jueves, 12 de noviembre de 2009

20.000 MOTIVOS

Se me ocurren muy pocas maneras, en estos momentos, de daros las gracias por estar siempre a mi lado. Desde que existen estas Hojas Perdidas, de una manera además muy especial. Quizá, por ello, y porque tengo 20.000 motivos para estaros agradecidos...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LA FOTO DE HUGO



Es que llevas noches diciéndolo: "no has puesto la foto del Foster", que no es del Foster's, pero bueno. Yo me paso por las noches a ver a Hugo y él se deja caer por aquí, algunas tardes, para verme a mí. Y así vamos. Pasando los días. Y cada día que pasa, lo mismo: "no has puesto la foto del Foster", que no es del Foster's pero bueno,...

Ayer fue un día raro. Muy raro. De muchas y muy distintas sensaciones. Ayer me quise empujar hacia abajo y no me dejé. Y me siento orgulloso de ello. Hoy ando de resaca, de resaca del alma, después de la tormenta y con la llegada de la calma... Y me estoy dedicando a mí. Esta noche tengo tele, antes he quedado a tomar café con José y con Hugo: espero que veas la foto. Y así me digas: "he visto la foto del Foster". Y yo te diré que no, que no es del Foster's,...

La foto es de una noche cenando en el Sandro, que se ha convertido ya en nuestro proveedor proteínico de cada día. De cada noche, mejor dicho. El plato de los pinchos, lo suponéis, es mío. El sándwich vegetal del fondo, de Hugo. El resto. Conversación, una clara y un bote de coca cola light... Los pinchos no estaban muy allá, todo hay que decirlo. Pero el resto mereció la pena, como siempre. Hasta sacar el móvil para hacer esta foto del Foster's... Ah, bueno, no. Que no era el Foster's...

martes, 10 de noviembre de 2009

"ESTOY BIEN. TIRANDO".



¿Sabéis cómo? Últimamente me lo preguntáis más que nunca: "Jaime, ¿cómo estás?". Y os digo: "Bien, tirando". Esta noche he dormido con sábanas nuevas. Ayer hice la cama con mi madre, que es algo que hacía mucho que no hacía. Así que hoy, además de "bien, tirando" tendría que deciros que "he dormido bien, poco para lo que me apetecía, pero bien". Me hubiera quedado enroscado el resto del día a mí mismo, que creo que es lo que más necesito, estar conmigo. Me hubiera quedado acurrucado cubierto por el mimo con que mi madre hizo ayer la cama. Me hubiera quedado esperando el primer mensaje del día, y ha sido Hugo, para sacarme una sonrisa y hacerme salir de la cama. Y hubiera estado, probablemente, todo el día buscando por la ventana de enfrente los horizontes donde se pierde mi memoria... "Estoy bien, tirando". Y tirando muchas cosas de mi vida, muchos prejuicios, muchos problemas, muchas cosas que no me hacen bien,... Y duele. Vamos que sí duele... Pero "estoy bien. Tirando.".

Luego me he reunido a primera hora, cuando ya me había duchado y elegido un suéter fucsia que me sienta bien a la cara. Tan bien que hoy la gente ya no me preguntaba: "Jaime, ¿cómo estás?". Antes de que yo les dijera: "bien, tirando". Hoy la gente me dice: "¡Qué bien te sienta ese color!". Y es la vida, lo que me sienta tan bien. Y los mensajes de Hugo a primera hora de la mañana. Y los que me llegan de Barcelona antes del fin de semana. Y hablar con los míos. Y con Toñi. Y hacer planes de futuro, antes de que se acabe el día, para llevarlos a cabo antes de que me llegue la noche...

"Estoy bien, tirando". Y siento no deciros que hay momentos en los que noto una pena terrible engancharse a mi cuello y empujarme contra el suelo en un dolor extraño. Que hay momentos en los que nada me haría tan libre como la lágrima que no me derriba... Que no suelto. Que siento, trozos de mi mundo, caídos a mi alrededor sin saber a ciencia cierta en qué pude equivocarme, por qué lo hice tan mal, por qué me pasan algunas cosas, por qué me siento dolido, por qué me volvieron a engañar, por qué sigo confiando en quienes me volvieron a acuchillar, por qué pago este silencio mío con mañanas frías en las que no saldría de la cama que ha hecho mi madre,... Y, sin embargo, miro por la ventana, la ventana de los horizontes futuros, y veo muchos otros trozos de mi mundo erguidos. Y son estos los que me llenan y hacen feliz, los que de momento me empujan a deciros que "estoy bien, tirando". Y me alegro de saber quiénes estáis y estaréis conmigo, y os siento más cercanos y necesarios que nunca. Me alegro de ver que los cielos de mi horizonte son de un azul intenso y lleno de luz. Me alegro porque sigo encontrando una sonrisa cada mañana o un mensaje que me invita a salir de la cama y a deciros que "estoy bien, tirando"...

