jueves, 29 de enero de 2015

AYER FUE EL DÍA


Ayer fue día de tele y de nervios en un ojo. Ayer fue el día que Amparo me mandó un whatsapp para preguntar cómo iba y para decirme que había adivinado. Ayer fue el día que me senté a hablar con Manolo de lo divino y sobre todo, de lo humano. Y que no paré. Que no frené.Que sentí crecer la tensión y acumularse en la espalda que a Carol le tocará romper con ahínco en unas semanas. Mientras sigo con mis cosas. Ayer fue el día que me fui a la tele después de que la comarcal quedara en nuestra sede y que no me hubiera bajado del taxi. Ayer fue el día que al acabar, nos fuimos Laura, Elena y servidor a marcarnos un tres en uno de los nuestros. Que nos perdimos entre whatsapps y puestas al día. Y preocuparnos por un amigo que lo pasa mal. Y que sin darme cuenta me sirvió para poner en positivo lo que tantas veces he pensado:

"Habrá quien hable de ti. Quien te juzgue. Quien te critique. Quien te haga sufrir. A quien no le gustes. Quien te odie o te envidie. Pero nunca, absolutamente nunca, conseguirán hacerte sentir lo mismo que sientes con los que te quieren, te miman y te hacen ser feliz... #MePongoElMundoPorMontera #Feliz #ContigoMola #YContigoTambiénme siento dichoso con Elena Gutierrez Martinez y Laura Caballero Molina.".

Pues eso, que ayer fue el día. Mi hombro sigue cargando. Como mi móvil y mi yo.

martes, 27 de enero de 2015

APUNTES DESORDENADOS ANTES DE DORMIR

Me voy a dormir ya. 22:35. No tengo mucho más que hacer. Esperaba que llegara mañana y el día se me ha ido volando. En el trébol, con Carol, después de comer en La Mandrágora. Aquí y allí. Remachando faenas esta mañana delante del ordenador y sobre todo con ganas de que llegue mañana. Que ya llega, en cuanto despierte.

Antes de irme, quiero eso sí, dejar subrayado que me equivoqué una vez más. Que volví a darme con una persona de bruces sin esperarlo. Que me ha costado mil y una percatarme de lo que tengo cerca, yo creía que al lado. Y que eso es la vida. Esperar y desesperar. Dios me salve de las aguas mansas que de las bravas ya me libro yo, pensé anoche. Hoy, ni deshauciado ni desesperado, solo pienso que perdí mi tiempo con otra persona que dio a oídos ajenos lo que por cobardía no le dio a mi cara. Y dicho así, suena a copla.

Coplera.

Eso es lo que era (y es).

¡ENFRÉNTATE A LA TEMPESTAD!


Cuando te halles en mitad de la tempestad, cuando los brazos los necesites fuertes y el dolor se clave en la cara, cuando el alma se desgarre en mitad de la noche y sientas que se deshacen tus manos que agarran la cuerda: lucha. Cuando sean las manos amigas las que vienen a tirar de la cuerda, a hacer más fuerte el empuje, a sumar, a ser parte de tu esfuerzo: une. Y no dejes nunca de batallar ante la marea... Porque siempre hay una calma que precede y sucede a las tormentas. Porque siempre hay un motivo para alzar la cara y la voz frente al oleaje feroz. Porque siempre hay quien dirá lo que su corazón siente, como habrá a quien la cobardía le calle. Ignora a esos débiles como a las pieles de cordero que esconden lobos, aparta a quienes callen ante ti lo que regalan a otros oídos, palabras que nunca habrás de oír. Y sigue cogiendo el timón con fuerza. No desfallezcas. ¡Enfréntate a la tempestad! Siempre habrá un faro en mitad de la travesía. Una luz que te guíe. Siempre habrá una calma tras la tormenta. Y siempre habrá nuevas manos que te ayuden a navegar. Cuando la tempestad revuelva tu vida, revuélvete con ella. Y batalla. Cuando te halles en mitad de la tempestad, y los brazos tengan que estar más fuertes, cuando el dolor se clave en tu cara y se te desgarre el alma... si crees que andas en lo cierto... sigue navegando. Porque yo estaré a tu lado.

