miércoles, 15 de julio de 2009

MI HERMANO DEL ALMA



Hoy es tu cumple. Hoy me he acordado. Hoy 15 de julio, por primera vez, y llevamos toda la vida juntos. Que ya es llevar... José es el hermano que nunca tuve. Mi hermano kármico. Mi amigo del alma. Con el que lo he compartido todo... Lo bueno y lo malo.

José y yo nos conocimos hace todos los años. Bajaban por la calle Joaquín Costa. Su padre y el mío arreglaban la pequeña casa que habían comprado papá y mamá en Sarrión. Y allí, a la sombra paterna, nos creció la amistad que fuimos fortaleciendo a cada momento.

Luego llegó la adolescencia, y María. Muchos años de felicidad y sueños compartidos... Alguna pena. Muchas risas... Ibiza, Alicante,... Luego la boda, me quedo con todas las cosas buenas. Y Piki, el pequeño Álvaro, del que me hicieron padrino. Cuando alguien tiene un hijo y te elige como padrino para que cuides de él toda la vida en el peor de los casos, eso es un regalo que no se puede explicar. Así que, José, mi hermano, mi amigo, mi alma karma, mi todo, ha sido la persona más generosa que he tenido alrededor. Me ha regalado su familia para toda la vida... Y yo, uno más.

Siempre me he sentido parte de su familia, así que no es nada nuevo. Pero es una felicidad... José, el pequeño gran imitador, mi risa constante, mi compañero de vuelo, mi amigo del alma, mi fiel, mi parte de mí, mi todo,... No hay excusa para no desearte lo mejor un día más en esta fiesta de cumpleaños. No tengo razón que me lleve a olvidar el quince de julio... Un día al que le tengo que estar tan agradecido. Por todo, y por José especialmente.

Debí hacer algo muy bueno en la vida pasada para que alguien, de ese destino en el que tú y yo siempre hemos creído, me pusiera a José en mitad del camino... Macho, nos queda mucho por andar... Gracias, siempre y por todo. Gracias por estar en mi vida...

martes, 14 de julio de 2009

ANOCHE CON SERRAT



Acertamos al salir de Viveros y augurar que hoy la prensa hablaría del concierto más íntimo de Serrat. No hacía falta ser una pitonisa para acertarlo... Con su camisa de verano, sus pantalones vaqueros en la distancia, su banqueta roja y la guitarra de la cuerda rota, Serrat volvió de la mano de Miralles a satisfacernos el gusto de oírle susurrar. Entre silencios, y acompañado de sus comentarios jocosos, el público le respetó cómo se respeta a los más grandes... ¡Qué voz, entre sueños de verano!

Lo pasamos bien, requetebién que dirían los exquisitos, entre risas de comentarios sofocados y canciones de toda una vida, repasadas por el mejor imitador de Serrat que es él mismo. ¡Qué placer, una vez más, oír mi Mediterráneo del alma! ¡Qué empujón el Hoy puede ser un gran día! ¡Qué belleza las de sus Palabras de Amor, sencillas y tiernas...!

Serrat repasó los muchos temas que amo y me apasionan y me descubrió una caterva de susurros perdidos que encontré en mitad de una calurosísima noche de parque de verano. La guitarra, el piano, el temblor continuo de su voz encendida, y más que nunca... Penélope se quedó esperando en el banco de la estación, mientras la nostalgia se iba empujada en los versos de este catalán increíble.

Anoche la pasé con dos de mis mejores amigas y con una hora y media de algunas de las mejores canciones de mi vida... Y todas de Serrat, que las cantó mejor que las podría cantar nadie. Un triunfazo. Un acierto. Un concierto de pausas reprimidas y lento peregrinaje: El Serrat más íntimo que nunca escuchamos.

lunes, 13 de julio de 2009

EL DÍA QUE TE MATARON



Ayer hizo doce años que te mataron, Miguel Ángel. Ayer, volviendo en el coche desde Pamplona, recordaba tu adiós. Tu hasta siempre. Recuerdo las cuarenta y ocho horas de dolor, desde tu secuestro y la noticia, trágica, como se esperaba, de tu asesinato... Ayer, Miguel Ángel, nos volvió a doler el corazón y el alma, a los que caminamos por la vida con corazón y con alma. Ayer recordé las lágrimas de tu hermana, las calles de Ermua clamando por ti, las velas encendidas por las noches de toda España, las horas que pasamos pidiéndoles que no lo hicieran... Pero lo hicieron. Ayer hizo doce años que comía en la fresca casa de Sarrión. Ayer hizo doce años que me iba a las Vaquillas de Teruel cuando, comiendo, poco antes de coger el tren, la radio nos dio la peor de las noticias. Eran sobre las cuatro y media de la tarde. Estaba nublado. Tu cuerpo aparecía cerca de Lasarte, maniatado y con dos disparos en la cabeza...

