y alguna entrevista. Y con Leo nos echamos las risas y los trastos a la cabeza. Y nos reímos un rato. Salí de la radio y nos hicimos la foto de rigor, y cuando pasé por el despacho de Leo a decirle que me había reido mil, ya se había ido. Así que salí a la calle, caminé y no hubiera dejado de caminar y encontré un taxista, más majo que las pesetas, que me dijo que la gente de la calle es muy amable pero que "hay muchos del Pepé". Y con mi silencio entendió el resto de la conversación.
Llegué a casa de Lázaro. La entrada fue de película de Almodóvar. La escalera aciaga con un bolero de fondo: Perfidia, sonando a tope, cayéndose por los escalones, uno a uno, hacia la calle. Donde me la encontré. Y no supe calcular cuánto hacía que no trepaba por aquellas escaleras de la amistad...
Asomé la cabeza encontrando aquella casa tan familiar como siempre. Vi a Lasa al final del pasillo, camino de la puerta, y con su sonrisa puesta. Nos abrazamos en mitad del camino y nos invitamos a pasar, cada uno, en la vida del otro. Hacía mucho. Demasiado. Y se puso a cocinar con su vena astur mientras nos contábamos detalles de ayer y hoy. Cocinó unos fideos, que yo elegí gordos, con foié y tomate. Espectacular. Comimos raudos y seguimos con nuestras palabras y un helado, y luego un café, junto a la Plaza Redonda, donde descubrí a Chelo Bellido. Nos dejamos al final, yo camino del metro y él a su casa. Tuve la sensación de haberme reencontrado con el amigo y pensé cuánto no tardaremos en repetir. El me pidió que fuera pronto. Yo sé que tardaremos algo más de lo que querríamos. Pero fue fantástico volver.
Llegué en metro a Mislata y me enclaustré en la sede. Salí a las once y media de la noche y me vine a casa. La noche se cerraba sobre la terraza sin luz. Me preparé un colacao y noté que el frío me podía aún más. El lunes se esfumó. Un lunes de reencuentros.
lunes, 22 de abril de 2013
MADRE TIERRA
El día de hoy, internacionalmente, es el de la Madre Tierra. Calculo que habréis salido de casa, como yo, sin saberlo y pensando, como mucho, que el día de hoy es el segundo lunes no festivo consecutivo que se nos cuela en el calendario. Pero hubo una época, no muy lejana, cuando las preferentes nos importaban un pimiento y las primas de riesgo, dos, que andábamos todos mirando el cielo con sus nubes tóxicas, pensábamos en desalar los mares y nos contábamos los unos a los otros, que los plásticos que unían los botes, había que recortarlos, porque muchos iban a la mar y en ellos se ahorcaban los peces... Ahora, como andamos con la mirada puesta en otras cosas, calculo que millones de peces mueren a diario sin que nos demos cuenta. Nos hemos inmunizado a muchas cosas y lamentablemente aún más a la ecología. Aunque es cierto que cada vez somos más recicladores porque nos acostumbramos desde el cole a separar por colores. Decir que hoy es el día de la madre tierra, es mucho. Aunque no lo pensemos. Decir la madre tierra nos hace maldecir los incendios que nos asolaron hace unos meses y asustarnos de los que puedan llegar, mirar al cielo y comprobar como un manto de gases grises nada nobles se apoderan del entorno y esperar a que la noche, con su contaminación lumínica, nos impida ver esos cielos estrellados que en los veranos de mi infancia me sirvieron para pedir tantos deseos en aquel campo de futbito de Sarrión, donde me tumbé más veces que corrí...
