viernes, 15 de enero de 2010

DOS EN LA CIUDAD (TWO IN THE CITY)



Londres. Y no hace tanto, aunque cuando a uno le aprieta el estómago o el alma, los buenos momentos nos parecen más lejanos...

Os dije que comentaría como nos rondó Londres por la cabeza y la verdad es que fue un gustazo, entre otras cosas porque no paramos nada de nada. Fuimos de la nieve y del frío, del frío intenso que agrieta las manos y los labios, que destroza los dedos y la vida. Fuimos risas, a carcajadas, a sonrisas en todo momento. Y todo, mientras fuimos descubriendo la ciudad. Yo, una vez más. Hugo, la primera. Y me gustó mucho poder compartir con él este momento, porque siempre creí que sería una ciudad que le iba a gustar. Y así fue.

Tenemos mil momentos para contar. Me gustaría relataros todos para dejarlos aquí por constancia y no dejarlo en la barca del olvido, pero tampoco es posible relatar cada segundo de aquel periplo... Recuerdo con especial nostalgia el paseo en barco por el Támesis, con unos silencios prolongadísimos, y muchas cosas en la cabeza. Con el frío curtiéndonos el rostro. Y la imagen en paso de Londres hasta donde la ciudad desaparece... Recuerdo, como uno de los mejores momentos de mi vida, el momento en que poco a poco toda una escalera de metro montamos un tema musical de Grease, lo cantamos y acabamos aplaudiéndonos los unos a los otros.

Y, con nostalgia absoluta, el momento en que con las doce campanadas de la medianoche de la última de 2009, la nieve empezó a surcar el suelo londinense entre copos que se desplegaban con absoluta serenidad, volátiles, sobre nosotros. Y la sonrisa de Hugo, la de Leo y Cris, la de su hermana,... La felicidad absoluta.

Empecé a hacerme mayor el día que cada nochevieja, desde las seis o las siete de la tarde, una nostalgia me empuja y me dobla. En Londres me vino a pasar una vez más. Y ese momento, el de la nieve, fue un punto de inflexión en toda regla para comenzar hacia arriba 2010. Y ahí estamos, subiendo. Un camino que emprendí de la mano con mis amigos, y es una buena manera de empezar a caminar...

Recuerdo el atardecer en Trafalgar, sobre la National, y la lluvia a la entrada del British, recuerdo haber pensado en tumbarme como si hizo Leo sobre la figura de Wilde, recuerdo el calor del hot chocolat en Covent y aquel concierto, la última noche, de Luka, a las puertas del mercado rodeado por todos nosotros,... Recuerdo las risas con la sidra de pera y tus pintas cerveceras, las conversaciones antes de apagar la luz, reorganizar la maleta, la búsqueda del buffet más económico, el paseo por London Eye, la lluvia sobre St. Paul, el calor de la Tate, el musical de Priscilla, las risas, el botellón de "espidifen", disparar la cámara, las puertas de los teatros, Stonehenge, la quietud en Salisbury, el sueño del autobús,... Quizá fue una de las grandes experiencias que compartí con Hugo, espero que nos queden muchas, porque crezco con él. Un placer, como siempre.

jueves, 14 de enero de 2010

VIENTOS


En Volver, de Pedro Almodóvar, en el pueblo de la Ramira (Penélope Cruz), la gente se volvía loca por el viento,... Las ráfagas bárbaras que surcaban la Mancha trastornaban al personal y lo dejaban tibio. Hoy es un día muy ventoso en Mislata. Hoy, desde que me levanté, ando tibio. Me he reunido a primera hora y luego me he quedado en el despacho. He salido alguna vez, pocas, escuchando el silbido constante del viento. Que ofusca. Cualquier fuerza de la naturaleza, en abundancia extrema, nos asusta. El viento también, porque nos arrastra... Y eso siempre asusta: acabar arrastrados.



