jueves, 11 de diciembre de 2008

MERCHE



Merche cumple vida. Y cumple con ella, a pequeños sorbos cumpliendo con nosotros... Pocas cosas puedo decir yo de ella que no penséis que siento. Está claro. Somos los primos más hermanos que he visto nunca. Crecidos a base de distancia geográfica conseguimos desarrollar un sentido que nos uniera de por vida... ¡Y así vamos! Atados a medio camino entre nuestros arranques de genio, nuestras horas de risa, nuestra dedicación a la fiesta y a conocer gente... Es una de las muchas cosas que me unen a ella, más allá de nuestro edredón y alguna que otra ropa de iguales características. Compartimos gustos y aficiones. Dos especiales: Raphael y hacer amigos. Y es que, en este sentido, Merche es una máquina de amistad.

La niña de la tez blanca, de aspecto afrancesado, de las manos frías cumple hoy años y yo estaba más que obligado a rendirle el tributo que se merece por ser cómo es y portarse como se porta... Tiene el sentido italiano disparado de la familia, lo hemos fortalecido alrededor de una mesa y con cientos de sillas donde hemos ido incorporando a aquellos que quisieron compartir mantel con nosotros.

Merche es una actriz de primera y una amiga de categoría excepcional. Un turrón de calidad suprema. Merche es un saco de risas sin atar, un huracán, peligroso en acción, atronador y descontrolado cuando se enfada. ¡Cuántas veces ha pensado uno en pararle los pies! Y al rato, la miras, lo piensas, y te das cuenta de que ella es así y por eso nos gusta tanto.

Merche es una mujer de miedos primarios. Un ruido en mitad de la noche, siempre despierta. Un búho en la vida. La luz que más brilla, y con estrella propia en cualquier fiesta... Hoy, Merche cumple años y para todos lo que la queremos tanto como yo la quiero es un día muy especial porque nos hace darnos cuenta de la suerte que tenemos de tenerla a nuestro lado.

Gracias Merche por todos y cada uno de los momentos que nos hemos dedicado. Nos quedan muchos. Un beso. Tu primo, que te quiere.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

UN DÍA DE CINE

Desde que preparo el papel del Pare Femenina para la próxima presentación de Noscarmientas (La Sorpresentació, sábado 20 de diciembre a las 22.30 horas - Perdérsela sería un pecado...) le estoy cogiendo el gusto a las lecturas divinas, los salmos y las oraciones varias... Uno de estos días llamé por teléfono a Álex y quedamos a comer. Le dije que a la playa. De vez en cuando todos necesitamos un atracón de arena y lo que es más dulzón, de aguas que luchan contra las rocas y la orilla. Creo que es la manera más metafórica de romper nosotros mismos y batirnos en lucha contra quien nos toque... O lo que nos toque. A mitad camino llamo por teléfono a Ángeles, que es tan reconfortante como ver el mar luchando contra la orilla, y le digo que se prepare, que vamos a recogerla. Y me plantó ante un arroz rojo junto a mi Mediterráneo... ¡Qué jornadón! Ayer comentaba que me estoy reventando a jornadas gastronómicas y que disfruto como un niño con zapatos nuevos de las comidas reposadas y las horas de conversación sana... Al salir del restaurante, me encuentro con una carta que se queda a la altura. La escena es divertida, puede serlo dependiendo del sentido del humor de cada uno. A Ángeles y a Álex les moló en su momento, pero a mí me sigue gustando más el reflejo del cristal... El mar. Y las olas batiéndose contra la orilla.



Fue un día de cine sin dudarlo. Un día de Óscar, de premio. De aquellos días que se quedarán en la memoria. Estoy seguro que nos encontraremos por la vida con alguno de esos momentos en los que uno dirá: "¿Os acordáis del día de la playa?". Y yo pensaré: "Claro, como olvidarlo". Fue el día del Óscar,...



El caso es que no sé si el premio fue a la mejor comedia o por un drama. Cualquiera de las dos sensaciones se entremezclan en el día a día de la vida de cualquiera de nosotros y los que somos especialmente efusivos, tan excesivos como sensibles, los disfrutamos el doble. Las unas y las otras... Tardaré en olvidarme de aquel momento, de rodillas, hincado ante la escultura de Antonio Ferrandis a orillas del mar... ¡Qué de risas!



