martes, 22 de abril de 2014
HOY NO ERA LUNES, PERO CASI
Cierro el día. Este martes con sabor de lunes. Que cambié, como no tuve domingo de final de semana, por este día en el que he hecho de todo. Me levanto y hago la cama. Uno. Salgo a trabajar y recojo las botas que olvidé en el zapatero. Dos. Llego al despacho y cojo con ganas los presupuestos mientras resuelvo otras cosas. Tres. Salgo tarde del trabajo [esto debo corregirlo] y cocino en casa una pechuga con curry y picantes. Juego por la tarde intentando crear mezclas musicales y me pongo a estudiar presupuestos. Cuatro. Y saldo a correr. Me pongo las zapatillas que estaban durmiendo el sueño de los justos, quedo con Robbie Williams y nos vamos los dos río adelante. Cinco. Hace un fresco reconfortante. Me duele enseguida el flato y desaparece. Cuando me doy cuenta me he ido más lejos de lo que creía y por un momento hubiera seguido caminando sin regresar. Pero este río acaba en el mar. Regreso a casa, me ducho, hablo con Mabel y cocino un salmón con tomates y huevo duro. Veo Carmina o revienta. Ahora Paco León y su hermana María hablan con Cayetana. Yo felicito a Urtiaga por whatsapp el cumpleaños y me veo yéndome a dormir. Leyendo algo si acaso. Me quedé satisfecho del día. Vaya que sí.
Pd: Frase del día escuchada en la pelicula, "La vida es tan bonita que parece de verdad". Para apuntar en la Moleskine emocional.
lunes, 21 de abril de 2014
NO PUEDO JURARME NADA...
En España tenemos lunes que no son lunes, o que lo son de tapadillo. Hoy era lunes de Pascua, pero hubiera perjurado que era domingo. Mañana será martes, pero tira a lunes de espaldas: las cosas como son. Me apetece mañana calzarme las zapatillas y volver a correr o retomar la piscina. Apetece, la verdad. Pero reconozco que me emociona más el pensarlo que hacerlo. Algo me dice que la tranquilidad por la que he atravesado mi Semana Santa (insólita) no es suficiente. Ni mucho menos.
Ha habido dos nubes y tres truenos. No se puede ni llamar tormenta. Me he quedado tumbado en el sofá, entre limpieza y limpieza de hogar, viendo una versión de una novela de Jaime Bayly. Me he dado cuenta de la cantidad de actores que aparecen y desaparecen del panorama como si tal cosa: Lucía Jiménez y Carlos Fuentes, por ejemplo. Estamos condenados a crecer y desaparecer. Quizá por eso, como cometas, importa la estela que dejemos tras de nosotros.
Ayer dejé mi domingo de Resurrección en Benifaió, comiendo en casa de Paloma. Fue mi salida tras obviar Moncofar con Vicente y Amparo, con los demás de la paella; y no ir a Cullera, con Javi y Vero de anfitriones, Amparo, Richard y demás. Nos plantamos en Benifaió, nos comimos todo, paella incluída con albóndigas (qué exquisita y curiosa es la gastronomía valenciana), unos helados de fetén y unas copas regadas con conversación de política y economía con Alberto, Laura, Paloma, Kike y Edu. Nos echamos la tarde decidiendo qué hacer: decidimos seguir por la noche cenando en un japonés de Conde Altea. Recogimos a Manu en la esquina de la falla y rematamos con un Cyrano cuando empezaba a chispear. Dijeron que hoy las temperaturas bajarían exageradamente. Yo esperaba algo más: algo de frío, que hubiera venido muy bien.
Tuve una conversación whatsappera llegando a Cyrano sobre mi "radicalidad" al hacer las cosas. Creo que a veces no sé explicarme. Y si lo hago, me quedo solo cuando de lo que hablo me parece básico. Me quedé con ganas de contestar algunas cosas. Pero llegamos al pub y la conversación se había cortado ya un par de veces. En cualquier caso, creo que lo resumió perfectamente: "Si es que, el que es así, es así". Soy así. Siempre pensé que para bien. Pero ya debería de empezar a dudarlo.
