lunes, 4 de junio de 2012

PREPARANDO UNA NUEVA SEMANA

El termómetro marca temperaturas imposibles para ser dos de junio camino de tres. Ya es tres. Es el problema de ponerse a escribir en el ecuador de la noche. Baraja y Luisma en el banco hacen de las suyas en un banco de Aída. Repelo mensajes en el whatsapp y jugando a Apalabrados. Me preparo para empezar otra semana y de una manera determinada para empezar la acción y la dieta. El verano cada vez está más cerca y este fin de semana en Zaragoza me han dado un superavit energético que nos sobra... Calor absoluto y lluvias en Zaragoza. Boda de Gacho y Mónica (¡tan felices!) y risas a tope con una fiesta en la que no paramos nada de nada. Ya os contaré con calma. He intentado hacer una siesta y de tanto sueño y cansancio como me gasto, ha sido imposible. El termómetro ahora que es medianoche marca los 29.9 (casi treinta, si me pongo con ganitas de exagerar) y abrimos una nueva semana en la que habrá que ir tomando decisiones... Si eso, algunas, las tomaré con vosotros. Voy a intentar dormir. O a jugar a apalabrados con alguna alma caritativa que vaya empujada por el insomnio o a leer... Tengo que volver a leer.

viernes, 1 de junio de 2012

UNO DE JUNIO, QUE PUEDO SER YO...


Calor espectacular. En casa subo a los 35 grados con una sola escalera. Exagerado. El viernes lo alargo en la cama batiéndome entre la alarma y el teléfono. Anoche acabamos el pleno y aún me fui a cenar a la terraza del Tanguito tanteando si me iba de parranda en una noche de verano, que anunciaba junio, donde pude comprobar que el aire ni un ápice. Hacía noche de heladito, pero cené pasta. Llegué a casa y me acosté, pasando por apalabrados y calculo que por el facebook, antes de dormir mientras en Antena 3 seguía una nueva edición de Número 1.

Me he despertado hoy primero de junio con la cabeza puesta en felicitar al bueno de mi amigo Prim que batalla estos días entre ser padre e irse a Irlanda. Tengo muy presente aquella escapada que tuvimos y la repetiría ya mismo. Me voy a Valencia, al Cyrano, como con Jorge en la Mandrágora, que se come espectacular de calidad, de diseño y de precio. Arreglamos unas cuantas cosas pendientes y regreso en metro a casa, tras pasar por Cortefiel y me cierro en el calor de esta sauna...

A la hora de escribir pienso varias cosas: una, que nos acercamos a los 50.000 seguidores de hojas caídas (que se dice pronto). Otra, que mayo ha sido el mes con mayor cantidad de visitas al blog desde que comenzarán a caerse las hojas allá por la nochebuena de 2007... Otra, que de una manera sorprendente, me va cayendo Ibiza en la cabeza. Alberto se va este fin de semana nos ha dicho a Luis y a Jorge conmigo en el Cyrano. En Cortefiel, el dependiente le contaba a su compañera y jefa cómo le había ido el año pasado en el Barceló. En el chat del whatsapp teatrero, Cardona cuenta que anda por allí... Y yo pienso que cada vez me queda menos y que este año, si voy, hará diez años que comparto mi vida con la isla blanca.

Tengo ganas de ir a Ibiza. Pero no sé cuántas...

Voy a acabar de prepararme la maleta y el traje. Tengo acto ahora en Conde Salvatierra y me recogen Tato, Gemma y Jose en Cyrano para irnos a Sarrión. Mañana a Zaragoza, se casa Gacho y quiero pasar por el Pilar. Y el domingo de regreso, con lo que tengo el fin de semana cubiertito...

Pd: Hay cosas que están a punto de empezar mientras a otras tengo que empezar a echarles el cierre... No debo dedicar más agua a plantas que ya no crecerán. ¿No?

jueves, 31 de mayo de 2012

CUANDO ESPERO QUE LA VIDA ME SONRÍA



Carta desde la isla de la Toja.


Queridos ayer y mañana,


os escribo desde el año pasado, ahora que han pasado un año de muchas cosas y semanas de otras tantas, ahora que me quedan horas para y días para no se qué. Recuerdo el manto mínimo de agua cristalina y rotundamente fría en su aspecto del cantábrico bregando contra la orilla. Recuerdo el paladar fuerte de un café minúsculo en la terraza de aquella cafetería y ese aspecto de balneario del XIX para gente bien. Recuerdo las tardes enfríadas con Ribeiro y las nubes desaparecidas, el sol intenso al que no le sobran las chaquetas y la huida hacia adelante de una excursión que me alegró un alma mucho menos ajada de lo que pensaba nadie que estaría mente y cuerpo agotados por lo que venía pasando... Querido ayer, te fuiste. Y me ayudaste a crecer una vez más: me sorprendiste, porque la derrota fue dulce como todas las batallas donde el corazón no muere.