Pero duele. Vamos que sí duele. Y te duele el dolor ajeno que calculas sin saber cuánto pesa. Y te duele encontrarte con problemas diarios de un trabajo de todos los días y sentirte solo... Y te duele querer la paz en un remanso absoluto y no hallarla y no saber por qué. Ni dónde está. Ni quién guarda las llaves de ese cofre profundamente escondido donde se encuentra la tranquilidad de toda la vida. Pero aunque duela, siempre "estoy bien, tirando". Y con eso es bastante, al menos para mí...

Soy de un optimismo excesivo que se ha quedado rezagado últimamente: llegará un brillo mayor, un sol que calentará más, una noche de copas de vino y estrellas. Llegará y yo estaré aquí para recibirle y darle la bienvenida. Y le pediré, a ese destino incierto, que nos ha de ser tan provechoso, que llegue con ganas de cubriros a todos los que me seguís haciendo mirar a los horizontes selectos que se posan sobre mi ventana. Que os cubra, como el nórdico caliente y amable que ayer mi madre dejó sobre la cama, como una manta mágica, protectora, llena,...
No os quepa la menor duda. Y sentiros felices por mí. "Estoy bien, tirando".

LA ESCALERA DE DIAMANTE



El diamante es probablemente el más duro de los metales. La escalera de diamante es firme, dura y sus escalones, temiblemente robustos. Recios. Cada peldaño, cada resistente y compacto peldaño, forjan la subida. Y hace tiempo que me siento subiendo por la escalera de diamante que tiene zonas con mucha luz y algunos recovecos profundamente ensombrecidos. La escalera por la que subo tiene algunas barandillas donde agarrarse. Suelen ser apoyaduras humanas que nos invitan a seguir subiendo y que nos enseñan el mejor camino de ascenso. Pero las escaleras también se bajan. Por eso, de vez en cuando, reculo un par de escalones y reemprendo la marcha.

Hoy ha sido un día de ir subiendo, pero con mucho cansancio. Hoy ha habido escalones que se han hecho más grandes, pero aparecieron ellos, como barandillas y me ayudaron una vez más. Desde primera hora de la mañana, hasta hace poco, que he vuelto de cenar, he estado el día subiendo escalones sin saber dónde acaba esta escalera ni hacia adónde me lleva. Pero voy. Cojo mis pocos bartulos para el camino y asciendo, sin preguntar, apoyándome en los que me hacéis más llevadera la subida... Pese a todo, a veces, de vez en cuando, muy en cuando, a mitad de la escalera, paro, me detengo y me pregunto: "¿sigo subiendo?". Y sí. Quiero. Seguir subiendo con mis barandillas humanas los escalones perfectamente diseñados de esta larga escalera de diamante...

domingo, 8 de noviembre de 2009

LA BODA DE LO PERE




Ayer casé a Pere Peris (Lo Pere) con su media naranja, Cris. Ayer le vi derrochar felicidad a raudales con una línea ascendente como la de su corbata de Armand Bassi y los ojos brillantes por ser feliz (que se lo merece y mucho). Pero ayer, con su felicidad, Pere nos invito a una comunión muy especial: la de compartir ese derroche de sonrisas y alegría que nos llevó toda la tarde y toda la noche cogidos de la mano.

No sé cómo explicaros lo bonito que fue poder ejercer de maestro de ceremonia. Lo hago con mis amigos más cercanos: Tamarit (¡Cómo olvidar tu boda!), Aurora (mi Aurora del alma, gemela de mi vida) o ayer Pere. Comenté con Mariam que quién me iba a decir tiempo atrás que acabaría sellando el amor de Pere y, la verdad, momentos como el de ayer, le devuelven a uno la idea de que las cosas, muy a menudo, pasan porque han de pasar y suceden cómo tienen que suceder... Y sucedió.



Me produjo una sensación extremadamente alegre y emotiva tener a todo el equipo de la concejalía de Juventud, sonrisa en ristre y compartiéndonos a cada momento de la noche. En momentos como los que vivo ahora, de revisión continua, miré alrededor y comprobé que por ellas y ellos, mereció la pena.