El mundo se nos ha desecho en las manos, como hielo que se funde, a una velocidad de vértigo. Hemos sido capaces de condenar nuestro futuro y la herencia de nuestros nietos por un progreso que no sabemos a quien hace progresar. Y ahora que la crisis ahoga, no miramos a los ríos y a los montes porque bastante tenemos con mirar nuestras cuentas corrientes... Podíamos aprovechar hoy y hacer un alto en el camino. Podiamos hoy mirar a la naturaleza, y dar las gracias por tantos dones, que tenemos olvidados. Por tantas piedras en el camino, por tantos cauces que se van secando, por tantos trinos que nos despiertan hasta en la ciudad... Aunque sólo sea un día, y tal vez porque es lunes, creo que merece la pena que nos pongamos ñoños y celebremos que hoy es el día de la naturaleza. Aunque sólo sea por eso...
Pd: Miro la naturaleza y recuerdo Glendalough.
domingo, 21 de abril de 2013
DÍAS DE SUEÑO
Al final hoy, este fin de semana que cierro, ha sido intenso. Tanto que me vine de la playa y me hice una siesta y creo que si Laura Real no me despierta, aún estoy planchando la oreja. Francamente cansado. Han regresado a mí los días que un fin de semana se me hacía corto porque traía tanto cansancio desde la semana que, añadiendo tantas cosas en sábado y domingo, pues acababa reventado. Y así seguimos, bueno, a ello volvimos...
Ya os conté, creo, que la semana fue intensísima. Que ha sido la del estreno de "Valencia Abierta", un programón con el que estoy super entretenido y al que estoy dedicando mis horas, porque lo veo crecer, y crece la mar de bonito. El viernes cerramos nuestra primera semana, con un especial en la Feria del Cannabis, con Leo y Pilar, David, Esteso sin Pajares y una caterva de conocedores del bien, dicen, terapéutico del cáñamo. Comí en casa un arroz con pescado porque me empeñé en ponerle algo de mar a mi vida, y se me hicieron las tantas. Acosta me reclamó, con toda la razón del mundo, que quiere que comamos esta semana, me lo apunto ya. Y me dejé las tardes, menos la del viernes, en la sede del partido. Sin parar nada. Una semanita de órdago...
Ya os conté, creo, que la semana fue intensísima. Que ha sido la del estreno de "Valencia Abierta", un programón con el que estoy super entretenido y al que estoy dedicando mis horas, porque lo veo crecer, y crece la mar de bonito. El viernes cerramos nuestra primera semana, con un especial en la Feria del Cannabis, con Leo y Pilar, David, Esteso sin Pajares y una caterva de conocedores del bien, dicen, terapéutico del cáñamo. Comí en casa un arroz con pescado porque me empeñé en ponerle algo de mar a mi vida, y se me hicieron las tantas. Acosta me reclamó, con toda la razón del mundo, que quiere que comamos esta semana, me lo apunto ya. Y me dejé las tardes, menos la del viernes, en la sede del partido. Sin parar nada. Una semanita de órdago...
Por la noche me fui a la falla porque nos presentábamos de nuevo, y van cuatro años, a presidentes de Noscarmientas, María y servidor. Resultado emotivo con un apoyo máximo. Y eso se agradece. Fue una noche bonita, cubiertos bajo la falta de techo en nuestro casal y riéndonos al repasar el año y esperar que Rosario comenzara la cita electoral. Al final, cerramos las urnas, reelegidos presidentes y al Cyrano a comentar. Allí nos encontramos Moni y Miguel Ángel, Manolín, Esther y Mónica Fornals. Allí nos fue venciendo el sueño y esa sensación que os contaba: sueño letal.
Pese a todo cerramos la noche, regresé a casa y madrugué el sábado. Papá golpeaba en la puerta porque dejé la llave cruzada. Daba igual, ya estaba despierto en la cama. Vino Chus con él y empezaron a ver posibilidades de cómo arreglar el verano. Por cierto, que no lo dije, pero el viernes noche me apañá un fly.