Hoy hace dos años que nació Álvaro. Él es lo suficientemente pequeño como para no leer esto que escribo, así que se lo dejaré a modo de testimonio, feliz testimonio. Mi pequeño sobrino, otro de los tesoros que me regaló la vida, a través de sus padres que son dos pilares básicos en mi vida: María y José, mi hermano. El pequeño vampiro, como yo le llamo, llegó a la vida para darnos alegría, porque nos hacemos mayores y nos pedía el cuerpo momentos bellos que llevarnos a la memoria. Su nacimiento, en un día lluvioso, todavía lo recuerdo. Y la habitación del hospital. Y nosotros en torno a la madre que estaba en la cama y la alegría de todos... Álvaro es alguien especial en mi vida. Alguna vez lo he dejado escrito ya por aquí, pero que sus padres me hicieran padrino fue uno de los regalos más hermosos de mi vida... Tiene unos ojos de escándalo y una sonrisa que me quedaría para siempre. Y verle crecer... Verle crecer es un gustazo en toda regla. Absoluta regla. Una felicidad, que recuerdo ahora, en un día de vientos, dos años justo después de un día de lluvias... ¡Y mira qué nos han pasado cosas! Álvaro, María y José, gracias por todo. Os quiero.
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Pensamientos para un día de vientos
1. Que el viento te acompañe, pero que nunca te arrastre. Que no te arrastre nunca nada en la vida.
2. Que el viento te dé aire para seguir mirando al cielo... Y ver cómo se mueven las nubes que lo amparan todo.
3. Aunque sea contracorriente, camina. Aunque sea contra el viento más fuerte, anda. Aunque sea con el viento en contra: vuela.
4. Que difícil es algunos días abrir las alas... Pero siempre hay motivos para emprender el vuelo.


miércoles, 13 de enero de 2010

NOMINADOS



Podría ser, pensamos por un momento. Y fue. La foto es de hace un año, cuando la varita de la fortuna nos regaló el segundo premio al mejor guión con "La Sorpresentació", aquella alocada historia de monjas, curas y obispos en las que pasaba de todo... Bueno, pues aquí andamos. A cuestas con la segunda. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Y, a lo mejor, serán más duras. Pero volver a escribir con Ángeles, de la mano, ha sido una experiencia en toda regla...

Ayer estaba en una reunión cuando me llegó el sms: "Texto nominado. Enhorabuena!". No pude evitarlo. Salí y llamé por teléfono para darle la enhorabuena a la culpable de todo esto. Ángeles y yo estamos nominados también este año al mejor apropósito con "La Suspresentació", una historia de la que no os cuento nada, pero que nos ha procurado muchas risas... Toñi me envió un mensaje enseguida. Y le dije que nada me alegraba tanto en estos momentos como esta noticia. Es una de aquellas cosas que te regiran por dentro, que te alegra, que te vienen muy bien... Una buena noticia sin duda alguna que ya veremos cómo acaba. De momento, satisfacción mucha, pero sobre todo, más alegría.

Estamos en los ensayos. Nos quedan pocos días para levantar el telón. Hay nervios y ganas. Muchas de ambas cosas. Habrá que apretar... Pero de momento, y hasta que el 21 se sepa el resultado, vamos apretando con más ganas! Enhorabuena, Ángeles. Te lo merecías...

martes, 12 de enero de 2010

MIRANDO AL CIELO



Hoy un mensaje me dijo que sería un buen día creativo, que sería un día para crear cosas, para escribir, me decía, si tenía un diario sin saber que lo tengo aquí, con vosotros, en el blog... He madrugado, a esa hora que el cielo, como un manto alba, se queda sobre la ciudad y nos deja relegados a todos perpetuados en una cadena fría de helor mañanera. He ido a recoger a Edurne a su casa, escondida, con la brillantez de los niños, con su gran naturalidad, con su inocencia absoluta tras la cortina de la bañera para ver si la encontraba, asomando como le asomaban los pies por detrás, anunciando donde estaba... Un beso y un abrazo. Me ha contado todo lo que le trajeron los Reyes y nos hemos ido caminando hacia el cole, con menos frío que ayer... Me he quedado absorto escuchándola porque tenía tantas cosas que contarme que no ha parado en todo el camino... Luego he desayunado con Gemma y Mariam, unas tostadas y un zumo de naranja. Pero antes, se ha producido uno de esos momentos hermosos que tiene la vida y que son pura casualidad...