Querido mañana, ya veremos. Porque no me aventuro a creer o pensar. No me atrevo a esperar. Me quedaré, y que vengas, mañana, como quieras y pueda que te afrontaré con un optimismo renovado por madurez y un capazo de amigos que siempre están conmigo en lo bueno y en lo mejor... Lo malo, también lo comparto con unos cuantos. Por eso, soy tremendamente afortunado.


Espero que vaya todo bien. 


Besos para todos, Jaume.

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Acabo de llegar a casa. Vengo del programa de la tele, que llega a final de temporada y de un día completo en el que no paré de nada. Me despertó Teresa al teléfono y me costó aterrizar. No me gustó nada la hora, pero me exculpo pensando que me acosté a las tres. Después de la reunión de la Agrupación me fui a casa de Mabel a brindar con nuestro insomnio en las palabras de su cocina. Bendito insomnio que me dio la solución. Me he levantado y he seguido arreglando la casa, por fin empieza a hacer efecto las horas de trabajo. Sigo la máxima del anuncio de IKEA por encima de todo: podría vivir con menos cosas. Lo intento. La limpieza cunde. Las cuentas no cuadran en el país. La prima de riesgo ha acabado en lo más alto. Salgo a comer con Leo que me recoge en casa. Tengo un proyecto para contaros, en cuanto pueda. De momento me llegan el calor y espero que pronto esos locos días de verano... Subo una foto de mi postre en el Palace Fesol al Facebook. Vamos al taller de Sergio en la ciudad del artista fallero y luego a la tele que hay programa por la noche. Regalamos un violín, entrevistamos a Puchalt por una expo en la Parpalló, al presidente de la Interagrupación y la líamos con Carabantes, Kepa, Leo y Laurita. Nos vamos a cenar Acosta, Laura y yo: me regalan una de las situaciones de sainete más divertidas que he vivido en tiempo. Compartimos un menú a tope, cargado de  carne roja y Laura me trae a casa. Pasamos por la gasolinera y me dice que cuidado en mi próximo viaje. Pero sobre todo, me dice una cosa metafórica que me reconforta: hay que adivinar quien es el ángel de la guarda que me guarda cada noche... Habrá que adivinarlo. Porque reconforta.

Escribo en las últimas horas de este mes, ya 31 y compruebo que estas hojas perdidas tienen más gente que quiere encontrarlas que nunca... ¿Momento para seguir? Creo que sí. Estamos a punto de llegar a los 50.000 habrá que ver cómo las celebramos. Y, además, siguen siendo una terapia al borde del calor estupendo...

Pd: Cuando espero que la vida me sonría, me gusta pensar que tengo la sonrisa más cerca ahora... Feliz noche. Feliz día.

martes, 29 de mayo de 2012

MÁS DE 42 MOTIVOS...



Como a Ángeles no le gustan los cumpleaños, en vez de "Felicidades" prefiero decirle "Gracias"... Por muchas más razones que estos 42 motivos. 42 millones de gracias!

sábado, 26 de mayo de 2012

DIONNE WARWICK YA NO CANTA

Podría buscar un momento álgido de película yanki, comienza a sonar Dionne Warwick y la lluvia rebotando contra el tejado de la casa, mientras el chico de la peli (que por esta vez seré yo) escribe sobre el teclado. Las últimas horas, de esta semana, los últimos días la vida me mando una reestructuración de personas y espacios propias de un cambio de temporada, como si tocara guardar la ropa de invierno. A mí me tocaba guardar los demonios de unos meses acá y la cabeza se ha ido reconduciendo en un orden que ahora, en esta escena tan importante de la película, me sorprendo a mí mismo por la increíble seguridad que me he demostrado.

Siempre me he sentido un tío espectacularmente fiel, por encima de todo. Fiel a los míos y a mí, no me atrevería a decir en qué orden. El sentido de la lealtad para mí está por encima de todo: uno se debe a los suyos y se debe a un porcentaje altísimo, porque sólo dándote por completo puedes complementar a los demás y enriquecerte de lo que cada uno te aporta. Pero también reconozco entre mis defectos que me cuesta todo el tiempo de la vida olvidar... Aquello de perdonar perdono, pero olvidarme no me olvido, lo he llevado a fuego casi más como una losa que como una virtud.