Han sido unos días intensos para limpiar, descansar, desconectar. Pensar. Escribir. He mirado poco, tan solo a través de un monitor. Y eso no es mirar. Sí que he visto: cine en casa (mi home cinema, como decía en Instagram). Me he decidido a abrirme cuenta privada, me apetece tener una red social para mí. Sé que es ilógico: pero todos tenemos derecho a hacer cosas que venzan lo irracional. Y mis caprichos, son sencillos y están pagados. Suficiente.
Mañana será martes, con olor a lunes. He leído un estado de whatsapp que me ha encantado: "Los domingos suelo jurarme que cambiaré de vida". Lástima que estemos a lunes, porque no puedo jurarme nada...
Ha habido dos nubes y tres truenos. No se puede ni llamar tormenta. Me he quedado tumbado en el sofá, entre limpieza y limpieza de hogar, viendo una versión de una novela de Jaime Bayly. Me he dado cuenta de la cantidad de actores que aparecen y desaparecen del panorama como si tal cosa: Lucía Jiménez y Carlos Fuentes, por ejemplo. Estamos condenados a crecer y desaparecer. Quizá por eso, como cometas, importa la estela que dejemos tras de nosotros.
Ayer dejé mi domingo de Resurrección en Benifaió, comiendo en casa de Paloma. Fue mi salida tras obviar Moncofar con Vicente y Amparo, con los demás de la paella; y no ir a Cullera, con Javi y Vero de anfitriones, Amparo, Richard y demás. Nos plantamos en Benifaió, nos comimos todo, paella incluída con albóndigas (qué exquisita y curiosa es la gastronomía valenciana), unos helados de fetén y unas copas regadas con conversación de política y economía con Alberto, Laura, Paloma, Kike y Edu. Nos echamos la tarde decidiendo qué hacer: decidimos seguir por la noche cenando en un japonés de Conde Altea. Recogimos a Manu en la esquina de la falla y rematamos con un Cyrano cuando empezaba a chispear. Dijeron que hoy las temperaturas bajarían exageradamente. Yo esperaba algo más: algo de frío, que hubiera venido muy bien.
Tuve una conversación whatsappera llegando a Cyrano sobre mi "radicalidad" al hacer las cosas. Creo que a veces no sé explicarme. Y si lo hago, me quedo solo cuando de lo que hablo me parece básico. Me quedé con ganas de contestar algunas cosas. Pero llegamos al pub y la conversación se había cortado ya un par de veces. En cualquier caso, creo que lo resumió perfectamente: "Si es que, el que es así, es así". Soy así. Siempre pensé que para bien. Pero ya debería de empezar a dudarlo.
Han sido unos días intensos para limpiar, descansar, desconectar. Pensar. Escribir. He mirado poco, tan solo a través de un monitor. Y eso no es mirar. Sí que he visto: cine en casa (mi home cinema, como decía en Instagram). Me he decidido a abrirme cuenta privada, me apetece tener una red social para mí. Sé que es ilógico: pero todos tenemos derecho a hacer cosas que venzan lo irracional. Y mis caprichos, son sencillos y están pagados. Suficiente.
Mañana será martes, con olor a lunes. He leído un estado de whatsapp que me ha encantado: "Los domingos suelo jurarme que cambiaré de vida". Lástima que estemos a lunes, porque no puedo jurarme nada...
domingo, 20 de abril de 2014
LEAL
Cada uno tenemos unos valores (quien los tenga, está claro). Los míos nunca me había parado a pensarlos pero hoy los he definido. Lealtad y justicia. Suena a caballero prosaico, a medievo y a derecho. Pero en resumen, junto con la libertad, creo que son las tres palabras que mejor trazarían mi perfil si se trata de hablar bien de mí. De hablar de mí, en definitiva, porque tampoco sé si ello habla bien. O mal. O no habla.
La libertad para hacer y decidir me ha parecido siempre básica, por eso odio a los que imponen, a los que deciden por todos y a los que no consultan. Las tiranías me repugnan, pero no solo las políticas, que también, las tiranías del alma son las peores. Las de aquellos que intentan arrastrarte por sus placeres y sus maneras de hacer. Siempre me he sentido libre y me ha gustado confiar en la libertad de los demás. Ayer vi "Los abrazos rotos" de Almodóvar por segunda vez y porque no la recordaba. Habla de libertades y posesiones. Y la caída por la escalera, que es un grito contra la libertad, me dejó inquieto una vez más. No soy un héroe. No defiendo más que nadie, ni mi voz clama más alto: pero me siento libre y siempre he defendido la libertad de todos los demás, para todo. Con aquella premisa básica de que tu libertad acaba donde comienza la mía (y viceversa).