Iba con mi música mirando al cielo, cubierto por una tupida masa de árboles, cuando comenzaron los violines de la canción de Serrat, de "Aquellas pequeñas cosas", con melodía sinfónica y casi de sueño. Al tintineo del piano me quedé mirando arriba y tras las nubes descubrí un brillante y muy dorado sol que lo iluminaba. No sé si porque me cegaba la luz o por la belleza de aquél instante fugaz y mío, sólo mío, pero he estado a punto de soltar una lágrima... ¡Qué belleza! No sé si os puedo trasladar la sensación de aquel instante mínimo, de aquél regalo absoluto que ha sido escuchar la canción, mirando al cielo y sentirme por un sol que me bañaba de una alegría dorada y me obligaba a dar gracias por mi vida. Por vosotros. Por todo lo que compartimos... Que el viento arrastra acá o allí, que te sonríes tristes sí, nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve...

lunes, 11 de enero de 2010

MIS AVATARES



Hasta el sábado, los avatares eran para mí las vicisitudes que se le cuelan a uno por las rendijas de la vida tal y como nos van pasado los días. Pero, llegado el frío extremo de la madrugada, el sábado y recién llegado de Onda me fui al cine con Sergi y Laura para descubrir la última peli de James Cameron en 3D. Que no se la pierda nadie, porque sorprende, gusta, cuenta, te hace disfrutar y emociona. No se puede pedir más...

El viernes noche fue noche de Cyrano. Tras pasar por el Osaka y el wasabi, nos apeamos en Ruzafa Tato, Gema, Hugo, Ángeles y servidor. Esperaban Rosa y Óscar. Y nos echamos unas risas y unas copas, mezclando las unas con las otras. A mí al final me dieron las cinco y pico de la madrugada. Frío absoluto. A las diez de la mañana sonó el despertador, me bajé a la calle, compré la prensa y me fui a casa de Rosa para irnos a Onda previo paso por casa de mis padres donde nos esperaba Edurne. En el coche me contó su experiencia con el rey mago... Finalmente, confirmado, no se enteró de que era yo el Melchor que le recogió la carta...

Comimos en familia y con exceso, o en exceso y con familia. Nos reímos lo nuestro y planeamos futuro inmediato que es lo que hacemos cada vez que nos juntamos. Fue una comida familiar en toda regla y donde Mercedes no nos dejó parar de comer en ningún momento, rematando con los postres. Espectaculares, por cierto, una vez más. Al pasar la tarde y caer la noche nos recogimos a Valencia. Mis padres me llevaron al Aqua y allí cené con David y Carol, Sergio y Laura. Antes me recorrí las tiendas y hablé con Moncho en el Zara Home. Después de la cena, que fue una pasada, nos fuimos al cine. A ver "Avatar".

La película, que intento no destriparos aunque me apetece tanto contarla, es un espectáculo increíble en toda regla, con argumento, historia, actores fantásticos y un mundo irreal y utópico bastante recomendable. No os la perdáis (en 3D). Por cierto, que estoy cumpliendo mi propósito de 2010 de cine: llevo ya dos pelis en diez días. No comentaré nada de "Spanish Movie"...

Salimos a las cuatro de la mañana, ya no pasé por Cyrano porque calculé que era demasiado tarde. Y me fui a dormir... El domingo me desperté y fui a comer a casa de José y María, con el pequeño Álvaro que ha crecido brutalmente en una semana apenas. Estaban Tato y Gemma, Hugo y Manolo, que acudió cuando ya comíamos. Una reunión de amigos en familia. Paellita de Jose, vinito Albariño de primera y brazo de gitano con café de albaricoque. Me fui a ensayar a la falla porque la presentación se acerca con el miedo escénico cogido de la mano, espero que lleguemos a tiempo pero ahora mismo tengo la sensación de que nos falta tiempo... ¡Dios, qué complicado el "choubísnes"... Me fui a casa. Ordenador. Vi "La Búsqueda" en la tele y a dormir... Comienza otra semana... Y aquí estamos, de lunes, en el despacho, y yo con mis avatares, como cada uno con los suyos.

viernes, 8 de enero de 2010

CON POCA LUZ



No soporto la condescendencia. No. Me parece casi más aberrante que la mentira. No soporto la mentira. No. Y vivo condenado por algunas cuantas, pero no las soporto. Los condescendientes y los mentirosos nacen de la misma madeja, del gusto por agradar siempre y a cualquier precio. Los que engañan renuncian a la verdad, y a ellos mismos. Y desde el primer momento se engañan a sí mismos... Lamentable, ¿no? El caso del condescendiente es más lamentable aún: miente por agradar, se rebaja, se retuerce, se enreda, se hace ovillo y hace reverencias para formar parte de un teatro, malo de solemnidad, que se ha creado a su alrededor.