Nuestras vidas han seguido. Pero quiero que sepas que sigo acordándome de ti, que sigo pensando en los que luchan por una vida mejor para todos, que hay que esforzarse por lo que uno quiere... Doce años después sigo recordando cómo me apeé en el andén de la estación de Teruel, con mi lazo azul clavado en el pecho, pidiendo una libertad que no te llegaría nunca. Recuerdo a aquél borracho preguntarme si te habían soltado y decirle que no. Recuerdo como le mudó la cara y le cambió para siempre el gesto. Recuerdo cómo se evaporó el alcohol de su cuerpo y lo remató todo con un "hijos de puta..." que se me clavó en el alma.

El día que te mataron, nos mataron un poco a todos. El resto hemos seguido con nuestras vidas, mirando hacía adelante y muy poco hacia atrás. Pero es justo. Es justo, de vez en cuando, revisar las pisadas perdidas sin rumbo entre las mañanas de sol... Hoy hace doce años de un dolor que hizo a este país más fuerte, que nos unió un poco más... Y el tiempo, que todo lo calma, nos sacude, de vez en cuando con mayor contundencia. El recuerdo entonces te mantiene vivo. Y yo, ahora, doce años después, aún recuerdo, con pena y dolor, el día en que te mataron.

domingo, 12 de julio de 2009

POBRE DE MÍ



Que ya hemos acabado las fiestas de San Fermín... Dios! Y menudos sanfermines. No he parado nada, en torreta, como se suele decir. Volver a Pamplona, años después, ha sido un rejuvenecimiento en toda regla, un olvidarse de las complicaciones y de los problemas, un descanso sin horas de descanso, un cansancio más...

Nos subimos - siempre me ha gustado referirme a los viajes como subida o bajada - el viernes por la mañana, después de ver el encierro trágico por la tele. Tomamos café en la Pobla y carretera (y manta). Hasta llegar a Cariñena, tierras de vino, para almorzar como toca. Y de nuevo, a la carretera. Y a la manta. A las dos llegamos a Iruñea, localizamos la estación de trenes y esperamos a que nos recogieran Juanma y Roque, que ya se habían venido el día de antes. Yo, a la espera, hablo con mi hermana por teléfono... Con ella vine años antes, no recuerdo cuántos...



La casa fue el rincón del descanso en sueños de pocas horas. Pantalón blanco y polo del mismo color, a la búsqueda del pañuelico y la faja, pareciendo ujieres de hospital salidos a merendar a mitad tarde. Compramos, nos vestimos y ¡apá! ¡Ya estamos en Pamplona! Ahora sí que sí...

Recorrido por la cuesta de Santo Domingo, el Ayuntamiento, Mercaderes y la Estafeta. Las velas y los pañuelos acompañan al dolor por la muerte de un corredor. Es la sombra de Telefónica, a la puerta de la plaza de toros...

Nos metemos por Estafeta. Nos ofrecemos unos pinxos y un poco de kalimotxo. Los Ricardos optan por la cerveza (Ya vendrán...). Salimos a la ciudad y conquistamos las tierras navarras. Llegamos al Iruña, a la sombra del Castillo... Y se nos presenta el edén en vida. Fiesta, sin parar, nada de nada... Pero nada. Conocemos a cienmil personas, chorreo con los mensajes (noche de poesía) y risas a mansalva. El hielo de los calimochos no se deshace en toda la noche... El calor aprieta entre jotas navarras y Paquito, el Chocolatero. Visitas de corto recorrido y mucha fiesta... Un éxito de noche.



Dos chupinazos anuncian que los toros están ya en el corral. Desde la plaza de toros, San Fermín es una fiesta madrugadora de primeras horas del día. La gente, desfasada, copa la plaza entera. Fiesta por cualquier rincón. Y las peores olores que se difuminan con la llegada del sol... Fiesta y risas, por todas las calles de la ciudad.

Un almuerzo en condiciones: quedo con Gazapo en la plaza del Castillo. A cada uno, la noche le ha ido a su manera. Diego también la ha aprovechado, no me cabe la menor duda. Almorzamos junto a la casa que tenemos alquilada, al otro lado del río. Bocadillos tamaño Pamplona, de tortilla y jamón. Hablamos de todo un poco. Leemos la muerte del joven corredor en las portadas de la prensa... Nos vamos, diez y media de la mañana, bajo el calor del descampado a dormir algo...