Cené en casa de Edu y Kike, por el cumpleaños del primero. Me pasé primero por el desierto Corte Inglés de Colón. Compré un libro hipster sobre Nueva York y un disco de Bette Midler. Pasamos las noches con sus amigas colgadas del Tinder y echándonos unas risas antes de rematar entre sueños en Cyrano.
Lealtad y justicia. Necesito que la gente sea leal. Lo soy. Hasta la médula. Calculo que lo aprendí de mis padres y lo he disparado hasta el infinito. No hay mayor tarjeta de presentación para mí de nadie ni de mí: la lealtad. Dáme tu lealtad y me tendrás al lado del camino siempre. Y es difícil de explicar. He recaído en ello por un mensaje de antes de anoche, al amparo de la luna, en el que escribí algo así como "ya sabes que a mí el teatro solo me gusta encima de un escenario". Me respondió: "a veces, fuera, hay que hacer un poquito.". Y renuncio a mucho por no renunciar a mí. Pero al final, sin engañarme, entiendo que no fracaso para los que siguen cogiendo de mi mano la lealtad que buscan. Y sobre todo, no pierdo yo la mía propia. Nunca he negado que soy de excesos, pero como lo soy para lo bueno, lo soy para lo malo: no quiero renunciar a ir con la cabeza levantada, lo llamarán orgullo. Pero para mí es verdad. No me gusta la falta de lealtad, es lo que no perdono. Y me ha costado años darme cuenta. Pero es lo único que castigo: la falta de lealtad.
Y la justicia, calculo, sigue por los mismo ríos hasta que llega al mar. Ésta reconozco que es de mis bases la más estricta. Las cosas son justas o no lo son: y se batalla por las que sí y en contra de las que no lo son.
Hay días que preferiría ir caminando por la vida con otros valores. Pero son los míos. Y ni renuncio, ni son renunciables. Calculo que cuando alguien me compra, ya los conoce. Sino siempre hay un período de garantía para devolvernos... ¿no?
Feliz domingo de Resurrección.
La libertad para hacer y decidir me ha parecido siempre básica, por eso odio a los que imponen, a los que deciden por todos y a los que no consultan. Las tiranías me repugnan, pero no solo las políticas, que también, las tiranías del alma son las peores. Las de aquellos que intentan arrastrarte por sus placeres y sus maneras de hacer. Siempre me he sentido libre y me ha gustado confiar en la libertad de los demás. Ayer vi "Los abrazos rotos" de Almodóvar por segunda vez y porque no la recordaba. Habla de libertades y posesiones. Y la caída por la escalera, que es un grito contra la libertad, me dejó inquieto una vez más. No soy un héroe. No defiendo más que nadie, ni mi voz clama más alto: pero me siento libre y siempre he defendido la libertad de todos los demás, para todo. Con aquella premisa básica de que tu libertad acaba donde comienza la mía (y viceversa).
Cené en casa de Edu y Kike, por el cumpleaños del primero. Me pasé primero por el desierto Corte Inglés de Colón. Compré un libro hipster sobre Nueva York y un disco de Bette Midler. Pasamos las noches con sus amigas colgadas del Tinder y echándonos unas risas antes de rematar entre sueños en Cyrano.
Lealtad y justicia. Necesito que la gente sea leal. Lo soy. Hasta la médula. Calculo que lo aprendí de mis padres y lo he disparado hasta el infinito. No hay mayor tarjeta de presentación para mí de nadie ni de mí: la lealtad. Dáme tu lealtad y me tendrás al lado del camino siempre. Y es difícil de explicar. He recaído en ello por un mensaje de antes de anoche, al amparo de la luna, en el que escribí algo así como "ya sabes que a mí el teatro solo me gusta encima de un escenario". Me respondió: "a veces, fuera, hay que hacer un poquito.". Y renuncio a mucho por no renunciar a mí. Pero al final, sin engañarme, entiendo que no fracaso para los que siguen cogiendo de mi mano la lealtad que buscan. Y sobre todo, no pierdo yo la mía propia. Nunca he negado que soy de excesos, pero como lo soy para lo bueno, lo soy para lo malo: no quiero renunciar a ir con la cabeza levantada, lo llamarán orgullo. Pero para mí es verdad. No me gusta la falta de lealtad, es lo que no perdono. Y me ha costado años darme cuenta. Pero es lo único que castigo: la falta de lealtad.