Hablé con María Elisa junto a la barra, y con Mariam, entre baile y baile. ¡Y qué bien me vino! Me reí como siempre con la mujer más feliz del mundo, que es mi Rosita Cuartero. Y con Mariajo, compañera desde hace años y reencontrada gracias a esto de la vida, que acaba uniendo y separando... Y con Jose, y con Ximo, y con Ricardo, y con Marian, y con Lourdes, y con Celia (que iba vestida de chica Bourjois)...

Ayer la unión fue la gran protagonista. Primero la de nuestro querido Pere: un tipo entrañable y tranquilo, afable en su sentido más intenso. Una persona que se ha hecho querer a golpe de trabajo y viajes a Sevilla. Que se ha convertido en un compañero inigualable y, con un candor poco habitual, nos ha cortejado y vencido a todos. Estoy muy orgulloso de él. De su trabajo y de su cortesía, de la amistad que le sentimos todos... Luego, una unión total de todos los presentes. Y yo, como equipo, me sentí arropado y querido. En estos días que pasan es mucho, mucho más de lo que tengo derecho a pedirles y ellos (ellas y ellos) me lo han regalado sin pedirles nada y sin esperar nada a cambio. Es una cuestión de amistad. Y gracias, de verdad, porque me vino mejor que nunca comprobar cómo habéis personas y situaciones que justificáis muchos de los movimientos de mi vida...



Cenamos en Puçol, en Campo Aníbal, una cena estupenda, bien regada y acompañada de la manera más selecta por los dulces que probamos. La cena fue un sinfín de conversaciones de todos los géneros y el baile, un paseíllo de copichuelas y corros donde hablar de todo. Y hablamos de todo. Hasta hubo tiempo de darse las gracias. Y ahora, una vez más, desde mi rincón escondido, vuelvo: Gracias.

La boda de lo Pere fue entrañable, como es él. Y para mí, además de la satisfacción personal de casarle y participar de su fiesta (la fiesta más pop del mundo), un orgullo y un regalo en el que descubrí muchas caricias, muchos apoyos y mucha gente con la que seguiría bailando alguna noche más y trabajando toda la vida... Gracias chicos. Gracias chicas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

POR SI EN LA RIFA

Viernes, mañana. Me acosté con el sueño que me trajo David en el maletero del coche. Y soñé, durante un rato largo. Cuando me desperté, despertador en mano, me levanté con la sensación del cansancio arrastro. Y me mezclé conmigo mismo en el despacho, donde arrastro cansancio a lo largo del día y otras cosas. Me informó del exterior vía mensaje móvil. Y a mitad de la mañana surco Valencia y me pongo al lado de Hugo. Regreso, con más dolor que mala leche, a comer a Mislata y me envuelvo en una sábana de pesadillas que dura hora y media. Cuando despierto de nuevo, a esta realidad que soy y vivo, siento el dolor de la amargura de un sueño envenenado. Y soy yo, que vuelvo a mí.

Hablo con Toñi, una vez más y por teléfono. Y me voy haciendo marchas por la tarde. Ducha y afeite. Rapada de cabeza. Limpieza de dientes. Cena de Cortes en los salones de Athenea. Un taxi me deja en la esquina de la calle mientras Mabel me resume sus horas... Y yo le escucho. Beso a diestro y siniestro a las muchas amigas que se cruzan en la cena. Beneficio contra la violencia de género.



Mi mesa es la 12. Mi compañía Chelo, Pepe y Ernesto. Y un móvil donde Laura me envía mensajes. A la hora de la rifa, estoy con ella y compañía. Compramos rifa por colaborar y no me toca. Sabía que no me tocaría. Y no pasa nada. La satisfacción casi, ir olvidando lo que me pasa fuera de aquella fiesta...

Hablo con Carlos. Y con Lázaro. Y con Félix, y con Jota. Se acaba la fiesta. Son las tres y media bien pasadas de la mañana. Marea de gente en movimiento a una noche fría y de viento... Cogemos el taxi. "A Cyrano".



Y allí nos echamos otras risas juntos. Muchos. Cada uno de una casa, como me suele gustar a mí. Y una mesa, grande, de nível. Subo. Bajo. Pienso (poco) y salimos. Taxi y a Betty Pop. Amparito, la Piqueres y Servidor. Troy nos espera en las escaleras. Pago con la visa y entramos. Ron con cola en la barra de la derecha. Me saluda Mireia. Hablamos. Nos reímos Amparo y yo con Amparo y Troy. Nos dan las siete. Y algo, que clarea, hace el día nuevo.