De todas maneras, si en la memoria se me ha de quedar como el día del Óscar, preferiría llevarme el de masculino protagonista por amistad... Fue un regalazo que nos dimos, un homenaje sentido y disfrutado, una pausa más, un placer y más poder compartirlo con dos personas que me han demostrado siempre su cariño y su amistad.

Estar junto a los demás en los momentos buenos en fácil. Estar en los malos, cuesta un poco más. Pero estar desde el silencio, sólo por respeto y no por disfrutar de poder comentar las vidas ajenas se agradece tanto... Aquel fue un día de cine. Y es que yo siempre he tenido la suerte de vivir rodeado de estrellas...



Se cierra el telón. Sobre la pantalla aún colea el título final "The End". Y el mar sigue batiéndose contra la orilla. Y yo, sentadito en la orilla, veo como pasa la tarde. Y la vida.

LA PAZ EN LA TIERRA

Debo reconocer que los planes salen bien. El último fue un planazo, de los de aplauso seguro, en compañía de un reducido pero selecto grupo de amigos reunidos en torno a una mesa y un mantel. Mis planes, cada vez, son más gastrónomicos... Si la razón del refranero que me enseñó mi padre es que de esta vida sacarás, tripa llena y nada más (que lo remataba siempre mi tía Ofelia), debo asegurar que estoy cumpliendo a rajatabla los cánones de la enseñanza doblemente patria...



El decorado: la naturaleza. L'Estany, un paraje sainetero, fuera del mundo mismo y con una tranquilidad atronadora. La paz en la tierra. El cielo roto a brochazos de óleo de un gris que arde y la banda sonora, apacible y familiar, acompañando una jornada tranquila y bien recibida... Todo alrededor se convierte por un momento en la mejor escena del neorrealismo italiano. Una familia, con la Mamma al frente, capitaneando la mesa, dispuestos los hijos en torno a ciento un manjar. Y conversación. Mucha. Y risas. Muchas más.

Una ensalada bien aliñada. Una sepia cubierta de perejil. Pan recién tostado, fundiendo el ajoaceite casero y quebrándose en dos bajo la cucharada de tomate natural. Casero. Y más risas. Un menú de órdago para un festín, improvisado entre cuchillos y tenedores... Algo más de dos horas, para comer tranquilo como hacía tiempo que no lo hacía. Y bajo el manto de nubes, mis amigos. Todos, con una sonrisa dibujada en la cara, en óleos de buena esperanza...



El vino blanco rellena la copa que llega a los labios. Sabe a mar y a pescado. A pescadores y redes, a pueblo nacido en la vereda del agua dulce. A Mediterráneo. A fiesta de primera y a enhorabuena. Una delicatessen para todos los sentidos, hasta el sexto, que tengo más desarrollado.



Las gaviotas se arremolinan bajo la tormenta junto a la orilla. Los juncos ocultan a los patos. Pero sus graznidos se clavan, por el eco, más allá de las montañas. Del mar entra un frente de nubes blancas, que dividen aún más el cielo. Es el sueño de cualquiera, un remanso de tranquilidad regalado a raudales sobre las manos frías acartonadas por el viento.



La jornada se cierra entre abrazos. Nos duran las sonrisas en las muecas congeladas de nuestras caras. Y ahora, el recuerdo, perdura en mí como un momento de nostalgia y felicidad rebosante. Es la paz en la tierra, a la orilla de los ríos de aguas dulces... Como los sueños que vivimos en vida.

domingo, 7 de diciembre de 2008

EN LA PARADA



Dentro de esta parada de vida que me estoy dando, homenaje a mí que me debía, nos hemos dedicado casi un día Cris, Hugo y servidor. Y lo hemos pasado de rechupete.