Me fui a almorzar al casino, pasamos antes por la sede y luego a comer a casa. Aunque no comí. Cansado me fui a dormir, porque tenía la boda de Laura por la tarde. Me recogieron Judith y Roberto y acudimos a los jardines de la Cartuja donde la Dols dio el sí quiero tan guapa y radiante como siempre. Noche divertida con los papis de la Corte y risas en una cena compartida con Jair, Elena Muñoz y Enrique, Paula Díaz con Quique, Ángela y Virginia Vela. Una noche de risa. De verdad que sí. Y luego barra, fiesta, baile y de nuevo las luces. Volver al sueño. Me dejaron Judith y Roberto en el Telepizza y caminé hasta el sueño.
Esta mañana me desperté para ir a comer. Me pasé la mañana riendo por whatsapp. Es el cumpleaños de Laura, anoche lo celebró en la falla y me mandó foto por whatsapp. Me vestí y me recogieron Gema y Tato, con sus cosas de siempre que compartimos tan a gusto. Nos fuimos a la playa, paseando con el viento en contra. Feria medieval. Aparecieron María y José, con Álvaro tan mayor ya que es un hombrecito. María embarazada, me dijo una cosa que me pareció preciosa, cuando ya comíamos...
Comimos paella y bravas, clóchinas y calamares. Yo bebí Coca Cola. Y volví al sueño. Nos dejamos la tarde comiendo y riendo, recordando, que es lo nuestro. Y mirando a mañana. Javi me escribió para organizar Alicante. Paseamos por el viento, Álvaro con su espada de madera. Y nos volvimos a hacer la foto en la fuente de siempre, donde de niño ya nos hicimos una igual. Qué mayor se hace... ¡Y más guapo que las pesetas!
El arroz lo reposé con una siesta final. Me dejé una hora en leer la prensa y caí entre almohadas, como quien nace entre algodones. Me despertó Laura y me dijo: "Una buena noticia. Me caso". ¡Otra boda de Laura y Sergio! Como la de anoche... Jeje. Para el año que viene. Laura me cuenta emocionada que me avisa ya por cuestiones de agenda. Y se lo agradezco, no por la agenda sino por la llamada y por compartir esta alegría suya.
Sigo con sueño. Me voy. En la tele hablan de los "Eres" andaluces... Hay que ver lo que pasa en este país nuestro. A ver si lo cambiamos a partir de mañana... Feliz noche.
jueves, 18 de abril de 2013
OPTIMISTA POR CONVENCIMIENTO
Andamos todos con los días girados, me lo dice Miguel, uno de mis amigos taxistas que me trajo esta mañana a la radio. Andamos todos revueltos, me dice, porque la cosa no está nada bien, que es una manera muy optimista de decir que todo va mal sin llegar a caer en nuestro propio deshaucio emocional.
El día a día, nos está llevando a pasear mirando al suelo, sin comprobar que tenemos los cielos más bonitos del mundo. Y de vez en cuando, las portadas, nos hablan de tribunales, de robos, de saqueos, de castigos y de penas... No ayuda. El día a día se ha convertido en un camino más gris que polvoriento, sin encinas como las que soñaba Machado y cargado de piedras en las que vamos dejandonos los ojos para no llegar a tropezar... Con esa sensación sale uno a la calle. Con esa sensación se levanta uno cada mañana.
Y yo, que soy optimista por convencimiento, me pongo un tazón de alegría y dos cucharadas de azúcar y le doy vueltas, con energía, para que se disparen las vitaminas del buen rollo... A veces, aunque nos cueste algo más, podemos entrever en mitad de tanto ruido, que hay silencios apacibles, que hay motivos para la sonrisa. Que hay alegría... aunque nos cueste. Quizá, porque soy un optimista convencido, te invito a que mi convencimiento también te ayude a ti, cada día.
Hay gente que tiene demasiada rabia, otros demasiada pena... A esos hay que invitarles a que se contagien de nuestra sonrisa, porque sí que se puede. A otros les apena el futuro de sus hijos o les ahoga la hipoteca de sus padres... Y en este camino, de doradas orillas, seguimos transitando como nos va la vida, sin darnos cuenta, muchas veces, de que la vida nos podría ir mucho mejor de lo que nos va sólo con que a nuestro tazón de alegrías, le pongamos alguna cucharada más de dulce... yo lo hago cada mañana.