Anoche estuve cenando en la falla con Amparo, Richard, Angelita, Laura, Sandra... Jugamos al bingo porque el cuerpo me pedía unas risas y vaya que sí nos reímos con Juan ejerciendo de binguero y aquella máquina del demonio recordándome la "pelalmendras" que también le recordó a Javiclero cuando vino con Noelia al casal. Acabamos relativamente pronto y hablamos de ir a Alicante (ya tenemos el Goya entre nosotros desde hace unas semanas) pero es bastante probable que se apunten Amparo y Richard, y la verdad apetece.



Nos fuimos a Cyrano Amparo, Richard, Javi, Noe, Angelita y servidor. Nos encontramos allí con Mabel, Leo y Raúl. ¿Alguien se ha percatado lo afortunado que soy? Quienes conocéis a mis amigos sabéis que son de primera línea. Ahora, cuando escribo la gente que anoche nos reunimos en torno a una copa, pese a faltar nombres de muchos de vosotros, lo pienso: soy jodidamente afortunado. Soy feliz.

Hablamos de lo divino y de lo humano, de lo petardo y lo animal, del cosmos y las mañanitas y nos fuimos cayendo por la madrugada aún a riesgo de que el sol no volviera a salir. Como Angelita, que está últimamente colosal en sus comentarios, asegura que desde que ando sin filtro se lo pasa "pipa", reconozco que le estoy encontrarme el gusto al verso libre y la rima suelta. Sin filtros, que es como más descansa el tórax.

Nos dieron las tantas y Amparo y Richard me acercaron a casa. Nos pusimos al día y como adolescentes alargamos la noche hablando de aquéllo y de esto. Y me fui a casa con la sensación de la terapia concluida y no haberme engañado, que para tranquilidad de los que me conocéis sabéis, perfectamente, que es lo que más me podría preocupar...

No me siento mejor que nadie (tampoco peor, que ya es bastante). Hoy me despierto pensando que he puesto el despertador por error sin recordar que tenía un almuerzo en Manises al que acudo tras lavarme los dientes y pasar por la ducha. Suenan ahora The Killers: la película llega a su fin, esperando que me recojan Angelita y los "cleritos" para irnos a Soneja de escapada festiva.

Me despierto con la satisfacción de haber cerrado (espero) un capítulo muy largo. Sé que acepto lo que ocurre a mi alrededor cuando lo verbalizo y opino sobre cómo lo vivo. Cuando cuento las cosas es cuando mayor percepción tengo de mi complicado día a día. Por eso, después de hacer que el verbo se hiciera viento, me siento cómodo por haber descubierto muchas cosas que tenía escondidas desde hace tiempo. Empieza a llegar la hora de echar tierra sobre la caja de la memoria para mirar hacia adelante buscando otras direcciones. De la conversación pasada guardo el lamento de no haber hecho sólo un comentario que quise hacer, pero con la mirada puesta en mañana, también es cierto que ya no debe preocuparme... Desde esta mañana me siento liberado. Desde hoy pienso que se acabó un pasado infortunado en algunos momentos y que aquello ya es historia. Y no será futuro.

Recuerdo que Richard me hizo una proposición en la puerta de Cyrano. "Y si..." me dijo. Y le dije que eso no iba a pasar. Ahora lo tengo más claro, que no pasará... Y lo que es más satisfactorio, me he dado cuenta de que ya no duele.

Dionne Warwick ya no canta. Ni la lluvia cayó nunca sobre el tejado. Adiós...

viernes, 25 de mayo de 2012

VIERNES

Viernes. Se pasan las semanas que da horror. Este miércoles ha sido resaca de nada, de cómo perder un día completo sin hacer mucho de provecho. Bueno, casi nada. Empiezo la mañana haciendo una maquetación que me pidió Leo y en ella me empeño. Poco más. Hablo por teléfono con Aurora que hacía tiempo no hablaba y quedamos en vernos pronto. Me pongo a cocinar una pechugas y preparar una ensalada, tirar el resto de la tarde contrarreloj y coger un apartamento en Zaragoza porque la semana que viene se nos casa Gacho y nos vamos para allí. Tengo que pasar por la Pilarica para que siga con su protección. Me empeño en seleccionar canciones extrañas, no sé por qué y llego del Moon River a Amaral y remato ahora mismo con una canción de mi madre, Amor de Hombre, que recogió de nuevo para nuestras vidas Gueguel y que Mabel canta como nadie... Viernes. Calor absoluto, con ganas ya de irme a la ducha. Se acaba la canción. Y la semana. Que ha pasado como si nada... Y mira que me han ido cambiando cosas en la cabeza...