No soporto al condescendiente y al mentiroso, que suelen ser el mismo. Cuando los rencores del alma nos rasgan por completo acaban dejando una herida profundamente llagada en el interior de cada uno de nosotros. La mentira suele ser vinagre y sal para mis heridas. La condescendencia, un desprecio mayor. Como un absurdo pisotón sobre la herida que ya sangra y cicatriza... Las dos virtudes (ironía) suelen andar de la mano por vidas ajenas, suelen entregarse a aquellos que inventaron sus vidas para huir de un dolor máximo: ser humanos. No todos estamos acostumbrados a este penar: ser persona. A mí me duele y me agrada. Ser persona. Porque nadie dijo que fuera fácil, pero es, al fin y al cabo. Que ya es suficiente.

Creo que aborrezco la mentira por bendición materna. Desde pequeños me enseñaron a ir con la verdad por delante. Suele acabar uno pareciendo - o siendo - pretencioso, altivo, altanero, prepotente... por no cogerse a la mentira. A menudo lo he pensado. Pero nunca nadie podrá nadie acusarme de haberle dicho una mentira. Si acaso, una piadosa, que es una manera de disfrazar la mentira cuando nos avergonzamos de usarla...

Mi vida hasta ahora ha sufrido el desgaste que llaga con las falsedades. Abrí una puerta y se escurrieron con el final del año y, ahora, intento que el bálsamo que llevo dentro cicatrice y me haga volar bien alto, con mi felicidad barata y mis caprichos de vosotros. Y nada más. Que no me vuelva a apretar el alma con un dolor nacido de una mentira, absoluta y barata. Rancia. Escarpada. Triste...

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Pensamientos para después de una mentira (o una condescendencia)

1) No me mientas nunca o avísame de que lo estás haciendo. Seremos más felices.
2) Nunca tengas la necesidad de crear aquello que no existe sino es para procurarte una felicidad mayor: soñar es económico, mentir suele salir caro.
3)No me mires con indiferencia, prefiero ser insignificante.
4) La condescendencia se la debe meter uno con-descendencia. Es decir, hacia abajo. Y cuando la tenga abajo, muy adentro...
5) Deberían bajar la luz y el gas y subir la mentira. Aún son demasiado baratas en nuestras vidas...


jueves, 7 de enero de 2010

PROPÓSITOS



Los propósitos de año nuevo son siempre una razón para mejorar en el camino de la vida. El otro día comentaba con Toñi que no hemos tenido tiempo de plantearnos cuáles son los de este 2010, porque el final de año se aceleró demasiado y nos sacó mucho camino. Así que ahora que nos lleva el año unos cuantos días de ventaja, intentaré, bajo la lluvia prever cuáles serán los del año...

1) Voy a ser mejor persona, más amigo y de mi familia.
2) Me voy a dedicar más tiempo. Especialmente al descanso...
3) Voy a sonreír cada mañana cuando me levante y a cantar un poco todos los días. Voy a alegrarme el alma.
4) Voy a pensar que todo será positivo para los míos y para mí. Y así tendremos una lluvida de felicidad que compartiremos.
5) Voy a buscar rincones nuevos.
6) Voy a vivir sin temores. Y voy a procurar que todos hagáis lo mismo.
7) Voy a ir más al cine. Y voy a comer más veces en casa.
8) Voy a seguir buscando las hojas perdidas con todos vosotros.
9) Voy a vivir con la verdad cogida de mi mano.
10) Voy a recuperar lo perdido y a luchar por completarme totalmente.

Mis propósitos, sin vosotros, no serán posibles. ¿Me prestáis un poco de ayuda?

miércoles, 6 de enero de 2010

LONDRES



El viaje a Londres (I).

Londres siempre es la ciudad de volver. Esta vez he vuelto y he tenido dos sensaciones: la de la comodidad de tu propia ciudad, es decir, reconocer las calles, los atajos, las estaciones, los tiempos, la vida de la calle... y descubrir. Creo que Londres es una ciudad donde siempre sigues descubriendo. Con Hugo emprendí mi quinta visita a la capital del Imperio y descubrí estos dos empujes que la hacen tan auténtica.

Cada viaje a Londres ha sido siempre una experiencia. Cada vez he viajado con un gente distinta y de todas aprendí y crecí, que es lo bello de viajar. ¿No? Descubrí la ciudad con Aurora, porque creo que la vida nos obligaba a que la descubriéramos juntos, a que tuviéramos un punto de inflexión en nuestro camino por el que se habían cruzado algunas pequeñas piedras. Londres fue una risa y una complicidad absoluta entonces y un resumen de Aurora: "Esta ciudad te pega tanto, Jaime". Y vaya que sí... No olvidaré nunca aquél viaje. Jamás...