Y al despertar. La ducha y el traje blanco. Repaso entre carcajadas a la noche anterior. En mitad de la tarde, la cornada de aluminio. Autobús: el nueve. Camino de Iruña, con el cansancio a cuestas pesando aún más en los pies que no cesan de andar... Nos pasamos por el Niza, nos vamos directos a El Fitero y, más tarde, de nuevo, al Iruña. Mucho calor. Mucha más gente. Mucha fiesta... Calimocho hasta las ocho. Y a las ocho y diez, ron con cola y hielo al "tutti pleni".


Sólo nos vamos del paraíso para atravesar las puertas del Niza. Fiesta ibicenca, disco a tope, calor y hielo. Fiesta por doquier. Y a conocer peña... La noche se alarga entre las horas del jolgorio, cada vez más agotador. Rejuvenecidos como estamos, la noche pesa y se disfruta a tope.

Ricardo, Richard, Juanma y Roque (entre otros muchos) han sido los cómplices de la aventura. Del regreso a Pamplona. De la Pamplona de luto y de la Pamplona de calor... Yo, hoy, me vuelvo con las ganas de dormir más de tres horas seguidas, descansar a pierna suelta, disfrutar de mi ducha y volver a la vida diaria... El regreso será duro, como un encierro de los que se alargan, pero lo vivido este fin de semana ha merecido la pena... ¡Ricardo, Richard, Juanma y Roque, gracias por compartirlo! Quitémonos el pañuelico y a cantar: Pobre de mí, pobre de mí,...



jueves, 9 de julio de 2009

LO QUE QUEDA DEL DÍA

Mañana. Nubes. En el despacho. Con la mente en otras cosas, los pájaros de la mañana vuelan siempre en direcciones contrarias, distintas. Y yo a veces vuelo con ellos buscando lugares nuevos que se esconden tras el horizonte...

El día, por delante, vendrá completo. Cargado de trabajo y de preocupaciones, que se van liberando con el paso mismo del tiempo. Mañana, pausa y viaje a Pamplona. Estamos de sanfermines, estamos todos. Y allí nos vamos, a descansar un día.

Escucho la radio. Comprendo las voces. Miro por la ventana que se aleja del despacho, y fuera el cielo anda copado de nubes. Calma absoluta. El ventilador gira alrededor de la redacción sofocando el calor de la mañana de verano.

Noto la espalda, cansancio de la noche, apoyada sobre la silla. No tengo calor, el aire acondicionado escupe con rabia. Mis pies están fríos y mis manos, que no cesan de teclear el ordenador, notan la temperatura baja. Queda mucho día por delante, para ir contando, para ir viviendo, para ir pensando en las cosas que se complicaron...

Yo iré pasando el día con vosotros a mi lado...

miércoles, 8 de julio de 2009

JUNIO BRILLANTE, AÑO ABUNDANTE

Ay, junio! Que se fue... Con sus calores de verano recién llegado, recién lavadita su cara... Lo recuerdo con buena cara en este día de nube constante, de madrugada mojada por la lluvia, de tormenta de truenos que no cesan como el rayo aquél... Recuerdo junio como el paso con mi gente de la mano. Con la sonrisa de la pequeña Edurne, muerta de la risa, abrazándome sobre el sofá quince minutos antes de irme a la vida corriente...

Mi vida corriente que cada vez lo es menos... Recuerdos ahora para mi Cris que está apunto de sonreírme otra vez, qué ganas de verte ya. Mi vida corriente que pasa por el nuevo local, Café Cyrano, con el que vamos creciendo en la vida y en las noches, compartidas, con tanta gente que ya habéis pasado a darme un abrazo, un hombro, un momento del cariño que siempre reportáis...




Junio ha sido la escala que necesitaba mi vida. El tiempo para compartimentar en rincones del alma, sensaciones y sentimientos que os regalo en estas hojas perdidas... Junio ha sido el tiempo en el que me he sentido herido y atacado, nunca muerto, ya lo sabéis. Junio ha sido el mes de excesos y suertes, de risas y fiestas, de abrazos y cariños, y mimos especiales... Junio ha sido, fue, un paso brillante en mi camino por aquí...