Y la justicia, calculo, sigue por los mismo ríos hasta que llega al mar. Ésta reconozco que es de mis bases la más estricta. Las cosas son justas o no lo son: y se batalla por las que sí y en contra de las que no lo son.
Hay días que preferiría ir caminando por la vida con otros valores. Pero son los míos. Y ni renuncio, ni son renunciables. Calculo que cuando alguien me compra, ya los conoce. Sino siempre hay un período de garantía para devolvernos... ¿no?
Feliz domingo de Resurrección.
martes, 15 de abril de 2014
6300
El reloj da su hora. Las 23:30. Se cierra un día sin facebook, con mi corazón de perfil y los latidos del alma bombeando al cerrarse la noche. Colgué ahora el teléfono después de cincuenta minutos de decir con Gloria, esto y aquello. Cogí mi gabán y anduve por el hall de la estación. La luz atravesaba los ventanales como puñales certeros que se clavaran en el corazón de una Inmaculada. Como hormigas vestidas de luto, la gente se mueve a mi alrededor. Sentí lo que son los nervios agarrarse al estómago, y eso que perdí el final de la tarde en un paseo con sabor a respiro. Busqué una matrícula: la 6300, que confirmara mis deseos, al tiempo que intentaba apartarlos de mi cabeza. Mi paseo construye una jaula con versos de 14 sílabas, que se unen a mi ayer obsesionado. Y mi hoy, que camina con tal paso. Por eso, me dicta la razón y el corazón apunta, que mejor mirar al cielo, ahora que los días se alargan. Encontré el 6310 y el 6399: muescas de esperanza para un revolver que dispara a viejo.
Me levanté después de despertarme. La primera vez a las 3:45, pensé que llevaba más noche hecha. La segunda, a las 8:30, me dejé llevar por el inicio del día, remoloneando bajo el edredón que perdió su funda. Me gustaría acabar de limpiar la casa. Me subí a la báscula: 86,700. Ni en esto encuentro los números que busco. Salí a la calle y entré al despacho. Hicimos cuentas Pepa y yo, las del barquero, en excel. Salí y compré algo de carne y cociné carne con cominos, que me repitieron toda la tarde... Algo de ordenador, jugando a olvidar todo esto que tengo tan pendiente. El corazón sufre, siempre. Y lo alimentamos con esperanzas. Me fui a la calle Quart, a una charla de redes sociales y decidí regresar a casa por el camino de San Fernando. Cuando la noche se hizo oscura, cené y vi la tele hasta que sonó el teléfono. Recién cuelgo, ahora que me voy a los sueños... Anoche soñé con que Aurora se casaba (se lo hice saber por whatsapp, en estado de buenaesperanza, como se halla). Y hoy, no sé con qué soñaré... Si acaso, dormir ya es bastante, porque ni los latidos escucho...
lunes, 14 de abril de 2014
DE CORAZÓN
Mi corazón a cuestas, late a veces más rápidas que otra, y en otras se dispara y me ahoga, cogido al cuello, asido al pecho. Con mi sensación de quiebra y de vuelo. Con todo junto. Volando al cielo.
Es lunes. El fin de semana ha sido de aquellos de no parar. El viernes noche tuvimos noche de falla, la comenzamos Manolo y yo en el Camerino y en la Virada, con un vino blanco y unas bravas. Y unos planes de futuro. Que son los que más me gustan. Cenamos en la falla, seguimos con planes y estrenando la barra con sus casaleros. Hicimos la noche casi entera, porque de ahí nos fuimos al Cyrano. Estuve con Miguel Tarín buen rato hablando. Y con Manolín hicimos camino de la Posada, pero al entrar decidí que suficiente. Me invadió el sueño. Taxi y a casa.
El sábado las nubes revolotearon contundentes. Me desperté antes de lo que quería con la sensación de llegar tarde. Y me encontré de bruces con la ansiedad de mis horas y una agenda repleta de cosas: almuerzo en la sede, conferencia de seguridad, presentación de asociación, comida en la avenida de la Paz, festival castellanomanchego... Y una noche de sábado pegado a la silla y al ordenador.