jueves, 24 de mayo de 2012

SEQUÍA DE ALMAS


Estoy a punto de entrar en la ducha. He quedado a cenar con Jose y Moncho, Jesús y María, Carlos y Martita... No sé si vendrá alguien más. Ahora mismo quedo como "la Chata" como me acuda alguien que lea el blog y que yo no supiera que venía... Mis queridas amantes con alevosía, personas que seguís el blog y sois legión, a veces tengo la sensación de consumiros como droga para mis palabras y mis silencios. Ayer volví a tener la sensación de que fallaba a nuestra visita diaria, a nuestra hoja perdida, porque tuve un día morrocotudo. Qué bonita palabra, morrocotudo, para un Apalabrados...

Ayer tuve comisión y escapada a la inauguración de una sala de lectura en Mislata (Chavela suena en casa ahora con Sabina, qué par - de dos, desde luego -) y corriendo en taxi a la tele. Tuve una de las entrevistas más emotivas que yo recuerdo en el programa con Emilio Sanz, promotor del primer barco fallero en Chile en el año 1961, cenamos Leo, Laura y servidor en el Fosters de la plaza del Ayuntamiento y acudimos al Besamanos que tanto me apetecía porque nunca había estado. Fue emotivo. Pedí. En la plaza, con Jorge Guarro y compañía, esperamos a la virgen del saco sin que nos cayera más que la 1,30 de la madrugada. Leo y yo nos quedamos en el coche aún alargando un poco más la noche, de charreta en su coche y me acosté...

Hoy me levanté con la sensación de descanso, pero sigue sobresaltándome el teléfono a primera hora. Quedo con Gloria para irnos a la playita y, ya de paso, cojo el móvil y repaso el whatsapp. David manda fotos desde Nueva York (¡envidia padre!) y le devuelvo una de la mañana en Mislata. Organizo poco por casa, porque me pierdo más en perder el tiempo que en hacer algo de provecho. Cena organizada a primera hora y, velozmente, la escapada a la playita. Ensalada, botes, botella de agua y espero que Gloria me recoja para irnos al Saler. Estando allí recibo otros mensajes y más fotos... Yo cojo el móvil y devuelvo una: la playa en calma en un día fantástico. Comemos y nos reímos con una visita de escolares a la playa. Nos recogemos a las cuatro de la tarde. En casa, echo una siesta, el cuerpo la pide. Vuelvo a dormir en dos tiempos: me despierto una, avisándome de que me tengo que despertar ya y diez minutos antes de que suene la alarma... "Mis amantes en eso de que antes el malo era yo, con una excepción yo quería quererla querer y ella no...". Canta Sabina, qué poeta.

En casa sigue la lluvia de whatsapps, mensajes, llamas que se pierden y demás... Boro me envía una foto con Elena que tenía olvidada y que me parece de lo más graciosa. Tengo una idea para una nueva temporada en la tele y alguna que otra para algún que otro proyecto, D.M. (Leáse Dios Mediante).

Pd: Me voy a la ducha ya. Hoy ha sido un día positivo, en positivo. Un día en el que he valorado otras cosas porque han habido otros detalles... Hoy hubo uno que me encantó, tal y como me levanté. Uno que me hizo pensar en las vueltas de muchas cosas y que donde hubo siempre queda... Y no hablo ni de amores ni de rescoldos. Me acuerdo ahora que a las pobres plantas de mi hogar les falta agua, a ver si cuando vuelva esta noche, me acuerdo de sus sequías y la arreglo, como intento solucionar las sequías de almas...

martes, 22 de mayo de 2012

FLOR DE UN DÍA


Me sorprendió la primera y esperé la segunda. Flor de un día. Del jardín de cactus que mis padres instalaron en la terraza, sobre una cazuela de barro, brotan de vez en cuando flores que luchan por nacer, entre el calor y la sequía, crecer y abrirse a un mundo que no las contempla. Dudo que nadie, desde otro balcón, haya caído en la presencia de esta flor hoy, ni de su presencia. Cuando escribo está marchita. Es una flor que condenada por su belleza muere en un sólo día...