Lo fácil sería pensar que aquí nos hemos dedicado los unos a cuidarnos de los otros, pero lo cierto es que creo que se han dedicado a cuidarme ellos a mí, que lo hacen además de maravilla... Nos hemos puesto ciegos a comer (¡Cómo cocina mi cocinera!) y a comprar. Y yo he vuelto a las tardes sabáticas de compra y tarjeta de crédito que tenía olvidadas ya casi desde mis últimos años de adolescencia. Hace años, los sábado tarde, el trío lalalá nos dedicábamos a comprar a destajo. Ahora compro en Colón casi siempre, pero entre semana y entre huecos. Lo de ayer fue un homenaje a una tarde en condiciones... ¡Y esa cena! Por dios...

Esta noche he dormido en casa de Cris y Hugo que es como dormir en casa. Me ha venido mucho mejor de lo que se pensarán, porque son una ayuda cojonuda...

Por cierto, me encanta la foto con Cris y la sonrisa que tenemos los dos... Con la risa, se llega muy lejos. Ya lo sabéis yo llevo casi toda la vida sonriendo. Casi toda...

GRACIAS chicos por recogerme en la parada.

sábado, 6 de diciembre de 2008

ARRABALES Y BANDONEONES



Ángeles me ha dejado un regalo en su blog. GRACIAS.

Hoy ha sido un día excepcional. Mi día de vacaciones. Con mis amigos. Con momentos que no olvidaré en mucho tiempo. Y espero que ella tampoco: Chanquete lo he hecho adrede y lo sabes. ¡Puñetera! Pero yo también me he ido a casa con la sensación de haber vivido uno de nuestros mejores momentos... Hasta el pobre Alex, asustado, yo creo que se lo ha pasado de lo lindo...

Qué bonito saber que nos tenemos.
Qué bonito cuando nos hablamos a sonrisas.

Yo puedo presumir de ser amigo de Angelita. De ser, creo, de su familia. Y ella de la mía. ¡Cómo nos aguantamos a pulso de amistad! Y qué de envidias debe de levantar lo nuestro... Pero es que yo he tenido en la suerte de la vida, la fortuna de que apareciera una mañana, sentada en un patio de butacas, la mujer con la que más años he compartido de mi vida...

Y lo que nos queda...

Alza el vuelo. Sonríe. ¡O me dejarás a mí enjaulado! Y sabes que soy de volar...

Vuela amiga, vuela alto... No seas gaviota en el mar. Lo dijo Julio Iglesias. Pero es que, después de lo de Chanquete, ya nos vale todo.

Gracias por el resumen de vida que has escrito en tu blog. No te imaginas como me he sentido.

Te adoro.

viernes, 5 de diciembre de 2008

LO QUE AHORA HAGO



Silencio. Pausa. Tranquilidad. Descanso. Flamenco. El agua caliente de la ducha. Esperar a que llegue. El calor sofocante de la calefacción. Relax. Olvido. Alegría. Tranquilidad. Ópera: Maria Callas. Complicidad. Un mar en calma. Lejanía. Paella a la orilla del mar. Mis recuerdos. Escribir. Amistad. Los mensajes en mi móvil de siempre. El silencio que no se rompe. La descarga de emociones. Mi ocio. LA LIBERTAD. Desahogo. Sueños. Canciones. Letras en un folio en blanco. La portada de un libro. Lo que ahora hago es volver a mi vida...

miércoles, 3 de diciembre de 2008

LÁGRIMAS



Cuando era niño lloraba a menudo. A veces delante del espejo, después de alguna película triste, me condenaba a mirarme caer las lágrimas, rostro abajo. Lloraba algunas noches. Y enseguida, en cuanto la pena me abordaba, me dejaba empujar por el llanto y disfrutar de las lágrimas saladas...

La gente no llora. No lo hace habitualmente y si lo hacen se esconden, lo ocultan o se avergüenzan... ¿Me permitís un consejo? Avergonzaos en la vida de otras cosas, pero nunca de sentir, de tener sentimientos, de dejaros golpear por las sensaciones... Y llorar. Que no pasa nada.

Yo hace tiempo que no lloro. Por eso me he descolocado de mí mismo. Me hubiera apetecido reventar, mar de lágrimas, para desahogarme de mi ahogo. Pero hace tiempo que me miro en el espejo y no puedo llorar. Y eso me entristece mucho más...