El domingo me desperté más tarde de lo que pensaba y me fui a la falla porque teníamos apuntá. Apuntamos a los nuevos y seguimos pensando en los futuros (que vienen del presente). Fueron pasando por allí cosas y las fui viviendo con cierta distancia. Apareció por sorpresa Alejandro que iba a comer al Mossen Sushi. El calor contaminó el taller con sus tres paellas en coción. Comimos en la falla, con Laura y Alberto, Kike,,, Echamos unas risas. Unas más. Y el resto de la tarde lo pasamos al sol proyectando fallas después de haber llamado a las Falleras Mayores del año que viene, que ya vienen. Amparo y Lucía. Fue una tarde divertida, con un latido diferentes que se dispararon un rato. Me alegra mucho que Amparo sea la Fallera Mayor: calculo cómo puede ser este año y dejaremos que vaya pasando, para disfrutarlo mejor. Pero me alegra mucho, de corazón.
Nos fuimos al cine a ver "El gran hotel Budapest" con Manolín y Kike: nos pusieron la película tres veces, y en esa fue la vencida. Me fui para casa y me encontré en la calle Ruzafa con Félix, Rafa e Isabel. Seguimos el camino y cogí un taxi en Gran Vía que me llevó a dormir. Fin del fin de semana.
Pd: hoy he decidido que mi corazón siga a ritmo, batiendo horas. También he decidido dejar de mirar con el corazón algunas nubes que vuelan con forma de deseo por delante de mis ojos... Que mire algo la razón, que siempre late más conmigo.
martes, 8 de abril de 2014
LOS DÍAS GRISES
Los días nublados dicen que son días tristes, y a mí sin embargo me regalan una morriña que me deja encantado. Encendido. Como colgado por dos cuerdas de una hamaca gigante que se balancea sobre la nada sin provocarme ni un vértigo. Empezó abril, martilleándonos con su primavera alocada, donde los termómetros nos traen temperaturas que el invierno se olvidó. Tan pronto nos asamos de calor, ayer, como dejamos una chaqueta puesta en el despacho para despachar la humedad del día. Hoy. Dicen que hablamos del tiempo cuando no tenemos de qué hablar: lo pienso ahora que escribo y me doy cuenta de cuantas veces dejo aquí constancia, en esta bitácora comprometida, de los días que me van y me vienen. Me vienen cargados de cosas. A tope de todo. Y paseados por una niebla que invita a no abrir los ojos y acurrucarse como un ovillo. Hoy soñé que ponía una bomba. Necesito algún psicoanalista que venga a decirme qué conciencia me queda si al explotar aquél edificio en mitad del desierto, no siento nada. No lo negaré, estaba un poco acomplejado porque dejé la bomba y me lleve un spray que no sabía de qué servía. Pero la bomba explotó: me enteré por las noticias y volví al lugar de la explosión. Con una vida tan ajetreada, entenderá cualquiera que me levante con el cuerpo guerrero.
Anoche tuvimos charla con Juan Carlos Caballero en la sede del partido. Cenamos luego un bocata y cerramos el lunes en el que me puse en modo presupuestos. Hoy es martes, claro. Y voy tecleando sobre el ordenador cosas, mientras pienso si bajar a por un café, qué arreglar de la casa (la cocina la dejé niquelada) y cómo irá pasando el resto de la semana. Tenemos esta tarde a Alberto Mendoza en la sede del partido. Y mañana, será miércoles.
El viernes tuvimos la votación de presidente en la falla. Por quinto año, me tiro al ruedo. Y dicen, hablando de ruedos y de toros, que no hay quinto malo. Así sea. Nos quedamos hasta tarde en el casal, echando risas. Y luego un Da Vinci, Borjita, Lorena y servidor hasta la madrugada. Cojo un taxi y regreso a casa. El viernes pasé por la convención intermunicipal del partido, una reunión de portavoces, comida en casa y tarde en la Feria de vinos con Boro y Elena. El sábado, regresé al Palau y volví con Tatín en moto a Mislata. Quedé a cenar con Noe, Richard y Amparo. Pasé por Cyrano, donde me esperaban Gueguel, Luis, Raquel y Pablo a contarme cosas que ya me esperaba. Y en taxi, me regresé a casa. El domingo intenté dormir, pero no supe. Como me suele pasar. Me puse a dieta en domingo, que es como ir al cine en martes. Y eché la tarde de aquí para allí, dejándome una siesta sin despertador y siguiendo la tarde de limpieza de cocina. Lo dicho, que no paro nada.