Nunca esperé encontrar una belleza dentro de una flor que naciera de un cactus. Aparece, brota con fuerza, emerge en un abrir lento y regala una bondad simétrica que la hacen más bella aún. Hoy, la traigo aquí, porque es injusto que la belleza expire sin que nadie la contemple... Así, con el devenir del tiempo.

Como estoy filósofo, por la patilla abajo, en los últimos días, enseguida he sabido que querría traeros a mi flor, pero además, señalando que es flor de un día. Belleza absoluta que viene, pasa en silencio y desaparece de repente. Es, sin dudarlo, la mejor excusa para lanzarse al Carpe Diem... Antes de que nuestra "belleza" desaparezca, acompañemos el camino de flores de un día o de muchos que nos alegren la vida.

Anoche estuve un rato al teléfono y otro al whatsapp. En el de teléfono me reí mucho, muchísimo, recordando las últimas horas del sábado con Angelita y con muchas cosas que fueron pasando y que hice que me fueran pasando. La mejor frase: "en cuanto te quitas el filtro...". ¡Ay, si los filtros no hablasen!

El whatsappeo me llevó de madrugada y hubiera estado horas y horas. Me ayudó mucho a pensar en muchas cosas y en saber, al final, tantas vueltas que le doy a la cabeza últimamente, con mis dudas, que seguía por el camino que debía ir... Y esta mañana, si de repente, vi la flor, que se abría y entendí perfectamente la belleza de su momento... Y tuve una sensación mayor de que hay que aprovechar cada momento, con lo cual lo que hay que hacer mirar hacia arriba...

lunes, 21 de mayo de 2012

EL LABERINTO DE HILOS


Las personas tenemos un instinto único para complicarnos la vida. Yo intento no hacerlo. Organizo mi cabeza de manera que aquellas cosas que promuevo vayan al cajón de la felicidad. De la mía personal y de la de la gente que me rodea. A veces, pero, necesito reorganizar todo. Encontrar dentro de la maraña de apetencias, quereres, sentimientos, sensaciones, carácteres,... un orden más o menos lógico que intenta llevarme a una tranquilidad absoluta frente al caos que como sociedad somos capaces de organizarnos.

Ayer me acosté tan tarde que por cansancio no me dormía. Repasé en la cama la letanía de propósitos, ficticios o reales, que os traje en la última entrada y alargué el momento de llevar mi cuerpo a dormir. Tumbado en la cama, ni encontraba el acomodo ni encontraba el calor que, en una noche donde el viento soplaba, hubiera querido encontrar. Me acosté con la tranquilidad de decidir que hoy ya me despertaría cuando el día tuviera a bien. Bueno, pues lo decidió el teléfono. Así que, esta tarde, he decidido hacer una siesta para demostrarme que últimamente, me caen mejor los segundos sueños que los primeros y, que de estos últimos, me da una pereza mayor despertar...

Por intuición, al traer hoy una hoja que se lleva el viento, he necesitado traer un laberinto. No dejo, debo de decir en los dos últimos días de intentar ordenar mi realidad más cercana con paces y relajos. Pero reconozco que, inconscientemente, algo se cuece en mi cabeza cuando soy capaz de aventajarme y decidir qué quiero contar. El laberinto. De pasiones o no, como el de Almódovar. Pero laberinto al final que se cruza en nuestras vidas... ¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que os la complicáis sin necesidad? Yo, ahora, ya lo digo, llevo dos días preoguntándome (preguntarse con preocupación) qué, cómo y adónde. Y por eso, entiendo, que el laberinto me rodea. Aunque sea de manera inconsciente.

1) Para encontrar la salida primero hay que ser consciente de que se ha entrado y por qué. Qué está pasando, qué pasó y qué va a pasar. Lo que ocurra hoy dependerá en gran medida del entorno y de la persona, de la sensación con que se aferre alguien a su yo temporal del momento. ¿Qué pasó? Delimitará lo sucedido, lo que nos empujó dentro del laberinto. Y qué pasará... Es algo que nadie sabe, pero que podemos trabajar en una línea u otra para que se desarrolle en un sentido u otro. Yo, al respecto de mi duda de cuarenta y ocho horas, estoy en la confusión, estuve en la rabia y creo que voy a estar o fuera o batallando por algunos elementos que fortalezcan a una parte de mi preocupación.