¿Habéis comprobado como aprieta el pecho cuando has acabado de llorar? ¿Recordáis cómo se siente el peso, sentido como una losa firme, tras el llanto? Yo hace tiempo que no lo siento. Y me duele.

Hoy querría llorar. Hoy he sentido muchas cosas y de manera muy generosa. Hoy he derramado mi yo volcado sobre mí mismo... Y quiero llorar. Pero no tengo lágrimas.

¿Alguno de los que os avergonzáis de llorar me podríais prestar unas lágrimas? Hacedlo por vosotros y, sobre todo, por mí...

martes, 2 de diciembre de 2008

EL RESCATE DE MI NO



Soy muy afortunado. No sé cómo se llaman mis ángeles, aunque sospecho quienes son... ¡Y no dejan de guiarme y de cuidarme! Gracias por estar a mi guarda.

Os cuento mi milagro...

Me siento delante del ordenador. Día malo, desde luego. Muy malo. Me siento ante el teclado con la intención de escribir un artículo que se llamará "No".

Tenía la foto elegida. Una señal de prohibido. Lo más gráfico para decir que no.

Y el texto: "No quiero más. no quiero, puedo y no quiero. No quiero seguir dejando de cantar y de sonreír cuando voy a trabajar por la calle. No quiero el miedo. No quiero seguir luchando por serenar las aguas turbulentas de mi vida. De esta vida mía. No quiero seguir en la desconfianza y en el temor de perderme a mí mismo. No quiero seguir luchando por hacer comprender a algunas personas cercanas que todavía nos merece la pena. Ni que descansaría si al final todo fueran dos cubatas sobre una mesa y unas risas. Y unas olivas. Y un limón exprimido como el de Cyrano (aquél sitio donde me llevaba a mí mismo para regalarme unas risas y el mejor ron con coca cola preparado de toda la ciudad). No quiero seguir intentando hacerte creer que yo creo y en ti, especialmente. Porque al final siempre hay un capítulo que lo confunde y da con mi novela al traste. Estoy cansado de demostrarle a cada segundo a quienes no me demuestran nada, ni se plantean el demostrado. No quiero seguir mirando al suelo cuando mi cielo es azul y está cubierto de ángeles bellos que me cuidan. No quiero sentir este dolor que no sé trasmitiros, yo que soy ahora un volcán desbocado de sensaciones. No quiero seguir siendo el niño excesivo que siempre he sido. No quiero respirar a medias. No quiero sentirme esclavo de una pena que no llega, de una tristeza que no nace porque no me resisto a resignarme. No quiero decir no y es todo lo que me sale... ".

Y llega tu mensaje móvil, y me siento feliz, afortunado,... Son las once de la noche. Mis angelitos de la guarda no duermen,...

Pero cuando vuelvo al ordenador todo se vuelve NO de nuevo. Y es no quiero... Y es más el me lo debo, mi respeto, que querer quitármelo... No quiero seguir siguiendo. No quiero si no es conmigo. Como siempre he sido yo. Como siempre ha sido SÍ...

Todo se nubla más. Se cierra mi cabeza y brotan los "no" que me regalo a capazos en este mar de dudas y rabias. En este mundo de locos cuerdos que se enloquecen por la cuerda... Regreso volando al Tibet, a aquella cima de Leh donde me prometí amor eterno... Donde me dije que no habría más dolor. Y la verdad, es que aquel dolor de antes de la India ya no ha vuelto nunca a mí... Estoy feliz de cumplirme mi promesa de respeto de vida. Pero la rabia no la dejé allí. Me traje el saco que ahora repleto, brota y pesa, sin saber si me merece la pena seguir cargando las losas enquilosadas...