Cerramos el "Tot és Festa" en su primera edición de tele en Levante TV. ¡Joder! Gracias... Gracias por todos los grandes momentos y todos los pequeños detalles... Gracias a todos aquellos que me empujaron, cuando no me apetecía nada, o menos que nunca. Porque mereció la pena... Gracias Leo, Toñi, Sofi, Paco, Miriam, Javi, Joana, Juanma,... Y gracias a los compis, ahora amigos, de aquella tele que empezó en una noche de hotel y que nos ha unido (espero que para mucho tiempo).



Junio me ha recompuesto. Me ha cambiado en algunas muchas cosas que dudariáis. Me ha hecho de otra forma, no sé si mejor. Sospecho que crezco. Y lo hago entre retazos de aquello que escribo, momentos de aquello que sueño, sospechas de aquello que intuyo y aire de aquél que respiro...



Junio fue la despedida de Martín, las boas y Evento, el almuerzo de mañanita de San Luis en los caminos de mi vereda, que es la vereda de mi adolescencia. Junio fue el reencuentro, el limar asperezas, el comenzar a vivir, el soñar por un momento sabiendo que todo es sueño e ilusión a la vez. Sueños de verano, de noches fatigosas, reventadas contra los cristales de un reloj que no cesa. Y que no cese nunca...



Junio fue la boda de Marta y el reencuentro con Juan, las risas detrás de una puerta, que nos rejuvenecieron una vez más... Amigos del alma, con pasos de compañero. Amigos, al fin y al cabo, y tras el paso de los días y los años... Mayores, sí. Pero crecidos en nuestra amistad...

¡Qué importantes mis amigos este Junio! ¡Qué importante volver a escribir, iniciar el camino, crear de nuevo, proyectar desde cero...! ¡Junio, qué brillante!



Brillante como el sol de Alicante que pude compartir más y mejor que nunca... Con aquél viaje cantando por la carretera junto a Toñi y mi resaca festiva... Con Laura y Ana, Sergio, Carol y David, y el resto de la colla. Gracias chicos por estar ahí.
Inciso: Gracias Manolo, por nuestras horas de playa. Por el arroz de bogavante. Por la música en el coche. Por estar ahí siempre...
Alicante fue una risa de día y mil gozadas de noche. Gracias por los momentos regalados, preludio de tantas cosas, compañía musical de una noche de verano que creció a la sombra de hoguera...


Posdata: En junio me llegan mensajes desde Brasil. Gracias Lázaro (hasta desde la lejanía, hasta desde el miedo de una noticia, hasta desde los confines...). Gracias porque Junio me valió también para empezar a recordar la India...



Segunda Posdata:
Noche de concierto con Raphael... ¡Gracias chicos, por tanto! Junio, sin Él, no habría sido lo mismo, pero sobre todo, sin vosotros...
YO SIGO SIENDO AQUÉL
A PESAR DE LAS DUDAS
Y MI ETERNA LOCURA
YO SIGO SIENDO AQUÉL
ETERNO CAMINANTE
QUE VIVE EN CUALQUIER PARTE
Y MUERE CADA NOCHE
UN POCO
QUE VUELVE A EQUIVOCARSE
Y VUELVE A LEVANTARSE
Y QUE AMA
CON LA FUERZA DE UN LOCO...

martes, 7 de julio de 2009

7 DE JULIO, SAN FERMÍN



Mi santo debe de ser San Fermín. Si cada uno tenemos un santo que nos protege, alguien que nos ilumina desde lejos, alguien que nos guía y acompaña, el mío sin duda debe de ser San Fermín.

El Fermín de mi vida fue mi tío. Un segundo padre, en toda regla. Yo sigo echándole de menos, cada día. Como el resto... Fermín era una persona extremadamente generosa, una persona buena antes de todo y de nada. Un gran hombre. Y yo, en mi camino, en el que me ilumina algún santo desde algún sitio, siempre conté con él. Nadie me apoyó tanto como Fermín, nadie confió tanto en mí como él, nadie me empujó en los primeros pasos... Y siento que ya no esté aquí porque tendría que darle las gracias que no le di siendo adolescente, aunque creo que él siempre supo del enorme cariño que le tenía... Y le tengo.

Mi abuela murió hace unos pocos años... Es otro de los dolores que me mataron un poco. Mi abuela creía que había nacido un 10 de julio, pero Mossén José, en un regalo de cumpleaños, en un julio caluroso, en los que el sol se colaba por la ventana del comedor sobre el hule siempre brillante de la mesa, entró a los postres anunciando que la Lina, como se le conocía popularmente, había nacido un 7 de julio... Día de San Fermín. La Lina tenía el morro torcido casi siempre y el genio duro, pero tenía corazón de oro. Era muy buena gente... Y toda la vida pensando que había nacido un 10 de julio...