Y así salgo a la calle, a contagiarte mi alegría. Aquí, desde esta voz, donde te voy contando las cosas que me pasan. Porque todo lo que pasa, es lo que escuchas. Buenos días.
martes, 16 de abril de 2013
UN LUNES DE MUCHOS PRIMEROS PASOS
Mi vida no es una balsa de aceite. Pero no es que no lo sea ahora, es que nunca lo ha sido. Tampoco es que fuera un niño inquieto, ni creo que hiperactivo, ni nada de esto que se ha ido descubriendo con los años. Pero no he parado nunca. Ni siquiera ahora. Hoy, lunes, el primero no festivo en tres semanas, comenzaba el programa de la radio. El estómago se me regiró a tope, mezcla del estreno, que siempre apura y de la contrarreloj final para empezar la batalla a las 12,30. A la misma hora que estaba trabajando había pleno en el Ayuntamiento, un pleno que no pude acudir por estar en mi trabajo. En el face dijeron mil barbaridades, según me contaron. Pero da igual. Si creo de verdad en que hay otra manera de hacer las cosas, no podemos caer en dejarnos arrastrar por los que quieren que sean igual que siempre...
Llegué a la radio con Pepa, que me acercó en coche, después de pasar por la sede en Valencia. Me dejó al borde de la puerta donde apuraban Pacopiera y Leo un cigarro antes de reunirse. ¡Se pasan la vida de reunión estos jefes, pardiez! Y me fui, con Pilar y Arantxa a calentar motores del primer programa.
Entrevistamos al abuelo de Marta del Castillo, hoy que Carcaño apunta nuevas pistas, tan creíbles o no como las anteriores. Entrevistamos al presidente de la Casa de Caridad. Y tuvimos tiempo para la moda y el fútbol, para algo de música y una actualidad de la mano de César Molins... Un buen cocktail, ya lo creo.
Volví a sentir los nervios del estreno, el apuro de levantar el telón. Hicimos un gran programa, de los que a mí me gustan, los magazines de siempre, con hora y media de contenido sin levantarse de la silla. Y recuerdo así a Pepe Navarro, de nuevo, con su tabaco sobre aquel estudio de sábados mañana y a Palomar cantando un "jur jur" con Martita Vilar, Angelita y servidor... ¡La radio! Hoy volvió a mi vida, a esta vida que nunca fue tranquila pero que ahora se mueve más que nunca...
Me llamó mamá cuando comía. Macarrones carbonara. Me llamó papá cuando hacía la siesta. Me levanté pasé la escoba y me fui a la reunión de grupo. Me encontré a Pepa tomando una cola con Víctor en el bar de la plaza y subimos al Ayuntamiento. Después, comisión de Interior. Y al rato, la primera ejecutiva del partido que se alargó dos horas, pero falta hacía.
Se me agarrota la mano mientras escribo, después de un colacao. Y miro impetuoso el reloj pensando que mañana tocan diana de nuevo. Como corresponde... Como toca. Hoy ha sido un día de primeras cosas. Y eso me da una sangre brutal. Aunque reconozco que me pesan los años y me asiento, me hago más sedentario emocionalmente... Maduro. (Y no me refiero al presidente venezolano que anoche domingo ganó por la mínima). Es madrugada de martes, pero escribo antes de cerrar mi lunes.
Aprendí lo que es el rosa polvoroso de la mano de Inma, lo calculo ahora. Sonrisa y voz, micrófono y una coca cola light. La magia de la radio, de saber que siempre hay alguien a quien darle la mano al otro lado... Hoy volví a sentirlo. Hoy nació algo bonito... La radio. Valencia abierta.
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