Y ahora, pues a seguir la marcha. A elegir una bonita foto para el face, que dé color a los días grises... Y a seguir rodando, sin saber hacia adónde. En cualquier caso, por aquí os lo iré contando... Sin bombas, claro está.
Anoche tuvimos charla con Juan Carlos Caballero en la sede del partido. Cenamos luego un bocata y cerramos el lunes en el que me puse en modo presupuestos. Hoy es martes, claro. Y voy tecleando sobre el ordenador cosas, mientras pienso si bajar a por un café, qué arreglar de la casa (la cocina la dejé niquelada) y cómo irá pasando el resto de la semana. Tenemos esta tarde a Alberto Mendoza en la sede del partido. Y mañana, será miércoles.
El viernes tuvimos la votación de presidente en la falla. Por quinto año, me tiro al ruedo. Y dicen, hablando de ruedos y de toros, que no hay quinto malo. Así sea. Nos quedamos hasta tarde en el casal, echando risas. Y luego un Da Vinci, Borjita, Lorena y servidor hasta la madrugada. Cojo un taxi y regreso a casa. El viernes pasé por la convención intermunicipal del partido, una reunión de portavoces, comida en casa y tarde en la Feria de vinos con Boro y Elena. El sábado, regresé al Palau y volví con Tatín en moto a Mislata. Quedé a cenar con Noe, Richard y Amparo. Pasé por Cyrano, donde me esperaban Gueguel, Luis, Raquel y Pablo a contarme cosas que ya me esperaba. Y en taxi, me regresé a casa. El domingo intenté dormir, pero no supe. Como me suele pasar. Me puse a dieta en domingo, que es como ir al cine en martes. Y eché la tarde de aquí para allí, dejándome una siesta sin despertador y siguiendo la tarde de limpieza de cocina. Lo dicho, que no paro nada.

Y ahora, pues a seguir la marcha. A elegir una bonita foto para el face, que dé color a los días grises... Y a seguir rodando, sin saber hacia adónde. En cualquier caso, por aquí os lo iré contando... Sin bombas, claro está.
lunes, 31 de marzo de 2014
LAS HORAS ROBADAS
Se acaba Marzo. Se acaba con un sopor de calor primaveral, que se cuela por este tejado, barro abajo, recauchutando una humedad ganada por las lluvias decimales de ayer domingo. Yo vuelvo a la carga, como quien vuelve al tajo o al río que fuera, y lo hago con una agenda de esas mías que hacen, que lo mismo tenga, que sea lunes que domingo. Aquí la cosa es un no parar. Así pasé el fin de semana y el mes mismo, en el que tan poco he podido acercarme a este balcón nocturno de palabras perdidas.
El viernes cenamos en casa de Leo, pollo a la parrilla, que no es nada chic pero es de lo más Lomana que hemos hecho últimamente. Nos arremolinamos en torno a una mesa Pablo y Raquel, Lorena y Raúl, Carlos con Eva y Leo, además de servidor. Vinos blancos y lunas desaparecidas nos cobijaron en el comedor de su casa, alrededor de unos hielos y unas risas. Me fui con Pablo y Raquel al Cyrano, me tocaba cierra y rematamos con Adrián y Manu en el Mya. Hacía mucho que no salía y nos partimos la noche de maravilla.
El sábado quise dormir, pero no pude. En el Menjant me senté con dos rebanadas de pan y tomate y una coca cola compartida con Alfonso, Mariano, Pepa, Alejandro, Tatín y Cati. Me vine a casa y dediqué la tarde a perderla, que se me da de maravilla. Cené en casa de Edu y Kike, con Laura y Alberto. Nos echamos unas risas y cambiamos la hora hablando de cien mil cosas, preparando algún selfie y echando cuentas al futuro más próximo... El domingo me desperté sin pensar que me habían robado una hora. Me levanté y alargué el día sin dedicar mucho tiempo a hacer nada de provecho. Monté una canción para algo que proyecté la noche anterior. Y me duché para irme al cine a ver: "Ocho apellidos vascos", con la pandilla de la noche pasada. Estuvo divertida. Aunque creo que me apetecían más la cocacola y las palomitas que la peli. Pero lo pasamos bien. Me regresé a casa con Alberto y Laura, camino de l'Eliana, y acabé el domingo rematando cuatro cosas. Haciendo un muñeco de pasta para una maqueta y pensando en que el mundo, como en la canción, sigue girando...