Hace un año, mi madre estaba en el hospital, con un panorama algo más desolador de lo que yo jamás pudé intuir desde la lejanía del Tíbet... Fue un 6 de julio cuando ocurrió. Así que debemos pensar que el 7 de julio fue el primer día de su recuperación... Mamá está ahora fantástica. No es la mamá de siempre, pero mucho mejor de las mejores espectativas... Por eso el 7 de julio es un día grande...

Por eso, y por muchas más cosas... Si hay que tener un santo en la vida, yo soy de San Fermín (cosas del corazón que marca ritmos de vida...).

lunes, 6 de julio de 2009

AL BORDE DEL PRECIPICIO



Hace justo un año, yo estaba al borde del precipio que delimita el Himalaya a la sombra de Lamayuru. Habíamos atravesado las tierras de la Luna y la tormenta se cernía sobre nosotros. El pequeño niño budista oteaba el horizonte más lejano que nunca hubiera nadie observado... A miles de kilómetros, en España, mamá andaba de hospitales en silencio. Hace un año que todo podía haber cambiado demasiado. Mi padre, mi hermana, Merche, María Jesús, Mercedes... aquí con un sufrimiento paciente guardaron el secreto como nadie. Y sin embargo, en la lejanía, el sexto sentido que te regalan las estrellas, me hacían pensar en ellos y en casa, y en mamá... Guardaron el secreto durante muchas horas, días y noches enteros de sufrimiento y preocupación que terminaron de la mejor manera posible.


Yo mientras tanto me dormía en el todoterreno que Stoby se había agenciado para llevarnos por todos los confines del Tíbet exiliado. Estuvimos en el templo de Alchi, hace un año, sintiendo el olor profundo de la India y notando el tacto que tiene la ausencia de palabra. El monje, a la puerta, cuidaba de la oscuridad del templo que protegía a Buda. Calor intenso, como esta noche en España.


Desde la distancia, me sorprendían los días que pasaban sin hablar con mamá. Y cuando alguna vez me cruzaba unas palabras, recuerdo la pena sosegada de su voz, que me desanimaba. Nunca pude imaginar que me encontraría a la vuelta con el aluvión de noticias y de sentimientos, de sensaciones sobre todo. Pero todo acabó mejor de lo que podíamos nunca imaginar... Y a quién se encargue de protegernos, desde donde lo haga, gracias por hacer que hace un año, mi vida, ganara todo lo que ganó a tantos kilómetros de distancia y tantos metros de altura. Muchas gracias...

domingo, 5 de julio de 2009

UN FIN DE SEMANA DE ÓRDAGO

Si no he escrito antes es, porque de verdad, no he podido. No he parado absolutamente nada. Desde que acabamos el pleno el jueves he estado en cien mil sitios diferentes con gente diferente y experiencias de todos los colores, pero todos bien vivos y positivos. Pasamos primero por la cena homenaje a Ferreira para el que suenan las campanas de jubilación, aunque todos pensamos que es imposible que ésta llegue en realidad porque, a base de currele, se mantiene en lo más alto y es un imprescindible de la pluma fallera. Lo pasamos bien, no me cabe duda. El viernes de inauguración de exposición y luego a presentar el sector con la preselección de Cortes de Honor para las fallas de 2010, en el Palau de la Música, mano a mano con Teresa, espectacular y bella como siempre. Al acabar, copita en las terrazas del río con Boro, Guti, Gabi y compañía. Y de aquí a Salamanca, triunfadores de la noche, con copa incluída. Nos embarcamos luego a Cyrano, lleno de amigos. Acuden Marta, Alba, Sonia, Consue y Mireia. Chupitos y caminito de Las Ánimas, a las cinco de la mañana. A las siete y media nos íbamos al Trina, almuercito y a casa. Nueve de la mañana...


El sábado tuve la presentación de las capitanías Mora y Cristiana de Torrent. Mano a mano con Laura Sena, un descubrimiento sobre el escenario. Noche divertida. Nos dan la enhorabuena unos y otros y se comenta la mordacidad del espectáculo. Con sentido del humor, todo se digiere mejor. Según Isabel Olmos, guapa, mayoría absoluta más uno... ¡Jejeje! Nos echamos unas cuantas risas en rogle con Toñi, Laura, Isabel, Ferran, Jesús, Sento... La música ayuda a pasar el calor de la noche... Ya de madrugada nos vamos a casa.