lunes, 26 de enero de 2015

YA NO HA DE VOLVER

Me asusta (por llamarlo de alguna manera) la velocidad con que huye el tiempo. Hace nada me paseaba por la selva o miraba atónito encenderse las carcasas del año nuevo. Y hoy, miro el reloj, y veo que ha pasado el 26, como si fuera un autobús descontrolado. Me arrastro este lunes. No tengo la hiperactividad de otras semanas quizá porque los fines de semana ya no lo son, ni terminan ni empiezan nada. Y además, me levanté con cierta contractura al cuello que me deja debilitado frente a la voraz agenda que nunca se sacia. Ahora estoy en casa. He echado la tarde delante del ordenador sin ser capaz de hacer nada productivo. Si acaso he fregado los cacharros mientras hablaba con Mabel. Compré en Consum a la hora del telediario, y me encontré con Tiby. Pero poco más. O nada. Ahora tendré reunión de final de mes en el partido y cena de afiliados. Y acabaremos otro día y recortaremos enero más aún. Sin darnos cuenta, que este enero, ya no ha de volver... Lo que son las cosas. Y la vida.

miércoles, 21 de enero de 2015

CALMA RELATIVA


A veces cuando todo está en calma, en relativa calma, tengo la incerteza de que me ataque la tormenta. Porque sé que siempre llega o me he acostumbrado hasta el día de hoy a que así sea. Y cuando llega, la combato con la fiereza del león, con la fuerza del guerrero, con el corazón, como intento hacerlo todo. Por eso, porque sé lo que es ir por la vida, sin máscaras, cuando el viento sopla a favor lo noto en la cara, como caricias de brisa estival. Y es imposible no pensar que un día el cierzo intentará cortarme la faz, cerrarme la mirada... Así camino, cada día. Sintiéndome profundamente agradecido por cada pequeña cosa, por cada pequeño detalle. Por cada cosa. Pensando que a veces me equivoco, pero que nunca tengo mala fe. Sintiendo que la vida es generosa conmigo, porque yo intento serlo con los demás. Porque me prometo cada año que llegó el momento de pensar más en mí. Y al final, irremediablemente, sigo en el camino como siempre. Como siempre he hecho. Por eso ahora, que mi vida tiene relativa calma y anuncia tormentas, pienso que lo importante es no renunciar nunca a lo que quise ser, que es lo que soy básicamente: yo. Poco más. Nada más. Y ya es bastante...

lunes, 19 de enero de 2015

QUÉ BONITO


Es que no sé decirlo de otra manera. Gracias. Que no es una cuestión de egos ni vanidades, que las tengo cubiertas, satisfechas. Que es difícil decir lo que se siente. Que fueron unos cuantos años intentándolo, algunos raspándolo, otros sin llegar y el viernes... Llegó. Por fin, el Saragüell. Uno de los premios patrios del teatro. Una de las alegrías de mi vida, que irá diluyéndose con el paso del tiempo. Pero qué alegría ahora.

Fue la noche de los nervios. Porque algo en el estómago me decía lo que nunca me había dicho, que podía ser este año. Y fue. Y fue cuando los segundos se alargaron. Cuando Anabel abría el sobre y miraba de reojo Carmen, a la que yo miraba para ver si leía en su mirada algo. Porque era tan bonito recibirlo y me sentía tan cerca de conseguirlo, que no supe ni cómo aguanté hasta este momento de la noche. Una barbaridad, de verdad. De las que no se saben explicar.

Empezó la noche con Carol. Luego éste. Y Manolo. Pero rematamos con el primero de obra por "Cabaret de Morts" y un tercero en "Cal desfer la casa". Espectacular. Lo dicho. Como la fiesta luego en la falla. Y el cariño desbordado de la gente en facebook o en whatsapp con las primeras fotos y las primeras noticias. Qué pardiez, tengo un premio en casa al mejor actor. Y es tan bonito recibirlo. Y dedicarlo. Y sentir que no te alegras solo... Qué bonito.

viernes, 16 de enero de 2015

HACIA NUESTRA FORTUNA


Escribo estas líneas poco antes de pasar por la ducha, vestirme, buscar un taxi y emprender camino al Teatro Principal. Es la noche del teatro, de sus premios. Y llegamos con 6 nominaciones. Las de Bloody Mary Show y Cal desfer la casa, a la espectativa. El saragüell de actor, no lo negaré, me hace tanta ilusión como veces negué que lo fuera a tener en el camino. El de Ángeles, redundaría en lo que siempre he pensado. El de Carol, lo celebraríamos, por fin. El de Manolo, lo espero. Me apetece, lo quiero. No sé qué pasará esta noche. No voy a ser tan inconsciente de dejarlo por escrito para ver qué pasará. Pero me lo llevo en el alma y en el estómago. Hoy toca volver a levantar el telón. Butacas, ilusión, nervios... Qué mezcla tan explosiva para cerrar una semana en la que hemos tenido tanta cosa. Alea jacta est! Y nosotros, allá vamos... Hacia nuestra fortuna.