martes, 25 de marzo de 2014
ES PRIMAVERA
Creo ya que ni arrepentido. Intenté por todos los medios que no se me fuera al traste este atajo de hojas perdidas, pero marzo fue insufrible. Sumé al trabajo habitual, la carga de las fallas, el programa de la tele, que no paramos nada (experiencia modo ON) y la falla que hemos quemado en positivo. No sabría cómo resumir todo este tiempo. Quizá con un balcón que se disparaba día a día, con una Claudia que fue conquistándonos a través de la pantalla, con una Carmen que ganó puntos, con una falla, de Santas Verbenas y premios que supieron a gloria, con planes de futuro, con noches que pasaban, con una casa cedida por los Navarro Obrer, con una sensación de cosas que se pierden, otras que llegan, otras que se serenan... Pasé la noche de la cerveza en Exposición, las mascletàs, y la plantà de dos fallones que nos supieron a miel... pasamos las cenas y las risas, el disfraz de pollos y las escapadas a Clero, a Maestro, a San Valero... Me fui centrando. Por la falta de tiempo sentí que me serenaba, que iba subiendo, que iba ganando... No tuve tiempo de volar, ni de respirar, pero acabé con mi calendario de ofrendas y retrasmisiones, contento de verdad...
El fin de semana nos hemos escapado a Madrid. Allí ha sido todo más movimiento aún: reencuentro con Mamen, cocido en Casa carola, vinos blancos por Santa Ana, musical de Mecano y caminos en coche con Pablo y Raquel. Risas. Apartamento en Atocha fetén... Y vuelta a la normalidad. A la extraña normalidad, que no es normal.
Seguimos con la marcha. Espero contaros más a menudo.
Posdata: me he acordado de Aurora, me he escrito con Jose y Manolo, me falta algo más para ponerme al día, pero reencuentro mi casa y el hogar tiene cosas fantásticas... (es primavera).
El fin de semana nos hemos escapado a Madrid. Allí ha sido todo más movimiento aún: reencuentro con Mamen, cocido en Casa carola, vinos blancos por Santa Ana, musical de Mecano y caminos en coche con Pablo y Raquel. Risas. Apartamento en Atocha fetén... Y vuelta a la normalidad. A la extraña normalidad, que no es normal.
Seguimos con la marcha. Espero contaros más a menudo.
Posdata: me he acordado de Aurora, me he escrito con Jose y Manolo, me falta algo más para ponerme al día, pero reencuentro mi casa y el hogar tiene cosas fantásticas... (es primavera).
martes, 11 de marzo de 2014
11M (10años)

A las víctimas que se siguen llorando diez años después por los corazones que se rompieron... Al miedo que pasamos. Al silencio que nunca se calla. A la conmoción. Al dolor, que nunca se olvida. A las personas que echamos de menos. A la mañana que nunca olvidaremos... A las palabras que no supimos decir. A la memoria colectiva que, diez años después, sigue estando tierna... A la vida. A los inocentes. Al respeto. (Mi corazón es más madrileño desde entonces). Hoy que la pólvora suene para la libertad... Contra el terror.
lunes, 3 de marzo de 2014
BENDITOS LUNES
Puede que sean los lunes cuando me entra el arrepentimiento y vengo a escribiros. Porque por más que lo intento no puedo escribir tan a menudo como querría. Voy a tope, y al final, los pequeños placeres no tienen hueco entre tanta agenda. Ayer tuvimos una especie de mezcla, agenda y placer, cenando en La Casa Vella Nick, Feli, Manolo, Rafa, mi presi y servidor para organizar la recta final de la falla. Qué ganas! La verdad que la noche fue de lo más productiva y también de lo más divertida. Lo pasamos bien, nos pusimos al día. Y empezamos a proyectar incluso cosas que se quedan fuera del calendario que quemaremos en unos días...