El domingo lo paso en Albuixech con Tato y Gema, María, José y Álvaro. Santitos y piscina. Clochinas, tellinas y muchas risas. Álvaro crece por momentos. Aprende a decir mi nombre... ¡Qué pasada de crío! Esta mal que yo presuma de ahijado pero no sé si mola más su sonrisa o sus ojazos... Tarde maravillosa, con calor y amigos. Risas en torno a una mesa. Y baño. Y más risas... Llego a casa y me pongo al día con un ordenador que cada vez falla más... Me voy a ir ya a dormir, llevo demasiado sueño retrasado... Hay que descansar. Mañana lunes. Lo que son las cosas... Resumido no parece tanto. Pero no he parado nada de nada. ¿Os lo imaginábais, no?

jueves, 2 de julio de 2009

HOY HACE UN AÑO



¿A qué os gusta ver esta foto? ¿A qué recordáis este paisaje?¿A qué sentís las olores que yo me traje? ¿A qué rememoráis las tardes de calor en la cómoda España buscando en el blog la última entrada de mi aventura india?

Hoy hace un año que volé. Que partí a las tierras indias del Tíbet y al dolor de Delhi, a la mugre de Jaipur y el sueño de muerte que es Agra... Hoy hace un año que recuerdo haber emprendido la aventura de mi vida, que recuerdo haber abierto mi vida a más sentimientos que nunca. Hoy hace un año que mi dolor se hizo mochila y aprendí a crecer en los paseos de cada tarde entre la humedad que todo lo sofocaba...

Hoy hace un año que salí de aquí para encontrar un mundo nuevo, con gente que sufre cada segundo sin darse cuenta que sufre nada. Hoy hace un año que empecé a escribir las hojas perdidas desde la India, con su aroma y sus olores. Con mis lágrimas que nunca salieron, con mi dolor por lo que veía. Hoy hace un año empecé a buscar los ciber por el fin del mundo para seguir hablando con vosotros. Hoy hace un año que eché de menos mi colchón de 1,35 con sus sábanas blancas y su olor a detergente. Hoy hace un año que volé con la esperanza de encontrarme mucho menos de lo que hallé. Hoy hace un año que la India entró en nuestras vidas. Y de la mía no se ha ido nunca...

Hoy hace un año que cogí la felicidad de la mano y juntos salimos a pasear, bajo las sombras de las montañas eternas de Leh y los sonidos del agua que no cesa por el Zanskar...

miércoles, 1 de julio de 2009

REENCUENTROS


De vez en cuando la vida nos regala oportunidades. Siempre he pensado que depende de cada uno de nosotros aprovecharlas o no. La mayoría, ciertamente, mucha gente las pierde. Allá cada uno, ¿no? Pero hay otras oportunidades que aparecen, que ni siquiera te planteas si las aceptas o no, si las quieres o pasas de ellas. Se presentan, cumple su papel y dejan de convertirse en oportunidad para convertirse en suceso.

A mí me sucedió el otro día una oportunidad. De las segundas, de las del destino. En la boda de Marta y Manolo, me reencontré con Juan (Juanillo, tantos años) y Laura. Venían con Iván, su pequeño hijo, cada vez menos pequeño. Y nos reencontramos en toda regla. Primero de una manera más adulta y sosegada, en marcas de cansancio y días de resumen. Luego, volviendo a nuestros orígenes, recordando todos los detalles de aquellas locuras nuestras de adolescencia que fueron muchas... Nos repetimos la amistad que siempre nos hemos tenido. Nos regalamos los recuerdos descolgados de nuestro ayer y nos emplazamos a seguir viviendo juntos... Fue una noche maravillosa, nostálgica, llena de melancolía por aquello que fuimos y siempre quisimos ser...

A la noche, como los gatos pardos, salimos a buscarnos las raspitas de sardina... Y entre las idas y venidas, doña Muerte, y cien mil personajes más nos fuimos comiendo la velada a sonrisas... Fue como volver al ayer, como regresar a las noches en que perseguíamos conejos por el monte, como cuando el Renault 5 surcaba los caminos del invierno, como las copas de adolescencia que acaban en lágrimas y exaltación de la amistad...
Reencontrarme con Juan (mi amigo Juanillo) fue volver a ser adolescente por una noche, ser feliz sin complicaciones de nuevo, reír juntos y dispararnos una vez más. Fue una oportunidad más del destino, un regalo de la vida.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...