2) Hay que actuar siempre en beneficio de uno si el resultado es bueno para más. Siempre he intentado que la gente que está a mi alrededor sienta como algo positivo tan sólo eso, el estar. El formar parte de mi entorno me completa a la vez que intenta complementar a los que se mueven conmigo. Pero en ocasiones fallo. En ocasionesm fallamos. Vaya que sí lo hacemos. Por regla general, siempre he intentado que mis amigos tejan una red entre ellos y así sumo unos a otros, y crecen las expectativas, los sueños, las risas, los proyectos... Cuando uno de los hilos se rompe, por lo general, caen alrededor suyo otros trozos pequeños que se resienten por el tijeretazo. Un hilo roto en mi vida, siempre va a generar un descosido grave. Tengo que administrarlo de manera que se pueda coser pronto. Y si no se puede coser: que lo zurzan... (chiste de agujas, tan facilón como necesario).

3) El derecho de revancha. Hay gente que ante la ruptura puede optar por el silencio, el abandono o la calma espera. La vida da muchas vueltas, me decían ayer. Y yo dije: "sí, eso lo sé. Que la vida da muchas vueltas...". Reconozco que me hallo en una espera (que puede desesperar) sabiendo como sé que en un tiempo me gustará más lo "que será" que lo "que es". Esté o no. Es cuestión de tiempo. Pero hay aniversarios complicados siempre en la vida. Y estos días, parece que vivo uno... El ser humano siempre parece estar encomendado a la revancha. Una revancha contra los que cortaron el hilo que a menudo puede fastidiar a los propios hilos, lo que llamamos vulgarmente "daños colaterales". Pero esos daños (lamentables y pérfidos) aparecen siempre en las temibles guerras... Nunca he sido de guerras, con lo batallador que me siento. Así que los daños colaterales deben de desaparecer...

4) La actitud más honesta y adulta será la que menos me apetezca tomar. En resumen, lo adulto sería coger y volar a buscar otras telas que tejer, porque está claro que por romper hilos no voy a seguir pasando. Debería de pararme y estudiar a fondo sensaciones, relaciones, momentos, dudas, idas y venidas... Y decidir. Pero decidir pronto. El tiempo va pasando y las hojas van cayendo...

EPÍLOGO


Fin de fin de semana, con la vista puesta en la cama. No soy capaz ni de irme a dormir, y mira que llevo acumulado sueño por castigo. Ayer se casaron David y Carol, ¡pues qué viva los novios! Y hoy ha sido la comunión de Rocío en Sarrión. Y lo que ya sabéis: anoche me acosté hoy y hoy se me hizo de noche. Llegué a la vez que Carol a San Valero, le vi entrar, guapísima como estaba, como están las novias, con un David en estado de nervios a la espera en altar. Y entonces me dí cuenta que mi teléfono se había quedado en el taxi del taxista genio en informática. Me dio una sesión completa de radares camino de la Iglesia y regresó a devolvérmelo. Entré en la Iglesia y salimos a la espera de que salieran los novios. ¡Y viva los novios! Nos fuimos a la falla, echamos un truc Borjita, Angelita, Ricardo y servidor. Nos echamos también unas risas y al borde de las nueve de la noche nos fuimos al Sorolla, donde fue la cena. Lo pasamos de maravilla: con Richard celebrando misa, con Angelita hablando sin decir nada, haciendo el mico, que es lo nuestro... Tuvimos anuncio de boda, porque de una siempre sale otra (y en este caso es verdad), no digo más porque no sé lo anunciado que está el tema y no sería de ley anunciarlo aquí...

Alargamos la parranda. Primero con la discomóvil y la barra libre, hablando de todo un poco, bailando desenfrenados y hasta proyectando escapadas a la India... Proyectos, proyectos, proyectos... Luego en RED Valencia, hablando de todo un poco, bailando desenfrenados y esperando que se hiciera de día como se hizo...

Esta mañana papá entró en mi habitación para despertarme. Me duché y nos fuimos a Sarrión. Era la comunión de mi sobrina, válgame Dios que frío. Hacía mucho que no iba al pueblo, algo que me han recordado casi todas las personas a las que me encontré. Reflejos y plaza, comienza a llover y la procesión que salía por la calle Mayor, regresa en nada vía rápida. Comemos en Los Maños. Un menú copioso y buenísimo. Charro con Ofelia y con Rosa, con mi hermana y mi madre. El sueño se va apoderando a lo largo de la tarde, es normal. Whatsappeo con Amparo resumiendo cosas de anoche (algunas de las cosas de anoche). Le digo que escribiré en el blog cuando vuelva y que me iré a dormir. Pensaba hacerlo antes de lo que estoy haciéndolo. Desde luego. Volvemos a casa y me pego una siesta pequeña, pero suficiente para recuperar algo de oxígeno. Bajo con Edurne jugando al Veo veo en el coche. Me flipa la imaginación de esta niña. Me pirro por su sonrisa. Me divierte oírla cantar canciones de Amaral... ¡Se hace tan mayor! Dios... Llegamos a Mislata. Ceno y veo Aída a ratos y tecleo algo... Ahora, ya sí, a dormir. Ya puedo por hoy...