Volví al tiempo con la gente del trabajo cuando mi vida allí era otra y nada nos hacía sospechar que acabaría siendo cómo es, un cambio radical en tantas cosas que mirar atrás asusta. Pese a todo ello, las fotos, que algunas veces he revisto y los recuerdos fantásticos con tantas risas... Con tantos y tan buenos recuerdos con Londres como escenario de fondo, que rememorarlo se antoja algo precioso.

Regresé con Ana, Alfredo y Manu ha correr la ciudad contrarreloj y a seguir viviéndola deprisa y con mucha intensidad. Con toda. Como cada experiencia compartida, otra más que sumar al carro de los perfectos sueños de los que nunca se despierta.

En febrero de este año me embarqué con mis padres para cumplir la ilusión de mi madre: conocer Londres. Y nada más llegar a Russell Square, entre la oscuridad absoluta que sólo tiene Londres, ella dijo: "Me quedaría aquí a vivir", sabiendo lo que es esa sensación porque yo la tengo cada vez que mis alas me acercan al Tamésis...

La última por el momento - y creo que tardaré un poco a regresar - con Hugo ha sido espectacular. Hemos pasado siete días y siete noches entre calles, metros, risas y conversaciones, como nos hemos pasado siempre la vida. Bajo un frío sofocante, con nuestras mochilas, hemos echado muchos kilómetros juntos, como toda nuestra existencia recargada de kilómetros... Pasamos bajo la nieve las campanadas y con el frío excitante del Tamésis, en silencio absoluto, sentimos que Londres se paralizó para nosotros... No hemos parado. Nada. Como es Londres. Y me ha encantado descubrir esos nuevos rincones que tenía escondidos de la mano de mi amigo. Las puertas abiertas, a nuestros pies la ciudad y la vida. Y el tiempo, que corría y pasa. Algo maravilloso, con tiempo para todo... Os iré contando...

martes, 5 de enero de 2010

REY POR UN DÍA



Necesito contarlo ahora cuando ha pasado hace apenas una hora. Ha sido espectacular, emotivo, precioso, único... Las cosas suceden cuando han de pasar. Y a mí me tocaba ser rey mago ahora. En un día que viene después de otros, en un tiempo que sigue a unos primeros, bajo la lluvia que protagoniza mi vida desde que mi vida empezó a ser ésta, de azul mi color favorito, como Melchor, mi rey de siempre, con Ángel, un amigo de toda la vida que es resumen de muchas cosas, con risas, las que me necesitaba,...

Es difícil explicaros la emoción a lomos del caballo recorriendo las calles por las que me muevo siempre. Extraño ser el protagonista principal y más público de una fiesta sin que nadie te vea la cara, bien maquillado, para pasar inadvertido. Es emotivo ver las caras de los niños - y sorprendentemente la de algunos mayores - al paso del rey mago que viene a traer magia en una noche tan especial... Mis noches son especiales desde hace tiempo, pero ésta ha sido un tesoro, un regalo, un momento vibrante y brillante, que no lo empañó ni la lluvia.

Me ha gustado ver a mi madre emocionada en la plaza con mi hermana ilusionada porque Edurne me viera. Me ha encantado la carita de Edurne, su sinceridad, su espontaneidad, su viveza... Me ha gustado que estuvieran María, Heba y Juanín con Álvaro y Noe (quien por primera vez me ha dado un beso), he echado en falta a Jose, mi hermano kármico, y a otra mucha gente... Ahora todo ya ha pasado, ahora se han acabado los focos, las fotos, la magia, la noche... ¡Pero ha sido tan hermoso ser rey por un día!

ILUSIÓN



Somos parte de la ilusión y con la ilusión crecemos.

Ayer, anoche, tras una reunión de urgencia volví a tener ilusión. Esperanza. Felicidad. Paz interna. He pasado una noche horrible, he dormido fatal, despertándome a cada momento, inquieto,... La noche ha pasado. El día: regreso al teléfono y al trabajo. Pero con una cita especial: esta tarde seré Melchor en la cabalgata real de Mislata. Y me hace ilusión. Por los niños, pero sobre todo por Edurne y Álvaro, que los esperan con muchas ganas...