Las fallas las tenemos ya encima y las llevamos a tope. Cada día en la tele, con mascletá en directo desde el balcón del Ayuntamiento y programa por la noche desde plató. Pasan así los días con la acreditación a cuesta y cierta afonía que intento apaciguar antes de que llegue lo fuerte... Que va a llegar. En cualquier caso, con muchas ganas y alguna que otra risa, ganada a cuesta de ir pasando los días. La primera mascletá la resolvimos con una Tasca Ché, Richard, Bausá y servidor. De lo más entretenidos los de siempre en el balcón...
Después de la Tasca, nos hicimos un helado en Glasol y nos fuimos mano a mano, Javi y yo a disfrutar de la mascletá homenaje a JCF de Valenciana y Gori. ¡Pardiez! Fue brutal... Me reencontré con muchos amigos, sobretodo amigas, Falleras Mayores y, disfrutamos de un disparo atronador. Marca de la casa.
Nos fuimos andando por las calles, rematé en Cirilo Amorós unos regalos para Laura, Clara y Jorge, llegué como un relámpago a Mislata, me duché, me cambié y regresé a Gandhara para celebrar los Falleros de Honor. Fue una noche divertida, rodeado de amigos, a caballo entre nuestro casal y el de Clero. Luego pasamos por Centelles y rematamos en Cuba - Denia. Se hizo de mañana una vez más.
El finde había empezado ya a tope en Alameda, con el concierto de Hombres G, en el que nos encontramos muchos amigos y lo pasamos a tope. Cerré la noche con Pablo y Raquel, a la puerta de las Graelles, luego en Conde y al final en el Trina. De día, lo dicho.Se van mezclando con las noches y con esta agenda donde se salpica el trabajo en el Ayuntamiento, las retrasmisiones y el ir finiquitando las fallas...
Os iré contando, pero me voy ya... Tenemos programa en directo. Tercera mascletá. Va la vencida!
Las fallas las tenemos ya encima y las llevamos a tope. Cada día en la tele, con mascletá en directo desde el balcón del Ayuntamiento y programa por la noche desde plató. Pasan así los días con la acreditación a cuesta y cierta afonía que intento apaciguar antes de que llegue lo fuerte... Que va a llegar. En cualquier caso, con muchas ganas y alguna que otra risa, ganada a cuesta de ir pasando los días. La primera mascletá la resolvimos con una Tasca Ché, Richard, Bausá y servidor. De lo más entretenidos los de siempre en el balcón...
Después de la Tasca, nos hicimos un helado en Glasol y nos fuimos mano a mano, Javi y yo a disfrutar de la mascletá homenaje a JCF de Valenciana y Gori. ¡Pardiez! Fue brutal... Me reencontré con muchos amigos, sobretodo amigas, Falleras Mayores y, disfrutamos de un disparo atronador. Marca de la casa.
Nos fuimos andando por las calles, rematé en Cirilo Amorós unos regalos para Laura, Clara y Jorge, llegué como un relámpago a Mislata, me duché, me cambié y regresé a Gandhara para celebrar los Falleros de Honor. Fue una noche divertida, rodeado de amigos, a caballo entre nuestro casal y el de Clero. Luego pasamos por Centelles y rematamos en Cuba - Denia. Se hizo de mañana una vez más.
El finde había empezado ya a tope en Alameda, con el concierto de Hombres G, en el que nos encontramos muchos amigos y lo pasamos a tope. Cerré la noche con Pablo y Raquel, a la puerta de las Graelles, luego en Conde y al final en el Trina. De día, lo dicho.Se van mezclando con las noches y con esta agenda donde se salpica el trabajo en el Ayuntamiento, las retrasmisiones y el ir finiquitando las fallas...
En cualquier caso, lo mejor, es que siempre acompañado de muy buenos amigos que le ayudan a uno a tener mejor cara cuando la agenda se opone a nuestra tranquilidad. Yo intentaré ir contando... Pero es tan dificil que al final hago benditos estos lunes en que me obligo a deciros cómo me va la vida...
Os iré contando, pero me voy ya... Tenemos programa en directo. Tercera mascletá. Va la vencida!
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Viernes, mañana. Me acosté con el sueño que me trajo David en el maletero del coche. Y soñé, durante un rato largo. Cuando me desperté, desp...
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No, no quiero escribir. Empiezo líneas y las borro de manera automática, porque me empeño en traer otras palabras a estas hojas perdidas que...