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EPÍLOGO.

Jota salió a la calle cuando el día empezaba a clarear. Escribió un sms: "En la vida hay veces que intuimos las cosas. Yo suelo hacerlo. Tengo una intuición fantástica, no tan grande como hace unos años, pero ahí la tengo.". Marcó nueve dígitos de nadie y envío por azar el mensaje. Nunca llegó a nadie. Jota caminaba pensando si habría hecho lo correcto. La noche anterior, por un momento, sintió una pena enorme. Nada de aquello que tenía alrededor le era familiar, conocido. Al revés, era como si un coma le hubiera apartado de su vida y volver ahora era completamente extraño. Un extraño en su propia vida... Pensó que si se habría equivocado, lo había pensado otras veces y enseguida su intuición le dijo que no. Su intuición, su cuerpo y su alma. Lo peor que le pasó a Jota fue además, que el cuerpo le pedía avivar el fuego. Por eso salió a la noche, bajo la brisa y pensó que mejor que todo sería darlo todo por acabado. 

Jota recordó que cada una de sus decisiones siempre tuvieron consecuencias, y que a veces éstas le habían perjudicado más que la propia decisión. "No, no te estás equivocando" volvió a pensar. Y remató con su intuición el saberse en lo cierto. Jota buscaba un taxi mientras el cuerpo le decía que aquél era el final feliz de una historia. Fue una buena noticia, por eso sorprendía más, la que le abrió los ojos y le hizo intuir que hasta ahí llegaba el camino...

Hacía falta algo para rematar la historia. Hacía falta un hecho que hiciera chispa y diera al traste con algo que se alargaba ya demasiado. Lo hizo empeñado porque no hay nada peor que estar quieto en mitad del camino. Hubo un momento que hubiera girado su sentido de la marcha y hubiera regresado. Pero pensó que no. Jota pensó que era mejor cerrar un capítulo agridulce de su vida... Y sacó el móvil:


"Le he dado vueltas. Cuando al repensar las consecuencias de todo aquello me invade de nuevo una sensación contundente de no volver atrás. Se echa tierra sobre lo que sea y a seguir viviendo... Me preocupa pensar que el alma me pide volar más lejos, olvidarme de todo aquello. Pero al mismo tiempo pienso que si echamos tierra, acabando con todo, volverá algún día la resaca de una pena de lo que pudo ser y no fue. Ahí es donde entra en juego mi intuición, que me pide fuego... Y mis manos, en calma, y mi alma, dolor y silencio...". Calló. Paró y borró el mensaje. Fin de la historia. Tecleó de nuevo un sms: "En la vida hay veces que intuimos las cosas. Yo suelo hacerlo. Tengo una intuición fantástica, no tan grande como hace unos años, pero ahí la tengo.". Marcó nueve dígitos de nadie y envío por azar el mensaje. Nunca llegó a nadie... 

sábado, 19 de mayo de 2012

NOCHES DE BODA Y LUNAS DE MIEL

Se me fue de las manos. Debió de ser el sol, que me aleló algo más, pero desde el martes se me fue la pinza y no entré, pensando que os había abandonado mucho menos tiempo. El martes, ya os conté, fue día de playa con mi Teresita, que nos pusimos al día y algo de protección. El miércoles, como viene siendo habitual todo fue día de programa. No es que consagre al "Tot és Festa" la jornada completa, pero sí que es cierto que el miércoles, por la tele, lo tengo como muy señalado. Y es habitual que todo gire en torno a repasar temas, concluir contenidos, intentar cuadrar todo... Los miércoles siempre han sido un día que me ha gustado, tanto por el nombre, miércoles, como por estar tan centrado. Cada día soy un tío más centrado y me encantaría ser un tío más céntrico, pero válgame Dios que esto sólo es soñar. Acabamos el programa, del que salí supercontento y me fui con Laura a cenar. Nos hicimos un Neoyorquino y unas risas. Y nos fuimos para casa. El jueves, además de los saraos propios del Ayuntamiento, incluyendo la inauguración de una exposición, lo dediqué a cenar con Leo, Raúl, Laura y Piti en el Olayita. Nos fuimos enseguida a Las Ánimas, que inauguraban terracita invitados por Moët Chandon. Lo pasamos de maravilla y una vez liberados de la vip tengo que decir que me lo pasé en grande a risa suelta con la pequeña Laura. Se agradece cuando alguien te mantiene a risas hasta las cinco y media de la mañana.