jueves, 15 de enero de 2015

CALMAS

Hay calmas que llegan después de las tormentas. Y tormentas que adelantan a tormentas mayores. Hoy en contra de lo que pensaba me desperté antes de lo que pretendía. Llevo inyectada las ganas de emprender el vuelo por la mañana, lo cual me seduce más. Echó el día sin parar. Intentando remediar lo que tengo que hacer y pasando por la báscula, el baño, el comedor, algo de limpieza, el camino, el café, las tostadas, el despacho, las palabras, las reuniones, la compra, la comida, las reuniones de la tarde, amén de whatsapps y llamadas, para ir concretando con algún que otro mail. Ahora espero que Laura me recoja para ir a ensayar la gala de la Cultura que mañana tenemos. Y luego sopa y pescado, o pechuga. Ya veremos con qué nos retiramos de la escena. Por lo pronto, y casi sin darme cuenta, estoy rematando este jueves, 15 de enero. La vida, que se va.

miércoles, 14 de enero de 2015

ANTE EL INFIERNO


Nunca había visto esta foto. Pero los ojos, la media sonrisa, la paz que trasmite en blanco y negro poco hace pensar dónde está hecha. El casco le delata. Y un mensaje escrito con boli y a conciencia: War is the hell (la guerra es el infierno). Un infierno que no se refleja en los ojos que miran a cámara, en los labios que intentan sonreír... Hoy pensaba quién es aquel muchacho. Si sobrevivió a Vietnam. Si murió en la guerra, aquella que le martirizaba. O de viejo. O si vive aún hoy y es un abuelo entrañable de familia que nunca habla de aquellos recuerdos imposibles de borrar. Mi abuelo me contaba historias de la guerra cuando la abuela no estaba delante. Ella no le dejaba, no quería oír hablar de la guerra, porque calculo que la llevaba grabada en las entrañas con la misma fuerza que el joven soldado de la foto sobre la cinta de su casco... Hoy me he quedado colgado de esta foto que descubrí en twitter. De esa mirada que habla de esperanzas. De esa sonrisa que tiende a sonreír, a vivir... Y me quedé pensando en la gran cantidad de infiernos que nos asolan. De guerras que se abren. Mire de nuevo a los ojos del muchacho y busqué por internet toda la información que de él existe, queriendo un nombre y un apellido. Sin embargo, toda la información es: "un no identificado de la U.S. Army.". Y sabiendo que no se sabe quién fue, sigo confiando en que sea aquel entrañable abuelito que aún hoy busca una sonrisa ante el infierno...

martes, 13 de enero de 2015

YA TOCABA


Ya tocaba. No es que no haya querido. Es que no he podido. Regresar regresé como se regresa siempre. El 6 de enero, y desde entonces siete días, hoy, una semana que Sri Lanka ya no es un paraíso sino un recuerdo. Volver siempre nos obliga a tirar atrás o a mirar hacia adelante de otra manera. Yo es lo que me he propuesto. Que este 2015 quiero que sea de otras maneras.

No tengo tiempo de contaros Sri Lanka. Ni manera. Aquello fue un paraíso perdido, cómo llamé el album de fotos de facebook y que es, en resumen, la realidad de selvas, safaris, pescas, mares, tsunamis y emociones... Siete días aterrizados a golpes para regresar a una realidad que comenzaba con el primer programa de fallas en la tele del año, siguió con reunión de trabajo el jueves, cena en Minano con Tiby, Añó y cubatas con Laura en casa de la primera, cumpleaños de Kike el sábado después de presentación fallera y domingo de presentación y comida junto al mar. Playa. Richard, Amparo, Noelia, Javi y yo en El Coso. Volví a casa e hice lo que no hacía años: dormir en el sofá y despertarme a las dos de la mañana. E irme a la cama.

El lunes quise morir. Esta mañana ya volví a adelantarme al despertador.

Ayer fui a ver a Carol, con mis 90,800 y una falta de concienciación que hoy encontré comprando entre las estanterías de Consum.

Y ahora llegué a casa. Fregué. Arreglo poco la habitación. Y solo pienso: ya tocaba. Por eso estoy aquí. Por eso, y porque tenía que comenzar 2015 en el blog...

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14.

DIARIO DE UNA CATARSIS. Capítulo 14. "Bendita locura" En la limpieza de fotos, anoche, volvió a aparecer el bueno de Paulin...