Y cuando todo es negro. Y todo es NO. Aparece un mail en mi buzón. De mi hermano del alma, marinero en tierra. Hugo escribe: "Estaba viendo fotos de Egipto y me acordado de ti. Te paso unas fotitos faraón...". Y me trae andando por el desierto... Y mis labios sonríen porque los ángeles de la guarda me guardan más que nunca... Y me envían a Hugo con un detalle que no es de los de él, que es más de los míos, y me siento tocado por la varita de la fortuna y cobijado por Hugo, que era lo mejor que me podía pasar en estos momentos de la noche... Hugo viene y me rescata de mi no. Y me siento feliz. Y quiero decir "sí". Y lo digo: esta noche, digo sí.

lunes, 1 de diciembre de 2008

MI GENTE, UN PLACER

Veníamos de lejos cuadrando las agendas porque se ha convertido en algo especialmente difícil el que nos podamos ver todos. La cita en casa de Aurora, en Alquerías, como tantas otras veces. Y aunque debo reconocer que me costó Dios y ayuda levantarme para ir (porque la semana, ya lo sabéis, ha sido especialmente divertida), no me arrepiento en nada haber hecho el esfuerzo. porque me mereció más que la pena... Fue un reencuentro con mi gente. Un reencuentro esperado después de demasiado tiempo, porque al hacernos mayores, no podemos ya juntarnos tanto como querríamos... Desde verano, en el caso de muchos, no nos habíamos visto y abrazarnos en medio del frío de la mañana, fue un auténtico placer.

Ya sabéis que últimamente no tengo tiempo de aburrirme (no me he aburrido mucho en mi vida, la verdad sea dicha), pero ahora el tema está mucho más complicado de faena que nunca. Por eso, lo de ayer fue un gozadón, mayor de lo que me esperaba, porque me volví a casa con la sensación de saber lo que necesito a esta gente y, sobre todo, con un dolor de cara bárbaro de no parar de reír... ¡Que no pare!



La última incorporación ha sido un fichaje de oro. Ayer me sonreía, comía mandarinas con él, le daba mi tarta... ¡Y el seguía sonriéndome! Cada día, mi ahijado Álvaro está más guapo y más mayor, como su tío... ¡Jejejejeje! Lo mejor fue cuando alcanzó una velocidad vertiginosa gateando hacia mí, se agarró a mis vaqueros, se levantó y se puso a bailar... ¡¡¡El bandido reconoce perfectamente dónde está la fiesta!!!



La partida de guiñote fue otro respiro en mitad de la semana. Juanma y Manolo, que no paró de comer berberechos, jugaron contra Ricardo y servidor. ¿No hará falta que os diga como les vencimos, verdad? Jeje... Lo cierto es que disfrutamos muchísimo alrededor del tapete. Me recordó las noches del bar González y mucho las fiestas de agosto, donde nos hicimos la pandi festera. Tanto Juanma (Isra, para los amigos) como Ricardo fueron dos piedras fundamentales de las verbenas trinqueteras de verano. Y ayer, alrededor de la mesa, volvimos a recordar todos aquellos momentos... ¡Fue genial!



El momento anuncio de Minute Paid entre los naranjos de las Alquerías fue ya el remate a una tarde en la que no paramos nada. No paramos de hablar, de beber, de reír, de fumar, de cantar,... Y como yo dije, de comer. Porque si hay tres cosas que demuestran que nos hacemos mayores es: primero, que hacemos ruiditos con la boca cuando nos levantamos de las sillas en plan quejido aflamencao. Segundo, que somos incapaces de concluir una conversación llena de frases completas y hacemos, oralmente, mayor uso de los puntos suspensivos y de los olvidos. Y la tercera, es que hemos convertido nuestras comidas en improvisadas mesas repletísimas de comida que cuando se acaba son renovadas con nuevas, e innecesarias, piezas de comida... Por ejemplo, después de un café y una tarta, sacar bandejas de croissants y cuando se van a acabar, rematar con lionesas de nata y trufa... ¡Vamos! La siguiente será ya con tuppers...



Pues como era normal. Mucha alegría y mucho cansancio. A Álvaro le pasó como a su padrino, que estaba rendido de tanta fiesta. Me encantó parar en mitad de la algarabía, de esta vida de horarios tan complicada que tengo y de tan pocas horas de sueño... Me encantó un domingo dominguero, de paella castellonera y amigos alrededor de la mesa. Me encantó reencontrarme con el silencio cuando contaba historias y callarme para escuchar otras. Darle vueltas a un bombón caliente notando la estufa. Los chistes, las risas, la vida... Al fin y al cabo. Ayer volví a ser yo, conmigo. Y con mi gente, que son una delicia. Mi gente, un placer...

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...