Merche cumple vida. Y cumple con ella, a pequeños sorbos cumpliendo con nosotros... Pocas cosas puedo decir yo de ella que no penséis que siento. Está claro. Somos los primos más hermanos que he visto nunca. Crecidos a base de distancia geográfica conseguimos desarrollar un sentido que nos uniera de por vida... ¡Y así vamos! Atados a medio camino entre nuestros arranques de genio, nuestras horas de risa, nuestra dedicación a la fiesta y a conocer gente... Es una de las muchas cosas que me unen a ella, más allá de nuestro edredón y alguna que otra ropa de iguales características. Compartimos gustos y aficiones. Dos especiales: Raphael y hacer amigos. Y es que, en este sentido, Merche es una máquina de amistad.
La niña de la tez blanca, de aspecto afrancesado, de las manos frías cumple hoy años y yo estaba más que obligado a rendirle el tributo que se merece por ser cómo es y portarse como se porta... Tiene el sentido italiano disparado de la familia, lo hemos fortalecido alrededor de una mesa y con cientos de sillas donde hemos ido incorporando a aquellos que quisieron compartir mantel con nosotros.
Merche es una actriz de primera y una amiga de categoría excepcional. Un turrón de calidad suprema. Merche es un saco de risas sin atar, un huracán, peligroso en acción, atronador y descontrolado cuando se enfada. ¡Cuántas veces ha pensado uno en pararle los pies! Y al rato, la miras, lo piensas, y te das cuenta de que ella es así y por eso nos gusta tanto.
Merche es una mujer de miedos primarios. Un ruido en mitad de la noche, siempre despierta. Un búho en la vida. La luz que más brilla, y con estrella propia en cualquier fiesta... Hoy, Merche cumple años y para todos lo que la queremos tanto como yo la quiero es un día muy especial porque nos hace darnos cuenta de la suerte que tenemos de tenerla a nuestro lado.
Gracias Merche por todos y cada uno de los momentos que nos hemos dedicado. Nos quedan muchos. Un beso. Tu primo, que te quiere.