Afortunadamente se hizo de día entre risas. Llego a casa y me acuesto. Me despierta un mensaje a las nueve de la mañana. Y me llaman a las once... Mensaje con Hugo y morcilla con patatas. Ahora (en minutos) la boda de Pere y más fiesta, con mis compañeros del Ayuntamiento... Os iré contando.
No me toco nada en la rifa. Nada que no fuera un poco más de esta felicidad distraída que me empuja por la vida...

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL DÍA NUEVO



Me encerré con la mejor persona
que se puede encerrar alguien
en un ascensor...

(Gracias por darme tu sonrisa y conseguir la mía.)

Mi jazmín esta semana ha rebrotado. No le he dado agua, pero ha abierto una nueva flor, de tres o cuatro pétalos, que alargó la fragancia de la primavera en el mes de noviembre. Los días han ido colmándome de cansancio y de paciencia. Ayer fue un día negro. Bueno, gris oscuro. De toma de decisiones (importantes) en el plano vital de mi yo, que soy yo mismo. Acabó muy bien, eso sí, vía Foster. Crucé con Gemma la noche en taxi y conversando, siempre interesante y dándome cuenta de ciertas cosas que debería de valorar más a menudo. Cené con David y Carol, Sergio y Laura mientras se cubrió Valencia de un frío ya de invierno absoluto. De repente. Esta mañana, el jazmín de mi casa había perdido su flor... Me he levantado cansado pero sabiendo que tenía que saltar a la calle una vez más. Y he saltado. He pasado por el banco (mañana boda de Pere) y he escuchado algo de música en el MP3: Elephant's Love Medley... Me he topado con Sergi por la calle y con Miguel, mi quiosquero. ¡Tengo el quiosquero más majo del barrio!
Hay gente que, aunque nos cueste, sonreímos a las ocho de la mañana. Quizá porque queremos que la vida de los demás sea mucho más feliz. Hay otros que se levantan dispuestos a conseguir que nadie sonría...
Tomé café ayer con Hugo y fue el que me escuchó a mí. Gracias, una vez más... Reuniones por doquier, varias, desde luego. Y de todo tipo. Y me quedé en el ascensor encerrado con María Luisa... Pequeña, ¿Cómo fue ese momento? El cansancio me venía de la noche anterior... Tuve programa en la tele (un puntazo, una vez más, incluyendo la tortilla de patatas) y una noche cyrana con dos amigas que me cruzaron la noche, de la manita... Hasta las cuatro. Ayer, Glo me despertó vía móvil. El día nuevo había comenzado...


*******



Busco un día nuevo con sonrisas mañaneras. Busco un día nuevo con sol de otoño, que calienta lo poco que el tiempo refresca. Busco una compañía de sonrisas y abrazos que te coja la mano cuando atardece. Y el afecto de mi gente, que os llevo en el alma guardaditos, lo busco entre las miradas más cercanas. Busco un día nuevo con nuevas voces y nuevos guiños robados entre las estaciones de metro. Busco una canción nueva que escuchar cada día y que sea la banda sonora de mi vida, que tenga timbales y maracas y sea un Caribe lejano de aguas verdes aguamarina. Busco un día nuevo con olor a sueños. Busco un paseo en paz bajo un camino infinito y frondoso, de ramas fuertes y hojas brillantes y verdes. Y que sea una paz tranquila y quieta, alargada y compartida. Busco un día nuevo, donde las fotos de mi pasado sean las sonrisas de mi futuro más absoluto.

Busco un día nuevo que pueda acabar con cada uno de vosotros. Busco un día de aire puro y el sol repartiendo suerte en mis mejillas. Busco un corazón gemelo cada día a cada minuto. Busco la complicidad de mis amigos y la amistad de los cómplices que campan por mi vida. Y busco un momento que dedicarme a mí, y a ti. A todos. Busco un día nuevo en el que colguemos del teléfono nuestras esperanzas y dejemos en el final de los caminos del olvido las desesperanzas que pasean a nuestra vera. Busco un nuevo día de felicidad completa para regalároslo y deciros que aquí tenéis mi presente y vuestro futuro... Busco un nuevo día de nubes blancas pomposas y azules cielos donde poder volar con cada uno de vosotros... Busco un nuevo día que está a punto de llegar. Y lo siento mío. Y lo hago vuestro. Nuestro.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