De la noche me guardo las risas y esta foto. Y del día siguiente un comentario que hice en facebook: "Qué bien lo pasé anoche con Laura, si hoy me río más ya será por hacer eco.". De verdad, de las noches que recordará uno...

El viernes por la mañana tuve entierro del padre de Gina. Acudí a la parroquia y pensé en muchísimas cosas sobre la muerte, una vez más, y sobre el dolor insufrible de las personas más cercanas a quien se va. Por cierto, entre otras muchas cosas, la Iglesia debería de revisar el hecho de llamar "despojos" al protagonista de los entierros...

Comí en casa. Un primer arroz al horno que casi fue Trending Topic en mi facebook (rondamos los 100 "me gusta") y eso que sólo me lo comí yo. Al final apañé la tarde. Mi madre me enseño a planchar. Me llevaron a Gran Vía con Reino y recogí a Ángeles. Nos encontramos a María Jesús y Marcos. Luego me compré unos zapatos azules para la boda de David y Carol. Tomamos café bajo las nubes y anduvimos a otra tienda donde me guardaban los zapatos que finalmente compré. En tiempo récord fuimos a El Corte Inglés y conseguí un cinturón. Paseamos hasta la falla y cenamos. Richard trajo a Joaquín, al que ya hemos rebautizado como Chimet. Pasamos la noche cenando en la falla los poquitos que bajamos y nos tomamos una copa. Luego nos fuimos al Cyrano, fiesta de Rives. Vino Richard con Joaquínchimet y David, los nuevos fichajes, y acudieron los de Clero y Beto y con Cris, que habíamos recogido al pasar por el casal de los vecinos. Alargamos la noche y al final, de una manera tranquila y casi sin querer, nos dieron las cuatro de la mañana.

Hoy he decidido que quería dormir y estar descansado. Y así lo he hecho. Pepa y Gloria andan por Alicante con la Nuri, es el congreso del Partido. Yo, al final, con la agenda que me ha salido para el fin de semana no he podido ir. 

Escribo a destajo ya. Son las 17:27. En una hora, David y Carol se casan. Anoche hablé con un David prenervioso. Espero que lo pasen de maravilla y que sean brutalmente felices. Desde luego.

David es una persona a la que recuerdo perfectamente como conocí. Si me hubieran dicho que íbamos a convertirnos en dos amigos tan buenos, el uno para el otro, me hubiera costado creerlo, porque básicamente somos antagónicos en todo. Quizá, por ello, nos complementamos de maravilla. Todo lo resuelto que yo soy, él lo gana en timidez. Todas las palabras que a mí se me desbordan, él se las guarda. Pero en definitiva, sabemos que los dos somos buenos amigos y que ahí estamos. A la espera de un segundo round, pero amigos al fin y al cabo, que es lo importante. Espero que sea tremendamente feliz al lado de Carol. ¡Enhorabuena chicos! Como cantaba Sabina, espero mañana cantar, que todas los días sean días de boda y que todas las noches sean noches de miel... ¡Ay Dios mío! ¿Pa qué vine si no es lo mismo venir que irse chillando...? 


Con David y Carol viví momentos intensísimos, muy divertidos y recuerdos que más allá de las fotos guardo con cierto cariño especial. La vida va y viene con esa fuerza que se revierte la mar en resacas bajo las propias olas. En la ida, David y Carol completaron muchas noches de cenas, viajes a Ibizas o Culleras, propuestas de mañanas, risas y paseos por la ciudad que quedarán siempre como uno de mis recuerdos especiales en la vida. En la venida, quedan los momentos de silencios y distancias, los calendarios que vienen sin prisas y los ni cómos ni cuándos que tenemos todos en nuestros días...


Hoy pasan a vicaría, por el altar y espero que directos a la felicidad... Lo que desde hoy pase os lo iré contando, como siempre y espero que sin olvidarme de estas líneas... En términos generales, ha volado una semana más, con algunas cosas que habrá que ver si maduran como los claveles de mi balcón... 17:34, me afeito y a la ducha.

PD: David y Carol, espero muchas cosas. Una de ellas, vuestra felicidad... Las otras ya las iremos descubriendo. Un abrazo. Sed muy felices.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

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