La noche pasada no sé si pagué la tensión acumulada, el cansancio arrastrado del viaje o la ilusión de mi cita de hoy. Pero todo ha sido diferente cuando ha comenzado el día. Y llevo por delante un saco repleto de emociones y buenas vibraciones, de esperanzas y sueños. De ilusión, al fin y al cabo.

Os contaré cómo se nos da la jornada, con calma. Ahora apuro el cigarrillo y escribo veloz para irme a la cabalgata. Ayer, el sentido común imperó, por el bien de todos. Y me alegra tanto, tantísimo... Va a ser un año importante: lo presiento y me predispongo para que así sea.

Lo iremos viviendo juntos. Espero.

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Pensamientos para la previa a un año magnífico (y una noche mágica)

1. Con la palabra vencemos nuestros temores y nuestros rencores y se alegra el alma.
2. De ilusión, aunque os digan que no, también se vive.
3. No renunciéis nunca a vuestros sueños infantiles, sobre ellos nacieron nuestros presentes.
4. Mi ilusión será hoy un regalo para todos vosotros. Compartidla y disfrutadla. Es lo que más me puede gustar.

domingo, 3 de enero de 2010

EMPEZAR



Escribir hoy es como empezar de nuevo. Esa es la palabra mágica: empezar. Porque probablemente siempre es lo que más nos cuesta. A mí, sin embargo, sabéis que es lo que más me gusta: empezar. Promover cosas nuevas, diseñar proyectos nuevos, empezar de cero, subir, generar, crear,... Empezar, al fin y al cabo.

Acabamos de empezar el año. 2010: suena bonito, par, redondo... Creo que es más mágico de lo que me había podido plantear. Últimamente he tenido poco tiempo para plantearme este tipo de cosas que acaban surgiendo y dándole vueltas a la cabeza... Ahora me doy cuenta, escribiendo las primeras palabras del año nuevo que 2010 será un buen año.

Aún no he hecho mi lista de propósitos para el año que comienza. Mentalmente he diseñado algunas, pero no las he escrito, no las he planteado, no me las he tomado en serio. En breve me pondré a la faena, para cumplirlas a rajatabla. Por el momento, 2009 cerrado.

He empezado el año en Londres con Hugo. Recién llego. Las maletas aún están en el comedor por abrir, las fotos por descargar, a excepción de algunas que me he traído ya para escribiros esta noche antes de dejarme empujar por el cansancio. Nos ha ido genial, ha sido una buena experiencia compartida y un viaje con montón de momentos intensos y bellos, especiales y mágicos, de los que algunos os iré contando cuando recopile las fotos y deshaga las maletas...

La foto es de Stonehenge: de la edad de Bronce, la construcción megalítica y mágica. El comienzo de todo, cuando empezar es difícil, no se puede tener de mejor manera que regresando a 2.500 años antes de Cristo para poner a cero el cuentakilómetros y empezar. Empezar. El viaje ha sido un inicio, una vuelta, un regreso, un recuerdo continuo de cosas, de momentos, de personas... He dedicado muchos días a reírme con Hugo de nuestras cosas y mucho tiempo a ampliar nuestro saco de la felicidad bien conseguida. Y así, los dos, nos dedicamos a empezar.

Siempre es bueno empezar, aunque nos cueste. Empezar supone que algo nace. Empezar invita a crecer. A compartir. Empezar, con todas sus dificultades, nos invita a renacer de nosotros mismos y ser mejores... Y yo, he empezado. Con vosotros. ¿Os atrevéis a empezar?

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Pensamientos al empezar (para antes del sueño del cansancio)

1) Siempre hay motivos para empezar. Y hay que empezar siempre. La tristeza la viven aunque no lo sepan los que nunca empiezan...
2) Siempre hay lugares para la sonrisa. Sonreír nos ayuda a vivir con el alma en pie.
3) Siempre hay alguien a tu lado que te empuja a empezar. Es maravilloso tener a tantos brazos amigos con los que el comienzo sea menos duro.
4) En contra de lo que nos enseñaron nuestros padres: no hay que acabar todo lo que se empieza. Mi felicidad comenzó hace mucho y no tengo intención de ponerle cierre.
5) Me alegra tener a mi alrededor la grandeza de los amigos y familiares que me tocaron en suertes: soy un tipo afortunado, sin propósitos de año nuevo, pero muy afortunado.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...