HACE SEGUNDOS



Hace segundos que pienso que ya no apetece batallar. Que hay que seguir luchando, pero que no quiero abrir más batallas... Hace un rato que he dejado que mi mañana viniera empujada por la música, que habla de puertas que se cierran y de risas traicioneras... Y he pensado volver a ser el pájaro libre que vuela alto y que me ha acompañado siempre... Nadie tiene derecho a ahogarnos, ni con la fiereza de un león ni con la indiferencia de una hiena. Hace segundos que pienso volver a salir a coger aire. Y que siento que la calle volverá a ser mi camino. Hace segundos que sigo pensando en ti, y me siento triste. Y que quiero mirar al cielo y me pregunto por qué el verano se alarga irremediablemente para tocar con sus dedos el fin de este año... Hace segundos que me debo una sonrisa y obligo a la vida a empujarme para no dejar nunca de reírme con vosotros... Hace segundos que no bebo agua y noto mi estómago colmado por dos cafés con leche y algo de dulce. Hace segundos que pienso qué escribiros hasta que me decido a escribir sin pensar nada de lo que dejo dicho. Hace segundos que pienso que tengo que llamarte. Hace segundos que controlo el paso indiferente del tiempo que se alarga en esta mañana de despacho y silencios. Hace segundos que pienso en salir a comer, y a correr, y a volar... Hace segundos que recuerdo lo que hablamos anoche. Y me siento al lado, y cierro los ojos y duermo... Hace segundos que colgué el teléfono. Hace segundos de todo esto y de aquello. Hace segundos que no he mirado por la ventana. Y que no me he levantado un poco para bromear algo con la gente de mi trabajo... Hace segundos que me pregunto el porqué de muchas cosas, de casi todas. Hace segundos que no sé si dejaré de escribir estas líneas. Hace segundos que todo es calma. Y sólo suena "On Broadway" en mi despacho. Y una radio de fondo. Hace segundos que noto en calma moverse gráciles mis dedos sobre el teclado y pienso hacia adónde se moverán las nubes... Hace segundos que quiero gritar. Y llamar a alguien. Y dar un abrazo amigo. Y pensar en todo aquello que se mueve por mi vida y es mi vida misma... Hace segundos que el día está pasando, pero pasa por mi lado, casi sin que me dé cuenta, de que advierta nada. Y entonces, silencioso, miro alrededor y me pregunto muchas cosas... Sin hallar respuesta. Hace segundos que mi vida gira y se mueve por inercia. Y debo tomar decisiones... Y esperar otras. Una vez más.

martes, 3 de noviembre de 2009

LO MÁS PRÓXIMO A MI CASA



Instalar un plasma. Y cambiar una bombilla. Dos. Tres. Ecológicas, como las que me recomendó aquel taxista. Pasar una escoba. Un mocho rápido. Un cuarto de baño limpio...

Hablo por teléfono esta mañana. Desayuné con Hugo y regresé a Mislata. Hablo por teléfono, toda la mañana. Toda. Como con los papás y con Rosa. Lentejas (¡Cuánto tiempo!). Tomo café y camino a casa. Reunión de trabajo. El aire cambia en la ciudad. Voy al hospital y ceno con Hugo. Hablamos. Aparece Tato. Hablamos de nuevo. Taxi y a casa apurando los euros que me prestó Gloria. Llego con cincuenta céntimos a casa. Enciendo la tele. Y la luz. Y una bombilla nueva, ecológica, como la que me recomendó aquel taxista, ilumina el puente de Brooklyn que lo capitanea todo. Repaso ágilmente la agenda de mañana. Miércoles, programa en la tele. Mañana de ayuntamiento. Comida preparada. Presentación de jornadas. Y llegará la noche...

De momento, la bombilla nueva, aquella que me recomendó aquel taxista, ilumina Nueva York desde su rincón más hermoso y lo siento al lado, Nueva York es hoy, lo más próximo a mi casa...

lunes, 2 de noviembre de 2009

AQUELLOS MARAVILLOSOS AÑOS



Me llega esta foto hoy con un remite especial. Es remite de felicidad en horas de ausencia y de búsqueda de una sonrisa, de un buen momento... Me envían foto de mi niñez, rescatada y pasada por el escáner de la vida. Y soy yo. Soy yo con muchos años menos de los que tengo ahora y de los que tenía en esa foto. Soy yo en aquél entonces, lejano y olvidado, en el que todo el mundo me decía que me parecía a Kevin Arnold, el protagonista de "Aquellos maravillosos años". Soy yo en la época que perseguía por el patio al último que le hubiera golpeado una bola de papel de plata. El que jugaba a béisbol con el envoltorio del bocadillo de atún, siempre peor que aquél embutido de fiambres que llevaba algún compañero. Los días de matemáticas con Don Rafael y de literatura temprana con Don José. Me vienen aquellos maravillosos años en que me escapaba a Sarrión cada mucho, casi siempre. Para repasar las calles como si fueran ríos, absolutos. Y nos robábamos los besos soñados con nuestros amores de verano y empezábamos a fumar, nicotina escondida...

Ver la foto me ha devuelto a cuando la hice. A cuando la di. A cuando soñaba con ser adulto para seguir siendo igual de feliz que en aquellos maravillosos años... Y lo soy. Me siento afortunado. Desde luego...

domingo, 1 de noviembre de 2009

RESACA DE HALLOWEEN

Estamos de primero de noviembre. La víspera, una vez más, de Halloween. Y este año dedicado al vampirismo... ¡De época! Eso sí... Juego en el ordenador y me dicen lo que fui en la vida anterior: "No sé quien eres ahora, aunque lo presiento, pero eras mujer en tu ultima encarnacion terrenal.Naciste en algún lugar cerca del territorio que ahora se conoce como Israel aproximadamente en el año de 1500.Tu profesión pudo ser dramaturgo, director, músico.". ¿Cuántas mujeres israelíes fueron famosas directoras en el siglo XVI? ¡No lo sé! Dios, debería de estar más informado... Lo de la profesión, me va. El adivino, además, me cuenta que siempre "te gusto viajar e investigar. Probablemente fuiste embajador, espia o mensajero.". Lo cual, para que negarlo, también me podría ir... Pero lo más bonito, sin duda, es que el juego concluya asegurando que "has desarrollado tu amor propio y la habilidad para inspirar fe en otras personas. La ambición no lo es todo. La verdadera riqueza esta en tu alma.". Así que hay quiénes tienen fe en mí... ¡Dios, la fe! ¿Cómo perderla? Pues cada día se hace más fácil...

Ayer tarde estuve con Jorge decorando el Cyrano. Luego me fui a comprar. Y al rato a disfrazarme. Era la noche de Halloween. Y aunque no tenía muchas ganas, la verdad, al final la cosa fue mejorando... ¡Y claro! Para el Cyrano, un personaje de literatura... Lestat, el vampiro (aunque se empeñarán Angelita y Marisa en decir que iba de Tom Cruise).



Cenamos en la falla. Hablamos de todo y lo pasamos bien (como casi siempre, cierto es). Luego al café. Lleno absoluto. Aurelia, Amparo, Machu, Miriam (sin esposo), las otras con ellos pero a la suya, Aurora, Ana y Germán, Manolín (¡Ay, mi Manolo!) y Belén, Diego con un colega, Óscar, Palmira, Carol, David, Carolina, Sergi, Toñi, Laura,... La nómina de amigos fue extensa y se agradeció una vez más. El local a tope y más Halloween que nunca. Un regalazo. Lo pasamos bien y se nos fue pasando la noche entre rones y risas, chupitos de Cyrano y conversaciones de todo tipo... Al final, cuando me fui a la cama eran las seis pasadas.

A las diez y algo me desperté para ir al Hospital. He ido a casa a comer y una siesta. Duermo (sin que me guste hacerlo de día) algunos intervalos desde hace unos días porque el cansancio se complica con la agenda. Y quiero atender a todo. Me levanto y voy a la falla: gracias. Ha salido un ensayo divertido, compacto, adelantado,... Lo que nos hacía falta. Desde luego. A mí más que a nadie. Me voy al Clínico. Ceno con Hugo y Juanin. Hablamos. Y luego bajo la Luna, le quedan 29 días para ser llena y parece repleta ya, un cigarro y taxi a casa. Leo algo, mientras el taxista surca la veraniega noche de calor. Y llego a casa. Y os escribo. Y pienso. Y sueño. Y vivo...

Mañana, lunes, a la carga. La agenda ya está preparada. Y yo, inexorablemente, también... Ayer fui un vampiro y volé en la fantasía de una noche. Luego, hoy y mañana, volvemos como siempre a la realidad que nos ata. Y quedan 29 días para que tengamos Luna llena...

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...